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lunes, 20 de julio de 2026

El mejor aliado del fuego es el abandono del mundo rural: El polvorín despoblado: ese es el nuevo fuego:

“Los pueblos siempre fueron los mejores cortafuegos, 
pero sus montes se han convertido en justo lo contrario, en un auténtico polvorín”.
"Los pueblos se han quedado vacíos y los bosques se han llenado de combustible. 
Solo la suerte impide que no suframos grandes incendios”.

Da igual que cada vez se dediquen más recursos 
si la verdadera causa, 
el abandono del territorio, no para de agravarse”
La solución: 
que los pueblos vuelvan a estar vivos, que se recuperen los cultivos abandonados y que regrese la ganadería en extensivo, con pastores y animales capaces de mantener a raya el crecimiento desordenado de zarzales y arbustos. 

Fotografía, Pedro Armestre.


Desde Australia a la Amazonia, pasando por California o Portugal, el cambio climático alimenta un nuevo tipo de incendios de una intensidad y agresividad nunca vistas. En nuestro país las llamas han encontrado en la despoblación y el abandono de los montes a su mejor aliado. España se sienta sobre un polvorín.

Algunos montes son ahora mismo dinamita. Los pueblos se han quedado vacíos y los bosques se han llenado de combustible. Solo la suerte impide que no suframos grandes incendios”. Sentada en una pradera del Páramo de Masa, una región fría y deshabitada a más de 1.000 metros de altitud entre Burgos y Cantabria, Raquel Serna, jefa de los agentes de Medio Ambiente en la comarca de Sedano, ve con pesimismo el futuro de la zona. A su lado Marino Saiz, guarda mayor y coordinador de más de un centenar de agentes medioambientales burgaleses, asiente preocupado: “Los pueblos siempre fueron los mejores cortafuegos, pero se han convertido en justo lo contrario, en un auténtico polvorín”.

Alguien que para su desgracia conoce muy bien los infiernos del fuego es Ángel Fernández, director desde 1987 del Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera. Cuando en 2012 un gigantesco incendio forestal afectó al 11% de la superficie de la isla todo su mundo se le vino abajo. Acabó en el hospital con un riñón paralizado por culpa de la “enorme tristeza y estrés brutal” que le supuso “verlo todo convertido en cenizas”. 

A pesar de los miles de kilómetros que les separan, el director canario y los guardas burgaleses coinciden en el diagnóstico: el mejor aliado del fuego es el abandono del mundo rural. En pocas décadas hemos pasado de tener un territorio totalmente sobreexplotado donde no había prácticamente nada que pudiera arder a justo lo contrario. Los de ahora son incendios de comportamiento devorador, como un Polifemo hambriento, auténticos tsunamis de fuego”, dice Fernández.

Los nuevos fuegos
De primeras, a los profanos en la materia podría parecernos que, si la despoblación ha provocado que ahora haya arbustos donde antes había pastos, se podría dejar a la naturaleza seguir su curso y que recupere lo que era suyo. Error. Según el informe Proteger el medio rural es protegernos del fuego publicado por Greenpeace en julio de este año, desde 1962 hasta 2019 se han abandonado en España cuatro millones de hectáreas de tierras de cultivo. Estos terrenos han sido colonizados desordenadamente por masas forestales pobres y abandonadas, con escasa diversidad de especies y gran carga acumulada de combustible vegetal. 

En el momento en que las personas abandonamos el medio rural, desaparecen los campos agrícolas y los aprovechamientos forestales, y los terrenos donde había cultivos son colonizados por árboles. Esto crea una paisaje casi continuo, y cuando hay un incendio, el fuego ya no encuentra ninguno de los impedimentos que antes impedían que se hiciera fuerte”, explica Oriol Vilalta, director general de la Fundación Pau Costa, dedicada al estudio en prevención de incendios forestales.

España es, tras Suecia, el segundo país con más superficie forestal de la Unión Europea, pero el primero en cuanto a abandono y falta de gestión. El 81,52% de la superficie forestal no tiene un instrumento de ordenación, lo que la hace tan inútil económicamente como vulnerable al fuego. Estos nuevos montes más inflamables, junto a entornos rurales abandonados y cada vez más afectados por la crisis climática, son el caldo de cultivo perfecto para los incendios de alta intensidad, esos “tsunamis de fuego” que mencionaba Ángel Fernández.

1ª generación de grandes fuegos.- Los primeros grandes incendios aparecen en nuestro país en los años 50, cuando el abandono rural dibuja un paisaje continuo por primera vez en décadas.  Es lo que se conoce como primera generación de incendios, que se atacan con los primeros retenes y cortafuegos. 
2ª .- Según continúa la despoblación y el imparable proceso de acumulación de combustible, en los años 70 y 80 aparece la segunda generación, con incendios continuos e intensos, combatidos con una mayor profesionalización y especialización. 
3ª.- En los 90 aparecen los grandes incendios con ambiente de fuego, focos secundarios masivos y velocidades extremas de los fuegos convectivos: es la tercera generación. 
4ª.- La aparición de incendios con interfase, que se acercan a los pueblos y empiezan a matar, marca la cuarta generación; 
5ª.- y la simultaneidad de grandes incendios rápidos y violentos define la quinta, que cerraba la serie hasta la aparición en años recientes de una nueva clase nunca vista. 

¿¿¿6ª.- generación de incendios???
“Después de los incendios ocurridos en Chile y Portugal en 2017 cambia el paradigma. La sexta generación trae incendios rápidos, intensos y continuos que afectan a gran cantidad de viviendas, polígonos industriales, al sistema de extinción… Son incendios muy escasos, y es muy difícil que se den, pero cuando se producen dominan la situación atmosférica de su entorno. Se convierten en tempestades de fuego, generan procesos que no puedes predecir con la meteorología, la topografía o el combustible, los tres factores básicos de un incendio forestal”, explica Marc Castellnou, máximo responsable del Grupo de Apoyo de Actuaciones Forestales (GRAF), uno de los cuerpos de bomberos de la Generalitat de Catalunya. 

La aparición de estos grandes incendios se rige por la “regla del 30”: una temperatura ambiente igual o superior a los 30 grados, rachas de viento superiores a los 30 kilómetros por hora y una humedad relativa del aire inferior al 30%. El resultado es un cóctel meteorológico terrorífico cada vez más frecuente, responsable de incendios tan pavorosos como el de Valleseco en Gran Canaria el verano pasado. Una tormenta de fuego excepcionalmente veloz y agresiva obligó a evacuar a más de 10.000 personas y destruyó cerca de 10.000 hectáreas, el 6,5% de la superficie de la isla. Muchos lo consideran el primer incendio forestal español de sexta generación. Federico Grillo, jefe de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, explica que “el siniestro creó sus propias condiciones meteorológicas, que a su vez generaron la formación de pirocúmulos o nubes de fuego”. El cielo en llamas. 

De mal en peor
Esta nueva generación es la responsable de desastres como los ocurridos en 2017 en Pedrógão Grande (Portugal, 66 muertos) o en 2018 en Mati (Grecia, 102 muertos). En 2020, ha pulverizado las peores estadísticas de la Costa Oeste estadounidense: han ardido 810.000 hectáreas de bosques. Pero esta cifra palidece frente a las dimensiones titánicas de los fuegos australianos: entre 2019 y 2020 ardieron 12 millones de hectáreas, una superficie igual a la de Extremadura y Castilla y León juntas. En la tropical Amazonia brasileña, pulmón del planeta, las llamas devoraron en agosto del año pasado 2,5 millones de hectáreas con fuegos que han continuado en 2020. Y hasta en el Círculo Polar Ártico en el este de Rusia, cada vez más cálido, ardieron 3,3 millones de hectáreas en 2019 según Greenpeace.

