miércoles, 31 de agosto de 2011

Esquema de Ubicación de Redecilla del Camino, s.XVIII



 Este es el dibujo/esquema que el Catastro del Marqués de la Ensenada hace de la ubicación y aires de Redecilla del Camino,  el 11 de Agosto de 1754

lunes, 29 de agosto de 2011

¿De quién es la ermita de Ntra. Sra. de Ayago?

¿De quién es la ermita?

Numerosos pueblos de la provincia se han enterado en los últimos 10 o 12 años de que el Arzobispado ha registrado a su nombre templos, casas parroquiales y otras propiedades que se construyeron y mantuvieron durante siglos con el trabajo de los vecinos. Revilla del Campo, San Juan del Monte, Monasterio de Rodilla y Anguix son solo algunos de los casos.

La Iglesia Diocesana continúa con el laborioso proceso de inscripción de propiedades en los distintos Registros de Propiedad de la Provincia. Es una labor gris, silenciosa, pero muy necesaria; la reciente y celebrada sentencia a favor de la Parroquia de San Juan del Monte así lo corrobora». Este párrafo, textual, daba comienzo a la sección Administración General, dentro del apartado de Curia Diocesana, del número de noviembre de 2005 del boletín oficial del Arzobispado de Burgos, que puede consultarse en Internet. Y si ese era el comienzo del texto, el final no era menos conciso: «Conclusiones. La Diócesis sigue solicitando a los Registros de Propiedad la inscripción de los bienes de las parroquias, a nombre de las mismas, con el propósito de dejar terminado este proceso en el plazo de un año; solicitando la colaboración de todos los párrocos, si se les pide algún dato o intervención».
Después de un mensaje tan concreto, son pocas las parroquias de la provincia que no han movido ficha para registrar esa ermita, esa finca o esa casa parroquial sin dueño expreso.
La ley lo permite y aunque este periódico no ha obtenido respuesta del Arzobispado acerca del número de inmatriculaciones (primeras inscripciones) realizadas en los últimos años o sobre si ya se ha terminado este «laborioso proceso», sí que ha constatado que, hasta la fecha, ha sido una tarea «gris y silenciosa» porque en todas las localidades con las que ha contactado DB para comentar casos de este tipo se enteraron «por casualidad» de que propiedades que se construyeron con el trabajo de los vecinos y se mantuvieron con fondos públicos, ya no son de titularidad municipal. Son del Arzobispado de Burgos.
Un recibo del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) hizo saltar la alarma en Revilla del Campo en 2004. El equipo de gobierno se dio cuenta de que la casa parroquial estaba a nombre del Arzobispado, a pesar de que el Ayuntamiento la había inscrito en el Registro Número 2 de Burgos en 1977, después de un inventario obligatorio por orden ministerial. Lo primero que pensaron es que se trataba de un error, así que sin mayor preocupación se pusieron en contacto con el catastro para que lo corrigiera. Pero no había nada que rectificar: el Arzobispado había inscrito a su nombre esa finca en 1998. ¿Cómo es posible que una propiedad con los mismos lindes se haya registrado en dos ocasiones y con propietarios diferentes? Cientos de veces se hicieron esa pregunta los vecinos cuando supieron que estaban a un tris de perder la casa parroquial y parte del cementerio, así que cuando el Ayuntamieno los reunió para decidir qué hacer, la mayoría acordó pelear hasta el final e ir a juicio.
Antes de ese momento, hubo un intento de negociación que, según fuentes vecinales, consistía en que si el municipio renunciaba a la casa parroquial, se le cedía el cementerio durante 50 años. Pero, ¿cómo aceptar la cesión de un bien sobre el que se tiene la propiedad? El asunto llegó a juicio y la Audiencia Provincial de Burgos falló a favor del Ayuntamiento el 5 de marzo de 2007 pero, para cubrirse las espaldas, se acordó cobrar un alquiler simbólico al cura por residir en la casa parroquial: 5 euros al año. Es poco dinero, pero prueba quién es el propietario y quién el inquilino.
Las pretensiones del Arzobispado no eran nada nuevo, dado que desde 1947 la Iglesia española puede poner a su nombre casas, fincas, solares o cualquier otra propiedad que no tenga dueño expreso o que esté sin registrar, gracias a los artículos 206 y 304 del Reglamento de la Ley Hipotecaria. Pero no fue hasta 1998 cuando el gobierno dirigido por José María Aznar modificó numerosos artículos de este reglamento y, entre ellos, el número 5, que impedía el registro de edificios destinados al culto. Así que fue a partir de entonces cuando miles de ermitas, iglesias e incluso catedrales, pasaron a formar parte del patrimonio de la Iglesia sin mayor dificultad que la de ir al Registro y emitir la certificación de dominio. Es legal.
Así, cuando los vecinos de la localidad ribereña de San Juan del Monte supieron en 2004 que tanto la ermita de Nuestra Señora de la Vega como la denominada ‘campa procesional’ estaban a nombre del Arzobispado desde el 10 de mayo de 2002, no tuvieron nada que hacer. En este caso, y a diferencia de Revilla del Campo, la ermita figuraba entre los bienes municipales inventariados, pero no estaba registrada. A pesar de ello, todo el mundo la consideraba municipal, por lo que la mantenían entre los vecinos y la Cofradía de Nuestra Señora de la Vega que, a la sazón, era la custodia de la llave. Pero nada de esto sirvió para probar el dominio. El Ayuntamiento y la cofradía denunciaron al Arzobispado, pero perdieron.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Aranda consideró que el municipio no probó el derecho de dominio «dado que un inventario de bienes del Ayuntamiento y una certificación expedida por el secretario, sin ningún plano que determine los lindes, no son suficiente para ello, ni siquiera con el apoyo popular que pueda ostentar al respecto» y tampoco se consideró suficiente que el terreno en el que se construyó fuese de propiedad municipal.
El texto íntegro de la sentencia puede consultarse en el boletín oficial del Arzobispado, en el número correspondiente a octubre de 2005, en el apartado de Pastoral e Información. El Ayuntamiento de San Juan del Monte recurrió entonces en la Audiencia Provincial y también perdió. «Es cierto que la Iglesia ganó el juicio y que la ermita es suya, pero digamos que no se han atrevido a tomar posesión de ella», explica por teléfono el entonces alcalde, Ángel Rocha. Por este motivo, sigue siendo la cofradía la que se encarga del mantenimiento como si nada hubiera ocurrido.
La tensión en este pueblo llegó a tales extremos durante el juicio que se suspendieron las misas porque el sacerdote aseguró que recibía un trato vejatorio.

