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jueves, 4 de junio de 2026

«El mercado apuesta por los ultraprocesados porque los productos frescos no son un gran negocio»

La soberanía alimentaria surge del movimiento La Vía Campesina, que en 1996 planteó una alternativa al enfoque de la seguridad alimentaria

Plantea quién decide nuestra alimentación: la gente y quienes producen alimentos de manera democrática o las multinacionales. 

Defiende el derecho a la alimentación como derecho humano, no como mercancía, e implica que el control de recursos como la tierra o las semillas esté en manos del campesinado y no de las corporaciones.

También prioriza la producción local, circuitos cortos y mercados locales, evitando la dependencia excesiva de grandes cadenas globales
Mientras la seguridad alimentaria se centraba en que hubiera comida disponible
la soberanía alimentaria plantea decidir cómo y dónde se producen los alimentos, 
y quién los produce.

Javier Guzmán ha trabajado en cooperación internacional y políticas alimentarias en Europa, África y América Latina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid), comenzó en Cruz Roja, fue director regional de Oxfam en África Austral e India, y desde hace unos 15 años dirige Justicia Alimentaria —antes Veterinarios Sin Fronteras—, desde donde impulsa campañas e investigaciones sobre el sistema agroalimentario y las desigualdades en el acceso a la alimentación.

Miembro de la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y la Nutrición y colaborador habitual en medios como El Salto o RNE, Guzmán promueve la soberanía alimentaria y advierte, en conversación telefónica desde Barcelona con SINC, que hoy “el derecho a la alimentación está absolutamente privatizado y fuera de la agenda política”.

Desde la soberanía alimentaria hasta la publicidad infantil, este experto en políticas de nutrición y consumo analiza cómo la mala dieta impacta en la salud pública y qué responsabilidad tienen la industria y las administraciones en el acceso a una alimentación saludable.


¿Qué implica en la práctica la soberanía alimentaria?

Surge del movimiento La Vía Campesina, que en 1996 planteó una alternativa al enfoque de la seguridad alimentaria. Plantea quién decide nuestra alimentación: la gente y quienes producen alimentos de manera democrática o las multinacionales. Defiende el derecho a la alimentación como derecho humano, no como mercancía, e implica que el control de recursos como la tierra o las semillas esté en manos del campesinado y no de las corporaciones.

También prioriza la producción local, circuitos cortos y mercados locales, evitando la dependencia excesiva de grandes cadenas globales. Mientras la seguridad alimentaria se centraba en que hubiera comida disponible, la soberanía alimentaria plantea decidir cómo y dónde se producen los alimentos, y quién los produce.

¿Por qué consideráis la mala alimentación el mayor problema de salud pública del mundo?

La alimentación siempre ha sido una cuestión central. Sigue habiendo hambre, pero en pocos años han aumentado en 1 000 millones las personas con obesidad o dietas inadecuadas: tanto en países ricos como en el sur global, son peores nutricionalmente y más procesadas, con más “productos” que alimentos reales.

Sigue habiendo hambre, pero en pocos años han aumentado en 1000 millones las personas con obesidad o dietas inadecuadas: tanto en países ricos como en el sur global. Al tiempo, los alimentos frescos son cada vez más caros

Al tiempo, los alimentos frescos son cada vez más caros. En España han subido un 40 % desde 2021 y seguirán subiendo por la crisis de Irán o el precio de los fertilizantes, lo que deja fuera a amplias capas de población que recurren a productos más baratos y procesados, ricos en azúcar, grasas saturadas y sal. Esto tiene consecuencias en salud y desigualdades. Así, la obesidad infantil en las clases populares duplica la de los hogares con mayores ingresos.

También impacta en los sistemas sanitarios. Como recogimos en nuestro informe Dame Veneno (2016), en España el 20 % del gasto sanitario se debe a enfermedades relacionadas con la mala alimentación: más de 20.000 millones de euros, sin contar el absentismo laboral. Según la OMS, muchos sistemas públicos de salud podrían quebrar. Sería mucho más eficaz invertir en prevención y en cambiar el sistema alimentario, pero esas políticas colisionan con los intereses de grandes empresas. En España, más del 70 % de lo que consumimos ya es alimentación procesada o ultraprocesada, estamos en manos de esta industria.

¿Qué revelan las crisis globales sobre el sistema alimentario actual?

Que este sistema no está adaptado a ellas. La covid supuso un terremoto en el sistema alimentario y evidenció que depender de mercados globales es arriesgado: son muy frágiles ante una crisis. Los circuitos cortos (cooperativas y agricultores locales) fueron más resilientes y evitaron subidas fuertes de precios, lo que apunta a la necesidad de sistemas descentralizados y locales, basados en el territorio.

En España, por ejemplo, un alimento recorre unos 5 000 kilómetros hasta llegar al plato. Exportamos aceite, fresas o verduras, pero importamos alimentos básicos como garbanzos o lentejas, y grano o soja de América Latina para el ganado. Si hay cortes de suministro, los países hacen reservas y aumenta la especulación financiera, elevando los precios. Así, la guerra en Ucrania disparó el precio de fertilizantes y grano, obligando a la UE a inyectar grandes cantidades de dinero público, y ahora vemos amenazas similares en Oriente Medio.

Es un suicidio basar los sistemas alimentarios en el petróleo barato: envases, transporte y fertilizantes dependen de él. Urge descarbonizar la agricultura, responsable de hasta el 37 % de las emisiones

Es un suicidio basar los sistemas alimentarios en algo que ya no existe, el petróleo barato. Todo el sistema alimentario es petróleo: envases, invernaderos, transporte… y el 80 % de los fertilizantes se fabrica con gas. Hay que descarbonizar la agricultura porque el sistema agroalimentario es responsable de entre el 21 y el 37% de las emisiones de CO₂, según el IPCC; no tiene sentido mantener un modelo globalizado dependiente de combustibles fósiles.

¿Qué fortalezas y debilidades tiene el modelo agroalimentario europeo?

Los más de 50.000 millones de euros anuales de la Política Agraria Común (PAC) podrían servir para construir un sistema alimentario coherente, pero ha estado orientada a la exportación: el 80 % de las ayudas han ido al 20 % de los productores, olvidando la agricultura familiar. Se ha pensado la agricultura como otro negocio, generando alimentos caros basados en costes bajos, incluso en la explotación de trabajadores inmigrantes.

