miércoles, 27 de octubre de 2010

Vota Burgos para Capital Europea de la Cultura 2016, votación popular

Como todos sabemos, Burgos es candidata a ser designada Capital Europea de la Cultura para 2016.

Dicho año, las elegidas serán una ciudad española y otra polaca, por haberse establecido un turno rotatorio entre los países.

    POR AHORA BURGOS va por detrás de  Córdoba y Zaragoza en votación popular.
     PERO SI NOS MOVEMOS PODEMOS SUPERARLAS.

    EL
SISTEMA DE VOTACIÓN ESTÁ CONCEBIDO PARA QUE CADA UNO PUEDA VOTAR TRES VECES, INCLUSO A LA MISMA CIUDAD CANDIDATA.

  

    PINCHA EN EL SIGUIENTE ENLACE:

    http://www.candidatecities.com
HACERLO ES FACIL Y MUY RAPIDO!
Menú de la derecha:
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Puedes iniciar el proceso hasta tres veces (tres votos desde le imismo ordenador)
  
PASAD LA PROPUESTA A TODOS LOS BURGALESES Y AMIGOS DE BURGOS QUE CONOZCÁIS,

Al rico caparrón

Recogemos este artículo de la Peña Beliforana del Atletic de Bilbao
En términos generales, en la comarca se denomina caparrón a las alubias ovaladas, brillantes y de pequeño tamaño (15 mm de largo y unos 8 de ancho). Dada la proximidad de La Rioja, El País Vasco y la comarca de Ibeas de Juarros, encontramos diferentes variedades: moradas-rojizas, las de Ibeas; negras, Tolosanas, y pintas, las recogidas en el Inventario Español de Productos Tradicionales como Caparrón de La Rioja, caracterizado por su tonalidad púrpura oscura sobre fondo blanco El caparrón de toda la vida tiene un aspecto más o menos como este.

Cojonudo Se trata de un cultivo tradicional en la comarca de Belorado, y más concretamente en la vega del río Tirón, teniendo su continuidad en la vecina Rioja. Su calidad y papel en la alimentación tradicional de la comarca se puede constatar ya en el siglo XIX si hacemos caso de los comentarios recogidos en el Diccionario Histórico-Geográfico de Pascual Madoz, cuando se refiere, en el capítulo de producciones, a las alubias: ".exquisitas (sic) por su magnitud, blancura y suavidad.".
A lo largo del presente siglo han mantenido su entidad, si bien a partir de los años sesenta-como ha ocurrido con la mayor parte de las leguminosas- se constata un notable declive. Lo trabajoso de su cultivo y las dificultades de mecanización, ha mermado considerablemente su importancia hasta relegarlas a un papel marginal dentro de los aprovechamientos dominantes en la zona (cereal y patata).
Testimonios locales indican que en los años sesenta se cultivaban -sólo en Belorado- más de 40 ha, cuando en la actualidad apenas si se siembran 2 ha. Su cultivo se centra en la vega del río Tirón, en las inmediaciones de Belorado, un espacio que, por proximidad, se denomina "RiojillaBurgalesa". Los municipios donde mayor entidad tiene son los siguientes: San Miguel de Pedroso, Belorado, Cerezo de Riotirón y Fresno de Riotirón. En este último se concentra más de la mitad de producción comarcal Como ocurre en La Rioja, el caparrón de Belorado constituye un producto genuino de la vega del río Tirón. Su carácter tradicional lo demuestra el hecho de que ya fueran afamados en siglo XIX, formando parte del paisaje cultural de las pequeñas huertas que se prolongan hasta Haro.

lunes, 25 de octubre de 2010

El Pozo Negro y el Tejo Milenario

El Blog "Tierras de Burgos" nos ofrece una muy buena información para subir a Pozo Negro, y de paso hacer una visita al Tejo Milenario, una de las muchas joyas que adornan nuestra Sierra de la Demanda

Rincones, Costumbres, Senderismo, Patrimonio, Iniciativas... de la provincia de Burgos; especialmente si son semidesconocidos o minusvalorados.
lunes 18 de octubre de 2010
Ruta de senderismo: El Pozo Negro y el Tejo Milenario
Hoy os traigo una ruta de senderismo recién salida del horno, pues está realizada este mismo fin de semana.

La sierra de la Demanda burgalesa constituye una inusitada comarca en la que aún podemos disfrutar de parajes alejados de cualquier núcleo de población, con cumbres que rondan los 2000 metros y profundos valles cubiertos de bosques caducifolios. La laguna de origen glaciar del Pozo Negro, muy cerca del límite con la Rioja, constituye uno de los destinos de mayor interés, pero hoy combinaremos el acceso tradicional con la búsqueda de uno de los árboles más longevos de la provincia, formando una ruta circular que nos permitirá disfrutar de sendos valles.

Dificultad: 4
Orientabilidad: 3
Belleza: 5
Tiempo: 6,5 horas (14,5 kilómetros)


Situación.
Para acceder a Fresneda de la Sierra Tirón tenemos dos opciones. Por una parte podemos seguir la N-120 hasta Belorado, y desde allí tomar la comarcal que une este núcleo con Pradoluengo. Muy cerca de este último municipio tomamos, a la derecha, la pista que a través de Villagalijo enlaza con la carretera que lleva a Fresneda a Ezcaray.
Otra opción es tomar la carretera que, naciendo en Ibeas de Juarros, y a través de Arlanzón y Villasur de Herreros, nos conduce a Pradoluengo. A la salida de este pueblo encontramos la recientemente arreglada carretera indicada anteriormente.
Una vez en Fresneda, tras pasar el puente sobre en incipiente Tirón y antes de afrontar las primeras rampas del alto de Pradilla, hemos de tomar la pista de tierra, en razonable buen estado, que en unos 5 kilómetros nos lleva al señalizado lugar de Tres Aguas, en donde se ubica un refugio.
  