sin juicio. Los casos de Revilla del Campo y San Juan del Monte son dos de los que se han dirimido en el juzgado y han sido polémicos, pero hay muchos otros en la provincia. En este momento, por ejemplo, hay un conflicto en San Juan de Ortega a cuenta de una finca, escriturada y cultivada desde hace años por una familia que se enteró hace tres años de que el Arzobispado había registrado unos metros a su nombre. Ahora, están negociando con el Arzobispado, por lo que prefieren mantener el anonimato y ser «cautos» hasta que el asunto se resuelva.
Otros en la misma o parecida situación se han puesto en contacto con abogados burgaleses o con la Plataforma de Defensa del Patrimonio Navarro, que ha denunciado el registro de miles de propiedades, incluyendo la catedral de Pamplona, para que les asesoren. Y hay quien, después de esta consulta, decide tratar de llegar a un acuerdo con el Arzobispado o aguantarse y dejar las cosas como están.
En este último grupo está Monasterio de Rodilla. Al mismo tiempo que el Ayuntamiento y los vecinos de San Juan del Monte litigaban para recuperar sus propiedades, ellos se enteraron de que la ermita de Nuestra Señora del Valle y la céntrica casa parroquial ya no eran suyos. El alcalde, Antonio José Ibeas, explica que «nos asesoramos y nos dimos cuenta de que con la legislación vigente no teníamos nada que hacer». A pesar de ello, trataron de negociar con el Arzobispado para que les permitieran habilitar la casa parroquial -abandonada desde hace lustros- como albergue de peregrinos. «Me dijeron que al ser la sede de la comarca no podía ser y me imponían unas condiciones que eran inasumibles, así que decidimos hacer el albergue en la casa del médico, que es municipal». Aún así, Ibeas está preocupado porque le han llegado rumores de que, al igual que ha ocurrido en otras localidades, se va a vender la casa parroquial. «Me han asegurado que no es así, pero veremos a ver», concluye.