La UE intentó un viraje con la estrategia ‘De la granja a la mesa’, al reducir pesticidas y fertilizantes y apostar por una agricultura más sostenible, pero en el último año y medio se ha producido un retroceso por la presión de los lobbies

La UE intentó un viraje con la estrategia De la granja a la mesa, reduciendo pesticidas y fertilizantes y apostando por una agricultura más sostenible, pero en el último año y medio hemos visto un retroceso por la presión de los lobbies. Incluso el glifosato, que iba a prohibirse, ha recibido diez años más de prórroga y, por presión de la ultraderecha, hay propuestas para convertir la PAC en un mero fondo económico donde cada país compita a la baja. La UE debería recuperar un papel central en la política alimentaria: reconstruir sistemas alimentarios locales, fortalecer la agricultura familiar y avanzar en la descarbonización.

¿Por qué mucha gente en España no puede acceder a una dieta saludable?

Como recogimos en Dame Veneno, el 44 % de la población no puede permitírsela, y va a peor: los alimentos han subido un 40 %, incluso el aceite o los huevos. La gente sabe qué es saludable, pero no puede pagarlo. Mientras, los márgenes del sector agroalimentario han crecido un 38,1 % desde 2020, según el Observatorio de Márgenes Empresariales; la rebaja del IVA de 2023 acabó ahí.

En la práctica, el derecho a la alimentación está absolutamente privatizado y fuera de la agenda política; por eso impulsamos Good Food for All [Buena Alimentación para todo el Mundo] para que se reconozca como derecho en la UE.

Como recogimos en ‘Dame Veneno’, el 44 % de la población no puede permitirse una alimentación saludable y va a peor: los alimentos han subido un 40 %, incluso el aceite o los huevos. La gente sabe qué es saludable, pero no puede pagarlo

¿Qué medidas mejorarían el acceso a una alimentación saludable?

Lo primero es controlar la cadena alimentaria. El actual observatorio de precios debería tener capacidad sancionadora, como en Francia, abordar prácticas como la reduflación [mantener precios, pero reduciendo la cantidad] y establecer precios topados para alimentos básicos.

También necesitamos infraestructuras públicas: cocinas en colegios, hospitales, residencias o ayuntamientos, donde la alimentación se ha externalizado a grandes empresas de catering, a menudo con baja calidad y sin relación con nuestro patrimonio alimentario. Existen modelos alternativos: en Italia y algunas ciudades francesas utilizan producción local y ecológica, lo que permite ofrecer alimentos frescos, crear empleo local y vincular la alimentación al territorio.

En España se gastan miles de millones en compra pública de alimentos, que deberían orientarse a objetivos de salud y sostenibilidad

Además, es necesario crear reservas estratégicas de alimentos, limitar la especulación financiera y apoyar modelos agrícolas menos intensivos. Y hace falta una ley de compra pública que establezca de dónde viene la comida y quién la produce: en España se gastan miles de millones en compra pública de alimentos, que deberían orientarse a objetivos de salud y sostenibilidad, no solo a comprar barato o favorecer a grandes empresas. Existe consenso social y científico, pero falta voluntad política.

Otra de vuestras iniciativas es ¡Reclama Tu Mercado!, ¿qué persigue?

Los mercados municipales son una infraestructura pública para alimentar a los barrios que durante décadas conectó a la población con la agricultura y el territorio. Muchos se han cerrado, abandonado o convertido en espacios turísticos o gentrificados, sustituidos por supermercados o grandes cadenas. Necesitan una nueva orientación: en lugares como Azpeitia o Bergara el mercado no es solo un punto de venta; tienen cocina, formación, servicios para colectivos sociales y vínculos con productores locales.

¿Qué denunciáis con campañas como 25 Gramos o Mi Primer Veneno?

Hace años vimos que la alimentación procesada y el azúcar tenían muy buena prensa en España, y lanzamos 25 Gramos para abrir un debate social. Después, en Dame Veneno, estudiamos la relación entre alimentos procesados, enfermedades y obesidad infantil, y al analizar la alimentación dirigida a niños pequeños en Mi Primer Veneno detectamos que se había creado una alimentación específica, como si fueran enfermos, y productos como potitos, leches de crecimiento o “mis primeras galletas” con cantidades muy altas de azúcar.

Al analizar la alimentación dirigida a niños pequeños ‘Mi Primer Veneno’ detectamos que se había creado una alimentación específica, como si fueran enfermos, y productos como potitos, leches de crecimiento o “mis primeras galletas” con cantidades muy altas de azúcar

También identificamos un problema clave: la publicidad infantil. En España no existe una regulación que proteja a niños y niñas, solo un código de autorregulación de 2005 (código PAOS), escrito por las propias empresas, que incumplen constantemente. Desde la Alianza por una Alimentación Saludable llevamos años pidiendo una regulación, pero no se ha conseguido por la presión del lobby alimentario.

Inglaterra lleva años regulando la publicidad y ha aprobado normas más estrictas para prohibir no solo la dirigida a niños, sino también la que aparece en espacios donde están expuestos. Portugal, Chile, México, Finlandia o Suecia cuentan con regulaciones similares, pero en España no hay avances y es un escándalo, porque tenemos una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa. Esperamos que el compromiso actual del Ministerio de Consumo permita una regulación definitiva, porque la sensación de desprotección es enorme.

¿Cómo condicionan nuestras decisiones de consumo los grandes oligopolios alimentarios?

La industria, con su máquina publicitaria, genera una narrativa sobre lo que debe ser la alimentación, y lo hace sin contrapesos, porque el Estado interviene poco. Ante el interés creciente por la salud, ha creado múltiples productos “saludables” (antioxidantes, proteínas en todo…) que muchas veces son ultraprocesados. El mercado apuesta por ellos porque los alimentos frescos no son un gran negocio, el margen de beneficio está en los procesados. Así, buscando salud, muchas personas acaban desplazando la alimentación fresca tradicional, que sigue siendo la verdadera base de una dieta saludable.

La industria ha creado múltiples productos ‘saludables’ (antioxidantes, proteínas en todo…) que muchas veces son ultraprocesados. El 96 % de la publicidad alimentaria realizada por influencers corresponde a productos insanos

Además, se genera un malestar continuo sobre el cuerpo, especialmente entre niños y adolescentes, con mensajes muy agresivos que les hacen sentir que necesitan productos para mejorarlo e impactos en la salud física y mental. Como denunciamos en Unfollow, el 96 % de la publicidad alimentaria realizada por influencers corresponde a productos insanos. No tenemos mecanismos suficientes de defensa ni una narrativa pública que la contrarreste.

sábado, 2 de mayo de 2026

¿Qué futuro le aguarda a la PAC?