Puntos de Interés
Valles de Montaña. bosques de ribera. Arroyos con sus caídas de agua. Bosques caducifolios. Vistas desde el cordal. Tejo Milenario. Pozo Negro.

Descripción de la Ruta
Tres Aguas, punto de confluencia de tres canales serranas (Ricumbea, Pozo Negro y Reoyo), se considera el nacimiento tradicional del río Tirón, cauce que tras un recorrido de 65 km en sentido norte vuelca sus aguas en el Ebro a la altura de Haro, no sin antes regar parte de las tierras de la rioja alta.
Desde Tres Aguas tenemos dos caminos. El de frente, algo menos marcado, es el que seguiremos, y el de la derecha por el que regresaremos al punto de partida.
  
Este primer camino nos adentra en el Barranco de Reoyo pero, al cabo tan solo unos 500 metros, abandonamos el mismo por un puente de piedra que cruza el cauce hacia la izquierda. El nuevo camino, más rústico, discurre prácticamente paralelo al anterior, pero por el otro lado del arroyo.
 
Llevaremos poco más de un kilómetro andado cuando desde la izquierda se nos une un arroyo relativamente caudaloso, caracterizado por una bonita cascada que se observa a unos 50 metros. Nos aproximaremos a la cascada por su parte derecha y, tras disfrutar de la misma, treparemos por las marcas que aparecen junto a nosotros. Son tan sólo unas decenas de metros, que deberemos afrontar agarrándonos a ramas y raíces.

En la parte superior nos incorporamos a los restos de un antiguo camino que remonta este nuevo arroyo por el denominado Barranco de Zarzabala. Por momentos el sendero se acerca al curso de agua, pero en general discurre una veintena de metros por encima del agua, que siempre oiremos cantarín mientras avanzamos por el hayedo.

Al cabo de unos dos kilómetros el sendero parece difuminarse, pero con un poco de atención podremos seguir descubriendo las veredas, que sucesivamente se acercan o separan del río, incluso lo cruzan en una ocasión. Unos antiguos bidones de gasolina que sorprendente nos encontramos en nuestro avance pueden ser una buena referencia.
 
A los de 2,5 kilómetros unos hitos de piedra significan el definitivo alejamiento del cauce, hacia la derecha. Avanzando penosamente por la pronunciada ladera alcanzamos pronto la ubicación de un milenario y solitario tejo, el de mayor tamaño de toda la provincia, con sus más de 7 metros de perímetro.
 
Desde aquí se pierden un tanto las referencias y los siguientes metros serán tal vez los de mayor dificultad, sobre todo porque el avance se hace muy difícil entre las altas escobas que se han adueñado del paisaje. Como referencia, avanzaremos en dirección suroeste y trataremos de mantenernos cerca de una pequeña dorsal que da vista simultánea a las hondonadas que se abren a nuestros dos lados.
 
Siguiendo estas pautas observaremos unos centenares de metros por encima de nosotros un pinar que será nuestro objetivo. Cruzando sendos tramos de escobas y pequeños rodales de hayas llegaremos al pinar, en el kilómetros 3 de avance. Si seguimos el borde del pinar hacia arriba descubriremos un sendero que poco a poco se va haciendo más marcado, remontando una nueva dorsal que ahora discurre en dirección sur.

Aunque nos incorporamos a un camino más marcado, enseguida lo abandonamos por otro, de manera que no cambiamos de dirección, ascendiendo con rapidez hasta el borde superior del pinar. Seguiremos por el camino aún unos centenares de metros hasta que encontremos un acceso practicable al Torruco Zarzabala, que se eleva a nuestra izquierda tan sólo unas decenas de metros por encima. Llevaremos unos 5 kilómetros.

Desde este punto, a 1929 m de altitud, avanzaremos por el cordal en dirección este, mientras, si la niebla lo permite, disfrutaremos de amplios paisajes en los que apenas existirán poblaciones. Al este el cordal, cerrado por el Otero, ya a más de 2000 metros, al sur el descenso paulatino hacia Barbadillo de Herreros y el Valle de Valdelaguna siguiendo el incipiente valle del río de la Soledad, al oeste la parte final de la demanda, presidida por el San Millán y al norte los sucesivos y húmedos valles.

En este trazado bajaremos, volveremos a ascender por encima de los 1900 metros, y volveremos a descender y, tras unos dos kilómetros de recorrido desde la primera cima, y en lugar de volver a afrontar una nueva subida, bordearemos la forma cónica de la cumbre por su izquierda, por un sendero que podremos localizar sin demasiada dificultad y que nos permite avanzar sin perder ni ganar altitud.

Así llegaremos a un primer collado que nos da paso a una pequeña cuenca en donde se descubren Las Lagunillas, antiguas lagunas glaciares ahora ya secas pero en las que aún se puede observar su perfil.

Tras atravesar Las Lagunillas volvemos a afrontar un corto tramo de ascensión, tras el cual alcanzaremos un segundo collado y por fin divisaremos bajo nosotros el Pozo Negro, que en realidad es una pequeña laguna de color verde que se ubica bajo la sombra del pico Otero, que ya supera los 2000 metros de altitud.

Es posible que tengamos que subir un poco para localizar el mejor sendero de acceso a la laguna, coincidiendo ya con el GR-290, Dos Aguas. De hecho desde aquí nos guiaremos por las marcas de pintura roja y blanca.
Si el tiempo lo permite el borde de la laguna es un buen lugar para disfrutar de un merecido descanso. Llevaremos algo más de 8 kilómetros de recorrido.

