domingo, 26 de julio de 2026

Desmontando bulos sobre incendios forestales.

Es sorprendente como cada vez que nuestros montes se convierten en polvorines, 
el debate público y las redes sociales vuelven a las chorradas de siempre:
  • “No nos dejan limpiar el monte” 
  • “No se puede coger ni una piña”
  • “Los ecologistas no dejan quemar”, etc.

Son afirmaciones que oigo constantemente, pero son falsas. Y es que la gestión de los incendios forestales no es cuestión de opiniones: hay normas jurídicas y competencias claras que definen cómo deben actuar las administraciones y cuáles son nuestras responsabilidades como ciudadanos. Y hay una gestión tradicional del fuego como mucho valor y eficiencia, que se ignora en no pocos protocolos muy modernos ellos.


En un momento tan duro como estamos viviendo, es fundamental reducir el ruido de la desinformación y de los bulos para hablar de las soluciones, retos y desafíos. Ahí van:

BULO 1º: “No nos dejan limpiar el monte” 
FALSO: No es que no se pueda limpiar el monte, es que de hecho es obligatorio hacerlo.

La Ley 43/2003 de Montes no prohíbe limpiar, recoger frutos o hacer quemas. Al contrario, esa Ley obliga a hacerlo dentro de una gestión forestal sostenible y la prevención de incendios.

Los planes de prevención y tratamientos selvícolas son obligatorios. El artículo 48 de la Ley de Montes es claro: 

  • Las comunidades autónomas deben elaborar planes anuales de prevención de incendios.
  • Estos planes incluyen tratamientos selvícolas obligatorios: desbroces, eliminación de vegetación, podas, limpieza de cortafuegos, puntos de agua, etc

La responsabilidad recae en la propietaria del monte, sea una administración o un propietarios particular. Deben limpiar sus finca, y el ayuntamiento debe cumplir y vigilar que se cumpla por los particulares privados. Esto es un temazo porque el 73 % de las masas forestales de este país son de titularidad privada. Por ley, los propietarios forestales deben mantener sus fincas limpias y en buen estado. Pero si no lo hacen, corresponde a los ayuntamientos exigir e incluso actuar de manera subsidiaria para garantizarlo. 

El problema aparece cuando los municipios carecen de recursos. En esos casos, la Ley de Montes es clara: la comunidad autónoma debe asumir la responsabilidad. No podemos permitir que la falta de medios locales se convierta en una excusa para mirar hacia otro lado. Las administraciones autonómicas deben implicarse con fondos, personal y campañas informativas que hagan llegar a cada propietario sus obligaciones. 

BULO 2º: “No se puede coger ni una piña
 FALSO. Con sentido común, la recolección está permitida

En los montes hay aprovechamientos forestales: madera, corcho, resinas, setas, pastos, sí, también piñas.

  • Las piñas abiertas en el suelo se pueden recoger libremente.
  • Las piñas cerradas en ramas que hay que podar ¡tienen propietarios! y requieren de autorización.
  • Otros productos silvestres como como frutos silvestres, plantas medicinales, etc… dependen de la normativa específica y hay que asegurarse de que no son especies protegidas. Es decir, sentido común. 

Incluso en los espacios con un mayor nivel de protección, como los Parques Nacionales, la normativa establece qué tipo de actividades compatibles pueden llevarse a cabo dentro del espacio. Y en otros espacios como la Red Natura 2000 (en nuestra comarca tenemos varios espacios dentro de esa Red Natura 2000) hasta  incluso se fomenta la ganadería extensiva como herramienta de prevención frente a incendios, entre otras iniciativas.

BULO 3º: “Los ecologistas no nos dejan quemar y hay mucho matorral” 
 FALSO: Las autorizaciones de quemas las dan las administraciones, no una ONG.

El uso del fuego como herramienta de prevención está permitido. 

Pero es que hay más: en esta comarca históricamente, siempre en invierno, había quemas controladas del monte bajo para limpiar el montes, para evitar incendios y mejorar los pastizales. Eso se hacía todos los años en Redecilla del Camino, en los Montes de Ayago, y casi todos los pueblos de la Comarca.

Por ello es necesario quemas controladas para reducir la carga combustible, como las que se ha hecho toda la vida, al final del otoño, invierno y principios de la primavera. El problema es que ya no se puede quemar como se quemaba antes, y hay que tener más cuidado: debido a las condiciones meteorológicas cada vez más extremas por el cambio climático, la ventana meteorológica para quemar es cada vez más reducida. De manera que no se autorizan tantas quemas porque pueden generar incendios dramáticos (este año ha habido incendios en invierno en Cantabria). Si los técnicos que autorizan estas practicas conocieran mejor las circunstancias, los demandantes..., igual, tal vez, se autorizaría más quemas preventivas. Y si estuvieran presentes en las mismas, mucho mejor.

Es necesario recuperar la cultura de los pueblos para hacer ese uso preventivo y tan sensato de las quemas controlada en invierno para gestionar el aumento de combustible, pero sobre todo para generar pastizales utilizables por el ganado.