 Menos apoyos, más competencia y la hipótesis de la integración de Ucrania

La futura Política Agrícola Común (PAC) para el periodo de 2028 a 2034, actualmente en fase de negociación, suscita numerosos debates entre los Estados miembros. En parte por el presupuesto dedicado a la agricultura, pero también por las ayudas a la protección medioambiental. El tema divide, y con más razón porque, al mismo tiempo, se plantea la cuestión de la integración en la Unión Europea de Ucrania, una gran potencia agrícola.


Son las cinco de la mañana y el sol se filtra con suavidad por la ventana del obrador. A lo lejos, las montañas de los Vosgos se perfilan con un trazo irregular. Estamos en Valleroy-le-Sec, una localidad de 200 habitantes. “¿Mi declaración PAC? He hecho lo posible por cumplimentarla solo”, cuenta Fabrice Felten mientras amasa una bola grumosa de agua y harina procedente de su cosecha de trigo. Junto con sus dos socios, cultiva 52 hectáreas de cereales, parte de cuya producción convierte en pan. Tras quince años en el oficio, Felten habla con conocimiento de causa: esta política europea de apoyo a los ingresos de los agricultores se ha vuelto cada vez más compleja. Pero sigue resultando indispensable para el sector.

Con sus 54.000 millones de euros de media repartidos cada año a través de la Unión Europea —9000 millones de los cuales se destinan a Francia—, la Política Agrícola Común (PAC) supone dos tercios del resultado de las actividades ordinarias antes de impuestos de los agricultores franceses, aunque con fuertes disparidades en función del tipo de producción (1). Pero en el campo cunde la inquietud. “El próximo presupuesto agrícola europeo de 2028 a 2034 parece anunciarse con un 14% menos de subvenciones a precios constantes con relación al presupuesto de 2021 a 2027”, calcula Eulalia Rubio, investigadora en el Instituto Jacques Delors especializada en las finanzas públicas europeas.

La confirmación de esta hipótesis reforzaría un desmantelamiento que lleva ya un tiempo en marcha a instancias, sobre todo, de la Organización Mundial del Comercio (2). La parte que ocupa la PAC en el presupuesto europeo pasó del 70% en la década de 1980 al 25% a principios de la década de 2020 (3). Según las estimaciones más pesimistas, la próxima edición de la política común tal vez suponga tan solo el 15% del presupuesto europeo (4). Este último lleva ya mucho tiempo aspirando no tanto a garantizar la soberanía alimentaria del Viejo Continente como a adaptar sus sectores productivos para integrarlos en un mercado cada vez más vasto a consecuencia de la liberalización del comercio mundial o la ampliación de la Unión Europea.

Al volante de su tractor, Laurence Fournier, de 51 años, propietaria de una explotación de cereales, está lejos de sentirse tranquila. Tras pasar su infancia en Aubepierre-Ozouer-le-Repos (departamento de Sena y Marne), se puso al frente de la explotación familiar. “Recibo una prima que se ha reducido a la mitad en 15 años”. Con la ayuda de un empleado, cosecha trigo, remolacha, maíz, colza y lino en una extensión de 200 hectáreas, respetando además la normativa europea de producción. “Estamos en un limbo. ¿Pasará como con la industria, acabaremos por desaparecer?”. A esta agricultora le gustaría saber “si el presupuesto de la PAC va a seguir reduciéndose”…

Una política poco común

Pero nadie conoce la respuesta. El Tribunal de Cuentas Europeo señaló en un dictamen (05/2026) publicado el pasado 9 de febrero que “cabe la posibilidad de que a los beneficiarios les cueste prever […] la financiación susceptible de serles adjudicada”. La poco habitual arquitectura del presupuesto hace que toda comparación entre el programa actual y el que está por venir resulte delicada, dado lo novedoso de un marco financiero acaloradamente debatido entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento europeos. La futura asignación de fondos dedicados a la agricultura podría integrarse —y, por consiguiente, diluirse— en un fondo único que abarca desde la cohesión territorial hasta el control de las fronteras. En términos más generales, la Comisión Europea pretende reducir los medios destinados a lo que en ocasiones se denomina “viejas políticas”. “Los Estados menos agrícolas no entienden por qué debe gastarse tanto dinero en el sector agrario”, explica Eulalia Rubio.

De hecho, “nunca se ha visto una política tan poco común”, como apunta el presidente de la Comisión de Asuntos Europeos del Senado francés, Jean-François Rapin. Este senador, perteneciente al partido conservador Los Republicanos (LR), cree advertir el inicio de una renacionalización de la política europea. Desde 2021, los Estados miembros ya habían visto su papel reforzado a través de la elaboración de los planes estratégicos nacionales. Dicha lógica podría dar un nuevo paso. “Se está dando progresivamente a los Estados una forma de autonomía de decisión y una autonomía financiera”, añade Rapin. Según Eulalia Rubio, en el futuro subsistirá un presupuesto común mínimo para la agricultura, y “en cuanto a lo demás, serán los Estados los que resuelvan si desean o no financiar”.

De ser así, ¿qué decidirán? Cada Estado miembro elegiría, sobre todo, si quiere contribuir a las ayudas agromedioambientales y climáticas. Tal puede suceder con los “pagos verdes”, concedidos específicamente a las explotaciones agrícolas más respetuosas con el medioambiente. Actualmente son abonados en su integridad por la Unión Europea. Aunque insuficientes, hoy en día estos pagos existen con carácter obligatorio en los veintisiete países. Después de 2027, estas ayudas verdes puede que sigan existiendo a condición de que el Estado miembro las financie en un 30%. Implícitamente, algo así invita a los Estados a conformarse con otras medidas financiadas íntegramente por la Unión Europea y renunciar a las que precisan de cofinanciación. El marco común de protección del medioambiente podría venirse abajo.