Desde este punto alcanzamos el desagüe del lugar, protegido por una artesanal presa. A la derecha del incipiente arroyo localizamos una nueva vereda que se aleja un poco del mismo, aunque en unas decenas de pasos gira bruscamente a la izquierda y se interna rápidamente en el hayedo. Desde aquí los montones de piedras y las pinturas de color rojo y blanco nos guían para continuar la ruta a través del umbrío bosque. Los primeros metros son los más complicados, ya que la pendiente es pronunciada y los resbalones están a la orden del día.

Serán unos 3 kilómetros por el precioso bosque, acercándonos y alejándonos sucesivamente del arroyo, que deberemos cruzar hasta en tres ocasiones. El avance, pese a ser en descenso, se hace un tanto pesado, pues estaremos en un continuo sube y baja con riesgo de resbalones y tropiezos, sobre todo teniendo en cuenta que a estas alturas estaremos un tanto cansados.

Afortunadamente a cada paso surgen nuevos rincones que invitan a ser contemplados. Sorprende, por ejemplo, la presencia de gran cantidad de líquenes; lo que habla de la pureza del aire que se respira.

Finalmente desembocamos en un marcado camino, a la altura de una cerrada revuelta. Tomamos este camino, conocido como de San Antonio, de manera que sin cambiar de dirección y en unos 3 kilómetros adicionales alcanzamos por fin el refugio de Tres Aguas.

Comentarios
Estamos ante un trazado muy bonito pero hemos de tener en cuenta que presenta cierta dureza; mitigada si acaso por su moderada longitud total. No en vano el desnivel supera los 800 metros. El tramo anterior y posterior al Tejo puede hacerse un poco desesperante aunque si no perdemos la paciencia lo superaremos sin demasiados contratiempos. En todo caso no aconsejo realizar la ruta con niebla, sobre todo si no disponemos de GPS.

La época recomendable es sin duda el otoño, pero también ha de ser muy bonita en primavera y verano, y, para los más aventureros, en invierno.

Resulta mucho más habitual el ascenso y descenso directo a Pozo Negro, por el camino empleado aquí para terminar la ruta, que se puede ampliar con el acceso al Otero, de 2040 metros y que hace frontera con La Rioja. Si se dispone de dos vehículos se puede realizar esta ruta con mucha mayor facilidad, ya que el Otero se encuentra a tan sólo un par de kilómetros del alto de La Cruz de la Demanda, al que se accede desde Ezcaray.

El GR-290 es una ruta que en algo más de 70 kilómetros enlaza Belorado con Neila, a través de estos intrincados bosques. Más info aquí.

Track de la ruta. En el descenso por el Hayedo de Pozo Negro perdí con frecuencia la señal, pero en este tramo la señalización es más que adecuada.



Publicado por Montacedo



viernes, 22 de octubre de 2010

Etapa 15 Vuelta A Burgos Andando, Redecilla - Quintanilla de Dueñas, 12/10/2010

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Estadística:





TRACK para Oziexplorer:
http://www.niphargus.net/VBA_quince.htm__________ ir a la página principal niphargus

viernes, 15 de octubre de 2010

Movimiento de la población de la provincia de Burgos en el último lustro

21.340 inmigrantes amortiguan la fuga de 2.200 burgaleses en un lustro

Crecimiento positivo. La población extranjera aún sostiene el crecimiento poblacional en el 1,1% desde 2004
 La inmigración, fenómeno apabullante en el último lustro, ha sido en realidad un espejismo para buena parte de los municipios de la provincia. El desembarco de 21.340 extranjeros desde el año 2004 al calor de la bonanza económica ha amortiguado el impacto humano y demográfico que supone la salida de 2.214 burgaleses -cifra similar a los habitantes de Belorado- y ha mantenido el crecimiento medio anual en positivo (1,1), algo que no ocurría en las últimas décadas.
Sin embargo, tal y como reflejan las estadísticas del Anuario Económico de España 2010, publicado recientemente por La Caixa, este fenómeno demográfico se ha gestado con un desempleo provincial en torno al 3% (paro registrado sobre población total según La Caixa) y será imposible que continúe al actual ritmo con el 5,8% de paro que se alcanzó el pasado año, la cifra más alta en las últimas estadísticas barajadas en el Anuario.
Así, a la luz de éstas, se da la paradoja de que en un buen número de municipios burgaleses la salida de autóctonos ha sido mayor que la llegada de foráneos. Por ejemplo, desde 2004 Huerta de Rey ha perdido 112 vecinos y ha recibido a 17 extranjeros, con lo que el crecimiento poblacional entre 2004 y 2009 ha sido del -7,9%; de Melgar salen 189 vecinos y llegan 99 (-4,6%); de Sasamón salen 159 y entran 20 (-10,3%); de Valle de Tobalina, 91 y 45 (-4,3%); y de Villadiego 157 y 18 (-7,3%).
Hay más casos, aunque quizá los más sangrantes por su desproporción los protagonizan Pradoluengo, que ha perdido a 184 vecinos y ha acogido a 4 extranjeros (10,9 de pérdida de población en cinco años), y, sobre todo, Oña, que, según el Anuario, pierde 230 en el último lustro y gana tan solo un extranjero (-15,4%).
Por lo que respecta a Burgos capital, en el periodo analizado mantuvo un crecimiento medio anual del 1,1%, acogiendo a 9.284 nuevos vecinos, 9.205 de los cuales son extranjeros.
En los municipios mencionados el paro se sitúa en torno a la media provincial (5,8%) e incluso por debajo de la misma, como es en el caso de Sasamón (1,8) y Villadiego (2,4). Sin embargo, el desempleo en el tramo de edad entre los 25 y 49 años supera en la mayoría de los casos los dos dígitos (13,2% en Briviesca, 10,5% en Huerta de Rey...), por lo que cabe achacar esta salida de capital humano autóctono a la búsqueda de las oportunidades educativas, profesionales y vitales que no puede ofrecer la provincia.
Además, la emigración del siglo XXI se concentra entre la población estudiante y la mejor preparada profesionalmente y, muy especialmente, entre las mujeres universitarias o ya profesionales en edad fertil y potenciales creadoras de familia, lo que degenera en dos fenómenos que no se conocían desde el pasado siglo: la progresiva masculinización del mundo rural, su colapso demográfico y vaciado poblacional.
Por contra, la inmigración sostenida por la abundancia de empleo, y por ello circunstancial, ha servido en su mayoría para cubrir los puestos de trabajo que no han podido cubrirse con nacionales y tampoco garantiza el asentamiento de población.
En la provincia se contabilizan 375.563 habitantes, según datos del pasado año, 1.891 más que en 2008. Por sexo, la población se reparte entre 190.271 hombres y 185.292 mujeres. Los extranjeros suman 34.671, el 9,2% del total provincial. En la última década, Burgos ha ganado 28.346 habitantes, aunque el ritmo de crecimiento hasta el último lustro es negativo.