El propio fuego bien usado, como tradicionalmente se ha hecho en nuestra comarca hasta tiempos muy recientes, es una herramienta de prevención de primera magnitud. 

BULO 4º: “El exceso de conservacionismo provoca incendios»
FALSO. Abandono no es conservación.

Quizá la confusión nace porque, a simple vista, tanto el abandono como el conservacionismo, muestran un monte “natural” y poco intervenido.

Nada más lejos de la realidad, el abandono de aprovechamientos tradicionales o tratamientos por despoblación rural provoca: 

  • acumulación de combustible vegetal
  • proliferación de matorral
  • mayor riesgo de incendios, plagas y enfermedades

Por otro lado, el conservacionismo no significa inacción, significa planificar estratégicamente dónde no intervenir o dónde hacerlo; y habia los sistemas tradicionales de planificación de esa intervención en el monte: claro que no se hacía un documento para lucirlo en el parlamento o ante la prensa.. La clave está en combinar dos enfoques:

  • Gestión activa del “combustible” en zonas de alto riesgo, y rotativas periodicamente.
  • Gestión pasiva de las masas forestales maduras

Ambas estrategias deben coexistir y coordinarse a través de instrumentos de planificación forestal y de emergencia, junto con estudios específicos de cada caso. Y ambos pueden y deben integrar las magníficas y tradionales maneras y prácticas de adminitrar el monte en provecho del ganado, de la silvicultura, de la prevención de incendios. Solo así se podrán definir prioridades y una zonificación eficiente que garantice:

  • La seguridad de la población
  • La conservación de la biodiversidad
  • El mantenimiento de los servicios ecosistémicos y ambientales
  • La eficacia y seguridad de los servicios de extinción
  • La rentabilidad económica del uso del monte: sin poner en valor la riqueza que pueden dar los montes, no habrá una de las herramientas más importantes contra la despoblación. Repoblación y gestión económica y medioambiental de los montes deben ir de la mano. Como se abandone el territorio, como se está haciendo, no habrá remidio.

En definitiva, la clave está en asumir la larga y eficiente cultura de los pueblos en la gestión del medio forestal,  en una planificación forestal equilibrada, capaz de armonizar seguridad, biodiversidad y sostenibilidad de la vida humana en el medio...

BULO 5º: “No he visto a los ecologistas apagando incendios”
La extinción de incendios es una tarea profesional y altamente especializada.

Ni el voluntariado ni el personal de una ONG están preparados para esta función: esa afirmación es una de tantas memeces circulantes. 

La extinción de incendios forestales requiere conocer el territorio (cosa en la que fallan muchas veces los técnicos que viven fuera del medio rural), requiere, por tanto, conocer la cultura tradicional y actualizada del uso de los montes que hacen sus usuarios: (los pueblerinos, de eso sí que saben). Lo demás es importante: que una buena preparación física y técnica específicas, un profundo conocimiento del comportamiento del fuego en el terreno concreto (quien no conoce el monte, en fin...). Los profesionales son muy necesarios, cuanto más preparados mejor, pero serán mejores profecionales si conocen el territorio y saben usar los medios, que existen, que deben conocer y que hay en los pueblos. Esta tontería de que, habiendo fuego de medio metro cuadrado, lo que hay que hacer es llamar al 112, es lamentable. Un fuego en sus inicios lo apaga, en general, cualquiera. Lo que necesita es saberlo apagar en el momento inicial, y si no lo controla, llamar al 112.  Gracias al sentido común, que no suelen tener algunos protocolos, la inmensa mayoría de los incendios se apagan por la gente en sus momentos iniciales. Pero no estaría nada mal que hubiera campañas de información y formación para enseñar cómo los ciudadanos deben operar los incendios en sus inicios. Las miles de horas que dedican los Medios en informarnos sobre los fuegos activos del momento, mejor sería emplearlas en educar a la gente cómo intervenir sobre un fuego en sus inicios y desde la cercanía (sin embargo, cada vez hay mayor distancia entre la población y el fuego: por tanto cada día llegará más tarde la intervención sobre él: la repoblación es una necesidad para gestionar eficaz y localmente el fuego)

La lucha contra los incendios va más allá de apagar el fuego, 

Antes, va de contar con la gente y con el pueblo, va de poner valor al mundo rural (qué debe la ciudad al campo?, que lo pague), va de conocer el fuego, dónde surge y cómo se desarrolla; en fin, va de prevenir, como se ha hecho toda vida (curiosamente, oyendo a algunos profesionales y viendo algún protocolo, da la sensación de que el fuego es una cosa recién inventada).



sábado, 25 de julio de 2026

Este 25 de julio y después de 78 años de un buen trabajo al servicio de la cultura ha cerrado la Librería López con raíces redecillanas.

Nos veremos en otros menesteres, en otros momentos.
¡¡ Feliz Jubileo !!
 
Librería López, cierra una historia de éxito, con raíces redecillanas, después de 78 años.