¿Qué opina la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea? “Cada país podrá adaptarse mejor en función de su agricultura”, nos explica una alta funcionaria. ¿Y no se acentuarán las distorsiones en materia de competencia? “Creo que podríamos ponernos de acuerdo en ciertos estándares para evitar una nivelación a la baja”. No obstante, parece admitir entre líneas que la mentalidad ya no es la misma. Financiar un poco menos la agricultura significa, automáticamente, ser también un poco menos exigente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la población europea vivió el trauma del hambre. De ahí que, cuando la PAC se puso en marcha en 1962, de lo que se trataba era de dotarse de una capacidad permanente para alimentar el continente. Precios garantizados, salida de los productos al mercado europeo, subvenciones a la producción, etc.: los Estados miembros se equiparon con una serie de mecanismos decisivos. Fue un éxito. Pero hacia finales del siglo XX, y con el fin de contribuir a la “feliz globalización”, la Unión Europea renunció a los precios garantizados. Las ayudas aumentaron para compensar su disminución. Y la PAC se encaminaba hacia una especie de ingreso mínimo agrícola.

Inquietud por Mercosur y Ucrania

Hoy en día, el mercado se está abriendo todavía más. Europa nunca había importado tantos bienes agroalimentarios. Tras su entrada en vigor, el 1 de mayo, el acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur) acentuará todavía más esta tendencia (5). Los flujos procedentes de América Latina —en especial de carne de vacuno, de aves de corral y miel— ya están en aumento. Pero, frente a una competencia sin precedentes con países cuyos estándares de producción no son los mismos que los europeos, la degradación del apoyo público podría precarizar todavía más a los agricultores.

Con más motivo si, por añadidura, Ucrania debe integrarse en la Unión Europea. António Costa, el presidente del Consejo Europeo, afirmó en febrero de este 2026 que el objetivo era dar inicio “lo antes posible” a las negociaciones de adhesión con Kiev. “No puedo decir si será en 2027”, añadió, sin ofrecer más precisiones sobre el calendario. Ucrania se distingue, ante todo, por lo productivo de sus tierras, las famosas chernoziom (‘tierras negras’), ricas en humus. Con sus más de 40 millones de hectáreas, ellas solas suponen casi un quinto de la superficie agrícola útil de toda la Unión Europea, que en la actualidad se cifra en torno a 160 millones de hectáreas. “Su entrada conllevaría un desplazamiento del centro de gravedad de la Europa agrícola”, se preocupa Thierry Pouch, economista jefe de las Cámaras de Agricultura de Francia.

Las explotaciones ucranianas de más de 500 hectáreas representan cerca del 85% de las tierras, mientras que, en Francia, las de más de 200 hectáreas suman el 26% de las superficies agrícolas (6). ¿Permitirá esta enorme concentración que Ucrania se convierta en el principal beneficiario de la PAC? Hasta ahora, cuantas más hectáreas, mayores las ayudas percibidas. Pero, por un lado, por un prurito de equilibrar la competencia, el pago de subvenciones agrícolas europeas solo se realiza cuando las normas de producción son comparables. Históricamente, los Estados miembros del este perciben menos ayudas que los países fundadores del oeste. Por otro lado, la PAC post-2028 puede que prevea instaurar un techo de ingresos por explotación agrícola.

“Contar con un nuevo país productor y exportador puede hacer que Europa sea más fuerte”, considera, incluso, Clément Carteron, el presidente de la sección Centro-Valle del Loira de Jóvenes Agricultores, el segundo mayor sindicato agrícola francés. Y añade: “Más vale un competidor semejante, que comparte nuestros estándares de producción, que un competidor demasiado imponente que produce mucho más barato”. Con todo, este portavoz sindical no oculta cierta inquietud: los productos ucranianos que entren en la Unión Europea podrían perturbar los mercados, como nos recuerdan varios episodios recientes.

En febrero de 2022, el bloqueo de los puertos del mar Negro por parte de Rusia paralizó el comercio marítimo de Ucrania cuando, antes de la guerra, el 90% de sus exportaciones agrícolas transitaban por sus puertos. Para apoyar a Kiev, Bruselas suprimió en 2022 los aranceles sobre los productos agrícolas exportados por su aliado. La importación de trigo ucraniano pasó de medio millón a seis millones de toneladas anuales. Pero los agricultores europeos —y en especial los de los países fronterizos: Polonia, Hungría, Rumanía y Eslovaquia— vieron cómo esta afluencia desestabilizaba los precios de mercado. En 2023, la Comisión Europea tuvo que reconocer a través de un comunicado que esas “circunstancias excepcionales podrían atentar contra la viabilidad económica de los productores locales” (7). En 2024 se añadieron nuevas cláusulas al acuerdo de libre comercio entre Ucrania y Bruselas. Desde entonces se pudieron volver a imponer aranceles a determinados productos ucranianos, como el azúcar, la carne de aves de corral o el maíz.

En opinión de Nicolas Fortin, secretario nacional del sindicato agrícola francés Confédération Paysanne, este frenazo al libre comercio se quedó corto. “Importar productos baratos supone correr el riesgo de destruir nuestra agricultura”. En su opinión, que los productos lleguen de Ucrania o Brasil genera las mismas dificultades para las explotaciones agrícolas de los Veintisiete. Y suprimir total o parcialmente los aranceles equivale a “privarse de una parte de esos ingresos, los mismos que podrían ayudar a financiar la PAC”. Confédération Paysanne aboga “por la soberanía alimentaria internacionalista, que se basa en la idea de que un pueblo tiene derecho a elegir los alimentos que come, sin poner a competir a los agricultores”. ¿Y cuál es el puntal de ese sistema? Los precios mínimos de entrada. Fortin afirma que, con ellos, “los productos importados en Francia no se pagarían por debajo de los costes de producción de los agricultores franceses, a la vez que se empujaría al alza los ingresos de los agricultores exportadores”. En un afán de reciprocidad, añade: “También rechazamos los acuerdos de libre comercio cuando benefician únicamente a la agricultura francesa, en detrimento de los agricultores de otros países”.

Algunos eurodiputados defienden un modelo en el que las ayudas solo se concederían si la agricultura preserva la salud pública, la de los animales y los vegetales, además de conservar la calidad de las tierras, las aguas y el aire. “Cuando una política ha tenido éxito, es que ha cambiado el mundo y, dado que el mundo ha cambiado, es preciso cambiar de política”, decía Edgard Pisani, ministro de Agricultura del general De Gaulle. Las negociaciones, lejos de haber concluido, todavía pueden alterar profundamente el orden de cosas. El Parlamento Europeo deberá pronunciarse en 2027

lunes, 27 de abril de 2026

La Sierra de la Demanda busca a 40 jóvenes para emprender y vivir en el medio rural.


"Demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente".

"Hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro".

En un momento en el que cada vez más jóvenes cuestionan el modelo de vida urbano (marcado por el coste de la vivienda, la falta de estabilidad y el ritmo acelerado), la Sierra de la Demanda lanza una propuesta diferente: convertir el medio rural en el lugar donde construir un proyecto de vida.

Así nace Demanda Emprende, una iniciativa que busca a 40 jóvenes, de entre 18 y 35 años, dispuestos a transformar una idea en una oportunidad real de emprendimiento en el entorno rural.

Impulsado por el Grupo de Acción Local AGALSA y subvencionado por la Junta de Castilla y León, el programa plantea una alternativa concreta: demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente.

Un modelo con sentido: emprender con Triple Impacto
Demanda Emprende apuesta por un enfoque de Triple Impacto, que combina:
· Impacto económico: emprender en un entorno con menor coste de vida y oportunidades reales de negocio
· Impacto social: formar parte activa de comunidades donde las relaciones son cercanas y el papel individual cuenta
· Impacto ambiental: desarrollar proyectos en uno de los entornos naturales mejor conservados del país y con una ubicación estratégica.

Lejos de ser una idea aspiracional, el programa busca aterrizar proyectos reales que contribuyan a dinamizar el territorio y generar nuevas oportunidades.

El programa de Demanda Emprende está diseñado como una experiencia completa. En la primera fase, 40 jóvenes accederán a una formación online de 20 horas, impartida por la Asociación de Fomento del Emprendimiento Social .jes, orientada a definir o dar forma a sus ideas de negocio.

En la segunda fase, llegará la inmersión en el territorio. Los 20 proyectos mejor valorados participarán en dos estancias de 10 días en la Sierra de la Demanda, donde podrán vivir, trabajar y conectar con el entorno real.

Se han elegido dos pueblos como escenario de estas dos estancias: del 25 de mayo al 4 de junio, en Salas de los Infantes, y del 8 al 18 de junio, en Pradoluengo.

Los participantes contarán con asesoramiento experto en financiación, ayudas públicas, vivienda y desarrollo empresarial, además de conexión directa con empresas y agentes del territorio

Más allá de la formación, el objetivo es claro: generar oportunidades reales de empleo, emprendimiento y arraigo en el territorio.

Mucho más que emprender: vivir y formar parte

Demanda Emprende no es solo un programa formativo, sino una experiencia vital. Los participantes se convertirán en “detectives de necesidades”, identificando oportunidades y retos del territorio para proponer soluciones innovadoras de repoblación.

Todo ello en un entorno que combina naturaleza, comunidad y actividad cultural, con eventos y dinámicas que rompen con la idea de aislamiento rural.

Este es un programa de acompañamiento total, impulsado por AGALSA, quienes llevan más de 30 años convirtiendo sueños rurales en empresas sólidas. Este grupo de acción local está formado por las asociaciones, empresas y entidades sociales del territorio. También cuenta con el respaldo de organismos públicos y privados que se lo van a poner fácil a los y las participantes, a la hora de conectar idea con realidad de negocio.

La Sierra de la Demanda, además, cuenta con una ubicación estratégica, a pocas horas de grandes núcleos urbanos como Madrid o el País Vasco, lo que refuerza su atractivo como lugar para vivir y emprender.

Un nuevo comienzo
Demanda Emprende lanza un mensaje claro: hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro.
El programa propone algo distinto: No busques una salida. Diseña un comienzo con sentido.
Cómo participar
Las inscripciones ya están abiertas para jóvenes que quieran dar el paso y explorar una nueva forma de vivir y trabajar:
Solicita ya tu plaza y empieza a diseñar tu proyecto de vida desde la Sierra de la Demanda:

miércoles, 1 de abril de 2026

Los precios que perciben los agricultores y ganaderos por la venta de sus alimentos han aumentado de media un 47 % entre 2020 y 2025, mientras que los costes de los insumos que utilizan para su producción -que no contabilizan la mano de obra- han crecido un 26 % en ese mismo periodo.

Asi se desprende de los informes de diciembre de 2025 sobre los precios percibidos y los precios pagados por los agricultores que acaba de difundir el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).

Fuente Efeagro

Un agricultor ara el suelo para prepararlo para la siembra en Kapoly (Hungría). Efeagro/EPA/Gyorgy Varga
Un agricultor ara la tierra. Efeagro/EPA/Gyorgy Varga
El índice general de precios percibidos por los agricultores (+47,37 %) ha crecido más cuando se trata de una producción agrícola (+49,61 %) que cuando es un producto ganadero (+44,10 %)
Huevos, vacuno y aceite disparan sus precios. El precio en origen del huevo es el que más ha repuntado (+149,73 %) entre 2020 y 2025, muy por encima del de vacuno para abasto (+110,67 %), aceite de oliva (+99 %), ovino para abasto (+79,32 %), hortalizas (+76,57 %), leche (+62,97 %) y caprino para abasto (+61,25 %).
La lana es el único producto del sector primario que ha recortado su precio y lo ha hecho de forma drástica, ya que el índice de diciembre pasado arroja una bajada del 68,07 % desde 2020.
Las subidas más contenidas corresponden a los precios en origen del porcino para abasto (+2,52 %), frutas no cítricas (+11,70 %), cereales (+11,92 %), cítricos (+16,58 %), semillas (+22,80 %), leguminosas (+28,22 %), flores y plantas (+28,27 %), aves para abasto (+30,63 %) y productos vitivinícolas (+35,99 %).
Más cerca de la media se sitúan las alzas de los cultivos forrajeros (+37,52 %), conejos para abasto (+45,49 %) y cultivos industriales (+47,89 %), entre los que se encuentran la remolacha azucarera, el girasol, el algodón y el tabaco.

Los fertilizantes, los insumos más inflacionistas
El insumo que más ha subido si se toman como base los precios en el 2020 ha sido el fertilizante (+60,75 %), con los compuestos a la cabeza (+74,21 %), seguidos de los simples nitrogenados (+73,93 %); las enmiendas de fertilizantes, sin embargo, se han abaratado un 7,95 %.
La factura por conservación o reparación de maquinaria aparece como la segunda más inflacionista (+37,16 %).
La energía (+33,77 %) se ha encarecido para el agricultor y el ganadero, sobre todo por el alza de carburantes (+36,58 %), electricidad (+32,29 %) y lubricantes (+15,44 %).