ALFOZ. La gran mayoría de 2.214 burgaleses que han desaparecido del censo desde 2004 han abandonado la provincia, mientras que el grueso de los 21.340 inmigrantes se han concentrado especialmente en la capital (9.205), Miranda de Ebro (3.192), Aranda de Duero (2.137) y Briviesca (1.216).
En paralelo se ha producido otro fenómeno interno en el alfoz de la capital, en este caso no promovido por la inmigración sino por la búsqueda de precios más asequibles de vivienda y de un estilo de vida diferente al de la ciudad. Así, el municipio más emblemático es Arcos, cuya población ha crecido un 113,3% en el último lustro (569 nuevos vecinos), seguido de Cardeñadijo, que sube un 61,8% su población (413); Villagonzalo Pedernales, 46,6% (486) o el Alfoz de Quintanadueñas, 37,5% (487). En estos casos, aunque no en los mismos porcentajes, se registra un aumento de los servicios básicos de comunicaciones, vehículos y establecimientos comerciales y de ocio.

Fuente: Diario de Burgos

domingo, 3 de octubre de 2010

EL JUEGO DE BOLOS EN LA COMARCA DE LA RIOJILLA BURGALESA:

UNA PRÁCTICA EXCLUSIVAMENTE FEMENINA
Drª. Silvia Sedano Campo,  Universidad de León

Octubre-Diciembre, 2010.

RESUMEN: En el presente artículo se recoge información relativa al juego de bolos en la comarcad e la Riojilla Burgalesa, territorio situado muy próximo a la comunidad autónoma de la Rioja que históricamente ha tenido una importancia notable como cruce de caminos. 
El juego es exclusivamente femenino y de él se conservan diferentes variantes, prácticamente una en cada uno de los pueblos visitados.
Dichas variantes parecen tener un origen cumún datado documentalmente en el s.XVIII.
En esta comarca, existe una distinción clara entre los juegos practicados por hombres y por mujeres.
Dicha distinción afecta no sólo a la esencia del propio juego sino también al período y lugar de práctica de la misma, al reglamento y al interés social que suscita.
PALABRAS CLAVE: Bolos femeninos, encrucijada, S. XVIII, Pelota, Camino de Santiago.

1. CONTEXTO GEOGRÁFICO1
Resulta complicado entender una tradición, ya sea de carácter lúdico o no, sin enmarcarla dentro de un contexto social, geográfico y político, puesto que los juegos y deportes tradicionales son producto o expresión del contexto cultural
en el cual se generan, desarrollan y manifiestan2.
En este sentido, la zona de La Riojilla Burgalesa se sitúa dentro de la comarca Bureba-Ebro de la provincia de Burgos constituyendo el punto de unión entre la Sierra de la Demanda y el valle del Río Tirón. En la evolución social y cultural de toda la provincia de Burgos ha sido fundamental su situación como cruce de caminos, constituyendo un nexo entre el centro de la Península Ibérica, el mar Cantábrico y el País Vasco y un nexo entre Portugal y la salida natural hacia Europa.
De todas las vías de comunicación que cruzan tierras burgalesas, mención especial merece el Camino de Santiago, vía espiritual y cultural que atraviesa la
provincia de este a oeste y que sin duda ha marcado en gran medida el devenir
de ésta desde la Edad Media.
La zona concreta que nos ocupa se ha caracterizado a lo largo de la historia por su importancia estratégica y económica, constituyéndose en una encrucijada de caminos por donde entraba la mayor parte del trasiego de personas procedente de Europa que deseaban acceder a los reinos de Castilla y de León, siendo esta comarca el paso natural desde el Valle del Ebro hasta la Submeseta norte. Especial importancia tiene el desarrollo de la población principal, Belorado, como villa estratégica, deseada tanto por el reino de Navarra como por el de Castilla.
Esto ha provocado que las tradiciones que han perdurado tengan un carácter ecléctico. Por otro lado, la cercanía de la zona con La Rioja hace que muchas de
las costumbres, entre las que se incluyen los juegos tradicionales y populares, tengan similitudes con las de esa comunidad autónoma.
La Ruta Jacobea, a la que antes aludíamos, ha sido y es fundamental en el desarrollo de la zona estudiada puesto que la comarca tiene como eje longitudinal, de este a oeste, el Camino de Santiago, que aquí inicia su andadura
por la provincia de Burgos y por Castilla y León y que ha conllevado un trasiego importante de peregrinos desde el siglo IX. Esta vía de peregrinación, es además un camino de intercambio de costumbres y creencias procedentes de Europa.