Ermita Monasterio de Rodilla
Molestos, pero resignados al saber que era una maniobra legal
El Ayuntamiento de Monasterio de Rodilla, al igual que otros tantos, no recibió notificación alguna acerca de que el Arzobispado había registrado a su nombre la ermita de Nuestra Señora del Valle y la casa parroquial, ubicada en medio del pueblo y con un pequeño terreno en la parte trasera, pero abandonada desde hace lustros.
Cuando se enteraron de que ya no podían contar con estas propiedades se plantearon denunciar, pero desistieron al saber que no solo era legal, sino que no tenían documentación suficiente para probar su derecho de dominio.
Ahora circulan rumores por el pueblo de que, al igual que ha ocurrido en otras localidades, el Arzobispado tiene intención de vender la casa parroquial, pero el párroco lo ha desmentido. Hace unos meses también tuvieron polémica por la rehabilitación de la ermita de Santa Marina, que también es de la Iglesia pero, dicen, no la mantiene.

Casa parroquial Revilla del Campo
Cinco euros de alquiler al año al cura por vivir en la casa parroquial
«Quieren echar al cura del pueblo». Ese era uno de los temores más extendidos entre los vecinos más devotos de Revilla del Campo cuando se corrió la voz de que el Arzobispado de Burgos había puesto a su nombre la casa parroquial y el cementerio, ambas propiedades inventariadas y registradas por el Ayuntamiento en 1977, y cuando, por lo tanto, comenzaron las tensiones entre los indignados por la actitud de la Iglesia y los comprensivos.
Los vecinos aseguran que la casa parroquial se construyó en suelo municipal con materiales y trabajo aportado por los vecinos, un argumento que esgrimieron en el juicio por la titularidad de las propiedades, además de aportar documentación variada. En 2007 y en 2009 obtuvieron sentencias a su favor, tanto en lo relativo al cementerio como a la casa parroquial, en la que el cura ahora vive de alquiler: el Ayuntamiento le ha impuesto 5 euros al año.

Ermita San Juan del Monte
La tensión durante el juicio por la propiedad les dejó sin misa
La ermita de Nuestra Señora de la Vega de San Juan del Monte es un lugar de culto, por lo que hasta 1998 no era posible registrarlo como propiedad, algo que el Arzobispado de Burgos hizo el 10 de mayo de 2002. Pero el municipio no se enteró hasta 2004 de lo ocurrido y, cuando lo hicieron, ya tenían pocas alternativas.
El Ayuntamiento y la Cofradía de Nuestra Señora de la Vega, que se encargaba del mantenimiento del templo y guardaba la llave, decidieron ir a juicio para recuperar lo que consideraban suyo, pero no lo lograron ni en primera instancia ni en la Audiencia Provincial. En los meses que duró el proceso judicial hubo mucha tensión entre los vecinos e, incluso, se quedaron sin misa porque el cura aseguró que cada domingo recibía un trato vejatorio.
Una vez resuelto, todo volvió a la normalidad y la cofradía sigue encargándose del mantenimiento, a pesar de todo.

Ermita Anguix
El Ayuntamiento se adelantó al Arzobispado en el último momento
La ermita de San Juan de Anguix «nunca había estado a nombre de nadie», dicen los lugareños. Por este motivo, nadie se planteó la posibilidad de que se pudiera registrar y pasar a ser propiedad de alguien. Excepto el Arzobispado. Cuando a mediados de los noventa se constituyó la asociación cultural Amigos de San Juan con el objetivo de rehabilitar la ermita y comenzaron a buscar financiación, el colectivo se enteró «por casualidad» de que el Arzobispado pretendía registrarla a su nombre.
La recién formada asociación se puso en contacto con el Arzobispado y, después de un tiempo, cuentan que «al final, cedieron». Así que la asociación se encargó de la rehabilitación, muy laboriosa al estar casi en ruinas, y se asegura ahora de mantener en buenas condiciones la propiedad y los alrededores, muy concurridos debido a su proximidad con las bodegas y a las vistas que hay del pueblo
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Desde este blog, y desde hace un tiempo, se viene informado de los diversos procesos de apropiación del patrimonio artístico de los pueblos por parte de la Iglesia.
Al margen de las leyes, es claro que ese patrimonio no ha sido de la Iglesia más que por razones de poder, lo mismo que su apropiación registral actual.
Si existen y se mantienen es porque lo hicieron las personas de los pueblos con su trabajo y con su dinero.
Si legalmente son propiedad de la Iglesia,  lo más lógico es que pague impuestos, que lo mantengan...
porque cobrar ya han empezado a cobrar  por entrar en esos bienes que son de todos los ciudadanos de este pais... Bienes que seguimos manteniendo con el dinero de todos, para que sean propiedad de una Entidad privada....
Si hay alguien que lo entienda...