El coste de los productos fitopatológicos ha aumentado el 28,90 % y el de los piensos para ganado, el 22,15 %, con los compuestos para alimentar conejos (+32,22 %) a la cabeza.
En menor medida, han aumentado los gastos por conservación y reparación de edificios (+31,71 %), servicios veterinarios (+10,28 %), compra de material y pequeño utillaje (+22,17 %), semillas (+20,15 %) y plantones (+24,17 %).

Poca diferencia entre 2025 y 2024
Si se comparan los índices de precios percibidos y pagados por los productores entre el último mes de 2025 y 2024, los costes de los insumos han aumentado un 1,26 % de media y los precios en origen, un 0,15 %, pero con importantes contrastes en ambos casos.
Las subidas interanuales más abultadas han sido los precios en origen de huevos (+19,21 %), flores y plantas ornamentales (+18,75 %), vacuno de abasto (+14,68 %), cultivos forrajeros (+13,30 %) y hortalizas (+12,75 %); mientras el precio de la lana ha caído en un año un 30,38 %; el porcino para abasto, el 18,89 %; y los tubérculos, el 13,09 %.
En cuanto a insumos, si se compara diciembre de 2025 con el mismo mes de 2024, los precios de los fertilizantes simples fosfatados se han disparado el 22,80 % (la categoría de fertilizantes, en conjunto, anota un alza interanual del 9,87 %); y la conservación y reparación de maquinaria han repuntado el 10,28 %.
La mayor reducción de costes procede del precio de la electricidad (-13,63 %), piensos compuestos para ovino (-6,69 %) y semillas (-3,60 %).

jueves, 19 de marzo de 2026

Redecilla del Camino, estamos rodeados de historia arbórea: El Día del Árbol y Fiesta del Árbol, 21 de marzo.

 El Día del Árbol, Fiesta del Árbol o Fiesta cívica del árbol es recordatorio 
de la importancia de cuidar superficies arboladas y bosques. 
Los árboles, entre otros muchos beneficios, transforman el dióxido de carbono,
 responsable del efecto invernadero en biomasa lignocelulósica, 
minimizan los riesgos de inundación y evitan la erosión entre otras muchas funciones.

Esta conmemoración tiene en España una larguísima tradición 

También en Redecilla del Camino, estamos rodeados de historia arbórea: ahí va!.

Es curioso constatar cómo dos casi contemporáneros,  “hijosilustres de Redecilla del Camino, Juan Cruz Busto e Eugenio Villar Hernando, sean unos fervientes promotores de la naturaleza, defensores del arbolado... 
Alegra saber que estos redecillanos tenían una visión de futuro, que muchos hemos perdido: el monte ofrece mucha riqueza y recursos que no se saben explotar...

Pero es que Redecilla del Camino se juega mucho con los bosques y en los montes: casi el 60% de la jurisdicciones es monte, es arbolado. 

Y árbol no solo es madera y cisco, es algo consultancial al equilibrio necesario para cualquier tiempo de vida en tierra.
Por eso es importante cuidar y aprovechar con mesura esa riqueza tan polivalente.

Además en Redecilla del Camino  estamos rodeados de historia arbórea:

Montes de Ayago.

.- Los Montes de Ayago definen todo un territorio comarcano que ha configurado nuestra geografía, también las bases de nuestra cultura celta cn la fiesta del Mayo, y nuestra manera de ser serrana: hasta bien entrado el s.XX esos montes han sido refugio ante invasiones, epidemias y guerras...

.- La patrona, Ntra. Sra de Ayago, es una referencia ineludible, y su vocablo nos trae resonancias armónicas casi sublimes.

.- Los Olmizos y El Olmo, que sigue concitando tradiciones en el pueblo a pesar de la vida láguida que lleva desde que, ya hace 50 años,  está atacado por la grafiosis, pero, casi en sus despojos, ahí sigue...

.- El Ezcarro, un pago y árbol singular, con conotaciones vascas, castigado por la ignorancia, pero ahí sigue resucitando de la barbarie de hace 7 años.

.-  El Praulavilla ( El Sabuquillo, el saúco tambien es un árbol-ilo), no olvidemos que en ese entorno hubo varios asentamientos humanos desde la prehistoria y que, con el inicio del Camino a Santiago en torno al s. X, comenzaron a concentrarse en los dos nucleos actuales de Grañón y del Redecilla.

.- El mismo nombre de Redecilla significa sotillo, pradillo y bosquecillo del Camino.

.- Las choperas de la ribera del río Reláchigo; las que comunalmente se plantaban desde los barales de las chopas y "se sacaban", y mientras crecían se cuidaban y explotaban sus pastos y henares por un sistema de uso y cuidado regido mediante su subasta y arrendamiento (las suertes). Ahora abandonados por la maleza y la peor gestión.

.- El Rebollar ese monte comunero entre Villarta y Redecilla, entre La Rioja y Castilla y León. Importante el concepto comunero entre y de los dos pueblos. A ver de dónde sacamos sentido común, nos llevamos bien, y aprevechamos la interregionalidad de este comunero.


jueves, 12 de marzo de 2026

Gasolinera Río Tirón, 50 años de servicio en la Comarca. La cerezana familia Riaño embarcada en un aventura de éxito.


Corría el año 1976, el 8 de marzo, 
cuando se inició una historia empresarial comarcana 
que hoy cumple medio siglo de servicio y de éxitos. 
Ese día se inauguraba la Estación Servicio Río Tirón, S.A., 
un proyecto impulsado con visión de futuro y arraigo local que, 
cinco décadas después, se ha consolidado 
como una empresa diversificada, moderna y generadora de empleo.

Así era la primera imagen, poco antes de inaugurarse, invierno de 1976

- Un comienzo modesto con vocación de permanencia
La sociedad fue fundada por los hemanos Riaño desde Santo Domingo de la Cazada, pero oriundos de Cerezo de Río Tirón: “Plácido, Ángel (casado con la redecillana Amelia Sierra Marín) y Fernando” junto a Isidoro Agustín Velasco y el socio de Belorado Pedro Abella Fernández
Desde sus inicios, la empresa nació con un marcado carácter familiar y un fuerte compromiso con el entorno comarcano.

Esta es la imagen actual.

La actividad comenzó con una plantilla de tan solo cuatro trabajadores dedicados a la explotación de la gasolinera. En aquellos primeros años, el objetivo principal era ofrecer un servicio cercano, fiable y adaptado a las necesidades de particulares, transportistas y agricultores de la zona. La constancia y el esfuerzo diario fueron las bases sobre las que se asentó el crecimiento posterior.

