jueves, 25 de noviembre de 2010

Orígenes del castellano y Becerros de Valpuesta

Los Becerros de Valpuesta son uno de los repertorios más antiguos de la documentación castellana

Antigua y Medieval, 25 de noviembre de 2010
Con 8 documentos datados en el siglo IX, 39 en el X, 49 en el XI, 90 en el XII y 1 en el XIII, los Becerros Gótico y Galicano de Valpuesta suponen una edición histórica que acredita que, junto a los textos registrados en latín, aparecen fenómenos fonéticos, morfosintácticas y léxico-semánticos propios de un romance que luego llamaríamos castellano

La transcripción y los estudios paleográfico y documental que se recogen en el estudio Los Becerros Gótico y Galicano de Valpuesta, editado por la Real Academia Española y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua demuestra que en Valpuesta (Burgos), en el siglo X, a principios del XI, a mediados o al finalizar el siglo XI, los escribas que anotaban una donación o una compraventa en latín acreditan involuntariamente fenómenos fonéticos, morfosintácticos y léxico-semánticos propios de un romance que luego llamaríamos castellano.
El trabajo que sale a la luz, fruto de un método novedoso en el estudio de los documentos creado por el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, ofrece todas las garantías científicas necesarias en cuanto a la edición de esos primerizos documentos cuyo aspecto latino no es capaz de encubrir el romance que aflora en ellos. La lengua de los becerros de Valpuesta es una lengua latina asaltada por una lengua viva, el castellano.
En la presentación en la RAE de los contenidos científicos de uno de los repertorios más antiguos de la documentación castellana la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro, ha manifestado que este estudio transmite la idea de la importancia que para Castilla y León tiene el español.
El gobierno regional es consciente de ello y considera al español como una de sus políticas transversales, ya sea apoyando iniciativas científicas como ésta o desarrollando otras líneas de actuación que tienen su fundamento en el Plan del Español para Extranjeros de Castilla y León.
Junto con la consejera de Cultura y Turismo de Castilla y León, María José Salgueiro, han estado presentes el vicedirector de la RAE, José Antonio Pascual, el director de la Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, Gonzalo Santonja, y el director del equipo investigador de estos estudios, José María Ruiz Asencio. Junto a Ruiz Asencio completan el equipo investigador Irene Ruiz Albi y Mauricio Herrero Jiménez. La edición aparece en dos volúmenes con preliminares de José Antonio Pascual y de Gonzalo Santonja.
Los conocidos Becerros de Valpuesta -Becerro Gótico y Becerro Galicano- no indican que la cuna del castellano sea Valpuesta, lo mismo que ninguna otra documentación prueba que el romance haya nacido en éste o en aquel otro lugar. Pero de los testimonios y características lingüísticas que presentan y de las fechas tan tempranas (siglos X, XI) en que fueron escritos parte de los diplomas de este Becerro Gótico se concluye de manera indubitable que la documentación valpostana resulta de capital importancia para conocer la etapa de orígenes del castellano.
Orígenes del castellano y Becerros de ValpuestaRamón Menéndez Pidal estableció en Orígenes del español. Estado lingüístico de la Península ibérica hasta el siglo XI un primer periodo para el estudio de nuestra lengua: los siglos X y XI. Reproducía o citaba documentos tan ilustres y venerados como las Glosas Emilianenses y las Glosas Silenses junto a otros hasta ahora menos tomados en consideración por muchos filólogos. Allí se encuentra la llamada Nodicia de kesos, de la que Menéndez Pidal admite una datación de hacia 980, y también allí se hacía eco de la existencia de unos documentos antiguos en Valpuesta, en la primitiva Castilla la Vieja, con presencia en ellos de un tal Belasius, obispo probable de Valpuesta, partido de Villarcayo.
A partir del panorama heredado sobre el romance surgido y desarrollado en las tierras de Castilla y León, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua asumió, desde su puesta en funcionamiento en 2003, el estudio e investigación del origen del castellano, dedicando inicialmente particular atención a las pizarras visigóticas, soporte del latín hablado-escrito en tierras castellano y leonesas en los siglos VI y VII, la Nodicia de kesos del Monasterio de los santos Justo y Pastor de Rozuela (León), colecciones documentales como las de Sahagún o Cardeña y los Becerros de Valpuesta.
La documentación de Valpuesta -donaciones, ventas, permutas, testamentos...- está redactada en latín, pero ese latín de los siglos X y XI estaba tan alejado de la rectitud, presentaba un estado tan evolucionado o corrompido, que deja entrever aspectos y modos propios de otra forma de hablar. La morfología había cambiado sustancialmente, el orden de palabras en la oración se revela diferente y las desviaciones respecto a la norma sintáctica latina daban testimonio de una nueva lengua. Los estudiosos -historiadores y lingüistas-, y el lector interesado tienen a su disposición una obra de excelencia científica, lo que la convierte en definitiva para comprender y valorar con exactitud histórica y filológica la información copiada en los ciento ochenta y siete documentos valpostanos.
Las investigaciones minuciosas llevadas a cabo por los autores de estos trabajos han dado como resultado la atribución de una cronología fiable y razonada para la totalidad de la colección, datados en el siglo IX ocho documentos, treinta y nueve en el X, cuarenta y nueve en el XI, noventa en el XII y uno en el siglo XIII. Como preciado fruto de esas pesquisas, han resultado identificadas treinta y cuatro manos y se ha asignado una fecha a cada uno de los escribas.
Con las fuentes documentales presentadas tanto el historiador como el filólogo pueden dar pasos importantes para fijar los primeros pasos del romance primitivo, porque no todo es latín en la escritura de los becerros de Valpuesta, ya que el romance se manifiesta, aquí y allí, de manera sorpresiva.
La transcripción y los estudios paleográfico y documental de estos Becerros demuestra que en Valpuesta, en el siglo X, a principios de! XI, a mediados o al finalizar el siglo XI, los escribas que anotaban una donación o una compraventa en latín acreditan involuntariamente fenómenos fonéticos, morfosintácticos y léxico-semánticos propios de un romance que luego llamaríamos castellano.
En estos Becerros no hay nada que no implique evoluciones y resultados específicamente castellanos a partir de las consonantes latinas originarias y que Valpuesta ofrece datos más que interesantes a la hora de fechar los fenómenos romances que en ese momento -ss. X-XII- estaban consolidándose.
En cuanto al nivel sintáctico, estos materiales documentan en tierras castellanas no sólo la existencia del primitivo romance hispánico, del contínuum lingüístico postlatino de las comarcas norteñas de Hispania, sino también modos y usos sintácticos que permiten rastrear rasgos y elementos del castellano primitivo.



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