lunes, 28 de marzo de 2016

Albergue Essentia, Redecilla del Camino.

Albergue Essentia. 



Dirección:

c/ Mayor, 34
Localidad: Redecilla del Camino
Código postal: 09259


Contacto:
Teléfono: 606-04-62-98
Mail: manuramirez6@hotmail.es

Localización:
Céntrico y a pie de El Camino, en la misma calle Mayor.

Servicios y características:
.- Exclusivo para peregrinos:  Sí
.- Admite reserva: No
.- Número de plazas:  10
.- Dormitorios:  2; de 4 y 6 plazas
.- Disponibilidad (meses inclusives):  Todo el año
.- Hora de apertura: 13:00
.- Hora de cierre: No tiene
.- Precio: 6 euros


Observaciones:

José Manuel, el hospitalero, vive en el propio albergue con la compañía de su perro Pincho.


Servicios y equipamiento:

.- Cena comunitaria:  9 euros
.- Desayuno: 2 euros
.- Wi-Fi
.- Lavadora y Secadora = Coste extra
.- Sábanas
.- Taquillas individuales
.- Admiten mascotas
.- Resguardo para bicicletas cubierto en un garaje, = Coste extra

Otros datos:
.- Año de apertura: marzo 2016
.- Titularidad: Albergue privado
.- Gestión: Particular
.- Encargado: José Manuel Ramírez


Información facilitada por GRONZE.COM
Inicio

NOTA:
Desde este Blog damos la bienvenida a José Manuel y a su Albergue Essentia, y le damos las gracias por aposentarse en nuestro pueblo.

domingo, 13 de marzo de 2016

Redecilla del Camino acude con frecuencia a la Caja de Cooperación para financiar

 sus necesidades de tesorería y de crédito.
 
I.P. / Burgos - sábado,
12 de marzo de 2016
 
 
 
A fecha actual el Ayuntamiento está al corriente
en la devolución de prestamos solicitados
a esta Caja de la Diputación de Burgos,
y a punto de liquidar la devolución de los últimos 25.000 solicitados
y concedidos en 2015 por necesidades de tesorería.
 
La Caja de Cooperación dispone este año de 1,1 millones para préstamos
 
Esta institución de crédito, creada por la Corporación Provincial, facilita la ayuda económica a los ayuntamientos para ejecutar obras, instalaciones y servicios de competencia municipal.
 
El activo de la Caja de Cooperación de la Diputación a 31 de diciembre de 2015 ascendía a 5.390.554 euros, mientras que las cantidades amortizadas fueron de 1.042.249 euros, según la memoria de este organismo aprobada en el último pleno de la corporación provincial por unanimidad.

A pesar de tener esos activos esta institución de crédito provincial, dispondrá de 1.100.000 euros para atender las peticiones de las entidades locales de la provincia durante este año 2016, un millón para préstamos, consignados en una partida del presupuesto, y 100.000 para operaciones de tesorería, en otra. Si las peticiones por parte de las corporaciones locales superaran esas cantidades, hay activos suficientes para aprobar una modificación presupuestaria y atender las solicitudes, explica el presidente de la Comisión de Hacienda, José María Martínez.

 Por otra parte, las cantidades que durante este ejercicio deberán reintegrarse en la Caja por parte de los ayuntamientos se eleva a los 543.941 euros en concepto de amortizaciones y 18.851, de intereses.

 Valorada como un importante servicio de ayuda financiera a los ayuntamientos de la provincia por todos los grupos políticos y las propias corporaciones municipales, al año 2015 no fue, sin embargo, de mucha actividad en la Caja de Cooperación, ya que tan solo dos ayuntamientos solicitaron préstamos, Redecilla del Camino, 25 .000 euros para una operación de Tesorería, y Villalmanzo, 50.000 euros, también por el mismo concepto. Martínez cree que el descenso de peticiones en 2015 ha tenido que ver con el cambio de corporaciones municipales, debido al proceso electoral de mayo, peor que en ningún caso, la Diputación  pone en entredicho la continuidad de este servicio financiero.

Los préstamos que concede la Caja responden a dos modalidades: concesión de préstamos por plazo que no exceda de 10 años, y concesión de operaciones de Tesorería por plazo no superior a un año y, salvo, causas excepcionales que lo motiven, no renovables.
Respecto a los préstamos que no excedan de 10 años, en 2015 finalizaron de pagar una decena de ayuntamientos que los habían solicitado en 2005, como fueron Castrillo de la Vega, Melgar de Fernamental, Estépar, Hacinas, Redecilla del Camino, Pedrosa de Duero (dos), Salas de Bureba y Valle de Mena.
 
También acabaron de pagar su préstamo el año pasado, aunque lo habían solicitado en 2006, 2007 y 2008, respectivamente, Padilla de Abajo, Quintanar de la Sierra y Modúbar de la Emparedada. Quintanar de la Sierra volvió a solicitar dos préstamos en 2011 y 2012,  de 44. 200 y 100.000 euros, respectivamente, pero ambos terminó de pagarlos en junio y diciembre de 2015, al igual que Villalba de Duero, que pidió un préstamos de 136.000 euros en 2013 y en febrero del año pasado le amortizó.
 