En el contexto de la crisis climática, estos fuegos cada vez más gigantescos, rápidos e incontrolables han venido para quedarse. “Una población forestal que no puede aguantar el ritmo del cambio climático, estresada y empobrecida, ofrece muchas más facilidades para que se produzcan incendios”, dice Marc Castellnou. En la actualidad, el 75% de la Península Ibérica se califica como territorio extremadamente seco. Un arbolado seco y debilitado por la subida de temperaturas y el aumento de olas de calor se convierte en yesca inflamable. 
Es el círculo infernal del fuego: los incendios agravan el cambio climático, 
y el cambio climático intensifica los incendios.

Y por mucho que los recursos materiales y humanos dedicados a la extinción no hayan parado de aumentar, “prevenir y apagar estos incendios no es un tema de recursos”, explica Castellnou. “Da igual que cada vez se dediquen más recursos, si la verdadera causa, el abandono del territorio, no para de agravarse. Un análisis compartido casi unánimemente por alcaldes, guardas forestales, bomberos y las principales ONG ecologistas. 

El polvorín despoblado
En Burgos, los agentes medioambientales Raquel Serna y Marino Díaz, 26  y 31 años de experiencia respectivamente, reflexionan sobre cómo evitar que el fuego convierta en cenizas su mundo. Coinciden en la misma solución: que los pueblos vuelvan a estar vivos, que se recuperen los cultivos abandonados y que regrese la ganadería en extensivo, con pastores y animales capaces de mantener a raya el crecimiento desordenado de zarzales y arbustos. Pero también opinan que es imposible que eso ocurra. Raquel lleva 20 años viendo desaparecer decenas de rebaños y cómo los hijos de los últimos pastores se marchan a la ciudad para no volver. “La población está muy envejecida, la mayoría tiene más de 80 años”, explica entristecida. “No hay recambio”. 

Lo puede confirmar Juan Carlos Oca, capataz de una cuadrilla de 10 trabajadores forestales. “Es muy complicado encontrar gente dispuesta a trabajar en el monte”, se lamenta mientras su equipo realiza podas de altura para prevenir incendios en un pinar de Quintalamoma, un pueblo de Burgos de apenas 30 habitantes. “Es un trabajo muy duro, de jornadas agotadoras, sin horarios y que apenas dura tres meses. Los jóvenes, si lo pueden evitar, lo evitan. Así que no encuentras a nadie en la zona. Al final tienes que buscarlos en Burgos capital, gente nueva nada especializada que se van en cuanto encuentran otra cosa”. 

Los que Juan Carlos tiene ahora podando pinos por encargo de la Administración regional son jóvenes, todos hombres. Trabajan en silencio, manejando con pericia unas largas pértigas en cuyo extremo han fijado pequeñas sierras semicirculares de afilados dientes. Rama a rama, van despejando los troncos para favorecer el crecimiento en altura de los árboles y evitar que un posible fuego se contagie a las copas. El suyo es un trabajo de Sísifo, duro e inacabable, 10 personas podando ramas en un mar de pinos. Una gota de cuidados en un mar de olvidos.

José Ángel Arranz, director general de Patrimonio Natural y Política Forestal de Castilla y León, ve el abandono de huertas y fincas como uno de los principales problemas. “El peligro ahora no es solo que se nos quemen los bosques, sino que ardan los pueblos”, confiesa preocupado. Una opción para evitarlo pasaría por recuperar esas tierras desatendidas, pero en muchas ocasiones ya nadie sabe quiénes son los propietarios. “Para muchos, con que les limpiasen la finca sería suficiente”.

Marc Castellnou, el responsable del GRAF, hace hincapié en la necesidad de cambiar de modelo económico para reducir nuestra vulnerabilidad ante los incendios. “La solución no está en implantar un nuevo sistema de extinción o en que un político suba o baje unos impuestos. Es un tema de no basar nuestra sociedad en el consumo de producto barato venido de lejos y entender que nuestra manera de vivir y consumir define la seguridad del paisaje donde vivimos”.

El futuro (económico) está en el bosque
Es el nuevo mantra: el fomento de la bioeconomía forestal, la economía basada en los recursos que nos proporcionan los bosques. Así lo cree Ascensión Castro, jefa de Sección de Prevención de la Xunta de Galicia. “La bioeconomía contribuye a frenar el abandono del monte, lo que previene los incendios forestales. Y en caso de producirse, un terreno forestal bien gestionado y rentable social, económica y ambientalmente es más resiliente frente al fuego

Más allá de la producción de leña, pasta de papel o corcho, los bosques son fundamentales generadores de aire y agua limpia, de tierras fértiles, de biodiversidad, de ocio, de salud, y ayudan a luchar contra el cambio climático al comportarse como sumideros de carbono. Pero para que su gestión económica sea compatible con su función ecológica hay que cortar árboles desde parámetros sostenibles y obtener el reconocimiento de los consumidores para que esas compras aumenten su valor. 

“Estamos empezando a certificar esos servicios ecosistémicos para que la sociedad reconozca su importancia”, dice Silvia Martínez, directora técnica de FSC España, la ONG que garantiza la sostenibilidad de los productos de origen forestal. Algunas grandes empresas ya han mostrado su interés en pagar por esos servicios de los que nos beneficiamos todos. Y gracias a esas nuevas inversiones, la amenaza del fuego es más improbable. 
En los pueblos donde se recibe dinero por el monte no hay incendios, eso está claro”, explica Adolfo Blanco, ingeniero forestal cuya empresa Biesca Agroforestal está promoviendo en Asturias las primeras certificaciones FSC de servicios del ecosistema.

 Esperanza... (?)
Aparentemente, Europa camina en esa dirección. La Agenda 2030, el New Green Deal y las estrategias de economía circular consideran clave este sector olvidado para dar respuesta a los nuevos desafíos del siglo. La economista Carmen Avilés, profesora de organización de empresas en la facultad de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, defiende que la bioeconomía forestal facilitaría esa ansiada vuelta al campo de la gente joven. “Para dar solución a las necesidades en las urbes debemos mirar con otros ojos al mundo rural”. Pero para que se produzca este cambio de paradigma el sector forestal está obligado a innovar. “Talento hay mucho, pero son necesarias unas condiciones de partida que aún no se dan”.



Todas esas políticas y medidas se resumen en una frase de Raquel Serna, la agente burgalesa: “Habría que invertir más en el cuidado del monte”, dice sin demasiada convicción mientras con su dedo dibuja un amplio arco que abarca miles de hectáreas de bosques y cultivos. “Todo eso ardió en 2003”. 

martes, 14 de julio de 2026

¿Por qué es tan complicado y difícil el relevo generacional?
¿Qué debemos hacer para potenciarlo?


Autor: Markos Gamboa, consultor agroecológico, y del canal de vídeo LAS COSAS DEL COMER es un canal divulgativo sobre todo lo relacionado con la alimentación, desde la producción alimentaria hasta la nutrición, pasando por las políticas y economías agrarias.



Hay varias explicaciones sobre la falta de relevo generacional en el sector primario y, a continuación, desgranaremos algunas de las más importantes.