lunes, 15 de agosto de 2011

Vivir en la ciudad es un peligro para tu cerebro: HOY vive más y mejor EN EL PUEBLO

El Pais, 15/08/2011
Y el fenómeno debería ser tenido en cuenta -opinan los expertos- de cara a la planificación urbana de las megaciudades. 
Hoy en día las 500 ciudades de entre uno y 10 millones de habitantes que hay en el planeta albergan a más de la mitad de la población mundial, unos 3.300 millones de personas, y Naciones Unidas estima que hacia 2050 el porcentaje llegará al 70%.
 
 
Que vivir en la ciudad aumenta significativamente el riesgo de padecer depresión, ansiedad y sobre todo esquizofrenia se sabe hace décadas, y el vínculo es tan claro que los expertos aceptan que debe de haber una relación causal: en la vida urbana hay algo que no le sienta bien al cerebro humano. 
La cuestión es encontrar qué. Los culpables se buscan hace años: estrés, falta de apoyo social, mayor consumo de drogas... incluso un virus. Aún no hay una respuesta. La última pista llega de la neurociencia: un grupo de investigadores ha descubierto que el cerebro de quienes han crecido entre edificios reacciona de forma distinta al estrés social. 
 
Las primeras evidencias de que los habitantes de las ciudades sufren más esquizofrenia datan de los años cuarenta. Desde entonces no han dejado de explorarse hipótesis, peinando las estadísticas en busca de asociaciones que ayuden a enfocar el problema. Pero sigue faltando "el elemento clave para pasar de una mera asociación a un vínculo causal: el de un mecanismo plausible que describa las vías entre la exposición y la aparición de los síntomas psicóticos", dice Jim Van Os, del departamento de Psiquiatría y Neuropsicología de la Universidad de Maastricht (Holanda) y uno de los principales estudiosos en el área.
Se sabe ya que los sospechosos a los que apuntaría la intuición, aunque tal vez tengan un papel, no son los únicos culpables. Factores como pertenecer a una minoría, contar con una mayor o menor red social, el acceso a los servicios médicos y sociales o un mayor consumo de drogas han sido restados de la variable vida urbana, y el resultado es que vivir en la ciudad sigue sobresaliendo como factor de riesgo. Tampoco influyen cuestiones como malas condiciones prenatales o un parto complicado, ni la posición socioeconómica. Y la idea de que el culpable sea un virus es poco probable: los hogares con muchos miembros -en los que un hipotético contagio sería más probable- no son "un factor de riesgo para la esquizofrenia", dice Van Os.
¿Y si el culpable fuera el estrés? Se admite que los sucesos estresantes son un desencadenante de los trastornos de tipo psicótico, como la esquizofrenia. Y ese ha sido el punto de partida para los primeros neurocientíficos en abordar el misterio de las ciudades y la salud mental.
Andreas Meyer-Lindenberg, del Instituto Central de Salud Mental de la Universidad de Heidelberg, en Alemania, se propuso escanear el cerebro de voluntarios procedentes de entornos rurales y urbanos en situaciones de estrés social. Diseñó un curioso experimento: mientras 32 estudiantes resolvían problemas aritméticos complejos, los experimentadores los estresaban con comentarios negativos y actitudes reprobatorias. "Les decíamos que sus resultados estaban siendo inferiores a la media, y les sugeríamos con impaciencia que se dieran un poco más de prisa...", ha contado Meyer-Lindenberg enNature.
De entre las áreas cerebrales que se activaban durante la prueba, dos variaban en función de la procedencia urbana o rural de los voluntarios. La amígdala, un área clave en el procesado de las emociones, se activó exclusivamente en quienes vivían en ciudades en el momento de la prueba. El córtex cingulado -la región PACC-, que contribuye a regular la amígdala y a procesar emociones negativas, se activó más intensamente en quienes crecieron en ciudades. Los investigadores detectaron variaciones incluso según el tiempo transcurrido en la ciudad durante la infancia, y según el tamaño de la ciudad en cuestión.
La asociación aparecía tan clara que Meyer-Lindenberg desconfió y repitió el experimento con más voluntarios, teniendo en cuenta factores como -entre otros- edad, nivel educativo, ingresos, situación familiar, estado de salud, personalidad y estado de ánimo. Pero "ninguno de ellos alteraba el efecto de la urbanicidad, lo que sugiere que vivir en un ambiente urbano cambia la respuesta del cerebro en situaciones de estrés social, por un mecanismo claro aunque misterioso", escriben en un comentario en la misma revista Daniel P. Kennedy y Ralph Adolphs, del Instituto Tecnológico de California.
