miércoles, 19 de enero de 2011

Tranquilidad a la fuerza

El río Reláchigo, Tranquilidad a la fuerza
ÉSTE ES MI PUEBLO, Herramélluri, Ramos Ranedo.

La Rioja. Javier Albo. 19.01.11
DESDE 'las bodegas', la localidad riojalteña se perfila como una empedrada línea entre terrosos campos que hibernan aguardando a la estación de la vida. Ramos Ranedo señala un punto. No se ve, perdido entre casas, pero, al final de la imaginaria línea que sigue a su dedo índice existe una pequeña huerta que hoy duerme pero en la que, en verano, «se está genial». Bodegas y huerta son los dos rincones favoritos de Herramélluri, su pueblo.


En él nació, y con ella salió una rama más en el ya frondoso árbol genealógico de herramellurinos en su familia. Sus calles la vieron crecer hasta los 14 años. Después vivió en Baracaldo y Logroño, y, cuando se casó, volvió a Herramélluri. «No había agua en las casas, aunque la pusieron al poco, y se iba a lavar al río», recuerda.


Las cosas han mejorado con los años y, a la par, el pueblo ha ido perdiendo habitantes, un centenar a día de hoy. La vida en él es «muy tranquila», demasiado a veces. «El problema es que no hay gente en invierno. Cada vez somos menos y, cuando alguien se muere, una casa se cierra para siempre», lamenta Ramos.


Ella lleva Afammer en la localidad. «Yo he conocido La Rioja gracias a a la asociación», dice entre elogios a la labor que realizó Blanca Pozo y apenadas aseveraciones por la escasa respuesta a las actividades que se programan. Y se repite: «Es que hay poca gente».


El paseo de la ermita y el ribereño habilitado junto al río Reláchigo -también el Tirón cruza la localidad-, son dos de los lugares que llevaría a ver a cualquier visitante. Y al hablar de la labor realizada en los ríos por numerosos voluntarios del pueblo, muchos de ellos residentes de temporada, sus ojos muestran un inequívoco brillo de satisfacción y orgullo. Menta la San Silvestre, las jornadas culturales, las visitas a las bodegas, las asociaciones Venus y 'Ciudad de Libia'... Más allá del invierno hay mucha vida.


«No cambiaría Herramélluri por otro pueblo», asegura Ramos, si bien algunas dudas asedian la fortaleza de la convicción de esta activa mujer. «Ahora, con los años, es cuando empiezas a pensar un poco en el día de mañana. Cuando puedes conducir no hay ningún problema. Si no, ¿dónde vas?, ¿qué haces?», se pregunta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Da tu Opinión.