Para empezar existe un gran desapego entre las sociedades urbanas (consumo) y las sociedades rurales (producción). Esto conlleva un elevadísimo desconocimiento sobre el sector y, en consecuencia, una posibilidad de relevo potencialmente escasa. A esto hay que añadir las escasas posibilidades ofertadas desde el medio rural en cuanto al acceso a vivienda y tierra. ¿Cómo repoblar el rural y crear actividades agrarias sin posibilidad de vivienda y tierra? Si el relevo generacional se va a dar solamente en base a actividades heredadas el futuro del sector es claro: grandes empresarios, mucha tecnificación y muchos jornaleros.

En los últimos 25-30 años el sistema educativo ha generado un enorme volumen de titulados universitarios frente a un descenso evidente de formaciones profesionales. La diferencia en el estatus socioeconómico (ingeniera agrónoma vs agricultora, arquitecta vs albañil, médico vs enfermero,…) ha generado un desequilibrio enorme acompañado por la industrialización del sector primario. Las formaciones profesionales duales (20% teoría y 80% práctica) deberían formar para que el sector sea rentable monetariamente, sostenible económicamente y justo comercialmente. Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.

Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.

El envejecimiento de la población autóctona genera un bajísimo relevo potencial en el sector. Al mismo tiempo recibimos, y seguiremos recibiendo, grandes flujos de inmigración que está rejuveneciendo la sociedad. Necesitamos incluirlos en el sector. Y no solo como jornaleros, sino también como autónomos titulares de explotaciones. La gran mayoría de nuestros cultivos actuales vinieron de otros continentes. Ahora estamos recibiendo a las personas, a las que hay que incluir, por humanidad y por necesidad.

Las personas jóvenes tienen referentes muy alejados de la actividad agraria, además del apego a los formatos digitales y unos objetivos vitales distintos. La comunicación digital, generalizando, está basada en velocidad y estridencias, 2 variables alejadas de la realidad del trabajo en el sector. Debemos conseguir hacer interesante lo importante: los ritmos y realidades del trabajo en el medio natural. He encontrado muchas personas formadas online con grandes dificultades para adaptarse a la realidad del medio.

El campo es muy duro, el campo no da, si quieres progresar ve a la ciudad, el de pueblo esa inculto… Los mitos sobre el sector primario han devaluado y degradado a los profesionales y sus modos de vida. Los modelos agroecológicos pueden ayudar muchísimo al sector en este aspecto. Y para eso deben cumplir algunas variables fundamentales para ser aterrizadamente sostenibles, valorados y atractivos:

.- Flujos de energía entrantes y salientes: fundamento básico de la sostenibilidad. Este es el tema central de la economía agraria.
.- Rentabilidad monetaria y precio/hora trabajada (calidad de vida de las personas productoras).
.- Conjugar saberes tradicionales territoriales y documentación científica actual empoderan intelectual, técnica y socialmente a cada productor.

.- Además de lo anterior, el modelo productivo actual está replicado en la formación agropecuaria homologada. A esto hay que sumar que las consultorías realizadas por personas sin ninguna experiencia en el día a día del sector crean mucho recelo entre las nuevas incorporaciones por altas tasas de fracaso. Mucha dinamización, mucha consultoría, mucha teoría, muchos planes… pocos agricultores
.- El sistema educativo agropecuario se tiene que abrir de par en par a los modelos agroecológicos, por una cuestión puramente física, económica y de supervivencia. Ya va tocando aparcar ideologías, egos y confortables asientos pagados con sueldos públicos. ¿Sobre consultorías y acompañamientos? Sí, siempre mediante personas experimentadas en el día a día del sector, trabajando en la tierra.

.- La polarización informativa respecto a todo lo que tiene que ver con el término “ecológico” crea rechazo por una buena parte de la sociedad. Pretendemos que los términos y desarrollos científicos se entiendan mediante explicaciones rápidas y el resultado es que las personas no entienden nada, lógicamente. Es en ese punto cuando se puede manipular fácilmente un concepto y asociarlo a lo que a cada cual le convenga. 
Si no acercamos la ciencia a la ciudadanía de manera sencilla y comprensible no hay posibilidad de crear conciencias reales. Para hacer llegar el mensaje de la necesidad del sector de realizar transiciones agroecológicas hay que comunicar desde la base. La base de la Agroecología es la Ecología, no el ecologismo. El ecologismo hoy es una amalgama de ideologías variopintas que hacen confusa la información para gran parte de la sociedad. La Ecología es una ciencia, no una ideología.

Recelo sobre el potencial productivo agroecológico y oposición a las transiciones por el modelo productivo dominante y sus intereses. Ya hay documentación científica que verifica el potencial productivo agroecológico. La parte técnica de los modelos productivos agroecológicos es en mi opinión la menos preocupante, pues ya estaba inventada hace 70 años y hoy respaldada por documentación científica. 

.- Para cambiar el modelo productivo actual hay que perder el miedo a cambiar los modelos de gobernanza del sector agroalimentario. Aquí está el gran cuello de botella.

Las emisiones de CO2 y el cambio climático marcan hoy las hojas de ruta del sector y sus grandes retos. La Agroecología brinda hoy a la sociedad su gran fortaleza: mitigar las emisiones de la industria agroalimentaria global. Esto será posible si reducimos el transporte y los niveles de importación/exportación alimentaria e insumos agrícolas. Al mismo tiempo, la capacidad de las actividades agroecológicas de ser autónomas y poco dependientes de los insumos de las distintas industrias, generan estabilidad y posibilidades en un sector globalizado que se enfrenta hoy al declive energético y a diversas guerras por los recursos fósiles. En un mundo tan inestable la agroecología aporta estabilidad y confianza.

El relevo generacional debe ser consciente de su capacidad para aportar numerosos beneficios a la sociedad.

jueves, 2 de julio de 2026

Cuando la IA nos supere, asegurémonos de que gane la sabiduría, no la tecnología (S. Hawking)

 “La inteligencia artificial podría desarrollar una voluntad propia, 
en conflicto con la nuestra...
Nuestro futuro es una carrera entre el poder creciente de nuestra tecnología 
y la sabiduría con que la usemos. 

Cuando la inteligencia artificial supere a la nuestra 
en más de lo que la nuestra supera a la de los caracoles,
Asegurémonos de que gane la sabiduría”,
reflexionó Stephen Hawking

Stephen Hawking dejó certeras reflexiones sobre la IA y la Humanidad 


El último libro de Stephen Hawking, Breves respuestas a las grandes preguntas (Ed.Crítica) se publicó en el 2018, pocos meses después de la muerte del extraordinario físico teórico y divulgador. 
Aunque ChatGPT y los grandes modelos de lenguaje que han liderado la explosión de la IA generativa no existían todavía, Hawking ya dejó escritas en esa obra una serie de reflexiones certeras sobre la inteligencia artificial que, ocho años después, están completamente vigentes. El científico tenía claro que sólo es una cuestión de tiempo que la IA ponga a los humanos en términos de inteligencia en la misma posición que nosotros respecto a los animales más simples, por lo que hay que estar preparados para ese momento.

Cuando una inteligencia artificial (IA) supere a los humanos en el diseño de más inteligencia artificial, de modo que pueda mejorarse recursivamente a sí misma sin ayuda humana, podemos enfrentarnos a una explosión de inteligencia que finalmente dé lugar a máquinas cuya inteligencia supere a la nuestra en más de lo que la nuestra supera a la de los caracoles”. 
En esa posición de inferioridad, Hawking estaba convencido de que, a la larga, “la inteligencia artificial podría desarrollar una voluntad propia, en conflicto con la nuestra”.

