domingo, 24 de enero de 2010

Historia de los Terremotos en Provincia de Burgos

La historia escrita de los terremotos en la provincia empieza en 1939, «lo que no quiere decir que en épocas anteriores no se produjeran otros seísmos, lo que sucede es que no están catalogados», señala Carreño. Un 2 de octubre de 1939 los habitantes de Villarcayo se levantaron despavoridos de sus camas por un temblor de tierra de 4,3 grados en la escala Ritcher, que mide la magnitud de un terremoto -es decir la energía que es capaz de desplazar el movimiento sísmico-. Su intensidad llegó a un grado V, según la Escala Europea Macrosísmica.
Para los poco duchos en la materia los daños que puede provocar un terremoto no solo dependen de su magnitud (escala Ritcher), sino de la profundidad a la que se encuentre el epicentro (cuanto menos profundo más devastador), de la naturaleza del terreno donde se asientan los edificios, etc (ver tabla).
El siguiente movimiento sísmico en sorprender a los burgaleses tardaría en llegar 27 años. Quienes lo sufrieron fueron los habitantes de Huerta de Abajo, en las inmediaciones de la Sierra de Neila. Y se produjo un 15 de mayo de 1966. Su magnitud fue menor que el de 1939, 3,4 grados en la escala Ritcher. El epicentro se situó a cinco kilómetros de profundidad.
Ese mismo año, el entorno del embalse de Ordunte recibió otra sacudida. Fue el 18 de diciembre. Su magnitud llegó a los 3,8 grados Ritcher y su intensidad alcanzó un grado VI, el más alto registrado en la provincia desde que se tienen datos. Es decir, quienes lo sintieran seguro que tuvieron problemas para mantenerse en pie durante el temblor.
A finales de los años 70, el 9 de agosto de 1978, se registró un nuevo terremoto en la provincia, en esta ocasión en Melgar de Fernamental, de 3,3 grados Ritcher. Al año siguiente un movimiento de menor magnitud, 3 grados Ritcher sacudió Montorio, aunque casi imperceptiblemente para sus habitantes. En 1981, otro pequeño seísmo, de las mismas características que el de Montorio, afectó a Cerezo de Río Tirón.
En el año que se celebró el Mundial de España, en concreto el 3 de enero (en plenas fiestas de Navidad), Villasur de los Herreros tembló al ritmo de 3,1 grados en la escala Ritcher. El epicentro de este pequeño terremoto se encontró a cinco kilómetros de profundidad, los mismos que el que sacudió un año más tarde -19 de mayo- la localidad de Bozoo.
Los habitantes de Pedrosa de Valdeporres vieron como se movieron los objetos de sus casas un 7 de noviembre de 1987. Un seísmo de intensidad IV y 3,9 grados en la escala Ritcher afectó a la localidad durante unos pocos segundos. Por fortuna, el epicentro se situó por debajo de los anteriores, a 13 kilómetros de profundidad.
En Villasante de Montija se registró un terremoto el 6 de septiembre de 1990 (3,4 grados Ritcher y 18 kilómetros de profundidad. En 1991, el 18 de septiembre- tuvo lugar otro -es vez prácticamente imperceptible para el ser humano (2,7 grados Ritcher) en Treviño. De la misma magnitud fue el que afectó el 24 de abril de 1999 Bañuelos de Bureba.
El último seísmo de cierta importancia que se ha producido en Burgos fue en el 18 de abril de 2000 en Villasana de Mena. Con una intensidad entre III y IV y una magnitud 3,3, los habitantes sintieron una vibración como si pasara un camión a su lado.
El 13 de mayo de 2005 en Miranda de Ebro se produjo uno muy pequeño (apenas 2,1 grados en la escala Ritcher). Y el 16 de noviembre de 2008 en Huérmeces se registró se registró uno de intensidad 3 y 2,3 grados en la escala Ritcher. www.diariodeburgos.es

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