"Cerrar esta etapa no es fácil , pero llega el momento de la jubilación , 
y la vida nos pide ahora más tiempo para la familia , los amigos 
y para comenzar nuevas historias. 🌿
! Gracias por tanto !", Elena López.

Despedida manuscrita de Elena ante su clientela,
en la que notifica el próximo cierre de la Librería López por jubilación.

Qué ilusión! Mi padre , Marciano López lo tocaba siendo un chaval” 

Esas son las palabras que Elena López, directora actual de esta Librería, nos decía cuando se enteró del proyecto de restauración del órgano de Redecilla del Camino. 

Su padre Marciano López fue último organista de nuestro órgano, hasta los inicios de los años 40 del siglo pasado, antes de migrar a Vizcaya.

Allí hace 78 años, 1º en Las Arenas y luego en Neguri (Getxo) Marciano creó la Librería López, que su hija Elena López cierra en la hora de su jubilación. 

Podéis apreciar el magnífico trabajo que esta familia oriunda redecillana ha realizado desde esta Librería. La calidad de sus servicios, sus convocatorias y presentaciones.., el éxito y el gusto por la lectura... ejercidas las podemos pareciar en su instragam. https://www.instagram.com/p/DY_sojdspc7/

Elena frecuenta todos los años Redecilla del Camino, la Virgen de Ayago...

Un familia redecillana que supo sembrar su talento fuera de su tierra.

¡Enhorabuena, y merecido jubileo!


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Recogemos a continuación la crónica y entrevista que El Correo ha hecho a Elena López, este día 12 de junio...

Se jubila Elena López, la última librera de Neguri:

«He atendido a cuatro generaciones»

Con solo 15 años ayudaba en el negocio que fundó su padre, el redecillano Marciano López, en 1948 y que es un emblema local. «Esta ha sido mi vida. Sé que ahora lo voy a pasar mal, pero tengo que sentir ese vacío y luego llenarlo»

Elena López, delante de la emblemática librería de Neguri,
fundada por su padre en 1948
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Se jubila Elena López, la última librera de Neguri: «He atendido a cuatro generaciones»

Con solo 15 años ayudaba en el negocio que fundó su padre en 1948 y que es un emblema local. «Esta ha sido mi vida. Sé que ahora lo voy a pasar mal, pero tengo que sentir ese vacío y luego llenarlo»

Desde hace unos días, en la Librería López de Neguri cuelga una carta de despedida en su escaparate. La firma su dueña, Elena López, y está dirigida a su «muy querida clientela». En ella explica que el próximo 25 de julio cerrará su tienda, fundada por su padre en 1948 y que ha surtido de libros, papelería y artículos de regalo a varias generaciones de vecinos, convirtiéndose en parte de la memoria histórica del barrio de la alta burguesía vizcaína. Lleva en el negocio familiar desde los 15 años y se retira con 70, así que, como ella misma dice en la carta, esta librería ha sido «su vida» durante los últimos 55 años. Se va con cierto miedo por el vacío que sentirá, pero también con mucha gratitud por los vínculos de cariño que ha hecho en todo este tiempo. «Levanto la persiana con la misma ilusión que el primer día. Es mi pasión».


Marciano López
La historia de este emblemático comercio getxotarra comenzó con su padre, Marciano López, un hombre de campo nacido en Redecilla del Camino (Burgos), que «con mucho coraje se marchó del pueblo y se plantó en Las Arenas». Emprendedor nato, empezó cuidando los caballos de la familia Ybarra, pero pronto vio su futuro ligado al papel. Arrancó con un pequeño local en los bajos del bar Recreo hasta que logró abrir una imponente 'Librería López' en pleno centro de Las Arenas. La de Neguri, nacida en 1948, era una especie de sucursal.

– ¿Era un gran lector?

Que va. Nunca le vi con un libro. Pero era un gran emprendedor, muy ingenioso y trabajador. Estoy muy orgullosa de él. Me quito el sombrero con esta gente que se hace de la nada.

Marciano demostró un olfato finísimo para los gustos de la época. Vendía prensa extranjera y revistas francesas con patrones que devoraban las modistas de la zona. También aprendió a lidiar con la censura de entonces. «Los primeros que le controlaban eran los curas de Las Arenas. Revisaban todo lo que traía», se ríe Elena.

Elena con su padre, Marciano López.

El negocio familiar sobrevivió a los inspectores de sotana y a golpes mucho más duros, como cuando en 1971 la Corporación municipal ordenó derribar el viejo mercado y, con él, la librería principal. «Fue un momento difícil, pero él siempre se reiventaba», relata con orgullo.

Elena era apenas una adolescente cuando se puso detrás del mostrador del negocio familiar, junto a su padre, su madre y su abuela materna. «Venía del colegio directa a la tienda. Desde pequeña me chifló esto». Marciano respiró con tranquilidad al saber que el negocio que tanto le costó sacar adelante tenía relevo y, en 1977, le cedió el testigo. Elena solo tenía 21 años. «Tengo tres hermanos pero ninguno quería el negocio y para mí era una pasión». Así que se convirtió en dueña de la 'Librería López', con el contrato de alquiler y todos los papeles a su nombre.