Cabe recordar a Hawking en estos momentos, en el que asistimos a una carrera desesperada en la búsqueda de modelos con altas capacidades para desbordar nuestro mundo, tan dependiente de la tecnología que sus autores no se atreven a ponerlos, a hacerlos públicos. OpenAI ha lanzado esta semana GPT-5.6 Sol, su modelo más potente hasta la fecha, con una lista de usuarios restringida a unos 20 socios seleccionados a petición del Gobierno de Estados Unidos, en la línea de Claude Mythos de Anthropic. Este ha sido vetado incluso para entidades o especialistas que no sean estadounidenses. (¡ojo, esto no es para la humanidad,  es para los americanos, pero solo para unos pocos americanos: estamos hablando más que de IA, de poder, del poder sobre el resto de los americados y de la humanidad!).

El ser humano ante la perspectiva de una inteligencia que le supere.Reve.

GPT...Sol cuenta con una capacidad máxima de razonamiento para el pensamiento más profundo en una inteligencia artificial y un modo ultra que genera subagentes que gestionan de forma paralela tareas complejas para llegar más lejos. Las primeras pruebas publicadas apuntan a que el modelo de OpenAI supera a Mythos 5 en algunos de los tests con los que se miden las capacidades de los algoritmos. En línea con lo que reclamaba Hawking, la empresa que lidera Sam Altman ha hecho de Sol un modelo muy seguro. “Nuestro objetivo es hacer que las actividades ofensivas prohibidas resulten más difíciles, inciertas y detectables, sin limitar innecesariamente aquellos usos beneficiosos”, afirmó la compañía en un comunicado.

Paradójicamente, mientras la administración de Estados Unidos se encastilla alrededor de la IA con una clara posición de dominio, el mundo mira a su alrededor en busca de referentes. Aparecen algunos por el este. Algunos investigadores en ciberseguridad han explicado esta semana la aparición un nuevo modelo de la empresa china Zhipu AI, conocida como Z.ai, que puede igualar a los más avanzados de OpenAI y de Anthropic para detectar fallos de seguridad. El cierre de Estados Unidos de los modelos de sus empresas respecto a otros países pone a China en el foco mundial. (¡ojo, estamos en un contexto de guerra!)

“Una IA superinteligente — pronosticó Hawking — será extremadamente buena en el logro de sus objetivos, y si esos objetivos no van en la dirección de los nuestros tendremos problemas”. Con todas las ventajas que la inteligencia artificial podrá aportar en áreas como la salud, el trabajo, la educación y la ciencia, el científico reclamó “planificar por adelantado”. “Se puede imaginar que una tecnología como esta consiga burlar a los mercados financieros, sobrepasar a los investigadores humanos, manipular a líderes humanos y someternos potencialmente con armas que ni siquiera podremos entender. Aunque el impacto a corto plazo de la IA depende de quién la controla, el impacto a largo plazo depende de si se puede controlar en absoluto”.
Máquinas que mejoran máquinas de forma recursiva. Reve

En estos albores de la IA, una de las noticias de la semana es que el gigante automovilístico Ford ha decidido contratar a 350 ingenieros con experiencia, muchos de ellos antiguos empleados, después de que sus sistemas de IA no hayan logrado los resultados que la empresa esperaba cuando empezó a despedir personas de su departamento de control de calidad. Es un claro de lo que ocurre cuando las empresas se precipitan en prescindir de las personas en espera de unos resultados que la IA no les proporciona. Un informe de la consultora PwC asegura que las empresas que utilizan la IA para potenciar su plantilla obtienen mayores beneficios que las que sustituir una gran parte de su personal por el algoritmo.

Ante el nuevo mundo prometedor que nos abre la IA, Hawking recordó que se trata de una tecnología tan poderosa que el margen de error no existe: “deberíamos planificar el futuro y tratar de hacer las cosas bien a la primera, porque puede ser la única oportunidad que tengamos”. “Nuestro futuro — señaló — es una carrera entre el poder creciente de nuestra tecnología y la sabiduría con que la usemos. Asegurémonos de que gane la sabiduría”. Ya está todo dicho.

Francisco Bracero Osuna
Licenciado en Periodismo por la UAB. 
Redactor de La Vanguardia desde 1996. 

domingo, 21 de junio de 2026

Festival del año 2026, 29 Festival de Jazz de Ezcaray, del 4 al 12 de Julio de 2026

Otro verano más, en 2026 en su edición 29, está en marcha
el Festival de Jazz de Ezcaray, Memorial Ebbe Traberg. 

Una oportunidad comarcana imprescindible y necesaria 
para cuidar el oido, el arte, el buen gusto..., 
y dar las gracias por esta oportunidad.  
Desde el 4 al 12 de julio. Ezcaray.








sábado, 2 de mayo de 2026

¿Qué futuro le aguarda a la PAC?

 Menos apoyos, más competencia y la hipótesis de la integración de Ucrania

La futura Política Agrícola Común (PAC) para el periodo de 2028 a 2034, actualmente en fase de negociación, suscita numerosos debates entre los Estados miembros. En parte por el presupuesto dedicado a la agricultura, pero también por las ayudas a la protección medioambiental. El tema divide, y con más razón porque, al mismo tiempo, se plantea la cuestión de la integración en la Unión Europea de Ucrania, una gran potencia agrícola.


Son las cinco de la mañana y el sol se filtra con suavidad por la ventana del obrador. A lo lejos, las montañas de los Vosgos se perfilan con un trazo irregular. Estamos en Valleroy-le-Sec, una localidad de 200 habitantes. “¿Mi declaración PAC? He hecho lo posible por cumplimentarla solo”, cuenta Fabrice Felten mientras amasa una bola grumosa de agua y harina procedente de su cosecha de trigo. Junto con sus dos socios, cultiva 52 hectáreas de cereales, parte de cuya producción convierte en pan. Tras quince años en el oficio, Felten habla con conocimiento de causa: esta política europea de apoyo a los ingresos de los agricultores se ha vuelto cada vez más compleja. Pero sigue resultando indispensable para el sector.

Con sus 54.000 millones de euros de media repartidos cada año a través de la Unión Europea —9000 millones de los cuales se destinan a Francia—, la Política Agrícola Común (PAC) supone dos tercios del resultado de las actividades ordinarias antes de impuestos de los agricultores franceses, aunque con fuertes disparidades en función del tipo de producción (1). Pero en el campo cunde la inquietud. “El próximo presupuesto agrícola europeo de 2028 a 2034 parece anunciarse con un 14% menos de subvenciones a precios constantes con relación al presupuesto de 2021 a 2027”, calcula Eulalia Rubio, investigadora en el Instituto Jacques Delors especializada en las finanzas públicas europeas.

La confirmación de esta hipótesis reforzaría un desmantelamiento que lleva ya un tiempo en marcha a instancias, sobre todo, de la Organización Mundial del Comercio (2). La parte que ocupa la PAC en el presupuesto europeo pasó del 70% en la década de 1980 al 25% a principios de la década de 2020 (3). Según las estimaciones más pesimistas, la próxima edición de la política común tal vez suponga tan solo el 15% del presupuesto europeo (4). Este último lleva ya mucho tiempo aspirando no tanto a garantizar la soberanía alimentaria del Viejo Continente como a adaptar sus sectores productivos para integrarlos en un mercado cada vez más vasto a consecuencia de la liberalización del comercio mundial o la ampliación de la Unión Europea.

