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miércoles, 25 de marzo de 2026

Los oficios perdidos, el homenaje que les hace Florencio Gª Cigüenza, Beliforano.

Ya jubilado, y tras 50 años en Madrid, trabajando 
y dirigiendo una empresa de construción no residencial, 
este beliforano ha diseñado e instalado 9 figuras 
que evocan la tradición agrícola de su localidad. 
Pondrá 12 más, con la mujer como protagonista, 
y su intención es crear una ruta de una todas.
Se trata de Florencio García Ciguenza.

Florencio García, junto a la figura que ha diseñado
en Belorado de un hombre cortando leña. -
Foto: Luis López Araico
«La vida es esto», dice señalando su huerta mientras inhala el aire que se respira en su querido Belorado y cuenta que la valla que rodea el terreno contiene las notas del himno de la localidad para piano. Durante cincuenta años ejerció como jefe de obra en Madrid, «cada día tenía que ir a 6 ó 7 sitios distintos», recuerda de aquella vida. Ahora lleva otro ritmo, con ocupaciones que llenan su tiempo. Y también el paisaje de su pueblo.

Con la excusa de rendir un homenaje a los oficios perdidos, esos que tienen que ver con la tradición agrícola de la villa beliforana, Florencio ha diseñado y colocado en varios puntos de la localidad, especialmente junto a fincas de labranza, nueve figuras metálicas con las que recuerda ese pasado, también tratando de que no se pierda, al menos en la memoria colectiva.

Un hombre sembrando, otro cortando leña, uno segando y uno más cavando suman cuatro, pero forman ocho figuras diferentes ya que ha instalado tanto el positivo del diseño como el negativo. En su mayoría se encuentran en todo el entorno de La Mesa, mientras otras están más cerca del casco urbano, como el leñador, al lado del río; o uno de los sembradores, próximo a su huerta y junto a una piedra de origen romano que encontró en una parcela de labranza de su padre y que ha sujetado sobre un pie para disfrute de todos los paseantes. A la salida del pueblo, despidiendo a los peregrinos, se encuentra otra, y en la zona de las huertas de Tirón también se pueden observar algunas. 

El tamaño de cada pieza es real, como el de un hombre de una altura media. «No soy ningún artista. Primero hago la foto de la idea que tengo y después el diseño, que lo mando a Burgos para que lo recorten», explica sobre las figuras metálicas, que después coloca con la ayuda de Nieves, su mujer. «Solicito licencia de obra al Ayuntamiento y las instalo en lugares donde no molesten al paso de personas ni de vehículos». Hasta la fecha, la de mayor tamaño es la de un carro tirado por una mula sobre una base empedrada. La que hace el número nueve.

La colección con la que Florencio evoca ese trabajo en el campo se completará en breve con al menos otras 12 siluetas, en este caso con ellas como protagonistas. Una mujer en el lavadero, otra llevando cántaras de agua mientras sus hijos le tiran de la ropa, otra ordeñando una vaca y una más portando una carretilla de leña son algunas de las recreaciones listas para instalar ya y en las que ha usado a su mujer como modelo. «Esta es Nieves, ¿cómo la ves?, ¿se parece?», pregunta mientras muestra el diseño en papel.

futura ruta. Su cabeza y sus manos están ahora inmersas en completar esas nuevas figuras metálicas, haciendo botijos o prendas de ropa en hormigón, para que se sientan más acompañadas. «También me gustaría hacer un mural a partir de una foto muy antigua de mujeres de Belorado en el lavadero y cuando acabe con las mujeres empezaré con un cazador y un pescador», cuenta sobre alguna de sus últimas ideas, a la que añade, bajo una simpática regañina de su mujer, una más. «Quiero colocar un hombre haciendo sus necesidades en el campo, algo también muy típico y natural. Le colocará con una valla para que sea más discreto». 

Con todas ellas la intención de Florencio es crear una ruta que añada un atractivo turístico más a Belorado, y que pasaría por su otra huerta, donde ha hecho una memoria al cauce molinar recreando la maquinaria de un molino con piedras originales.