"Mucha gente especulaba con que el problema tenía que ver con entornos sociales, pero no había ninguna evidencia directa", ha comentado Meyer-Lindenberg a Nature. "Este es el primer mecanismo que relaciona las ciudades con la salud mental por vía del estrés".
Para Van Os se trata de "un interesante primer paso". Kristina Sundquist, de la Universidad de Lund, también dice que "los hallazgos son importantes", aunque no definitivos. Sundquist publicó en 2004 los resultados de un seguimiento a todos los suecos de entre 25 y 64 años tras su primer ingreso hospitalario por psicosis o depresión. "La incidencia aumenta con el grado de urbanización", escribe en The British Journal of Psichiatry; los habitantes de las áreas más densamente pobladas "tenían un riesgo entre un 68% y un 77% mayor de desarrollar psicosis, y entre un 12% y un 20% mayor de desarrollar depresión".
Ningún investigador defiende, no obstante, que sea malo vivir en las ciudades. En realidad es al contrario. Históricamente "la urbanización va asociada a un descenso en la mortalidad", y a que la mayor carga de enfermedad se deba a las dolencias crónicas de los mayores en vez de a las infantiles, escribía en Science en 2008 el epidemiólogo de la OMS Chistopher Dye. "Los habitantes de las ciudades, de media, disfrutan de mejores condiciones de salud que los de áreas rurales", dice Dye, y esto es así incluso considerando las grandes diferencias entre las ciudades de países ricos y pobres, y también dentro de la misma ciudad -las cifras son distintas en una ciudad de América Latina y una europea, pero también en los suburbios y el centro de Río de Janeiro, por ejemplo-.
Sin embargo, no siempre fue así. La mejor salud urbana es un triunfo ganado a pulso a base de mejoras higiénicas y sanitarias a mediados del siglo XIX, entre ellas la instalación de alcantarillado y el transporte de agua potable a los hogares. Y lo que temen Dye y otros expertos es que si el crecimiento urbano actual no se planifica, las futuras megaciudades podrían recordar al Londres o París de hace apenas siglo y medio.
"En la Europa del 1800 solo entre el 10% y el 15% de la población vivía en las ciudades, en parte por las atroces condiciones de vida", escribe Dye. "El cólera, la disentería, la viruela, la tuberculosis, el tifus y otras infecciones, agravadas por la desnutrición, hacían que las muertes, especialmente de los niños de menos de un año, superaran a los nacimientos".
Y la planificación del crecimiento urbano debería tener en cuenta también la salud mental, opina Sundquist: "Es importante que los expertos en urbanismo sepan más sobre los mecanismos específicos que actúan sobre la salud mental, y esto podemos proporcionarlo los investigadores". Ella coincide con Van Os en que hay que estudiar más el papel de factores como el soporte social y el grado de estrés cotidiano, y profundizar en las diferencias entre estilos de vida dentro de la propia ciudad. No es lo mismo, suponen, un entorno urbano con muchas zonas verdes que una zona industrial.
José Fariña Tojo, del departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid, admite la relación entre vida urbana y salud mental, y coincide en la necesidad de identificar el mecanismo subyacente: "Para planificar adecuadamente deberíamos saber cosas en este campo que todavía desconocemos". Director de un curso sobre Planificación Urbana Saludable de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en Menorca en septiembre, y colaborador de la Red Española de Ciudades Saludables, Tojo cree que "los planificadores urbanos se han dormido un poco en los laureles" y no están considerando los nuevos retos: "Por supuesto se tiene en cuenta la contaminación del aire o el ruido. Pero también hay temas nuevos, como el estrés, el hecho de que se vaya a una sociedad de mayores, la necesidad del ejercicio físico o la de estar en un entorno con un cierto grado de naturaleza".
Ana Dolado, del estudio Araujo-Dolado Arquitectos, reflexiona sobre lo que considera un exceso de estímulos en el espacio urbano actual: "La ciudad es un soporte que cambia a una velocidad difícil de procesar. La gente reconoce el entorno pero no se identifica con él. El ritmo es tal que a los habitantes no les da tiempo a establecer vínculos con su espacio".
Conviene no dejarse llevar por ese ritmo frenético, dice Enrique Baca, jefe del servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz. Y recuerda que, incluso en el entorno social urbano actual, "cada vez más exigente con el individuo" y que "cambia más rápido que nunca" -por ejemplo, con nuevas formas de comunicación instantánea y horarios laborales distintos a los tradicionales-, "hay elementos culturales protectores de la salud mental". Resume uno de ellos: "En vez de pasarte cuatro horas en Facebook, queda con un amigo a tomar una caña".
 