Al volante de su tractor, Laurence Fournier, de 51 años, propietaria de una explotación de cereales, está lejos de sentirse tranquila. Tras pasar su infancia en Aubepierre-Ozouer-le-Repos (departamento de Sena y Marne), se puso al frente de la explotación familiar. “Recibo una prima que se ha reducido a la mitad en 15 años”. Con la ayuda de un empleado, cosecha trigo, remolacha, maíz, colza y lino en una extensión de 200 hectáreas, respetando además la normativa europea de producción. “Estamos en un limbo. ¿Pasará como con la industria, acabaremos por desaparecer?”. A esta agricultora le gustaría saber “si el presupuesto de la PAC va a seguir reduciéndose”…

Una política poco común

Pero nadie conoce la respuesta. El Tribunal de Cuentas Europeo señaló en un dictamen (05/2026) publicado el pasado 9 de febrero que “cabe la posibilidad de que a los beneficiarios les cueste prever […] la financiación susceptible de serles adjudicada”. La poco habitual arquitectura del presupuesto hace que toda comparación entre el programa actual y el que está por venir resulte delicada, dado lo novedoso de un marco financiero acaloradamente debatido entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento europeos. La futura asignación de fondos dedicados a la agricultura podría integrarse —y, por consiguiente, diluirse— en un fondo único que abarca desde la cohesión territorial hasta el control de las fronteras. En términos más generales, la Comisión Europea pretende reducir los medios destinados a lo que en ocasiones se denomina “viejas políticas”. “Los Estados menos agrícolas no entienden por qué debe gastarse tanto dinero en el sector agrario”, explica Eulalia Rubio.

De hecho, “nunca se ha visto una política tan poco común”, como apunta el presidente de la Comisión de Asuntos Europeos del Senado francés, Jean-François Rapin. Este senador, perteneciente al partido conservador Los Republicanos (LR), cree advertir el inicio de una renacionalización de la política europea. Desde 2021, los Estados miembros ya habían visto su papel reforzado a través de la elaboración de los planes estratégicos nacionales. Dicha lógica podría dar un nuevo paso. “Se está dando progresivamente a los Estados una forma de autonomía de decisión y una autonomía financiera”, añade Rapin. Según Eulalia Rubio, en el futuro subsistirá un presupuesto común mínimo para la agricultura, y “en cuanto a lo demás, serán los Estados los que resuelvan si desean o no financiar”.

De ser así, ¿qué decidirán? Cada Estado miembro elegiría, sobre todo, si quiere contribuir a las ayudas agromedioambientales y climáticas. Tal puede suceder con los “pagos verdes”, concedidos específicamente a las explotaciones agrícolas más respetuosas con el medioambiente. Actualmente son abonados en su integridad por la Unión Europea. Aunque insuficientes, hoy en día estos pagos existen con carácter obligatorio en los veintisiete países. Después de 2027, estas ayudas verdes puede que sigan existiendo a condición de que el Estado miembro las financie en un 30%. Implícitamente, algo así invita a los Estados a conformarse con otras medidas financiadas íntegramente por la Unión Europea y renunciar a las que precisan de cofinanciación. El marco común de protección del medioambiente podría venirse abajo.

¿Qué opina la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea? “Cada país podrá adaptarse mejor en función de su agricultura”, nos explica una alta funcionaria. ¿Y no se acentuarán las distorsiones en materia de competencia? “Creo que podríamos ponernos de acuerdo en ciertos estándares para evitar una nivelación a la baja”. No obstante, parece admitir entre líneas que la mentalidad ya no es la misma. Financiar un poco menos la agricultura significa, automáticamente, ser también un poco menos exigente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la población europea vivió el trauma del hambre. De ahí que, cuando la PAC se puso en marcha en 1962, de lo que se trataba era de dotarse de una capacidad permanente para alimentar el continente. Precios garantizados, salida de los productos al mercado europeo, subvenciones a la producción, etc.: los Estados miembros se equiparon con una serie de mecanismos decisivos. Fue un éxito. Pero hacia finales del siglo XX, y con el fin de contribuir a la “feliz globalización”, la Unión Europea renunció a los precios garantizados. Las ayudas aumentaron para compensar su disminución. Y la PAC se encaminaba hacia una especie de ingreso mínimo agrícola.

Inquietud por Mercosur y Ucrania

Hoy en día, el mercado se está abriendo todavía más. Europa nunca había importado tantos bienes agroalimentarios. Tras su entrada en vigor, el 1 de mayo, el acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur) acentuará todavía más esta tendencia (5). Los flujos procedentes de América Latina —en especial de carne de vacuno, de aves de corral y miel— ya están en aumento. Pero, frente a una competencia sin precedentes con países cuyos estándares de producción no son los mismos que los europeos, la degradación del apoyo público podría precarizar todavía más a los agricultores.

Con más motivo si, por añadidura, Ucrania debe integrarse en la Unión Europea. António Costa, el presidente del Consejo Europeo, afirmó en febrero de este 2026 que el objetivo era dar inicio “lo antes posible” a las negociaciones de adhesión con Kiev. “No puedo decir si será en 2027”, añadió, sin ofrecer más precisiones sobre el calendario. Ucrania se distingue, ante todo, por lo productivo de sus tierras, las famosas chernoziom (‘tierras negras’), ricas en humus. Con sus más de 40 millones de hectáreas, ellas solas suponen casi un quinto de la superficie agrícola útil de toda la Unión Europea, que en la actualidad se cifra en torno a 160 millones de hectáreas. “Su entrada conllevaría un desplazamiento del centro de gravedad de la Europa agrícola”, se preocupa Thierry Pouch, economista jefe de las Cámaras de Agricultura de Francia.

Las explotaciones ucranianas de más de 500 hectáreas representan cerca del 85% de las tierras, mientras que, en Francia, las de más de 200 hectáreas suman el 26% de las superficies agrícolas (6). ¿Permitirá esta enorme concentración que Ucrania se convierta en el principal beneficiario de la PAC? Hasta ahora, cuantas más hectáreas, mayores las ayudas percibidas. Pero, por un lado, por un prurito de equilibrar la competencia, el pago de subvenciones agrícolas europeas solo se realiza cuando las normas de producción son comparables. Históricamente, los Estados miembros del este perciben menos ayudas que los países fundadores del oeste. Por otro lado, la PAC post-2028 puede que prevea instaurar un techo de ingresos por explotación agrícola.

“Contar con un nuevo país productor y exportador puede hacer que Europa sea más fuerte”, considera, incluso, Clément Carteron, el presidente de la sección Centro-Valle del Loira de Jóvenes Agricultores, el segundo mayor sindicato agrícola francés. Y añade: “Más vale un competidor semejante, que comparte nuestros estándares de producción, que un competidor demasiado imponente que produce mucho más barato”. Con todo, este portavoz sindical no oculta cierta inquietud: los productos ucranianos que entren en la Unión Europea podrían perturbar los mercados, como nos recuerdan varios episodios recientes.

En febrero de 2022, el bloqueo de los puertos del mar Negro por parte de Rusia paralizó el comercio marítimo de Ucrania cuando, antes de la guerra, el 90% de sus exportaciones agrícolas transitaban por sus puertos. Para apoyar a Kiev, Bruselas suprimió en 2022 los aranceles sobre los productos agrícolas exportados por su aliado. La importación de trigo ucraniano pasó de medio millón a seis millones de toneladas anuales. Pero los agricultores europeos —y en especial los de los países fronterizos: Polonia, Hungría, Rumanía y Eslovaquia— vieron cómo esta afluencia desestabilizaba los precios de mercado. En 2023, la Comisión Europea tuvo que reconocer a través de un comunicado que esas “circunstancias excepcionales podrían atentar contra la viabilidad económica de los productores locales” (7). En 2024 se añadieron nuevas cláusulas al acuerdo de libre comercio entre Ucrania y Bruselas. Desde entonces se pudieron volver a imponer aranceles a determinados productos ucranianos, como el azúcar, la carne de aves de corral o el maíz.