Además, Florencio también ha colocado bancos en algunos puntos para facilitar el descanso de los vecinos. Uno de ellos tiene nombre propio, el de Pocholo, lo instaló para que este señor pudiera sentarse; el otro tiene una sugerente invotación,'¿Y si nos besamos en este banco?', ha tallado en una piedra junto a él.

Nota:
 Florencio García Cigüenza 
debe de ser hermano de  
un maravillo maestro que ha hecho su vida por andalucía y que hemos referenciado en este blog en más de una ocasión por sus visitas a la Virgen de Ayago.








Isidro García Cigüenza:
 «Mi labor consiste en mover a maestros y profesores para que saquen a sus alumnos fuera de las aulas»









Fuente Gral. Diario de Burgos

domingo, 22 de marzo de 2026

Émile Guillaumin, el campesino que noveló el mundo rural, s. XIX. ¿Se puede ser agricultor y escritor?.

¿Se puede ser profeta en ámbitos rurales?

La vida cotidiana del campesinado francés en el siglo XIX
en la novela La Vie d’un simple
Ha sobrepasado las treinta reediciones desde la 1ª en 1904. 
Sin embargo, aún no está publicada en castellano.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

<p>El novelista Émile Guillaumin. / <strong>Museo Émile Guillaumin</strong></p>
El novelista Émile Guillaumin. Museo Émile Guillaumin

Émile Guillaumin nació en 1873 en Ygrande (Francia), en el seno de una familia campesina. En 1881 empezó a asistir a clase en la escuela pública local y en 1886 acabó la Primaria con el mejor expediente del distrito. No obstante, para no sobrecargar la economía familiar ese año dejó los estudios y empezó a trabajar como labrador. 
Ese mismo año Guillaumin también se aficionó a la lectura con la novela de Pierre Loti Pescadores de Islandia (1886), y dos años después, con apenas quince, escribió sus primeros textos. Sin embargo, su libro inicial –una colección de escenas dialogadas titulada Dialogues Bourbonnais– no apareció publicado hasta 1899. Antes, entre 1894 y 1897, el joven autor hizo el servicio militar en el departamento del Cantal. Fue uno de los dos únicos periodos en que salió de Ygrande ("El Hombre de la tierra, el Hombre de las letras"); el otro fue cuando lo movilizaron por la Primera Guerra Mundial. 

Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos

En 1901 Guillaumin publicó su segundo libro, la colección de relatos Tableaux champêtres, que le valió una distinción de la Académie Française. Además, le sirvió de base para escribir su primera novela –y tercer libro–, La Vie d’un Simple (1904). El propósito de cada una de sus obras es bien distinto: en aquella, el autor recreó su realidad circundante en un modo costumbrista; en esta, noveló la vida del ficticio agricultor Étienne Bertin para rebatir la descripción negativa de los labradores en Los campesinos (1855) de Honoré de Balzac y en La tierra (1887) de Émile Zola, así como su presentación idealizada en El pantano del diablo (1846) de George Sand. 

La Vie d’un Simple fue finalista del premio Goncourt y alcanzó un gran éxito de inmediato: en solo un año se vendieron ciento cincuenta mil ejemplares, y la novela fue elogiada por Léon Blum, Octave Mirbeau y Valery Larbaud. Este éxito coincidió con la crisis agrícola iniciada en la década de 1890, así como con el declive de la aristocracia rural, dos fenómenos que requerían de una nueva representación del mundo rural, sin caricaturas, ni prejuicios. Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos. 

Con el dinero obtenido por las ventas de su novela, en 1905 Guillaumin compró tres hectáreas de cultivo. También se hizo construir en Ygrande su propia casa, actualmente convertida en un museo y por aquel entonces ya visitada por no pocos curiosos, algo incrédulos ante el hecho de que un autodidacta hubiera escrito un libro de tal calado (Agnès Roche señala que entre 1865 y 1905 solo el 6% de los escritores franceses tenían origen obrero, y el 1,5% campesino). 


El mismo año 1905 Guillaumin contrajo matrimonio con su vecina Marie Chalmin, con quien vivió durante el resto de su vida (con ella tuvo a sus dos hijos: Suzanne, nacida en 1909, y Jean, en 1922). Ese mismo año, sin dejar la agricultura –el autor nunca abandonó la profesión de labrador–, Guillaumin escribió y publicó su segunda novela, Près du sol, donde recrea la vida de los campesinos hasta en sus menores detalles. Esta nueva novela recibió críticas negativas y apenas tuvo repercusión. 