- Diversificación en los años 80: apuesta por el sector agroindustrial
La década de los 80 supuso el primer gran paso estratégico en la evolución de la empresa. Los hnos. Riaño construyem el Almacén de la Carretera de San Miguel, así la compañía amplió su actividad hacia el negocio de cereales y abonos, bajo la dirección de Casa Riaño de Santo Domingo de la Calzada.

Esta diversificación permitió a la empresa integrarse de forma más profunda en el tejido económico agrícola, ofreciendo suministro y apoyo logístico a explotaciones de la comarca. La ampliación del ámbito de actividad no solo fortaleció la estabilidad financiera, sino que también consolidó su posición como proveedor de referencia para el sector primario.

- Los años 90: expansión en la distribución de carburantes
El siguiente gran hito llegó en la década de los 90, con la liberalización de la distribución de combustibles, la empresa inició la distribución a demanda de los mismos, concretamente Gasóleo A y Gasóleo B. Este movimiento estratégico amplió significativamente el radio de acción, que pasó a cubrir una franja territorial comprendida entre Burgos y La Rioja.
La creación de una estructura propia de reparto supuso una importante inversión logística. Actualmente, la compañía dispone de una flota de cinco camiones dedicados a esta actividad, lo que le permite garantizar suministro regular, flexibilidad operativa y una respuesta ágil ante las demandas del mercado.

Esta etapa consolidó a la empresa no solo como estación de servicio, sino también como operador logístico en el ámbito de los combustibles, ampliando su cartera de clientes y fortaleciendo su presencia territorial.

- Modernización y ampliación en el siglo XXI
Las primeras décadas del presente siglo estuvieron marcadas por una clara apuesta por la modernización y el crecimiento estructural. La empresa acometió la ampliación de la nave ubicada en el polígono industrial, así como la adquisición de fincas adyacentes, reforzando su capacidad de almacenamiento y operativa.

Paralelamente, se llevó a cabo la renovación parcial de la flota, incorporando vehículos más eficientes y adaptados a las nuevas exigencias técnicas y medioambientales. Estas decisiones estratégicas reflejan una gestión orientada a la sostenibilidad, la competitividad y la mejora continua.

- Renovación integral y nuevos servicios en la década actual
En los últimos años, la compañía ha realizado una remodelación integral de la estación de servicio. La renovación ha abarcado tanques, tuberías, surtidores y pistas, adaptando las instalaciones a los estándares técnicos y medioambientales vigentes.

Además, se ha incorporado un lavadero de coches, ampliando la oferta de servicios y mejorando la experiencia del cliente. Esta inversión no solo moderniza la imagen de la empresa, sino que reafirma su compromiso con la calidad, la seguridad y la innovación.


- 50 años generando empleo y valor en el entorno
De los cuatro trabajadores iniciales, la empresa ha pasado a contar actualmente con una plantilla de 11 personas. Este crecimiento sostenido en el empleo es reflejo de una evolución sólida, basada en la diversificación, la inversión constante y la fidelidad de sus clientes.

A lo largo de cinco décadas, Estación Servicio Río Tirón, S.A. ha sabido adaptarse a los cambios del mercado energético, a las transformaciones tecnológicas y a las nuevas exigencias normativas, manteniendo siempre su esencia de empresa cercana y comprometida con su entorno.

El 50 aniversario no es solo una celebración simbólica, sino el reconocimiento a medio siglo de trabajo, esfuerzo y visión empresarial. Una trayectoria que combina tradición y modernidad, y que mira al futuro con la misma determinación con la que comenzó aquel 8 de marzo de 1976.
¡¡Felicidades, Enhorabuena, 
y gracias por los servicios!!

lunes, 9 de marzo de 2026

Los partidos despliegan amplias promesas al campo en las elecciones autonómmicas de Castilla y León

Este 15 de marzo votamos los castellano/leones, en la elecciones regionales.
Los partidos políticos han desplegado una amplia lista de propuestas para el sector primario en sus programas para las elecciones autonómicas de Castilla y León.


Las promesas van más allá de los apartados dedicados a la agricultura y a la ganadería en los programas, y se extienden a ámbitos como las infraestructuras, la educación e incluso la vivienda.
Todos coinciden en la defensa de una Política Agraria Común (PAC) con presupuestos fuertes y en las medidas para el relevo generacional; en cuanto al acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, lo rechazan con más claridad VOX, UPL, Podemos e Izquierda Unida-Sumar.



Estas algunas de las propuestas destacadas:

PP
-Impuestos cero para el medio rural para la transmisión de propiedades en la primera vivienda habitual, locales de negocios y explotaciones agrarias prioritarias.
-Una PAC adaptada a la agricultura profesional; la exigencia de cláusulas de salvaguarda y la creación de un fondo compensatorio que corrija los "posibles desequilibrios" del acuerdo UE-Mercosur; y medidas que reduzcan el impacto de los ataques del lobo.
-Una línea de ayudas para la incorporación al campo de mayores de 40 años; un plan para ganadería extensiva.

PSOE
-Plan económico para el relevo generacional en zonas rurales, con subvenciones que cubran los gastos de transmisión de negocios, dando prioridad a localidades de menos de 2.000 habitantes; una Ley de Despoblación y Desarrollo del Medio Rural castellanoleonesa.
-Deducciones de hasta el 25 % en la base liquidable autonómica del IRPF para quienes residan y trabajen en zonas escasamente pobladas.
-Una PAC justa que tenga en cuenta las singularidades de Castilla y León, que corrija los efectos negativos de la aprobada en la UE y que prime al agricultor profesional; exigencia de reciprocidad y cláusulas espejo en todos los acuerdos comerciales.

VOX
-Defensa de la caza; la paralización de transferencia de fondos públicos nacionales o autonómicos para proyectos en cualquier país no comunitario que "compitan deslealmente" con la agroalimentación de Castilla y León.
-Una norma regional para salvaguardar los suelos agrarios frente a parques eólicos; medidas contra los robos; un plan para reforzar la ganadería intensiva; y el impulso de la exclusión del lobo del Listado de Especies Silvestres del Régimen de Protección Especial (Lespre), también al sur del Duero.