En opinión de Nicolas Fortin, secretario nacional del sindicato agrícola francés Confédération Paysanne, este frenazo al libre comercio se quedó corto. “Importar productos baratos supone correr el riesgo de destruir nuestra agricultura”. En su opinión, que los productos lleguen de Ucrania o Brasil genera las mismas dificultades para las explotaciones agrícolas de los Veintisiete. Y suprimir total o parcialmente los aranceles equivale a “privarse de una parte de esos ingresos, los mismos que podrían ayudar a financiar la PAC”. Confédération Paysanne aboga “por la soberanía alimentaria internacionalista, que se basa en la idea de que un pueblo tiene derecho a elegir los alimentos que come, sin poner a competir a los agricultores”. ¿Y cuál es el puntal de ese sistema? Los precios mínimos de entrada. Fortin afirma que, con ellos, “los productos importados en Francia no se pagarían por debajo de los costes de producción de los agricultores franceses, a la vez que se empujaría al alza los ingresos de los agricultores exportadores”. En un afán de reciprocidad, añade: “También rechazamos los acuerdos de libre comercio cuando benefician únicamente a la agricultura francesa, en detrimento de los agricultores de otros países”.

Algunos eurodiputados defienden un modelo en el que las ayudas solo se concederían si la agricultura preserva la salud pública, la de los animales y los vegetales, además de conservar la calidad de las tierras, las aguas y el aire. “Cuando una política ha tenido éxito, es que ha cambiado el mundo y, dado que el mundo ha cambiado, es preciso cambiar de política”, decía Edgard Pisani, ministro de Agricultura del general De Gaulle. Las negociaciones, lejos de haber concluido, todavía pueden alterar profundamente el orden de cosas. El Parlamento Europeo deberá pronunciarse en 2027

lunes, 27 de abril de 2026

La Sierra de la Demanda busca a 40 jóvenes para emprender y vivir en el medio rural.


"Demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente".

"Hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro".

En un momento en el que cada vez más jóvenes cuestionan el modelo de vida urbano (marcado por el coste de la vivienda, la falta de estabilidad y el ritmo acelerado), la Sierra de la Demanda lanza una propuesta diferente: convertir el medio rural en el lugar donde construir un proyecto de vida.

Así nace Demanda Emprende, una iniciativa que busca a 40 jóvenes, de entre 18 y 35 años, dispuestos a transformar una idea en una oportunidad real de emprendimiento en el entorno rural.

Impulsado por el Grupo de Acción Local AGALSA y subvencionado por la Junta de Castilla y León, el programa plantea una alternativa concreta: demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente.

Un modelo con sentido: emprender con Triple Impacto
Demanda Emprende apuesta por un enfoque de Triple Impacto, que combina:
· Impacto económico: emprender en un entorno con menor coste de vida y oportunidades reales de negocio
· Impacto social: formar parte activa de comunidades donde las relaciones son cercanas y el papel individual cuenta
· Impacto ambiental: desarrollar proyectos en uno de los entornos naturales mejor conservados del país y con una ubicación estratégica.

Lejos de ser una idea aspiracional, el programa busca aterrizar proyectos reales que contribuyan a dinamizar el territorio y generar nuevas oportunidades.

El programa de Demanda Emprende está diseñado como una experiencia completa. En la primera fase, 40 jóvenes accederán a una formación online de 20 horas, impartida por la Asociación de Fomento del Emprendimiento Social .jes, orientada a definir o dar forma a sus ideas de negocio.

En la segunda fase, llegará la inmersión en el territorio. Los 20 proyectos mejor valorados participarán en dos estancias de 10 días en la Sierra de la Demanda, donde podrán vivir, trabajar y conectar con el entorno real.

Se han elegido dos pueblos como escenario de estas dos estancias: del 25 de mayo al 4 de junio, en Salas de los Infantes, y del 8 al 18 de junio, en Pradoluengo.

Los participantes contarán con asesoramiento experto en financiación, ayudas públicas, vivienda y desarrollo empresarial, además de conexión directa con empresas y agentes del territorio

Más allá de la formación, el objetivo es claro: generar oportunidades reales de empleo, emprendimiento y arraigo en el territorio.

Mucho más que emprender: vivir y formar parte

Demanda Emprende no es solo un programa formativo, sino una experiencia vital. Los participantes se convertirán en “detectives de necesidades”, identificando oportunidades y retos del territorio para proponer soluciones innovadoras de repoblación.

Todo ello en un entorno que combina naturaleza, comunidad y actividad cultural, con eventos y dinámicas que rompen con la idea de aislamiento rural.

Este es un programa de acompañamiento total, impulsado por AGALSA, quienes llevan más de 30 años convirtiendo sueños rurales en empresas sólidas. Este grupo de acción local está formado por las asociaciones, empresas y entidades sociales del territorio. También cuenta con el respaldo de organismos públicos y privados que se lo van a poner fácil a los y las participantes, a la hora de conectar idea con realidad de negocio.

La Sierra de la Demanda, además, cuenta con una ubicación estratégica, a pocas horas de grandes núcleos urbanos como Madrid o el País Vasco, lo que refuerza su atractivo como lugar para vivir y emprender.

Un nuevo comienzo
Demanda Emprende lanza un mensaje claro: hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro.
El programa propone algo distinto: No busques una salida. Diseña un comienzo con sentido.
Cómo participar
Las inscripciones ya están abiertas para jóvenes que quieran dar el paso y explorar una nueva forma de vivir y trabajar:
Solicita ya tu plaza y empieza a diseñar tu proyecto de vida desde la Sierra de la Demanda:

viernes, 17 de abril de 2026

“La belleza de lo sencillo. 75 años de El Camino, de Miguel Delibes¨. Exposición.

En 2025 se cumplieron 75 años de la publicación de El Camino, la tercera novela de Miguel Delibes y una de las más importantes, si no la más, en lo que refiere a la definición de su propio estilo y su carrera literaria.

La Fundación Miguel Delibes ha programado una serie de actividades en conmemoración de ese aniversario que van desde actividades escolares de todo tipo hasta la elaboración de publicaciones, ciclos de conferencias, rutas ciclistas y turísticas, encuentros literarios, conferencias, entrevistas y exposiciones.

El plato fuerte del programa es esta exposición


La exposición
que hace un recorrido por varios de los aspectos fundamentales de una obra que marcó un punto de inflexión en la carrera literaria de Miguel Delibes dejando establecido un estilo narrativo propio que se desarrollaría en las obras posteriores.

Se trata de una exposición de formato mediano que combina obra vertical y algunos objetos en vitrina que inicia recordando las primeras etapas de la gestación de la novela gracias al testimonio de la correspondencia entre Delibes y su editor, posteriormente, gran amigo, Josep Vergés, director de Destino. Diferentes ediciones y traducciones de este libro, acompañadas por un extracto de las críticas que suscitó en su día dan paso a una sección dedicada a las ilustraciones que diferentes autores hicieron de los personajes infantiles que en ella aparecen, incluyendo al propio Delibes y a su gran amigo, José Vela Zanetti. A continuación, se da un espacio relevante a las adaptaciones al cine y a la televisión a cargo de Ana Mariscal y Josefina Molina, respectivamente, para abordar una última sección de la muestra en la que se ilustra el vínculo de la familia Delibes con Cantabria y particularmente con Molledo donde hoy en día existe una Ruta Literaria dedicada a la novela.

