domingo, 22 de marzo de 2026

Émile Guillaumin, el campesino que noveló el mundo rural, s. XIX. ¿Se puede ser agricultor y escritor?.

¿Se puede ser profeta en ámbitos rurales?

La vida cotidiana del campesinado francés en el siglo XIX
en la novela La Vie d’un simple
Ha sobrepasado las treinta reediciones desde la 1ª en 1904. 
Sin embargo, aún no está publicada en castellano.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

<p>El novelista Émile Guillaumin. / <strong>Museo Émile Guillaumin</strong></p>
El novelista Émile Guillaumin. Museo Émile Guillaumin

Émile Guillaumin nació en 1873 en Ygrande (Francia), en el seno de una familia campesina. En 1881 empezó a asistir a clase en la escuela pública local y en 1886 acabó la Primaria con el mejor expediente del distrito. No obstante, para no sobrecargar la economía familiar ese año dejó los estudios y empezó a trabajar como labrador. 
Ese mismo año Guillaumin también se aficionó a la lectura con la novela de Pierre Loti Pescadores de Islandia (1886), y dos años después, con apenas quince, escribió sus primeros textos. Sin embargo, su libro inicial –una colección de escenas dialogadas titulada Dialogues Bourbonnais– no apareció publicado hasta 1899. Antes, entre 1894 y 1897, el joven autor hizo el servicio militar en el departamento del Cantal. Fue uno de los dos únicos periodos en que salió de Ygrande ("El Hombre de la tierra, el Hombre de las letras"); el otro fue cuando lo movilizaron por la Primera Guerra Mundial. 

Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos

En 1901 Guillaumin publicó su segundo libro, la colección de relatos Tableaux champêtres, que le valió una distinción de la Académie Française. Además, le sirvió de base para escribir su primera novela –y tercer libro–, La Vie d’un Simple (1904). El propósito de cada una de sus obras es bien distinto: en aquella, el autor recreó su realidad circundante en un modo costumbrista; en esta, noveló la vida del ficticio agricultor Étienne Bertin para rebatir la descripción negativa de los labradores en Los campesinos (1855) de Honoré de Balzac y en La tierra (1887) de Émile Zola, así como su presentación idealizada en El pantano del diablo (1846) de George Sand. 

La Vie d’un Simple fue finalista del premio Goncourt y alcanzó un gran éxito de inmediato: en solo un año se vendieron ciento cincuenta mil ejemplares, y la novela fue elogiada por Léon Blum, Octave Mirbeau y Valery Larbaud. Este éxito coincidió con la crisis agrícola iniciada en la década de 1890, así como con el declive de la aristocracia rural, dos fenómenos que requerían de una nueva representación del mundo rural, sin caricaturas, ni prejuicios. Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos. 

Con el dinero obtenido por las ventas de su novela, en 1905 Guillaumin compró tres hectáreas de cultivo. También se hizo construir en Ygrande su propia casa, actualmente convertida en un museo y por aquel entonces ya visitada por no pocos curiosos, algo incrédulos ante el hecho de que un autodidacta hubiera escrito un libro de tal calado (Agnès Roche señala que entre 1865 y 1905 solo el 6% de los escritores franceses tenían origen obrero, y el 1,5% campesino). 


El mismo año 1905 Guillaumin contrajo matrimonio con su vecina Marie Chalmin, con quien vivió durante el resto de su vida (con ella tuvo a sus dos hijos: Suzanne, nacida en 1909, y Jean, en 1922). Ese mismo año, sin dejar la agricultura –el autor nunca abandonó la profesión de labrador–, Guillaumin escribió y publicó su segunda novela, Près du sol, donde recrea la vida de los campesinos hasta en sus menores detalles. Esta nueva novela recibió críticas negativas y apenas tuvo repercusión. 

Algo similar sucedió con su tercera novela, Albert Manceau, adjudant (1906), basada en sus propias experiencias en el servicio militar. Aquí el autor abandona el contexto rural y afirma que los campesinos, pese a su dura vida, deben quedarse en el campo, porque en el ejército pierden sus virtudes, para sumirse en un declive intelectual, físico y moral. Según A. Hodée, para Guillaumin el oficio de las armas solo podía llevar a la pereza, el alcoholismo y la vanidad más estúpida.
En su cuarta novela, Rose et sa parisienne (1907), el autor retomó el asunto rural. Pese a la buena acogida crítica, Guillaumin casi tuvo que irse de Ygrande después de que sus vecinos se vieran retratados en los personajes de la obra (¿Ay! cómo somos los de los pueblos: no tenemos arreglo: simpre igual, deshaciendo/destruyendo al que hace, criticando en la plaza al que propone, sin interperlarse nunca  ¿por qué no lo hacen ellos?). Esta circunstancia lo sumió en una depresión y produjo un creciente desengaño sobre la capacidad de la literatura para mejorar la sociedad y “sacar a los campesinos de su apática inconsciencia”. 