-UPL: Más promoción para los productos de León, Zamora y Salamanca y medidas en las denominaciones para evitar la "apropiación de variedades de uvas autóctonas como la del godello del Bierzo o la bruñal de Las Arribas por una Denominación de Origen como Rueda, de donde no son propias".
-Un plan de seguridad rural contra el robo en explotaciones agrarias; apoyo a la ganadería y una línea específica de ayudas para el coste de la recogida de leche en zonas de montaña.

-"Soria Ya": Mecanismos para priorizar los circuitos cortos y productos sorianos, así como un fondo de estabilidad de rentas y seguros agrarios reforzados para cultivos y ganado.

-Podemos: Fomentar la protección integral del lobo; más inspecciones de bienestar animal en espacios de sacrificio; un plan para el primario priorizando las explotaciones familiares y las afectadas por el alza de los insumos; y otro para la ganadería extensiva y el pastoralismo.
-Renta básica agraria equivalente al salario mínimo interprofesional (SMI) durante dos años para jóvenes que se dediquen al campo y una "renta de repoblación" incrementada según los miembros de la familia y su situación económica.

-Izquierda Unida (IU), que concurre con Sumar: Eliminar las ayudas rurales para quienes incurran en explotación laboral; crear un banco público de tierras; indemnizaciones a la ganadería extensiva por daños de la fauna silvestre; y moratorias contra las macrogranjas (en este punto coincide con Podemos).                                                 EFEAGRO

viernes, 20 de febrero de 2026

CEDER Merindades coordina el proyecto Burgos Rural Market.

Nace esa plataforma en la que 168 comercios y empresas del medio rural ya comercializan sus productos y servicios...

Pero, Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de prueba. La iniciativa consolida su implantación territorial y avanza hacia una nueva fase de promoción y crecimiento.
La provincia de Burgos cuenta desde hoy con una nueva herramienta real para el impulso del comercio rural, avanzando de forma decidida en la digitalización de su comercio rural con la consolidación de Burgos Rural Market, una plataforma digital ya operativa que permite a los comercios y servicios del medio rural vender y promocionarse online, conectando territorio, economía local y nuevas tecnologías.

El proyecto está impulsado por SODEBUR y se ha construido desde una lógica claramente territorial, mediante un trabajo conjunto y coordinado con los grupos LEADER de la provincia de Burgos: ADECO Camino, ADECO Bureba, ADECOAR, AGALSA, ASOPIVA y ADR Ribera del Duero Burgalesa y CEDER MERINDADES, coordinado por este último-, nace como evolución natural de la experiencia previa de CEDER Merindades con el marketplace comarcal Merindades Plaza, que ha servido como base técnica y metodológica para este nuevo salto a escala provincial. Esta coordinación técnica y operativa del proyecto asumida por CEDER Merindades, le ha llevado a liderar el diseño del modelo común, el desarrollo de la plataforma, la relación con los equipos técnicos y la articulación de un marketplace único capaz de integrar la diversidad de los territorios rurales bajo una misma marca provincial.

BURGOS RURAL MARKET ya está en funcionamiento, y en apenas un año se ha desarrollado toda la arquitectura del proyecto: desde la definición del modelo de adhesión, los convenios con comercios vendedores y de servicios, la formación personalizada, hasta la creación de una imagen de marca común para todo el territorio rural provincial.

Un proyecto que se apoya en una experiencia real y contrastada

Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de pruebas. Gracias al recorrido de Merindades Plaza, el marketplace provincial ha podido construirse sobre bases sólidas previas que han permitido testar el comportamiento del usuario, conocer las dificultades reales de los pequeños comercios en el entorno digital y ajustar tanto la tecnología como los procesos internos.

Un proyecto construido desde el territorio

Uno de los pilares de Burgos Rural Market ha sido su proceso participativo, en el que han intervenido los Grupos de Acción Local de las distintas comarcas rurales de la provincia. Este trabajo conjunto ha permitido definir una marca, unos valores y una estructura común, respetando al mismo tiempo la identidad y diversidad de cada territorio.

En la actualidad, Burgos Rural Market cuenta con un total de 168 comercios adheridos, en términos de convenios firmados, distribuidos entre las distintas comarcas rurales de la provincia. Este dato refleja un avance significativo en el proceso de implantación territorial del proyecto, centrado en sentar unas bases firmes que aseguren su correcto funcionamiento y su continuidad a medio y largo plazo.

La plataforma permite actualmente:
  • .- La venta online de productos de comercios rurales.
  • .- La visibilidad y promoción de servicios profesionales del medio rural, facilitando la información para su contratación.
  • .- Opciones de envío a domicilio y recogida en tienda.
  • .- Un sistema de gestión sencillo para los comercios, acompañado de formación y soporte continuos.

Nueva fase: promoción, visibilidad y ampliación de funcionalidades

Con la plataforma ya activa y visible, Burgos Rural Market entra ahora en una nueva fase centrada en la promoción y la dinamización, en la que se están impulsando acciones de comunicación y campañas promocionales orientadas tanto a dar a conocer la plataforma entre la ciudadanía como a fomentar su uso y la incorporación progresiva de nuevos comercios y servicios, con el objetivo inmediato de que Burgos Rural Market se consolide como una herramienta estable y útil para el medio rural provincial.

El proyecto continuará evolucionando desarrollando nuevas funcionalidades, como la implantación de un sistema de reservas, que permitirá ampliar su alcance más allá de la venta de productos, integrando también a profesionales, experiencias y actividades del medio rural.

Mucho más que una plataforma de venta

Burgos Rural Market representa un cambio de modelo: una apuesta por un comercio rural moderno, digital y conectado, sin perder su esencia. Un proyecto que demuestra que el medio rural no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, adaptarse y competir en el entorno online.

Burgos Rural Market se concibe así como una herramienta estratégica de dinamización económica, que va más allá del comercio online, no solo busca vender productos, sino dinamizar el medio rural, apoyar a pequeños negocios, favorecer la fijación de población y ofrecer a la ciudadanía una forma sencilla de consumir local también en el entorno digital. Es una apuesta por el apoyo al pequeño comercio, la visibilización del talento rural y el fortalecimiento del tejido económico local. Un proyecto construido desde el territorio y para el territorio, que demuestra que el medio rural de Burgos no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, crecer y competir en el entorno digital.

Fuente 

«El mercado apuesta por los ultraprocesados porque los productos frescos no son un gran negocio»

La soberanía alimentaria surge del movimiento  La Vía Campesina , que en 1996 planteó una alternativa al enfoque de la  seguridad alimentari...