domingo, 14 de agosto de 2011

San Roque, Patrono de Redecilla del Camino, 16/08/2011

San Roque nació, según la tradición, en Montpellier (Francia) en el año 1295 aproximadamente.

Aquí el Sepulcro y la estatua de San Roque en Montpellier
 









Fue un peregrino que se desplazó a Roma. Recorrió Italia y 
se dedicó a curar a todos los infectados de la peste. 
Su vida la tenemos que fechar con toda seguridad, a partir de la mitad del siglo XIV y su muerte en 1327, lo más probable fue en Voghera, a pesar de la hipótesis tradicional de Montpellier.


Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del santo, por lo que se le nombraba santo patrón de la localidad. Es además protector de peregrinos, enfermeros, cirujanos o cánidos, entre otros.
En Redecilla del Camino, también tenemos a San Roque como Patrón.  
Es una de nuestras fiestas locales en el calendario laboral y en el corazón. 
Ahí un plano corto de su imagen redecillana.
San Roque con su ermita desde al menos el s.XVI acompaña a la Virgen de Ayago en su estancia en la Iglesia parroquial durante la primevera y el verano.
En el 2º día de la fiesta de acción de gracias, San Roque es acompañado en procesión hasta su ermita por todo el pueblo con los danzadores, musicos y autoridades...


Su devoción se extendió muy rápidamente a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. 
En 1477, con ocasión de una epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su nombre, se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia.
Una de las iglesias más conocidas que están dedicadas a este santo está en París, muy cerca del Museo del Louvre; la hizo edificar Luis XIV en 1563. Toda Europa e incluso América Latina están sembradas de templos que le fueron dedicados.

San Roque es uno de los Santos Patronos más universales en múltiples pueblos de todos el orbe cristiano. 
Son pocas las iglesias en las que no hay una estatua de San Roque. Aquí unos ejemplos...
 San Roque de Callosa de Segura, Murcia









                        San Roque de Sevilla




San Roque  (!ojo!sin perro),Carennac, Dorgone, Francia











                   San Roque, Monasterio S. Beltrán de Comminges, Midi, Francia


                                                                       San Roque, Catedral de Toulouse, Francia
 










San Roque en la ciudad de San Roque, Cadiz, España


FELICES FIESTAS REDECILLANOS
                                  Y DEMÁS PUEBLOS COMARCANOS!!!!!!!!

viernes, 12 de agosto de 2011

El Belforano Feliniano M vitores, productor del 1º filme sonoro

Feliciano Manuel Vitores, productor del 1º filme sonoro español : El Misterio de la Puerta de Sol.Se cumplen 80 años del rodaje. El artífice fue un industrial beliforano: Feliciano Manuel Vitores


Teresita Silva y Juan de Orduña, actores.
R. Pérez Barredo, Diario de Burgos 8/2/09