Un mayor interés literario –pese a su fracaso comercial– que las tres obras anteriores revistenlas dos siguientes novelas del autor. En la primera, Baptiste et sa Femme (1911), Guillaumin trata el éxodo rural y aboga por la preservación de las raíces campesinas: el hacinamiento en la urbe es nefasto para el hombre, sobre todo para el labriego, que, como en el ejército, acaba perdiendo aquí sus virtudes, para hundirse en la podredumbre. 
En la segunda, Le Syndicat de Baugignoux (1912), Guillaumin logra su mejor novela tras La Vie d’un Simple. En ella recrea su agridulce experiencia como fundador y miembro activo de uno de los primeros sindicatos agrícolas de Francia, entre 1905 y 1911. (Algo parecido a los que paso en con el Sindicato de Redecilla del Camino que ahora recordamos el siglo de su disolución 1926) Además, durante esos años creó el boletín Travailleur Rural, donde se recogieron las primeras reivindicaciones de los labriegos frente a los terratenientes. De carácter eremítico y escéptico, el autor en adelante pensaría que la acción no conlleva un futuro mejor si esta no viene acompañada de una reforma moral.

En 1914 otra experiencia –la Primera Guerra Mundial– trastocó la trayectoria de Guillaumin. A su regreso del frente, donde permaneció durante cincuenta y dos meses, abandonó el género novelístico –sólo de forma póstuma se publicó en 1970 una novela más, Les Mailles du Réseau– para hacerse periodista y sociólogo rural, además de activista en favor del campesinado
Su objetivo era doble: por una parte, dar a conocer en la ciudad cómo era la vida de los campesinos; por otra, lograr que estos tomaran consciencia de su importancia en la sociedad
Para conseguir ambas cosas colaboró asiduamente en varios medios de comunicación y recopiló sus artículos en Notes paysannes et villageoises (1925) y À tous vents sur la glèbe (1931). Asimismo, en 1935 publicó Panorama de l’évolution paysanne, un ensayo sobre las transformaciones ocurridas en el campo francés entre 1875 y 1935.

En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural
En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural. Escribió sobre dos ciudadanos ilustres de su región: uno, el botánico, médico y explorador de los territorios australes François Peron, en François Peron, enfant du peuple (1937); el otro, el novelista Charles-Louis Philippe, en Charles-Louis Philippe, mon ami (1942). Aquí, describiendo a su amigo en comparación consigo mismo, el autor legó su mejor testimonio íntimo (Guillaumin siempre rehuyó el protagonismo, hasta el punto de rechazar al final de su vida una jugosa oferta para publicar sus memorias).
Lejos de perjudicarle, esta humildad acrecentó el prestigio de Guillaumin, entre cuyos admiradores ya figuraban los escritores Joseph Voisin, Henri Bachelin y Ernest Pérochon, ganador del premio Goncourt en 1920 con la novela de asunto rural Nêne. Asimismo, su dimisión como alcalde de Ygrande en 1941, para no verse obligado a colaborar con el régimen de Vichy, asentó su reputación de persona íntegra.

También consolidó su fama de hombre sabio –aún se le conoce por el sobrenombre de “El sabio de Ygrande”– la aparición en 1949 de
Sur l’appui du manche, donde Guillaumin recogió en forma de aforismos sus mejores reflexiones, maduradas durante cincuenta años. La obra proyecta su faceta de moralista por ser, según Antoine Decorps, “un repertorio de buenos consejos, una suerte de breviario laico, un código de honradez campesina”, además del último libro publicado en vida por el autor.

De hecho, el 27 de septiembre de 1951 Guillaumin murió en su casa, por un infarto. Tres días después, una muchedumbre formada por sus vecinos, así como por sus admiradores, acompañó su cadáver hasta el cementerio de Ygrande, donde fue enterrado en una tumba donada por el ayuntamiento.


Después de la muerte del autor –y pese a que La Vie d’un Simple fue reivindicada por intelectuales de la talla de Simone Weil, quien leía la novela a sus alumnos en sus clases de Filosofía para mostrar cómo habían vivido durante siglos los campesinos en Europa–, la lectura de sus libros quedó casi relegada al ámbito académico, así como a las personas interesadas en el mundo rural. De hecho, la mayoría de sus obras dejaron de reeditarse hace varias décadas, y hoy son inhallables o solo están disponibles en librerías de lance. 

No obstante, la obra literaria de Émile Guillaumin aún sigue revistiendo interés. Sobre todo por su primera novela, con la que, según Michel Augé-Larigé, nació el género de la “novela rústica”. Por su parte, Jean-Louis Curtis va más allá, afirmando que esta constituye “un monumento, una estela funeraria donde figuraría el epitafio del campesino desconocido, de un hombre cualquiera… Más que un documento social, La Vie d’un Simple es una saga de la condición humana”.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

2 comentarios:

  1. Hola, soy Gonzalo Gómez, al autor del artículo. Muchas gracias por vuestro interés. He traducido la novela "La vie d'un Simple" al español, y próximamente saldrá publicada en nuestro país. Quizá os interese leerla, es un gran libro. Un saludo cordial.

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    1. Por favor, cuando se publique, indicame las referencias.... GRACIAS.

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