Ahora esa exposición discurre en Valladolid en Sala Revilla, (Torrecilla 5, Valladolid) del 8 de abril al 24 de mayo. Durante la exposición habrá visitas los jueves y viernes no festivos a las 19:30, por orden de llegada.    Para las visitas escolares será necesario inscribirse en informacion@fundacionmigueldelibes.es o llamando al 983 263 160.

El Camino es una novela ambientada en el mundo rural, concretamente en el valle de Iguña, Cantabria, centrada en la localidad de Molledo con la que Miguel Delibes tuvo una acreditada relación familiar que hoy se esfuerza por mantener la amplia descendencia que el matrimonio Delibes de Castro dejó tras de sí. Si no fuera porque el abuelo de Miguel Delibes recaló en este hermoso pueblo primero por razones profesionales y, posteriormente, se vinculó a él de manera definitiva con su matrimonio con una cántabra, no sabemos si alguna vez hubiéramos oído hablar del escritor, ni de la obra que hoy nos convoca.

A lo largo de los años y especialmente tras el fallecimiento de Miguel Delibes (2010) han sido innumerables las muestras de cariño y admiración que las personas de esta tierra han mostrado hacia nuestro autor, su figura y su obra. 


domingo, 22 de marzo de 2026

Émile Guillaumin, el campesino que noveló el mundo rural, s. XIX. ¿Se puede ser agricultor y escritor?.

¿Se puede ser profeta en ámbitos rurales?

La vida cotidiana del campesinado francés en el siglo XIX
en la novela La Vie d’un simple
Ha sobrepasado las treinta reediciones desde la 1ª en 1904. 
Sin embargo, aún no está publicada en castellano.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

<p>El novelista Émile Guillaumin. / <strong>Museo Émile Guillaumin</strong></p>
El novelista Émile Guillaumin. Museo Émile Guillaumin

Émile Guillaumin nació en 1873 en Ygrande (Francia), en el seno de una familia campesina. En 1881 empezó a asistir a clase en la escuela pública local y en 1886 acabó la Primaria con el mejor expediente del distrito. No obstante, para no sobrecargar la economía familiar ese año dejó los estudios y empezó a trabajar como labrador. 
Ese mismo año Guillaumin también se aficionó a la lectura con la novela de Pierre Loti Pescadores de Islandia (1886), y dos años después, con apenas quince, escribió sus primeros textos. Sin embargo, su libro inicial –una colección de escenas dialogadas titulada Dialogues Bourbonnais– no apareció publicado hasta 1899. Antes, entre 1894 y 1897, el joven autor hizo el servicio militar en el departamento del Cantal. Fue uno de los dos únicos periodos en que salió de Ygrande ("El Hombre de la tierra, el Hombre de las letras"); el otro fue cuando lo movilizaron por la Primera Guerra Mundial. 

Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos

En 1901 Guillaumin publicó su segundo libro, la colección de relatos Tableaux champêtres, que le valió una distinción de la Académie Française. Además, le sirvió de base para escribir su primera novela –y tercer libro–, La Vie d’un Simple (1904). El propósito de cada una de sus obras es bien distinto: en aquella, el autor recreó su realidad circundante en un modo costumbrista; en esta, noveló la vida del ficticio agricultor Étienne Bertin para rebatir la descripción negativa de los labradores en Los campesinos (1855) de Honoré de Balzac y en La tierra (1887) de Émile Zola, así como su presentación idealizada en El pantano del diablo (1846) de George Sand. 

La Vie d’un Simple fue finalista del premio Goncourt y alcanzó un gran éxito de inmediato: en solo un año se vendieron ciento cincuenta mil ejemplares, y la novela fue elogiada por Léon Blum, Octave Mirbeau y Valery Larbaud. Este éxito coincidió con la crisis agrícola iniciada en la década de 1890, así como con el declive de la aristocracia rural, dos fenómenos que requerían de una nueva representación del mundo rural, sin caricaturas, ni prejuicios. Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos. 

Con el dinero obtenido por las ventas de su novela, en 1905 Guillaumin compró tres hectáreas de cultivo. También se hizo construir en Ygrande su propia casa, actualmente convertida en un museo y por aquel entonces ya visitada por no pocos curiosos, algo incrédulos ante el hecho de que un autodidacta hubiera escrito un libro de tal calado (Agnès Roche señala que entre 1865 y 1905 solo el 6% de los escritores franceses tenían origen obrero, y el 1,5% campesino). 


El mismo año 1905 Guillaumin contrajo matrimonio con su vecina Marie Chalmin, con quien vivió durante el resto de su vida (con ella tuvo a sus dos hijos: Suzanne, nacida en 1909, y Jean, en 1922). Ese mismo año, sin dejar la agricultura –el autor nunca abandonó la profesión de labrador–, Guillaumin escribió y publicó su segunda novela, Près du sol, donde recrea la vida de los campesinos hasta en sus menores detalles. Esta nueva novela recibió críticas negativas y apenas tuvo repercusión. 

Algo similar sucedió con su tercera novela, Albert Manceau, adjudant (1906), basada en sus propias experiencias en el servicio militar. Aquí el autor abandona el contexto rural y afirma que los campesinos, pese a su dura vida, deben quedarse en el campo, porque en el ejército pierden sus virtudes, para sumirse en un declive intelectual, físico y moral. Según A. Hodée, para Guillaumin el oficio de las armas solo podía llevar a la pereza, el alcoholismo y la vanidad más estúpida.
En su cuarta novela, Rose et sa parisienne (1907), el autor retomó el asunto rural. Pese a la buena acogida crítica, Guillaumin casi tuvo que irse de Ygrande después de que sus vecinos se vieran retratados en los personajes de la obra (¿Ay! cómo somos los de los pueblos: no tenemos arreglo: simpre igual, deshaciendo/destruyendo al que hace, criticando en la plaza al que propone, sin interperlarse nunca  ¿por qué no lo hacen ellos?). Esta circunstancia lo sumió en una depresión y produjo un creciente desengaño sobre la capacidad de la literatura para mejorar la sociedad y “sacar a los campesinos de su apática inconsciencia”. 

Un mayor interés literario –pese a su fracaso comercial– que las tres obras anteriores revistenlas dos siguientes novelas del autor. En la primera, Baptiste et sa Femme (1911), Guillaumin trata el éxodo rural y aboga por la preservación de las raíces campesinas: el hacinamiento en la urbe es nefasto para el hombre, sobre todo para el labriego, que, como en el ejército, acaba perdiendo aquí sus virtudes, para hundirse en la podredumbre. 
En la segunda, Le Syndicat de Baugignoux (1912), Guillaumin logra su mejor novela tras La Vie d’un Simple. En ella recrea su agridulce experiencia como fundador y miembro activo de uno de los primeros sindicatos agrícolas de Francia, entre 1905 y 1911. (Algo parecido a los que paso en con el Sindicato de Redecilla del Camino que ahora recordamos el siglo de su disolución 1926) Además, durante esos años creó el boletín Travailleur Rural, donde se recogieron las primeras reivindicaciones de los labriegos frente a los terratenientes. De carácter eremítico y escéptico, el autor en adelante pensaría que la acción no conlleva un futuro mejor si esta no viene acompañada de una reforma moral.