De su padre heredó esa capacidad de buscar siempre nuevas ideas para ilusionar a la clientela. Viajaba a las ferias de Madrid y Barcelona para traer siempre la última tendencia en regalos y papelería, y convirtió el empaquetado en un arte: los niños esperaban ansiosos el característico 'paquete de López' el día de su cumpleaños.

Pese a que Neguri es un barrio de alto poder adquisitivo, la librería no ha sido inmune a los vaivenes de la historia y a las crisis. Elena recuerda con especial dureza los últimos años de la década de los 70, marcados por el terrorismo de ETA, cuando muchas familias se tuvieron que marchar. Más tarde, la crisis de 2008 le obligó a reestructurar el negocio: «Ahí por ejemplo me di cuenta de que teníamos que volcarnos más en los libros y menos en la papelería, donde era más difícil aguantar».

«Vínculos muy bonitos»

Frente a la competencia de gigantes como Amazon, la fórmula de Elena ha sido puramente humana: la escucha. «He atendido a casi cuatro generaciones y ellos han sido mis guías. Aquí se lee una barbaridad y el nivel es muy alto. Yo escuchaba, apuntaba en mi cuaderno y luego recomendaba». Esa receta generó una fidelidad inquebrantable. «Se crean unos vínculos de cariño muy bonitos. Te llama un hijo porque es el cumpleaños de su madre, te pide consejo porque sabe que conoces sus gustos y se lo dejas preparado».

– ¿Cuál ha sido el libro más vendido de la 'Librería López' en todos estos años?

– 'El mundo de ayer' de Stefan Zweig. Bueno, muchos de ese autor. Siempre tengo una balda completa como fondo de armario. Yo creo que tiene que ver con el Colegio Alemán, porque allí era lectura obligatoria. Y quizás los jóvenes lo han visto en las bibliotecas de sus abuelos o les han hablado de él y lo siguen comprando.

Elena lleva ya cinco años de jubilación activa, postergando un adiós que le da mucha pena. Le hubiese gustado traspasar el negocio para que otra familia continúe con él, aunque no ha sido posible. Defiende que es totalmente rentable. «Hay que trabajar con mucha constancia, desde luego, pero con esta clientela tan fiel se puede seguir».

Ahora afronta con cierto miedo el cierre de la tienda. «Es que esta ha sido mi vida. Sé que ahora lo voy a pasar mal y tengo a mi marido y a mis hijas en alerta. Tengo que sentir ese vacío y luego llenarlo». Pero como hizo mil veces en la tienda, buscará la forma de reinventarse. Le gusta la huerta e ir a la casa que tiene en un pueblo burgalés. Y ya está dando vueltas en su cabeza a nuevas ideas.

La marcha de Elena dejará una huella imborrable en el barrio
Con ella desaparece la última librería de Neguri. Hace solo unos meses que cerró la otra que había, después de tres décadas de historia. Se va, pero deja su legado en las estanterías de miles de hogares.

– ¿Qué libro recomendaría?
– Más que libros, mi recomendación es lo que les digo a mis hijas. Eso de 'elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un solo día'.

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Algunos comentarios recogido en las Redes Sociales

Tana: Gracias por todas estas décadas de buen hacer. Os echaremos de menos.

Don Vela: Mucha gracias, Elena. Te recuerdo desde que era un niño. Eres parte importante de mi biografía.

_448466: Muchas gracias por tu aportación! Te deseo lo mejor en tu nueva etapa

E.B.: Qué pena. Siempre me pareció que tenîa mucho encanto y ahora conociendo la historia de Elena y su padre, aún más. Qué pena que cierre.

AKAS: La librería es muy especial, pero la forma de envolver los regalos es de otro mundo; un auténtico sello de la casa que la distingue de cualquier otra tienda. Hacen unos paquetes tan espectaculares que el envoltorio ya es un regalo en sí mismo y el éxito está garantizado antes de abrirlo. Gracias por tanto mimo y por haber puesto tanto corazón en cada detalle durante todo este tiempo. Te echaremos de menos Elena...

Opinator: Completamente de acuerdo! Hacía unos paquetes preciosos y vendía cosas súper especiales que no encontrabas en ningún otro sitio. La echaremos muchísimo de menos

Ignatius83: Esto es dramático. Uno de los barrios con mayor poder adquisitivo se queda sin librería, todo un barrio como el ensanche apenas tiene un kiosko y 2 librerías. No sé si nos estamos dando cuenta de qué sociedad se nos está quedando, pero da miedo. Ah, y no conozco un solo país en el que pase eso...