2. FACTORES DISTINTIVOS DE LOS JUEGOS DE HOMBRES Y
DE MUJERES EN LA COMARCA
Al recorrer la zona estudiada, encontramos una distinción clara entre los juegos practicados por hombres y por mujeres. Dicha distinción afecta no sólo a la esencia del juego, sino a la propia reglamentación, al significado del mismo para sus participantes y sobre todo al período y lugar habitual de práctica.
En la Riojilla Burgalesa el Juego de Bolos, modalidad que se abordará con mayor profundidad más adelante, es exclusivamente femenino. Mientras tanto existen una serie de juegos que han sido y son practicados sólo por hombres: Pelota, Tuta y Petanca.
La Pelota destaca como juego masculino más característico y popular de la comarca. Su práctica en la zona ha quedado constatada documentalmente desde la Edad Media hasta el s. XVIII un una modalidad de juego abierto4. De hecho, durante ese período, los habitantes de la población principal, Belorado, utilizaban para ello un lienzo de la parte sur de la muralla. Posteriormente fueron
implantándose las modalidades que se conocen en la actualidad, abandonándose la práctica en esa zona.
El Juego de Pelota en la comarca no sólo ha sido un entretenimiento para los hombres sino que con el tiempo llegó a convertirse en todo un acontecimiento social. De hecho, hasta hace pocos años, aquel hombre que jugase bien a la pelota gozaba de mucho prestigio entre los habitantes de la zona. Aquí se aprecia la utilización del juego por parte de los hombres como oportunidad de comparar sus actitudes con otros, avanzando en el escalafón social, algo que no ocurre en el caso de las mujeres3.
Las modalidades más practicadas de Pelota han sido el “mano a mano”, que tiene mayor antigüedad, y “parejas”, que es el que goza de más popularidad entre los hombres4.

Otro de los entretenimientos lúdicos para los hombres de la comarca es el juego de “La Tuta”, que se conoce en todos los pueblos de la zona y que tradicionalmente ha estado vetado a las mujeres. Algo que caracteriza a este juego es el hecho de que desde el s. XVIII se tiene constancia de que ya se producían pequeñas apuestas5, lo que unido al hecho de que se practicaba en el entorno próximo de las tabernas, derivó en ocasiones en grandes peleas. La existencia de apuestas también se conoce en otro de los juegos masculinos de la zona, la Petanca. Dicho juego tiene origen francés y probablemente haya llegado a la comarca a través de la vía jacobea o bien haya sido traído desde la ciudad de Burgos, donde la práctica es notable.
En cuanto a las diferencias de carácter general entre los juegos practicados por hombres y por mujeres en la comarca, los exclusivamente femeninos se dotan de una reglamentación más compleja, que obliga a las practicantes a controlar cada uno de los movimientos del rival para evitar situaciones no reglamentarias en su contra. Por su parte, los juegos de hombres en esta comarca, suelen ser más sencillos en su concepción y, como ya hemos visto, casi siempre están vinculados a aspectos externos como puede ser la apuesta.
También es muy interesante analizar el lugar de práctica de cada uno de ellos ya que nos permite observar la influencia de la dedicación cotidiana en los entretenimientos lúdicos.
Los hombres han jugado tradicionalmente en zonas vinculadas a las tabernas (lugar de recreo), a las eras (lugar de trabajo), o al entorno de la iglesia (lugar de culto).
En las mujeres sin embargo esas zonas se reducen al entorno del hogar (lugar de trabajo y de crianza de los niños) o al de la iglesia. Las mujeres más ancianas de las localidades visitadas señalan que antiguamente las boleras se montaban en cada calle y que existían enfrentamientos entre distintos barrios. Los lazos de vecindad primaban sobre los de amistad a la hora de formar los equipos, que en muchas ocasiones adoptaban (y adoptan) el nombre de la calle en la que se jugaba6. Mientras tanto, las niñas recorrían el pueblo de partida en partida para sacarse un dinero colocando bolos a las señoras que estaban jugando, lo que suponía un rito de iniciación en la modalidad, que se iba transmitiendo oralmente de madres y abuelas a hijas. El hecho de que se practicase este juego en las calles, cerca de las viviendas, permitía a las mujeres jugar sin desatender las labores del hogar y del cuidado de los niños.
Evidentemente hoy en día este aspecto característico ha cambiado en los juegos
que se han conservado. Por lo general la zona de práctica actual suele vincularse a entornos deportivos, lo que nos hace partícipes del cambio conceptual que se ha producido hacia una deportivización de la sociedad.
La temporada de juego también se ve influenciada por las características de la sociedad en la que se encuentran inmersos los juegos. En el caso de los hombres esta práctica se producía a diario en las tabernas, una vez finalizada la jornada o en los períodos de descanso en la propia zona de trabajo. Dicha práctica aumentaba en domingos y días de fiesta, durante o después de las obligaciones religiosas. En el caso de las mujeres llegó a producirse a diario, siempre y cuando éstas no descuidaran sus quehaceres domésticos. Por supuesto, también en su caso la práctica se veía aumentada en días de fiesta, en este caso, siempre después de los oficios religiosos.
Otro factor importante a la hora de determinar la temporada de juego es el clima propio de la zona, muy duro durante el invierno. Teniendo en cuenta que los juegos se han utilizado habitualmente al aire libre, es la época estival la que absorbe la mayor parte de las prácticas lúdicas.