Algo similar sucedió con su tercera novela, Albert Manceau, adjudant (1906), basada en sus propias experiencias en el servicio militar. Aquí el autor abandona el contexto rural y afirma que los campesinos, pese a su dura vida, deben quedarse en el campo, porque en el ejército pierden sus virtudes, para sumirse en un declive intelectual, físico y moral. Según A. Hodée, para Guillaumin el oficio de las armas solo podía llevar a la pereza, el alcoholismo y la vanidad más estúpida.
En su cuarta novela, Rose et sa parisienne (1907), el autor retomó el asunto rural. Pese a la buena acogida crítica, Guillaumin casi tuvo que irse de Ygrande después de que sus vecinos se vieran retratados en los personajes de la obra (¿Ay! cómo somos los de los pueblos: no tenemos arreglo: simpre igual, deshaciendo/destruyendo al que hace, criticando en la plaza al que propone, sin interperlarse nunca  ¿por qué no lo hacen ellos?). Esta circunstancia lo sumió en una depresión y produjo un creciente desengaño sobre la capacidad de la literatura para mejorar la sociedad y “sacar a los campesinos de su apática inconsciencia”. 

Un mayor interés literario –pese a su fracaso comercial– que las tres obras anteriores revistenlas dos siguientes novelas del autor. En la primera, Baptiste et sa Femme (1911), Guillaumin trata el éxodo rural y aboga por la preservación de las raíces campesinas: el hacinamiento en la urbe es nefasto para el hombre, sobre todo para el labriego, que, como en el ejército, acaba perdiendo aquí sus virtudes, para hundirse en la podredumbre. 
En la segunda, Le Syndicat de Baugignoux (1912), Guillaumin logra su mejor novela tras La Vie d’un Simple. En ella recrea su agridulce experiencia como fundador y miembro activo de uno de los primeros sindicatos agrícolas de Francia, entre 1905 y 1911. (Algo parecido a los que paso en con el Sindicato de Redecilla del Camino que ahora recordamos el siglo de su disolución 1926) Además, durante esos años creó el boletín Travailleur Rural, donde se recogieron las primeras reivindicaciones de los labriegos frente a los terratenientes. De carácter eremítico y escéptico, el autor en adelante pensaría que la acción no conlleva un futuro mejor si esta no viene acompañada de una reforma moral.

En 1914 otra experiencia –la Primera Guerra Mundial– trastocó la trayectoria de Guillaumin. A su regreso del frente, donde permaneció durante cincuenta y dos meses, abandonó el género novelístico –sólo de forma póstuma se publicó en 1970 una novela más, Les Mailles du Réseau– para hacerse periodista y sociólogo rural, además de activista en favor del campesinado
Su objetivo era doble: por una parte, dar a conocer en la ciudad cómo era la vida de los campesinos; por otra, lograr que estos tomaran consciencia de su importancia en la sociedad
Para conseguir ambas cosas colaboró asiduamente en varios medios de comunicación y recopiló sus artículos en Notes paysannes et villageoises (1925) y À tous vents sur la glèbe (1931). Asimismo, en 1935 publicó Panorama de l’évolution paysanne, un ensayo sobre las transformaciones ocurridas en el campo francés entre 1875 y 1935.

En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural
En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural. Escribió sobre dos ciudadanos ilustres de su región: uno, el botánico, médico y explorador de los territorios australes François Peron, en François Peron, enfant du peuple (1937); el otro, el novelista Charles-Louis Philippe, en Charles-Louis Philippe, mon ami (1942). Aquí, describiendo a su amigo en comparación consigo mismo, el autor legó su mejor testimonio íntimo (Guillaumin siempre rehuyó el protagonismo, hasta el punto de rechazar al final de su vida una jugosa oferta para publicar sus memorias).
Lejos de perjudicarle, esta humildad acrecentó el prestigio de Guillaumin, entre cuyos admiradores ya figuraban los escritores Joseph Voisin, Henri Bachelin y Ernest Pérochon, ganador del premio Goncourt en 1920 con la novela de asunto rural Nêne. Asimismo, su dimisión como alcalde de Ygrande en 1941, para no verse obligado a colaborar con el régimen de Vichy, asentó su reputación de persona íntegra.