Elenaurquiola: Qué preciosa despedida, Elena. Han sido muchos años de dedicación, buen gusto, amabilidad imaginación y creatividad a espuertas. He crecido contigo y con tu maravillosa librería, a veces he ido solamente por coger un rayo de luz de tu presencia. Una brizna de la paz y la consistencia que irradias. Ahora que has demostrado sobradamente cómo se hacen bien las cosas, que has honrado tanto tiempo el legado de tus padres… Ya toca sacarle chispas a la vida en otros aspectos. Es lo que ellos hubiesen querido para ti. Es lo que todos queremos, verte por este entorno privilegiado disfrutando aquí y allá de nuestros paseos, de la naturaleza que nos rodea. No te vas, Elena. Seguirás en nuestros pensamientos más bonitos. Cuando envolvamos un regalo, por sencillo que sea, seguiremos pensando cómo lo haría Elena, cómo lo haría ella un poco más especial, intentaremos imitar ese punto de cariño y esmero tan tuyo. Sonreiremos y haremos lo que podamos 😅 Te deseo como siempre, todo lo mejor, querida 🙌❤️

matoyag: Que tristeza, la vida que has dado a Neguri, que escaparates tan bonitos, todo se ve que lo has hecho con mucho gusto y cariño. Ahora te toca una nueva etapa bien merecida disfrutando con tu familia. Te echaremos en falta.

Nmartiartu: Elena, qué pena más grande! En casa siempre guardaremos en el recuerdo vuestros calendarios de adviento. Gracias por hacer posible esta preciosa tradición familiar que prometemos preservar de alguna u otra manera. Disfruta de esta nueva etapa. Un abrazo

mariapradoaran: Elena!!!!! Cómo te vamos a echar de menos!!! Han sido tantos años y tantos recuerdos…. Nos forrabas los libros, nos hacías las manualidades del cole, las compras de Navidad con mi madre…y lo mejor de la librería es que vas a comprar un libro y sales con una sonrisa por la buena conversación tenida. No olvides que Elena segirá siendo mucha Elena allá donde estés!! E igual es hora que te toque a ti escribir un libro sobre las historias de Neguri!!!!👏 👏 Un beso enorme!!!❤️

66blm: Querida Elena, Te deseo una feliz y merecida jubilación!! Siempre sonriente y amable, has sido ejemplo de profesionalidad, esfuerzo, y un gusto exquisito en los detalles. Gracias por tantos años !! Mis mejores deseos para tu nueva etapa 🥰

elenalan1: Te vamos a echar muchisimo de menos a ti y tu librería!!!. Tu sonrisa permanente y tus consejos para todo pero me alegra que ahora puedas disfrutad de tu familia sin olvidarte de nosotros y hacernos alguna visita😘

gusalgus: Qué bonita carta de despedida Elena. López fue siempre una institución y quedará en nuestros corazones tu buen hacer y el de tus padres. Gracias

lunes, 20 de julio de 2026

El mejor aliado del fuego es el abandono del mundo rural: El polvorín despoblado: ese es el nuevo fuego:

“Los pueblos siempre fueron los mejores cortafuegos, 
pero sus montes se han convertido en justo lo contrario, en un auténtico polvorín”.
"Los pueblos se han quedado vacíos y los bosques se han llenado de combustible. 
Solo la suerte impide que no suframos grandes incendios”.

Da igual que cada vez se dediquen más recursos 
si la verdadera causa, 
el abandono del territorio no para de agravarse”
La solución, que es económicamente viable, es: 
que los pueblos vuelvan a estar vivos, que se recuperen los cultivos abandonados y que regrese la ganadería en extensivo, con pastores y animales capaces de mantener a raya el crecimiento desordenado de zarzales y arbustos. 

Fotografía, Pedro Armestre.


Desde Australia a la Amazonia, pasando por California o Portugal, el cambio climático alimenta un nuevo tipo de incendios de una intensidad y agresividad nunca vistas. En nuestro país las llamas han encontrado en la despoblación y el abandono de los montes a su mejor aliado. España se sienta sobre un polvorín.

Algunos montes son ahora mismo dinamita. Los pueblos se han quedado vacíos y los bosques se han llenado de combustible. Solo la suerte impide que no suframos grandes incendios”. Sentada en una pradera del Páramo de Masa, una región fría y deshabitada a más de 1.000 metros de altitud entre Burgos y Cantabria, Raquel Serna, jefa de los agentes de Medio Ambiente en la comarca de Sedano, ve con pesimismo el futuro de la zona. A su lado Marino Saiz, guarda mayor y coordinador de más de un centenar de agentes medioambientales burgaleses, asiente preocupado: “Los pueblos siempre fueron los mejores cortafuegos, pero se han convertido en justo lo contrario, en un auténtico polvorín”.

Alguien que para su desgracia conoce muy bien los infiernos del fuego es Ángel Fernández, director desde 1987 del Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera. Cuando en 2012 un gigantesco incendio forestal afectó al 11% de la superficie de la isla todo su mundo se le vino abajo. Acabó en el hospital con un riñón paralizado por culpa de la “enorme tristeza y estrés brutal” que le supuso “verlo todo convertido en cenizas”. 

A pesar de los miles de kilómetros que les separan, el director canario y los guardas burgaleses coinciden en el diagnóstico: el mejor aliado del fuego es el abandono del mundo rural. En pocas décadas hemos pasado de tener un territorio totalmente sobreexplotado donde no había prácticamente nada que pudiera arder a justo lo contrario. Los de ahora son incendios de comportamiento devorador, como un Polifemo hambriento, auténticos tsunamis de fuego”, dice Fernández.