3. JUEGO DE BOLOS EN LA COMARCA: ANTECEDENTES HISTÓRICOS.
La práctica del juego de bolos en diferentes países se conoce a través de documentos escritos que han llegado a nuestra época desde finales de la Edad Media. Así Borchart7 señala que este juego tiene su origen en los monasterios medievales centroeuropeos, fundamentalmente de la zona germánica. En Castilla y, en concreto en la zona estudiada, existían importantes asentamientos de población procedente de zonas germánicas, por lo que podemos intuir que dichos núcleos de población pueden ser una de las posibles vías de introducción
del juego de bolos practicado en la comarca de la Riojilla Burgalesa. En este mismo sentido, cabe destacar la influencia que el Camino de Santiago tiene a partir de esta época y que afecta directamente a distintas poblaciones del entorno estudiado e indirectamente al resto de la comarca. Por esta vía espiritual, pero también comercial, llegaban influencias, por lo general de carácter afrancesado.
De la misma manera, en la zona estudiada tuvieron una importancia fundamental
la ferias y mercados iniciados en la época medieval y que, en algunos casos, aún perduran. Eran numerosos los comerciantes que llegaban de Centroeuropa y sobre todo de Flandes, trayendo con ellos muchas de sus costumbres, entre las que seguro se encontrarían las actividades lúdicas.
Tras una época de expansión de los juegos populares durante el Renacimiento, con la llegada de la dinastía borbónica en el s. XVIII, se produce un importante retroceso con prohibiciones expresas hacia los juegos populares en la zona estudiada8. Sin embargo es curiosamente en esta centuria cuando encontramos una modalidad de bolos practicada en España con similitudes importantes con las empleadas en la actualidad en la Riojilla Burgalesa. En ella se colocaban nueve bolos en tres filas de tres y un décimo bolo, más alejado, con ciertas características distintivas, que marcaba la referencia de la validez del lanzamiento.
Este bolo se conocía como “diez de bolos”. Si en el lanzamiento la bola no superaba la línea imaginaria determinada por la situación del “diez de bolos”, la jugada se conocía como “cinca”. En tal caso el jugador no obtenía puntuación alguna y además perdía el derecho a realizar su lanzamiento desde esa línea del
“diez de bolos” (perdía el derecho a “birlar”). Estas peculiaridades siguen perdurando en las distintas modalidades de bolos de la comarca, aunque los términos empleados son diferentes.
De esta época ya tenemos referencias directas acerca de la práctica del juego de bolos en la comarca junto a otros juegos populares castellanos como el lanzamiento de barra o la Tuta9.
Durante el s.XIX la expansión del juego de bolos en la comarca siguió su curso pero en el s. XX, sufrió un importante retroceso motivado fundamentalmente por el proceso de deportivización que se venía produciendo desde el s.XIX. La decadencia del juego de bolos se acentuó a partir de la década de los 60 con el fenómeno de migración a las ciudades, haciendo que en pleno s. XXI en muchos
pueblos de la comarca se haya abandonado su práctica y sean muy pocas las localidades en las que se celebre un campeonato más o menos reglado.
En general la provincia de Burgos es rica en lo que a modalidades de bolos se refiere, de hecho, en la actualidad se constatan nueve diferentes que se han estado practicando o se practican de manera reglada: Bolo Tres Tablones, Bolo Burgalés, Pasabolo Tablón, Bolillos, Bolos de Villanueva de Gumiel, Bolos de Belorado, Bolos de Cerezo de Río Tirón, Bolos femeninos de la comarca del
Pisuerga y Bolo Ribereño. Aunque tradicionalmente el juego de bolos es practicado mayoritariamente por hombres, las cuatro últimas modalidades son exclusivamente femeninas. La práctica de este juego por parte la mujer en algunas ocasiones ha estado mal vista por el sector eclesiástico, o por aquel que ostentara el poder, porque, según ellos, apartaba a la mujer de sus obligaciones cotidianas.
También es interesante señalar que las modalidades femeninas suelen estar impregnadas de un fuerte contenido sexual. De hecho los bolos empleados por éstas suelen asemejarse a símbolos fálicos. Hay escritos en los que se afirma que en tiempos de nuestros antepasados cuando una mujer conseguía un buen lanzamiento corría a colocarse encima de los bolos y después de levantarse la falda, se burlaba de los supuestos atributos sexuales masculinos10.

4. MODALIDADES DE BOLOS FEMENINOS
EN LA RIOJILLA BURGALESA
De la misma manera que ocurre en toda Castilla y León y en la provincia de Burgos, la comarca de la Riojilla Burgalesa en rica en lo que a modalidades de bolos se refiere. De hecho, se puede señalar que prácticamente existe una modalidad en cada una de las poblaciones visitadas, si bien es verdad que todas
ellas parecen tener un origen común, aunque han ido adquiriendo normas o características propias de cada pueblo. De todas las modalidades encontradas, únicamente dos cuentan con un reglamento escrito y estandarizado: los Bolos de
Belorado y los de Cerezo de Río Tirón.
Para evitar repeticiones, a continuación se desarrollará de manera detallada la modalidad de juego de Belorado y se hará una reseña en forma de tabla de los aspectos más distintivos del resto de variantes, distinguiendo entre aquellas con reglamento escrito y estandarizado y aquellas que no lo tienen.

4.1. Bolos de Belorado
En la localidad de Belorado el juego de Bolos es una modalidad practicada exclusivamente con mujeres desde que se tiene constancia de su existencia hasta la actualidad. Tal es así que incluso hoy en día los hombres tienen vetada su participación en las partidas.
Como ya se señaló con anterioridad, los orígenes de esta manera de jugar a los bolos hay que buscarlos en la introducción de costumbres procedentes de Centroeuropa. Según afirma De la Villa11 existe un grabado de De Lille (s. XVII) en el que se puede observar una escena del juego de bolos que claramente recuerda a una partida actual de las mujeres beliforanas. Los primeros documentos escritos que hacen referencia a la práctica de los bolos en esta localidad burgalesa aparecen en el s. XVIII. Desde ese momento se producirá una expansión muy importante que llegará hasta la Dictadura Franquista, produciéndose una importante disminución en la práctica a partir de la década de los 60 del s. XX. A principio de los años 80 distintas asociaciones de la localidad deciden recuperar e impulsar la tradición organizando anualmente un campeonato durante la época estival en el cual, como ya se ha señalado, participan única y exclusivamente mujeres.
a. Objetivo del juego
Las participantes, distribuidas en dos equipos de igual número de componentes,
disponen de varios lanzamientos para tratar de derribar el mayor número de bolos posible y, en conjunto, sumar más tantos que el equipo rival. Para ello se emplean nueve bolos de forma troncocónica de entre 45 y 48 cm de longitud y un bolo de menor tamaño (28 cm) denominado “mique”. La bola con la cual se efectúan los lanzamientos tiene unos 25 cm de diámetro y unos 3,5 - 4 kg de peso, con dos hendiduras para facilitar el agarre (Imagen 1).