¿Qué hubiese sido del progreso sin los visionarios? Posiblemente, aún nos hallaríamos en las antípodas de lo que hoy reconocemos como tal. Antes de que el cine se convirtiera en el séptimo arte hubo quienes vieron en aquel artefacto llamado cinematógrafo un universo de posibilidades. Uno de ellos se llamó Manuel Feliciano Vitores, y era natural de Belorado. Empresario audaz, aunque injustamente olvidado, su nombre está escrito con letras de oro en la historia del cine español.
Gracias a él se realizó la primera película sonora del celuloide patrio, El misterio de la Puerta del Sol, de cuyo caótico rodaje se celebra este año el 80 aniversario. Además, obra en su currículum la autoría del primer monólogo de humor -hoy convertido en todo un género- nunca antes grabado: el protagonizado por el irrepetible Ramón Gómez de la Serna que hoy, gracias al citado progreso, está al alcance de cualquiera merced a la impagable herramienta denominada Youtube.
En 1927, el norteamericano Lee de Forest había aterrizado en Europa con un sorprendente artilugio bautizado phonofilm, mediante el cual se había proyectado, con un éxito inenarrable, la película The Jazz Singer. El impacto de este filme, el primer sonoro de la historia, supuso una revolución. Durante su visita a España, De Forest hizo unos pocos pases privados, siendo Primo de Rivera fue uno de sus privilegiados espectadores. Antes de regresar a Estados Unidos, el yanqui tuvo la fortuna de hacer caja vendiendo el invento a tres industriales: Enrique Urazandi, Agustín Bellapart y Feliciano Manuel Vitores, quienes se asociaron en la empresa Hispano de Forest Fonofilm.
La adquisición les otorgaba las patentes del invento en España y Portugal, sus derechos durante diez años y la posesión de un paquete de películas. Con el centro de operaciones en Barcelona, donde se crearon unos estudios, la sociedad anónima decidió dar a conocer el fonofilm de forma itinerante por toda España: Madrid, Burgos, Bilbao, San Sebastián, Barcelona o Logroño fueron algunas de las ciudades en las que se exhibió el milagroso aparato. Sin embargo, la compleja instalación y el arcaico funcionamiento del aparataje convirtió cada exhibición en un desastre. Las críticas fueron durísimas. Y aunque las giras continuaron, la empresa entró en crisis, precipitándose su liquidación. Sin embargo, el empresario beliforano no se dio por vencido y decidió quedarse como único propietario. Ya entonces tenía en mente la única salida posible para remontar la situación de la Hispano de Forest Fonofilm: la producción de un largometraje sonoro en español.

El rodaje. Vitores logró reunir un importante suma de dinero (18.000 pesetas) y contrató, como director y guionista, a un onubense: Francisco Elías, que ya había dirigido varias películas mudas. El elenco de actores fue asimismo importante: el actor de moda Juan de Orduña (quien años más tarde sería director), Teresa Penella, Anita Moreno, Jack Castello y Antonio Barber. Entre octubre y noviembre de 1929 se rodó la película. Los exteriores, claro, en la Puerta del Sol y en la Gran Vía; los interiores fueron filmados en un hotel propiedad del industrial beliforano en la Ciudad Lineal así como en los talleres de dos periódicos: el Heraldo de Madrid y El Liberal.
El misterio de la Puerta del Sol narra la rocambolesca historia de Pompello Pimpollo (Juan de Orduña) y Rodolfo Bambolino (Antonio Barbero), dos linotipistas que prueban suerte como actores durante la visita a Madrid del director Edward S. Carawa (Jack Castello) y su estrella, Lía de Golfi (Anita Moreno). Al ser rechazados, traman fingir la muerte violenta de uno de ellos con el fin de llamar la atención. Sueños, crímenes, deseo... El guión del película ha sido considerado como 'bueno', si bien el éxito cosechado por la cinta fue nulo debido a las numerosas deficiencias. La película se estrenó en el Coliseo Castilla de Burgos un año después, en enero de 1930. Quizás por la condición de burgalés del productor, la crítica fue benévola.
«La sincronización conseguida es perfecta; la palabra se corresponde exactamente con los movimientos de los labios. La amplitud precisa de los sonidos es algo más difícil de conseguir (...) La lucha que el señor Vitores ha emprendido por la producción española de la película hablada es digna de aliento y estímulo, y el rasgo de ofrecer a Burgos la virginidad de su primera obra es de agradecer y de aplaudir» (Diario de Burgos). Lamentablemente, no sucedió lo mismo en otras ciudades. El fracaso fue estrepitoso y llevó a la ruina al beliforano.