Los nuevos fuegos
De primeras, a los profanos en la materia podría parecernos que, si la despoblación ha provocado que ahora haya arbustos donde antes había pastos, se podría dejar a la naturaleza seguir su curso y que recupere lo que era suyo. Error. Según el informe Proteger el medio rural es protegernos del fuego publicado por Greenpeace en julio de este año, desde 1962 hasta 2019 se han abandonado en España cuatro millones de hectáreas de tierras de cultivo. Estos terrenos han sido colonizados desordenadamente por masas forestales pobres y abandonadas, con escasa diversidad de especies y gran carga acumulada de combustible vegetal. 

En el momento en que las personas abandonamos el medio rural, desaparecen los campos agrícolas y los aprovechamientos forestales, y los terrenos donde había cultivos son colonizados por árboles. Esto crea una paisaje casi continuo, y cuando hay un incendio, el fuego ya no encuentra ninguno de los impedimentos que antes impedían que se hiciera fuerte”, explica Oriol Vilalta, director general de la Fundación Pau Costa, dedicada al estudio en prevención de incendios forestales.

España es, tras Suecia, el segundo país con más superficie forestal de la Unión Europea, pero el primero en cuanto a abandono y falta de gestión. El 81,52% de la superficie forestal no tiene un instrumento de ordenación, lo que la hace tan inútil económicamente como vulnerable al fuego. Estos nuevos montes más inflamables, junto a entornos rurales abandonados y cada vez más afectados por la crisis climática, son el caldo de cultivo perfecto para los incendios de alta intensidad, esos “tsunamis de fuego” que mencionaba Ángel Fernández.

1ª generación de grandes fuegos.- Los primeros grandes incendios aparecen en nuestro país en los años 50, cuando el abandono rural dibuja un paisaje continuo por primera vez en décadas.  Es lo que se conoce como primera generación de incendios, que se atacan con los primeros retenes y cortafuegos. 
2ª .- Según continúa la despoblación y el imparable proceso de acumulación de combustible, en los años 70 y 80 aparece la segunda generación, con incendios continuos e intensos, combatidos con una mayor profesionalización y especialización. 
3ª.- En los 90 aparecen los grandes incendios con ambiente de fuego, focos secundarios masivos y velocidades extremas de los fuegos convectivos: es la tercera generación. 
4ª.- La aparición de incendios con interfase, que se acercan a los pueblos y empiezan a matar, marca la cuarta generación; 
5ª.- y la simultaneidad de grandes incendios rápidos y violentos define la quinta, que cerraba la serie hasta la aparición en años recientes de una nueva clase nunca vista. 

¿¿¿6ª.- generación de incendios???
“Después de los incendios ocurridos en Chile y Portugal en 2017 cambia el paradigma. La sexta generación trae incendios rápidos, intensos y continuos que afectan a gran cantidad de viviendas, polígonos industriales, al sistema de extinción… Son incendios muy escasos, y es muy difícil que se den, pero cuando se producen dominan la situación atmosférica de su entorno. Se convierten en tempestades de fuego, generan procesos que no puedes predecir con la meteorología, la topografía o el combustible, los tres factores básicos de un incendio forestal”, explica Marc Castellnou, máximo responsable del Grupo de Apoyo de Actuaciones Forestales (GRAF), uno de los cuerpos de bomberos de la Generalitat de Catalunya. 

La aparición de estos grandes incendios se rige por la “regla del 30”: una temperatura ambiente igual o superior a los 30 grados, rachas de viento superiores a los 30 kilómetros por hora y una humedad relativa del aire inferior al 30%. El resultado es un cóctel meteorológico terrorífico cada vez más frecuente, responsable de incendios tan pavorosos como el de Valleseco en Gran Canaria el verano pasado. Una tormenta de fuego excepcionalmente veloz y agresiva obligó a evacuar a más de 10.000 personas y destruyó cerca de 10.000 hectáreas, el 6,5% de la superficie de la isla. Muchos lo consideran el primer incendio forestal español de sexta generación. Federico Grillo, jefe de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, explica que “el siniestro creó sus propias condiciones meteorológicas, que a su vez generaron la formación de pirocúmulos o nubes de fuego”. El cielo en llamas. 

De mal en peor
Esta nueva generación es la responsable de desastres como los ocurridos en 2017 en Pedrógão Grande (Portugal, 66 muertos) o en 2018 en Mati (Grecia, 102 muertos). En 2020, ha pulverizado las peores estadísticas de la Costa Oeste estadounidense: han ardido 810.000 hectáreas de bosques. Pero esta cifra palidece frente a las dimensiones titánicas de los fuegos australianos: entre 2019 y 2020 ardieron 12 millones de hectáreas, una superficie igual a la de Extremadura y Castilla y León juntas. En la tropical Amazonia brasileña, pulmón del planeta, las llamas devoraron en agosto del año pasado 2,5 millones de hectáreas con fuegos que han continuado en 2020. Y hasta en el Círculo Polar Ártico en el este de Rusia, cada vez más cálido, ardieron 3,3 millones de hectáreas en 2019 según Greenpeace.