El terreno de juego en la actualidad consiste en una superficie lisa de hormigón, de 26 x 7,30 metros, aunque antiguamente este juego se desarrollaba en un espacio de tierra o de arena. En este terreno se marcan dos líneas, una que indica el lugar desde donde se realiza el primer lanzamiento (tirada desde “arriba”) y otra que marca la situación del “mique” y determina  si el lanzamiento es válido o no.

Desde ésta se realiza el segundo lanzamiento o tirada desde “abajo”. Ambas están separadas por 11 metros. A 2,8 m de la primera se sitúa el castro o “bolada”, donde se colocan los 9 bolos de mayor tamaño formando un círculo con un bolo en el centro.

Figura 1: Terreno de juego en el juego de bolos de Belorado.
b. Desarrollo del juego
En este juego se enfrentan dos equipos de igual número de jugadoras (seis cuando se trata del campeonato oficial). En primer lugar lanzan todas las jugadoras de un equipo y luego las del otro. Cada jugadora tira primero desde “arriba” (Imagen 3) y luego desde “abajo” (Imagen 4) sumando la puntuación
obtenida. En la tirada desde “arriba” cada bolo suma un punto y si además se consigue tirar el “mique” se añaden cuatro puntos más al total.
Para efectuar la tirada desde “abajo” se levantan los bolos que se hayan derribado. En esta tirada no se puede derribar el “mique” y cada bolo abatido añade un tanto más a la cuenta del equipo.

 
ICuando ya han lanzado los dos equipos cada uno suma su puntuación y aquel que haya obtenido menor tanteo comenzará la siguiente tirada con desventaja puesto que descontará o “desquitará” la diferencia de puntos que tuviese con el rival, empezando por tanto desde una puntuación negativa.
La segunda tanda se realiza siguiendo el mismo procedimiento que la primera. Gana la partida el equipo que finalmente tenga más tantos en su haber.
c. Jugadas con carácter especial
- “Chona”: Se conoce con este nombre a la situación en la que una jugadora, en su primer lanzamiento, no ha conseguido superar con la bola la línea del “mique”. No suma ningún punto y además pierde su derecho a tirar desde “abajo”.
- “Bolada”: Se produce cuando una jugadora derriba los nueve bolos situados en círculo y además el “mique”. Dicha jugada supone ganar la partida completa, aunque las rivales cuentan con una oportunidad para intentar igualarla.
Como ya se indicó con anterioridad, a continuación se presenta un cuadro en el que se recogen los aspectos distintivos de las modalidades encontradas en los diferentes pueblos de la Riojilla Burgalesa12 teniendo en cuenta como punto de partida la modalidad anteriormente explicada.
OBJETIVO TERRENO DE JUEGO Y
MATERIAL DESARROLLO DEL JUEGO JUGADAS ESPECIALES
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CEREZO DE RÍO TIRÓN (Modalidad con reglamento escrito y estandarizado).
Alcanzar antes que el rival un tanteo fijado (100-150 tantos).
Nueve bolos (40 cm).
Bolo “miquel” o “ramiro” (30 cm). Bola con 2 hendiduras. Longitud del terreno medida en pasos (15 pasos). Dos líneas: de “arriba” y de
“miquel”.
Bolos colocados en círculo. Dos equipos de igual número.  Dos tiradas: de “arriba” y de “abajo”.  De “arriba”: Bolo derribado: un punto.
“Miquel” derribado: 4 puntos. De “abajo”: Bolo derribado: un punto.
- “Chona”. - “Juego”: Equivalente a “bolada”. - “Esmilrrar”: Lanzar desde “abajo”. -“Chona corrida”: Tirada desde “arriba” sin derribar ningún bolo.

FRESNO DE RÍO TIRÓN (Modalidad sin reglamento normalizado)
Conseguir el mayor número de puntos en un determinado número de tiradas.
Nueve bolos (45-50 cm).
Bolo “miñique” (igual o más corto). Bola sin hendiduras. Terreno de 15 m de longitud. Dos líneas: de “arriba” y de “miñique”.
Bolos colocados en 3 líneas de 3. Dos o más equipos.
Dos tiradas: de “arriba” y de “abajo”. De “arriba”
Bolo derribado: un punto “Miñique”: Se duplica el valor de los bolos derribados.  Si un bolo de los derribados supera la línea del “miñique”: Se duplica el valor de los bolos derribados. De “abajo” Bolo derribado: un punto.
- “Mocha”: Equivalente a “Chona”

PURAS DE VILLAFRANCA (Modalidad sin reglamento normalizado)
Alcanzar antes que el contrincante un tanteo fijado de antemano. Bolos igual que en Fresno de Río Tirón.
Bola con dos hendiduras.
Longitud del terreno libre: tomando como referencia aspectos del entorno (árboles, farolas, casas, etc..)
Bolos colocados en 3 líneas de 3.
Dos o más equipos.
Dos tiradas: desde la línea de nueve bolos y desde la línea del “Miñique” Desde la línea de nueve:
Bolo derribado: un punto. “Miñique”: 5 puntos. Si un bolo de los derribados supera la línea del “miñique”, la jugadora puede lanzar con este bolo desde dicha línea hacia los nueve bolos. Bolo derribado: un punto.
- “Orra”: Equivalente a “Chona”.