Pradoluengo, que solicitó a la Caja de Diputación, 75.000 euros en 2014; Redecilla del Camino, 30.000 euros, también en 2014 como Barbadillo de Herreros, que pidió 47.000 euros, les han terminado de pagar a lo largo del pasado año.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Por los Montes de Ayago, marcha nocturna

Rutas de Vilda
Puntuales a la cita fuimos apareciendo en el lugar convenido, eran las cinco menos diez de la mañana, noche cerrada, y caía un poco de agua . Después de los saludos de rigor y de comentar  lo que nos podía acontecer durante la jornada, en cuanto a climatología (por que la previsión era agua para todo el día), nos ponemos en marcha seis aguerridos caminantes.
Nos dirigimos a Redecilla del Campo, este primer tramo es por carretera, cruzamos el pueblo en silencio  y aunque parezca raro no nos ladran ni los perros. Parece un pueblo fantasma y nosotros almas en pena sin un destino. Salimos del pueblo por una fuerte pendiente y comienza a caer agua, es el primer chaparrón de los muchos que nos cayeron encima. No nos pilla por sorpresa, la previsión era de "chaparrones intermitentes durante toda la jornada".
Nos dirigimos hacia Castildelgado por una estrecha carretera, continua lloviendo, pero ya vemos las luces a lo lejos. Cuando llegamos deja de llover, el trafico en la nacional 120 es escaso, hay una cafetería sin clientes abierta, pero el pueblo duerme. A lo lejos el ladrido de un perro y sin tiempo para más el pueblo se ha terminado. Seguimos por carretera y como los margenes están bien delimitados apagamos los frontales, con lo que nos quedamos en la oscuridad mas absoluta.
Cuando llevas el frontal encendido, el mundo se reduce a los 8 o 10 metros que ilumina pero cuando lo llevas apagado este se reduce aún más, limitándose a los sinuosos margenes de la carretera. Comienza a llover, nos ponemos la capucha, y mi campo de visión se reduce a la mínima expresión. Solo existe la carretera, más allá de la cuneta no hay nada, solo el más profundo abismo.
Así llegamos a Bascuñana, aquí los perros nos ofrecen un recibimiento  bastante digno, pero en cuanto abandonamos el pueblo se olvidan de nosotros. Continua lloviendo, este chaparrón es bastante largo, con lo que sigo cerrado en mis pensamientos. ¡Que cosa más rara!, sin referencias visuales de ningún tipo, todo lo que nos rodea no existe. Te puedes imaginar lo que hay alrededor, pero como tu mundo se reduce a tu campo visual y no ves un carajo, el mundo es muy pequeño.
Sabia que nos dirigíamos dirección sur, porque sabía colocar los pueblos en un mapa, no por que tuviera referencia alguna. Seguía la noche cerrada y el cielo cubierto, con lo que seguíamos" a pies juntillas" las indicaciones de nuestro  guía. El agua se ha convertido en una compañera inseparable, llevamos varios kilómetros en su compañía y empieza a ser un poco pesada.
Llegamos a Quintanar de Rioja, aquí el recibimiento es apoteósico, un nutrido grupo de perros prepara un jaleo bárbaro. Casi seguro que algún vecino se asomaría a la ventana para conocer el motivo de tal jaleo. Nosotros a lo nuestro, en las ultimas casas se acaba el alumbrado, la carretera y todo lo que conocemos como civilización y avanzamos por, lo que se intuye más que verse, un camino. No tenemos más remedio que encender el frontal para hacernos una idea de como es el camino, y sin demora comenzamos las primeras pendientes de ascenso al monte Ayago.
 El viento sopla con fuerza y mueve los pinos y hayas que se intuyen a nuestro alrededor, los bordes camino están regados de Galampernas de todos los tamaños, kilos y kilos, pero no hemos venido a por setas, otra vez será.
El ascenso comienza a endurecerse, a una curva la sigue otra curva ¡esto no tiene fin! y seguimos a oscuras. Casi en la cima comienza a clarear, es un amanecer espeso con las nubes rozando las copas de los arboles. Y el mundo comienza a ampliarse, no mucho, pero ya veo las hayas y pinos que intuía en el ascenso. Son casi las ocho y media de la mañana.
Tenemos ante nosotros una zona de llano, pero un poco impracticable a causa del agua, el hayedo es magnifico, lastima que nuestra visión, quede reducida a unos cientos de metros. Me comentan que desde esta altitud el paisaje es magnifico. Para tener constancia de nuestro paso hacemos las primeras fotos. Un albergue espera nuestra llegada, donde reponemos fuerzas, a  mí me quedaban  muy pocas por lo que como con avidez. Una vez repuestos comenzamos el largo descenso.
Al principio hay grandes campas, donde pastan las vacas, repletas de todo tipo de setas. Pero no estamos a ellas, con lo que se quedan para otra ocasión. El bosque está precioso con los colores del otoño.
 Nos adentramos en un hayedo y empieza a llover como si no lo hubiera hecho nunca, el ruido es ensordecedor y las gotas enormes. El camino está tapizado de hojas y las hayas crean una bóveda sobre él y en cada recodo del camino hay una nueva sorpresa. ¡Maravilloso!
Salimos del bosque y tras un rápido descenso nos acercamos a Ojacastro.

Precioso pueblo, con varias casonas señoriales y una monumental iglesia ( que no se ve desde la carretera). Salimos del pueblo y por un pequeño puente de madera cruzamos el rió Oja, siguiendo la ruta verde, que algún día fueron vías del ferrocarril llegamos a Ezcaray.
Cuando llegamos a la plaza mayor son las 10.30 h. nos hemos metido entre pecho y espalda 28 km en algo menos de cinco horas y media y creo que nos hemos ganado el almuerzo.
Los más aguerridos continuaran hasta la cima del San Lorenzo, pero yo me retiro, por hoy vale.
Nota.
Nunca había hecho una marcha nocturna, pero por las sensaciones experimentadas espero no sea la ultima. En otras rutas, los sentidos están ocupados permanentemente, paisajes, ruidos etc... pero por la noche tienes los sentidos alerta, a la expectativa y lo más curioso es que no captas nada de nada. ¡Es fantástico!