Al rescate. A comienzos del año 1995 la Filmoteca Nacional hizo pública su nueva adquisición. Se trataba de una copia de El misterio de la Puerta del Sol que se creía desaparecida pero que había permanecido oculta en cuatro latas metálicas ostensiblemente oxidadas en un desván de la casa de los herederos de Vitores en Belorado. Convenientemente rehabilitada, la película de nitrato recobró la vida, permitiendo así la posibilidad de estudiar los orígenes del cine sonoro en España. Una aventura inédita y maravillosa.


viernes, 5 de agosto de 2011

Camino natural del río Glera



  • Camino natural del río Oja

Una ruta sin sed

Perfil MIDE del CN del río Oja

El río Glera nace en la Sierra de la Demanda (Sistema Ibérico), y durante su recorrido dirección NE en busca del Tirón, para desembocar finalmente en el Ebro, atraviesa uno de los parajes más bellos y monumentales de la Rioja, un fértil territorio surcado por otros ríos paralelos, como Najerilla, Iregua, Leza-Jubera, Cidacos o Alhama.



El Camino Natural comienza en el puente de sillería del pueblo de Casalarreina que cruza el Glera, recorriendo en su primer tramo el casco urbano de esta localidad en dirección a Logroño.
Tras girar a la derecha en dirección a Zarratón por la carretera nacional N-232, el trazado sigue hasta un camino situado entre una plantación de perales que se divisa a la derecha, cruza la N-126, y continúa de frente rodeado de cultivos. Tras pasar por varios viñedos y una chopera, confluye con dos carreteras que salen del pueblo de Castañares de la Rioja, las cruza, y sigue recto por un firme de tierra.
Monasterio de Ntra. Sra. de La Piedad en la localidad de Casalarreina
La ruta continúa en línea recta, atravesando un área recreativa, una carretera y varios caminos agrícolas entre campos de cultivo. Tras rebasar las nacionales N-120 y N-102, el trayecto llega a Santo Domingo de la Calzada. En este punto cruza la calle hacia la izquierda hasta una rotonda, y continúa por la derecha en dirección SO por un polígono industrial hasta que nuevamente llega a la senda verde del río Glera.
El camino, prosigue por una zona de cultivos y caseríos dispersos, ante un paisaje que permite contemplar el cierre del valle y el comienzo de los bosques. Desde aquí cruza varios caminos, alguna carretera y un puente verde sobre un riachuelo.
Acebos a orillas del camino
Tras pasar un cruce con una carretera entre casas, la ruta se adentra en una zona arbolada de arces, cerezos, nogales, avellanos y fresnos, que llega hasta una nueva carretera con otra pasarela verde que atraviesa un riachuelo. El itinerario discurre adyacente a unas cuadras de caballos hasta llegar a la antigua estación de tren de Ojacastro.
Desde este municipio, el Camino Natural transcurre paralelo al río, pasando por debajo de una pared de caliza donde la humedad favorece la presencia de acebos. Deja a la izquierda una chopera con un área recreativa, y termina poco después junto al camino que lleva a la ermita de Nuestra Señora de Allende, patrona de Ezcaray. Desde este punto continúa de frente hasta la antigua estación de tren donde, atravesando una última vez el río Illera/Glera por un puente a la derecha, se llega a Ezcaray.

Información adicional de la ruta


Catedral de Santo Domingo de la Calzada

La construcción de la iglesia actual comenzó en 1158, conservando gran parte de la planta antigua. Posteriormente, en el s. XVI, la parte derecha del transepto fue elevada para albergar el sepulcro de Santo Domingo.
En el exterior de este edificio, construido a modo de iglesia de peregrinaje, ya que se encuentra en el denominado "Camino Francés" hacia Santiago de Compostela, destacan junto a sus dos portadas, el ábside románico, decorado con unos bellos modillones y sus ventanas vidriadas, junto a la torre de estilo barroco.
En su interior merecen especial atención la cabecera románica, el coro, la capilla, el gallinero de estilo gótico y, especialmente, el retablo renacentista, una de las más grandiosas obras del imaginero Damián Forment.

Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad en Casalarreina

Este monasterio dominico, comenzó a construirse en 1514 por orden de Juan Fernández de Velasco, obispo de las Diócesis de Calahorra y Palencia, a instancias de su sobrina, Isabel de Guzmán y Velasco, hija de Juan Alonso Pérez de Guzmán y Orozco e Isabel Fernández Velasco, tras la concesión realizada por parte del papa Julio II en 1509.
Fue inaugurado en 1522, aprovechando la visita del Papa Adriano VI quien pernoctó en él en su camino de regreso a Roma. Es el único monasterio español inaugurado por un Papa.