VILLAMAYOR DEL RÍO (Modalidad sin reglamento normalizado)
Tratar de derribar el mayor número de bolos en un determinado número de partidas.
12 bolos (50 cm). “Miliqui” de menor tamaño. Bolas de diferentes tamaños sin hendiduras.
Longitud del terreno medida en pasos (15 pasos).
Bolos en 3 filas de 4 bolos.
Dos equipos de igual número.
Desde la primera línea la jugadora lanza dos bolas en dos tiradas.
Bolo derribado: un punto. “Miliqui” derribado: 5 puntos y derecho a tirar desde su línea. Bolo derribado desde esa línea: un punto.
- “Chona”.
- “Bolada”.

QUINTANILLA DEL MONTE EN RIOJA (Modalidad sin reglamento normalizado)
9 bolos (45-50 cm).
“Mique”: (45-50 cm).
Bola sin hendiduras.
Longitud del terreno libre: tomando como referencia aspectos del entorno.
Nueve bolos colocados en círculo.
Juego individual. Cada jugadora un lanzamiento. Desde la línea de ”Mique”.
Bolo derribado: un punto.

SAN PEDRO DEL MONTE (Modalidad sin reglamento normalizado)
12 bolos (50 cm).
“Miqui”: (25 cm).
Bola con dos hendiduras.
Longitud del terreno medida en pasos (15 pasos)
Bolos en 3 filas de 4 bolos
Dos equipos de igual número.
Cada jugadora realiza dos tiradas.
Desde la línea de 12 bolos:
Bolo derribado: un punto. “Miqui” derribado: Se duplica la puntuación obtenida. Desde la línea de “Miqui”: Bolo derribado: Un punto.

Además de estas modalidades, existen variantes del juego en Viloria de Rioja, Redecilla del Campo,
San Miguel de Pedroso, Fresneña, Tosantos, Villambistia y Espinosa del Camino. Sin embargo,
debido a que éstas son prácticamente identicas a la modalidad de Belorado, anteriormente explicada
de manera concreta, no haremos mención a las mismas.

5. CONCLUSIÓN
A modo de conclusión podemos señalar que de toda la información extraída acerca de los juegos populares de la comarca de la Riojilla Burgalesa se desprenden dos ideas fundamentales: por un lado, que en esta comarca se produce una distinción clara entre las características generales de los juegos de
hombres y las de los de mujeres y por otro que el juego de bolos siempre ha sido
exclusivamente femenino. Esa distinción entre los juegos masculinos y femeninos radica fundamentalmente en las obligaciones cotidianas de unos y de otros.
Así, la mujer se ha visto relegada al entorno del hogar y al cuidado de los niños, lo que provoca que sus juegos también se produzcan en ese ámbito, siempre que no alteren o interrumpan esos quehaceres diarios. Sin embargo, los juegos masculinos aparecen vinculados al entorno laboral y de ocio, siempre externos al hogar, y por lo general llevan aparejados aspectos como la apuesta o el reto. En el caso de las mujeres, el juego de bolos tiene una esencia grupal, e incluso vecinal, que en los juegos masculinos se diluye, a favor de un enfrentamiento, casi siempre individual, ligado a la persecución de un determinado prestigio o estatus social. En lo que hace referencia a las distintas modalidades de bolos encontradas, simplemente señalar que todas ellas parecen tener un origen común, que luego ha ido derivando en cada una de las localidades visitadas en variantes con personalidad propia.

NOTAS
1 Sedano, S: Juegos Populares y Tradicionales en el Camino de Santiago: Belorado y la
Riojilla Burgalesa, Burgos, Asociación Cultural La Tanguilla, 2008. 2 Martín Nicolás, J.C: Fundamentos de los juegos y deportes tradicionales en el ámbito
de la Educación Física, León, Universidad de León, 2003.
3 Maestro, F: “Museo de Juegos Tradicionales Campo. Revista ibérica.com. Acceso en :
http://www.revistaiberica.com/museos/museo_del_juego_tradicional.htm.Madrid, Editorial
Ocitur, 2009. (Consultado el 10 de Septiembre de 2009).
4 Torres, G: Juegos de toda vida. Burgos, Asociación Cultural Cerasio, 2002.
5 Gómez Villar, R: Belorado y su comarca. Economía, Sociedad y Vida Cotidiana (1700-
1813). Burgos, Ayuntamiento de Belorado. 2000.
6 Maestro, F: “Museo de Juegos Tradicionales Campo”. Revista ibérica.com, Acceso en:
http://www.revistaiberica.com/museos/museo_del_juego_tradicional.htm. Madrid, Editorial
Ocitur, 2009. (Consultado el 10 de Septiembre de 2009).
7 En Sedano, S: Juegos Populares y Tradicionales en el Camino de Santiago: Belorado y la
Riojilla Burgalesa, Burgos, Asociación Cultural La Tanguilla, 2008.
8 Gómez Villar, R: op.cit.,. “...como también en que no haya juegos públicos durante la misa
conventual, explicación de la Doctrina, y rezo del Rosario por la tarde, y los que se hallasen
ocupados en los juegos sean castigados con dos reales de vellón cada uno...” (Gómez
Villar, 2000).
9 Ibid..
10 Archivo Municipal de Belorado.
11 Villa, C. de la: Juegos y Deportes Tradicionales Burgaleses. Burgos, Asociación Cultural
La Tanguilla, 2009.
12 Sedano, S: Juegos Populares y Tradicionales en el Camino de Santiago: Belorado y la
Riojilla Burgalesa, Burgos, Asociación Cultural La Tanguilla, 2008.

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