También consolidó su fama de hombre sabio –aún se le conoce por el sobrenombre de “El sabio de Ygrande”– la aparición en 1949 de
Sur l’appui du manche, donde Guillaumin recogió en forma de aforismos sus mejores reflexiones, maduradas durante cincuenta años. La obra proyecta su faceta de moralista por ser, según Antoine Decorps, “un repertorio de buenos consejos, una suerte de breviario laico, un código de honradez campesina”, además del último libro publicado en vida por el autor.

De hecho, el 27 de septiembre de 1951 Guillaumin murió en su casa, por un infarto. Tres días después, una muchedumbre formada por sus vecinos, así como por sus admiradores, acompañó su cadáver hasta el cementerio de Ygrande, donde fue enterrado en una tumba donada por el ayuntamiento.


Después de la muerte del autor –y pese a que La Vie d’un Simple fue reivindicada por intelectuales de la talla de Simone Weil, quien leía la novela a sus alumnos en sus clases de Filosofía para mostrar cómo habían vivido durante siglos los campesinos en Europa–, la lectura de sus libros quedó casi relegada al ámbito académico, así como a las personas interesadas en el mundo rural. De hecho, la mayoría de sus obras dejaron de reeditarse hace varias décadas, y hoy son inhallables o solo están disponibles en librerías de lance. 

No obstante, la obra literaria de Émile Guillaumin aún sigue revistiendo interés. Sobre todo por su primera novela, con la que, según Michel Augé-Larigé, nació el género de la “novela rústica”. Por su parte, Jean-Louis Curtis va más allá, afirmando que esta constituye “un monumento, una estela funeraria donde figuraría el epitafio del campesino desconocido, de un hombre cualquiera… Más que un documento social, La Vie d’un Simple es una saga de la condición humana”.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

sábado, 20 de diciembre de 2025

En la cara sur de los de Montes de Ayago, la Iglesia visigótica de la Asunción, San Vicente del Valle.

En una localidad que comprende también a Espinosa del Monte y San Clemente del Valle*, situada en la parte alta del valle del río Tirón frente a la cara norte de la sierra de la Demanda y en la cara sur de los Montes de Ayago, a unos 50 kilómetros de la capital, Burgos, se encuentra la desconocida iglesia visigótica levantada sobre una villa romana que sorprende al mundo desde un pueblo de 20 habitantes
Este templo es uno de las más antiguos de España y cuenta con elementos poco habituales en la arquitectura visigoda
Iglesia de la Asunción de San Vicente del Valle (Burgos) Dip. Burgos. La razón

Ese pueblo es San Vicente del Valle con su iglesia de la Asunción. Un pueblo con una larga historia a sus espaldas gracias a su joya de la corona que ocupa esta información: la iglesia de origen visigodo del siglo VI dedicada a la Asunción, al sur de los Montes de Ayago
Un templo, poco conocido por el gran público, que se encuentra en un buen estado de conservación, gracias sobre todo a que en este tiempo ha sufrido varias modificaciones en época medieval y que hace 30 años fue restaurado en 1995 por la Junta de Castilla y León tras una investigación arqueológica. En estos trabajo se consolidó la iglesia al eliminarse las bóvedas de la nave y de la sacristía y restaurarse el grupo escultórico del Calvario, todo ello tardogótico. Dentro se expusieron una serie de restos aparecidos o retirados durante la última intervención: capiteles romanos y prerrománicos, estelas funerarias románicas, dos pies de altar altomedievales.

Su importancia radica, aparte de ser una de las iglesias más antiguas de España, en que reutiliza sillares de época romana. O lo que es lo mismo, se ha levantado a partir de una villa romana, pero también a la existencia de estelas funerarias romanas y medievales y los capiteles visigóticos expuestos en el interior.