En el contexto de la crisis climática, estos fuegos cada vez más gigantescos, rápidos e incontrolables han venido para quedarse. “Una población forestal que no puede aguantar el ritmo del cambio climático, estresada y empobrecida, ofrece muchas más facilidades para que se produzcan incendios”, dice Marc Castellnou. En la actualidad, el 75% de la Península Ibérica se califica como territorio extremadamente seco. Un arbolado seco y debilitado por la subida de temperaturas y el aumento de olas de calor se convierte en yesca inflamable. 
Es el círculo infernal del fuego: los incendios agravan el cambio climático, 
y el cambio climático intensifica los incendios.

Y por mucho que los recursos materiales y humanos dedicados a la extinción no hayan parado de aumentar, “prevenir y apagar estos incendios no es un tema de recursos”, explica Castellnou. “Da igual que cada vez se dediquen más recursos, si la verdadera causa, el abandono del territorio, no para de agravarse. Un análisis compartido casi unánimemente por alcaldes, guardas forestales, bomberos y las principales ONG ecologistas. 

El polvorín despoblado
En Burgos, los agentes medioambientales Raquel Serna y Marino Díaz, 26  y 31 años de experiencia respectivamente, reflexionan sobre cómo evitar que el fuego convierta en cenizas su mundo. Coinciden en la misma solución: que los pueblos vuelvan a estar vivos, que se recuperen los cultivos abandonados y que regrese la ganadería en extensivo, con pastores y animales capaces de mantener a raya el crecimiento desordenado de zarzales y arbustos. Pero también opinan que es imposible que eso ocurra. Raquel lleva 20 años viendo desaparecer decenas de rebaños y cómo los hijos de los últimos pastores se marchan a la ciudad para no volver. “La población está muy envejecida, la mayoría tiene más de 80 años”, explica entristecida. “No hay recambio”. 

Lo puede confirmar Juan Carlos Oca, capataz de una cuadrilla de 10 trabajadores forestales. “Es muy complicado encontrar gente dispuesta a trabajar en el monte”, se lamenta mientras su equipo realiza podas de altura para prevenir incendios en un pinar de Quintalamoma, un pueblo de Burgos de apenas 30 habitantes. “Es un trabajo muy duro, de jornadas agotadoras, sin horarios y que apenas dura tres meses. Los jóvenes, si lo pueden evitar, lo evitan. Así que no encuentras a nadie en la zona. Al final tienes que buscarlos en Burgos capital, gente nueva nada especializada que se van en cuanto encuentran otra cosa”. 

Los que Juan Carlos tiene ahora podando pinos por encargo de la Administración regional son jóvenes, todos hombres. Trabajan en silencio, manejando con pericia unas largas pértigas en cuyo extremo han fijado pequeñas sierras semicirculares de afilados dientes. Rama a rama, van despejando los troncos para favorecer el crecimiento en altura de los árboles y evitar que un posible fuego se contagie a las copas. El suyo es un trabajo de Sísifo, duro e inacabable, 10 personas podando ramas en un mar de pinos. Una gota de cuidados en un mar de olvidos.

José Ángel Arranz, director general de Patrimonio Natural y Política Forestal de Castilla y León, ve el abandono de huertas y fincas como uno de los principales problemas. “El peligro ahora no es solo que se nos quemen los bosques, sino que ardan los pueblos”, confiesa preocupado. Una opción para evitarlo pasaría por recuperar esas tierras desatendidas, pero en muchas ocasiones ya nadie sabe quiénes son los propietarios. “Para muchos, con que les limpiasen la finca sería suficiente”.

Marc Castellnou, el responsable del GRAF, hace hincapié en la necesidad de cambiar de modelo económico para reducir nuestra vulnerabilidad ante los incendios. “La solución no está en implantar un nuevo sistema de extinción o en que un político suba o baje unos impuestos. Es un tema de no basar nuestra sociedad en el consumo de producto barato venido de lejos y entender que nuestra manera de vivir y consumir define la seguridad del paisaje donde vivimos”.

El futuro (económico) está en el bosque
Es el nuevo mantra: el fomento de la bioeconomía forestal, la economía basada en los recursos que nos proporcionan los bosques. Así lo cree Ascensión Castro, jefa de Sección de Prevención de la Xunta de Galicia. “La bioeconomía contribuye a frenar el abandono del monte, lo que previene los incendios forestales. Y en caso de producirse, un terreno forestal bien gestionado y rentable social, económica y ambientalmente es más resiliente frente al fuego

Más allá de la producción de leña, pasta de papel o corcho, los bosques son fundamentales generadores de aire y agua limpia, de tierras fértiles, de biodiversidad, de ocio, de salud, y ayudan a luchar contra el cambio climático al comportarse como sumideros de carbono. Pero para que su gestión económica sea compatible con su función ecológica hay que cortar árboles desde parámetros sostenibles y obtener el reconocimiento de los consumidores para que esas compras aumenten su valor. 