En 1914 otra experiencia –la Primera Guerra Mundial– trastocó la trayectoria de Guillaumin. A su regreso del frente, donde permaneció durante cincuenta y dos meses, abandonó el género novelístico –sólo de forma póstuma se publicó en 1970 una novela más, Les Mailles du Réseau– para hacerse periodista y sociólogo rural, además de activista en favor del campesinado
Su objetivo era doble: por una parte, dar a conocer en la ciudad cómo era la vida de los campesinos; por otra, lograr que estos tomaran consciencia de su importancia en la sociedad
Para conseguir ambas cosas colaboró asiduamente en varios medios de comunicación y recopiló sus artículos en Notes paysannes et villageoises (1925) y À tous vents sur la glèbe (1931). Asimismo, en 1935 publicó Panorama de l’évolution paysanne, un ensayo sobre las transformaciones ocurridas en el campo francés entre 1875 y 1935.

En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural
En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural. Escribió sobre dos ciudadanos ilustres de su región: uno, el botánico, médico y explorador de los territorios australes François Peron, en François Peron, enfant du peuple (1937); el otro, el novelista Charles-Louis Philippe, en Charles-Louis Philippe, mon ami (1942). Aquí, describiendo a su amigo en comparación consigo mismo, el autor legó su mejor testimonio íntimo (Guillaumin siempre rehuyó el protagonismo, hasta el punto de rechazar al final de su vida una jugosa oferta para publicar sus memorias).
Lejos de perjudicarle, esta humildad acrecentó el prestigio de Guillaumin, entre cuyos admiradores ya figuraban los escritores Joseph Voisin, Henri Bachelin y Ernest Pérochon, ganador del premio Goncourt en 1920 con la novela de asunto rural Nêne. Asimismo, su dimisión como alcalde de Ygrande en 1941, para no verse obligado a colaborar con el régimen de Vichy, asentó su reputación de persona íntegra.

También consolidó su fama de hombre sabio –aún se le conoce por el sobrenombre de “El sabio de Ygrande”– la aparición en 1949 de
Sur l’appui du manche, donde Guillaumin recogió en forma de aforismos sus mejores reflexiones, maduradas durante cincuenta años. La obra proyecta su faceta de moralista por ser, según Antoine Decorps, “un repertorio de buenos consejos, una suerte de breviario laico, un código de honradez campesina”, además del último libro publicado en vida por el autor.

De hecho, el 27 de septiembre de 1951 Guillaumin murió en su casa, por un infarto. Tres días después, una muchedumbre formada por sus vecinos, así como por sus admiradores, acompañó su cadáver hasta el cementerio de Ygrande, donde fue enterrado en una tumba donada por el ayuntamiento.


Después de la muerte del autor –y pese a que La Vie d’un Simple fue reivindicada por intelectuales de la talla de Simone Weil, quien leía la novela a sus alumnos en sus clases de Filosofía para mostrar cómo habían vivido durante siglos los campesinos en Europa–, la lectura de sus libros quedó casi relegada al ámbito académico, así como a las personas interesadas en el mundo rural. De hecho, la mayoría de sus obras dejaron de reeditarse hace varias décadas, y hoy son inhallables o solo están disponibles en librerías de lance. 

No obstante, la obra literaria de Émile Guillaumin aún sigue revistiendo interés. Sobre todo por su primera novela, con la que, según Michel Augé-Larigé, nació el género de la “novela rústica”. Por su parte, Jean-Louis Curtis va más allá, afirmando que esta constituye “un monumento, una estela funeraria donde figuraría el epitafio del campesino desconocido, de un hombre cualquiera… Más que un documento social, La Vie d’un Simple es una saga de la condición humana”.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

lunes, 9 de marzo de 2026

Los partidos despliegan amplias promesas al campo en las elecciones autonómmicas de Castilla y León

Este 15 de marzo votamos los castellano/leones, en la elecciones regionales.
Los partidos políticos han desplegado una amplia lista de propuestas para el sector primario en sus programas para las elecciones autonómicas de Castilla y León.


Las promesas van más allá de los apartados dedicados a la agricultura y a la ganadería en los programas, y se extienden a ámbitos como las infraestructuras, la educación e incluso la vivienda.
Todos coinciden en la defensa de una Política Agraria Común (PAC) con presupuestos fuertes y en las medidas para el relevo generacional; en cuanto al acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, lo rechazan con más claridad VOX, UPL, Podemos e Izquierda Unida-Sumar.



Estas algunas de las propuestas destacadas:

PP
-Impuestos cero para el medio rural para la transmisión de propiedades en la primera vivienda habitual, locales de negocios y explotaciones agrarias prioritarias.
-Una PAC adaptada a la agricultura profesional; la exigencia de cláusulas de salvaguarda y la creación de un fondo compensatorio que corrija los "posibles desequilibrios" del acuerdo UE-Mercosur; y medidas que reduzcan el impacto de los ataques del lobo.
-Una línea de ayudas para la incorporación al campo de mayores de 40 años; un plan para ganadería extensiva.

PSOE
-Plan económico para el relevo generacional en zonas rurales, con subvenciones que cubran los gastos de transmisión de negocios, dando prioridad a localidades de menos de 2.000 habitantes; una Ley de Despoblación y Desarrollo del Medio Rural castellanoleonesa.
-Deducciones de hasta el 25 % en la base liquidable autonómica del IRPF para quienes residan y trabajen en zonas escasamente pobladas.
-Una PAC justa que tenga en cuenta las singularidades de Castilla y León, que corrija los efectos negativos de la aprobada en la UE y que prime al agricultor profesional; exigencia de reciprocidad y cláusulas espejo en todos los acuerdos comerciales.

VOX
-Defensa de la caza; la paralización de transferencia de fondos públicos nacionales o autonómicos para proyectos en cualquier país no comunitario que "compitan deslealmente" con la agroalimentación de Castilla y León.
-Una norma regional para salvaguardar los suelos agrarios frente a parques eólicos; medidas contra los robos; un plan para reforzar la ganadería intensiva; y el impulso de la exclusión del lobo del Listado de Especies Silvestres del Régimen de Protección Especial (Lespre), también al sur del Duero.

-UPL: Más promoción para los productos de León, Zamora y Salamanca y medidas en las denominaciones para evitar la "apropiación de variedades de uvas autóctonas como la del godello del Bierzo o la bruñal de Las Arribas por una Denominación de Origen como Rueda, de donde no son propias".
-Un plan de seguridad rural contra el robo en explotaciones agrarias; apoyo a la ganadería y una línea específica de ayudas para el coste de la recogida de leche en zonas de montaña.

-"Soria Ya": Mecanismos para priorizar los circuitos cortos y productos sorianos, así como un fondo de estabilidad de rentas y seguros agrarios reforzados para cultivos y ganado.

-Podemos: Fomentar la protección integral del lobo; más inspecciones de bienestar animal en espacios de sacrificio; un plan para el primario priorizando las explotaciones familiares y las afectadas por el alza de los insumos; y otro para la ganadería extensiva y el pastoralismo.
-Renta básica agraria equivalente al salario mínimo interprofesional (SMI) durante dos años para jóvenes que se dediquen al campo y una "renta de repoblación" incrementada según los miembros de la familia y su situación económica.

-Izquierda Unida (IU), que concurre con Sumar: Eliminar las ayudas rurales para quienes incurran en explotación laboral; crear un banco público de tierras; indemnizaciones a la ganadería extensiva por daños de la fauna silvestre; y moratorias contra las macrogranjas (en este punto coincide con Podemos).                                                 EFEAGRO

El mejor aliado del fuego es el abandono del mundo rural: El polvorín despoblado: ese es el nuevo fuego:

“Los pueblos siempre fueron los mejores cortafuegos,  pero sus montes se han convertido en justo lo contrario, en un auténtico polvorín”. ...