*El Valle que transita el río Tión desde Fresneda hasta Villagalijo, y que tiene como límite norte a los Montes de Ayago, tiene una historia de considerable importancia, y que da cuenta, además de su antigüedad, de la unidad del mismo y sus poblamientos y por tanto, también, de su historia.
Conviene no olvidar, aunque muchos lo olviden, que los montes y los lugares apartados y separados de los llanos y campos abiertos son los depositarios de las más puras y ancestrales raices de sus habitantes y de los que desde llanos se refugiaban cuando venían los invasores migrantes, las potencias extranjeras.., que normalmente transitaban por esos, no por los montes, valles recógidos y sierras.

martes, 25 de noviembre de 2025

La música barroca llegará a Redecilla de Camimo.

Hoy, 25 de noviembre, el Diario de Burgos trae la noticia que ya avanzó el blog Redecilla, Calle Camino, https://redecilladelcamino.blogspot.com: el órgano de Redecilla está en vía de recuperar su viejo arte, está a punto de comenzar su restauración. #redecilladelcamino #organo

El órgano de Redecilla del Cmn cumple este año 250 años; documéntate aquí:

Y a sus 250 años, después es de estar 90 años sin sonar, el Ayuntamiento de Redecilla del Camino con una subvención de la Junta de Castilla y León #JuntaCyL va poder recuperar este magnífico órgano, y podremos disfrutar de su sonido.
El Ayuntamiento hace tres años ya mandó hacer un informe de cómo estaba, cuál era el estado de no conservación del órgano.
El organista, sacofonista y maestro organero Norbert Itrich Prella ha sido quien ha supervisado el estado de conservación y las necesidades del órgano redecillano para su puesta en funcionamiento; y su Taller de Organería Norbert Itrich e Hijos será en el cargado de la restauración.
Norbert Itrich, nacido en Polonia, ha trabajado y trabaja en la zona desde hace años.



Foto cortesía de Sergio Cuende

Noticia en el D.B.:

El instrumento fue construido en 1775 por el maestro Simeón Colomo. - Foto: Patricia

El Ayuntamiento, gracias a una subvención de la Junta, acometerá el arreglo y puesta en marcha de su famoso órgano, construido en 1775, pero en desuso desde hace 90 años El órgano barroco de Redecilla delCamino, ubicado en el interior de la iglesia de Nuestra Señora de la Calle, dio sus últimos acordes a mediados de la década de los años 40 del siglo pasado. Desde entonces este instrumento, construido por el maestro Simeón Colomo en 1775, lleva en silencio fruto de la acumulación de suciedad y abandono que sufre. Sin embargo, con motivo del 250 aniversario de la conclusión de su montaje, los vecinos descuentan los días para que las notas puedan volver a brotar de sus tubos. El Ayuntamiento, gracias a una subvención concedida por la Junta de Castilla y León, va a proceder por fin al arreglo de este elemento barroco. Los trabajos, valorados en casi 40.000 euros, los asumirá el taller de organería Norbert Itrich e Hijos. Este virtuoso de las teclas se pondrá manos a la obra a principios del año que viene con el objetivo de tener listo el instrumento de viento en un plazo de dos meses. La reparación, lejos de ser una tarea fácil, conllevará la extracción de todos los tubos -tanto los de madera como los de metal- de su emplazamiento original para ser limpiados. Y es que el paso del tiempo ha llenado de suciedad muchos de ellos. En algunos casos la carcoma ha llegado a hacer acto de presencia, lo que pone en grave riesgo este elemento patrimonial del pueblo. Además, carece de fuelle y motor, lo que complica más su arreglo. Así las cosas, Norbert Itrich ha encargado la construcción de esta segunda pieza en un taller artesanal de Hungría. «Al arreglar la pila bautismal hace años tiraron mucho escombro contra el órgano, que terminó muy sucio», explica Julio Gallo, alcalde de Redecilla. No obstante, el mueble se encuentra en buen estado gracias a los buenos materiales con los que se construyó hace dos siglos y medio. Aunque desde el Ayuntamiento prevén que los trabajos puedan estar concluidos de cara a la Semana Santa de 2026, en el punto de mira tanto del Consistorio como del propio maestro organista se encuentra el ciclo de conciertos estival que se organiza en el pueblo. Dedicado principalmente a los muchos peregrinos que atraviesan la localidad rumbo a Santiago de Compostela, Norbert Itrich desea inaugurar la restauración del órgano con una fastuosa muestra musical de cara a agosto del año que viene. Los 38.720 euros en los que está presupuestado el arreglo de este instrumento se cubrirán principalmente por la ayuda de la administración regional, aunque el Ayuntamiento de Redecilla del Camino aportará el 20% del total. Más actuaciones. Dentro de la línea de apoyo a infraestructuras turísticas que otorga la Junta de Castilla y León, Redecilla del Camino ha sido agraciada con 102.139 euros. El proyecto total asciende hasta los 127.674 euros y comprende, además de la restauración del órgano barroco, otros dos planes. La primera será la rehabilitación del albergue municipal de peregrinos. Esta segunda fase se centrará en tareas como el pintado, la reforma de las duchas o la instalación de placas solares para la obtención de agua caliente. Del mismo modo, el Ayuntamiento podrá abrir la oficina de turismo de marzo a noviembre de 2026. La falta de partida económica ha impedido este año que atienda las dudas de los turistas y visitantes, principalmente peregrinos. Sin embargo, de cara al curso que comenzará en un par de meses tiene garantizada su apertura.


martes, 21 de octubre de 2025

Vadocondes, el órgano que da vida a un pueblo.

     Vadocondes es una pequeña localidad de la Ribera del Duero, en la provincia de Burgos, a apenas 10 kilómetros de Aranda. Un lugar desconocido para muchos que, sin embargo, está lleno de vida y, sobre todo, de actividad cultural.

Su censo no llega a los 400 habitantes, pero, sin ir más lejos, el próximo viernes, 17 de octubre, recibirán a 450 chavales procedentes de distintos puntos de la provincia. No vienen solos y llegan por un motivo muy concreto: poner el broche de oro a la actividad que durante todo el curso han estado realizando en sus respectivos centros educativos. Una acción que les ha permitido acercarse al proceso de creación, al sonido y funcionamiento de un órgano. Ojo, no hablamos de órganos vitales o sí. En realidad, nos referimos a un órgano histórico. Un instrumento musical, construido a finales del siglo XIX por el organero José Ruíz. Hoy, 200 años después, vuelve a sonar con fuerza y está revitalizando este pequeño rincón de la ribera burgalesa.

Órgano de Vadocondes. José Ruiz, s.XIX

Para entender el porqué, hay que mencionar un nombre, Jean Pierre Galliard, un párroco de origen francés que supo sembrar en feligreses y vecinos una conciencia patrimonial, que ha seguido alimentándose hasta hoy. Convencido de que solo se valora aquello que se conoce, Galliard les enseñó a mirar con otros ojos su pueblo, a ver ermitas, retablos, casas blasonadas, rollos jurisdiccionales, a escuchar y entender su historia. Puso también la semilla para que se crease una junta parroquial que ha sabido mantener vivo su legado, aun viviendo a kilómetros de distancia.

Jean Pièrre nos enseñó a apreciar lo que tenemos y a mostrarlo. De ahí partió este camino de restauraciones, unido a una mayor afluencia de visitas, todo con el fin común de mejorar la vida en el pueblo”, explica Mariano Giménez, quién a sus 72 años, ejerce de sacristán en Vadocondes y aprendiz de organista. Algo que ha vivido muy de cerca. “Mi suegro”, cuenta como quien narra un cuento, “fue el último sacristán que tocó el órgano, tanto él, como su bisabuelo tocaban de oído e intentaron enseñar a mis hijos”. Tenían aptitudes, pero no vocación como él, así que, cuando fueron adultos dejaron aparcado el teclado. El órgano quedó así, silenciado, sin nadie capaz de hacerlo sonar, durante décadas, casi siete, incluso, llegó a reutilizarse como armario donde guardar y custodiar un conjunto de tallas de madera.

Las enseñanzas del párroco francés lograron aunar conciencias hasta implicar a todo el pueblo para sacar adelante varias campañas de micromecenazgo. La más reciente con Hispania Nostra. Gota a gota, paso a paso, han logrado restaurar cuatro retablos, 15 tallas, las pinturas murales del ábside de la iglesia y, cómo no, su órgano histórico. Emociona ver cómo los vecinos sienten que ese patrimonio es parte de su historia, de su raíz, de su esencia. Lo defienden, lo viven y lo muestran como propio, como algo vivo y valioso que deben cuidar para poder compartir.

Compartir, difundir

Y, vaya si lo están logrando. A las campañas de mecenazgo han sumado apoyos institucionales como el del Arzobispado de Burgos y la Junta de Castilla y León, con los que han lanzado “Ars Vadocondes”. Un ambicioso proyecto cultural que gira en torno a su patrimonio restaurado y pone el foco en su órgano. Cuentan para desarrollarlo con la experiencia del equipo de nuestra área de cultura, patrimonio y paisaje. De la unión de todas estas fuerzas ha surgido un programa educativo que ha llevado el órgano a los escolares de infantil y primaria de nueve centros de comarca. Otras 15 personas, entre ellas, el sacristán, Mariano, han aprendido a tocarlo durante el “Aula de Verano” y continúan su proceso de aprendizaje este invierno. Por si esto fuera poco, han programado un completo ciclo de conciertos que se prolongará hasta abril de 2026 y en el que están participando organistas de reconocido prestigio como Francis Chapelet, Jesús Gonzalo López o Ana Aguado.


La restauración del órgano es la prueba de que cuando un grupo de gente se une puede llegar a hacer lo que se proponga”, afirma Miguel Ríos, representante de Ars Vadocondes. Recuerda, además, que cada intervención de restauración sirve para poner en valor nuevas piezas. Es el caso de las tallas de madera que, durante años, descansaron en el corazón del órgano y que ahora pueden verse en el pequeño museo habilitado en la sacristía del templo.

El nuevo reto de los vecinos e instituciones es que el proyecto no termine cuando suene la última nota, sino que Ars Vadocondes se transforme en una Fundación, que siga luchando para llenar de vida un pueblo, a través de su patrimonio cultural.

sábado, 11 de octubre de 2025

Presupuesto para la puesta en funcionamiento del Órgano de Redecilla del Camino, iglesia Ntra. Sra. de la Calle.

Entre los objetivos que tiene el Ayuntamtiento de Redecilla del Camino está dedicar una gran parte de una subvención ya confirmada a la restauración del ógano, para lo que el Ayto de Redecilla del Camino ya anunció el presupuesto en el Programa de Fiesta de Acción de Gracias de este mes de agosto pasado.
Esa subvención la ha concedido la Junta de CyL dentro del proyecto REDECILLA DEL CAMINO PRELUDIO DE LA RUTA JACOBEA EN CASTILLA Y LEÓN. 
El Ayuntamiento hace tres años ya mandó hacer un informe de cómo estaba, cuál era el estado de no conservación del órgano.

Este es el presupuesto que Taller de Organería Norbert Itrich e Hijos 
ha presentado al Ayto. de Redecilla del Camino.

El organista, sacofonista y maestro organero Norbert Itrich Prella ha sido quien ha supervisado el estado de conservación y las necesidades del órgano redecillano para su puesta en funcionamiento.
Norbert Itrich, nacido en Polonia, ha trabajado allí como organista en las principales ciudades del país como: Wroclaw, Cracovia y Gdansk donde su música ha sonado en las celebraciones litúrgicas con la presencia de obispos, cardenales, e incluso del Presidente Polaco Lech Walesa.

Desde el año 2002 está afincado en España y con la vista al año 2027, cuando celebrará los 25 años de su actividad musical en España, se ha propuesto la construcción de un nuevo  (y único) órgano (en Arnedo) que no solamente poseerá en su interior los 5.000 tubos como cualquier órgano, pero también estará acompañado por los pajaritos, campanas tubulares, varios instrumentos de percusión y finalmente tendrá incorporado un piano de cola que se podrá tocar simultáneamente desde la consola del órgano.
En principio su Taller de Organería se encargaría de la rehabilitación del órgano





PRESUPUESTO

Taller de Organería Norbert Itrich e Hijos

c./ Camilo Alonso Vega 20-7A, 39007 Santander te. 635 166 973, norbertitrich@gmail.com

 

PRESUPUESTO para la puesta en funcionamiento del órgano de tubos de la Iglesia de la Virgen de la Calle en Redecilla del Camino, construido en el año 1775.

Órgano de estilo barroco con la octava corta y con el teclado partido, también posee la trompetería horizontal.

El órgano está muy sucio y en general en un estado de abandono total lo que demuestran las fotos.

El mueble del instrumento está en buen estado de conservación gracias a los buenos materiales, eso sí, está sucio como todo el instrumentos.

El instrumento no tiene ni fuelle ni el motor y que actualmente el tiempo de su fabricación supera los 2 meses.

Toda la tubería (los tubos de madera y metal) están llenos de suciedad y algunos de ellos, están afectados por la carcoma. Los tubos de metal por falta de una buena sujeción se han deformado y necesitan ser restaurados.

Todos los tubos del órgano deben ser sacados de su lugar original, deben ser limpiados y restaurados, como se ha mencionado anteriormente.


Presupuesto detallado:

MATERIAL:
-  2 fuelles hechos a medida junto con sus válvulas reguladoras: 3.500€
-   compra de un nuevo motor (Hungría) transporte + su instalación in situ en una caja con un aislamiento sonoro especifico: 6.500€
-  compra de los tubos de la fachada hechos a medida: 2.500€
-    sustitución de algunos elementos rotos (muelles, palancas, tiradores, algunas imperfecciones en el teclado, etc.): 3.500€

Total materiales: 16.000€ + IVA 

TRABAJOS por realizar:
-         Sacar, limpiar y restaurar todos los tubos
-         Limpiar todo el mueble por dentro y por fuera
-         Revisar el secreto (la parte más importante del órgano)
-         Sustituir los elementos rotos del órgano
-         Construir e instalar los fuelles y el nuevo motor
-         Comprobar todos los conductos de aire para eliminar las posibles fugas del aire
-         Comprobar y regular toda la mecánica del órgano con el equilibrado y el nivelado del teclado
-         Colocación de todos los tubos en su lugar, afinación.

Condiciones generales:

El órgano, como muchos aparatos en desuso, necesitan un tiempo para ajustarse, un tiempo en el cual pueden salir unos defectos o unas imperfecciones, por eso toda la obra tendría 2 años de garantía para el buen funcionamiento, entendiendo que en este periodo se realizaran las afinaciones periódicas y el ajuste necesario.

Está prohibido que alguna persona ajena a “Taller de Organería Itrich e Hijos” manipule o entre dentro del mueble del órgano, si esto ocurriese automáticamente se anularía la garantía.


La parroquia está responsable de realizar y de pagar la instalación de una toma de corriente (220V o de 380V si existiese) cercana al órgano.

El tiempo necesario para realizar los trabajos previstos, se calcula a unos 90 días laborables, donde una parte de los trabajos se realizará en la misma iglesia y otra en el taller propio.

Los pagos se deben realizar en 3 fases:
1)    el primer pago en el momento de la firma del contrato que en gran parte corresponde a la compra del motor y otros materiales necesarios.
2)    el secundo en el momento del comienzo de las obras, según el calendario acordado y
3)   el tercer pago al finalizar la obra.

 

Presupuesto TOTAL:
Materiales: 16.000€
Mano de obra: 16.000€ (2 o incluso a veces 3 personas + realización de algunos trabajos realizados por empresas externas)
TOTAL: 32.000€ + IVA 21%: 6.720€

Atentamente, Norbert Itrich

 Santander 24 de junio del 2025


 Conducto de aire, falta el fuelle y el motor.

Órgano, vista general

Trompetería horizontal en completo


 Tubo doblados, destrfozados

Tableros rotos


Teclado.

 Tubos deformados por la mala sujeción interior del secreto.




Falta de palancas tubos de madera en un estado lamentable




 

 

 

 

 




 

falta de tubos

"Día de Ramos", Domingo de Ramos, Redecilla del Camino años ha!

Manuel, Joaqui, Isabel, Felix, años 50 siglo XX,  el día Domingo de Ramos, ya con dos acebos preparados  para ir a misa a la procesión del ...