“Estamos empezando a certificar esos servicios ecosistémicos para que la sociedad reconozca su importancia”, dice Silvia Martínez, directora técnica de FSC España, la ONG que garantiza la sostenibilidad de los productos de origen forestal. Algunas grandes empresas ya han mostrado su interés en pagar por esos servicios de los que nos beneficiamos todos. Y gracias a esas nuevas inversiones, la amenaza del fuego es más improbable. 
En los pueblos donde se recibe dinero por el monte no hay incendios, eso está claro”, explica Adolfo Blanco, ingeniero forestal cuya empresa Biesca Agroforestal está promoviendo en Asturias las primeras certificaciones FSC de servicios del ecosistema.

 Esperanza... (?)
Aparentemente, Europa camina en esa dirección. La Agenda 2030, el New Green Deal y las estrategias de economía circular consideran clave este sector olvidado para dar respuesta a los nuevos desafíos del siglo. La economista Carmen Avilés, profesora de organización de empresas en la facultad de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid, defiende que la bioeconomía forestal facilitaría esa ansiada vuelta al campo de la gente joven. “Para dar solución a las necesidades en las urbes debemos mirar con otros ojos al mundo rural”. Pero para que se produzca este cambio de paradigma el sector forestal está obligado a innovar. “Talento hay mucho, pero son necesarias unas condiciones de partida que aún no se dan”.




martes, 14 de julio de 2026

¿Por qué es tan complicado y difícil el relevo generacional?
¿Qué debemos hacer para potenciarlo?


Autor: Markos Gamboa, consultor agroecológico, y del canal de vídeo LAS COSAS DEL COMER es un canal divulgativo sobre todo lo relacionado con la alimentación, desde la producción alimentaria hasta la nutrición, pasando por las políticas y economías agrarias.



Hay varias explicaciones sobre la falta de relevo generacional en el sector primario y, a continuación, desgranaremos algunas de las más importantes.

Para empezar existe un gran desapego entre las sociedades urbanas (consumo) y las sociedades rurales (producción). Esto conlleva un elevadísimo desconocimiento sobre el sector y, en consecuencia, una posibilidad de relevo potencialmente escasa. A esto hay que añadir las escasas posibilidades ofertadas desde el medio rural en cuanto al acceso a vivienda y tierra. ¿Cómo repoblar el rural y crear actividades agrarias sin posibilidad de vivienda y tierra? Si el relevo generacional se va a dar solamente en base a actividades heredadas el futuro del sector es claro: grandes empresarios, mucha tecnificación y muchos jornaleros.

En los últimos 25-30 años el sistema educativo ha generado un enorme volumen de titulados universitarios frente a un descenso evidente de formaciones profesionales. La diferencia en el estatus socioeconómico (ingeniera agrónoma vs agricultora, arquitecta vs albañil, médico vs enfermero,…) ha generado un desequilibrio enorme acompañado por la industrialización del sector primario. Las formaciones profesionales duales (20% teoría y 80% práctica) deberían formar para que el sector sea rentable monetariamente, sostenible económicamente y justo comercialmente. Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.

Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.

El envejecimiento de la población autóctona genera un bajísimo relevo potencial en el sector. Al mismo tiempo recibimos, y seguiremos recibiendo, grandes flujos de inmigración que está rejuveneciendo la sociedad. Necesitamos incluirlos en el sector. Y no solo como jornaleros, sino también como autónomos titulares de explotaciones. La gran mayoría de nuestros cultivos actuales vinieron de otros continentes. Ahora estamos recibiendo a las personas, a las que hay que incluir, por humanidad y por necesidad.

Las personas jóvenes tienen referentes muy alejados de la actividad agraria, además del apego a los formatos digitales y unos objetivos vitales distintos. La comunicación digital, generalizando, está basada en velocidad y estridencias, 2 variables alejadas de la realidad del trabajo en el sector. Debemos conseguir hacer interesante lo importante: los ritmos y realidades del trabajo en el medio natural. He encontrado muchas personas formadas online con grandes dificultades para adaptarse a la realidad del medio.

El campo es muy duro, el campo no da, si quieres progresar ve a la ciudad, el de pueblo esa inculto… Los mitos sobre el sector primario han devaluado y degradado a los profesionales y sus modos de vida. Los modelos agroecológicos pueden ayudar muchísimo al sector en este aspecto. Y para eso deben cumplir algunas variables fundamentales para ser aterrizadamente sostenibles, valorados y atractivos:

.- Flujos de energía entrantes y salientes: fundamento básico de la sostenibilidad. Este es el tema central de la economía agraria.
.- Rentabilidad monetaria y precio/hora trabajada (calidad de vida de las personas productoras).
.- Conjugar saberes tradicionales territoriales y documentación científica actual empoderan intelectual, técnica y socialmente a cada productor.

.- Además de lo anterior, el modelo productivo actual está replicado en la formación agropecuaria homologada. A esto hay que sumar que las consultorías realizadas por personas sin ninguna experiencia en el día a día del sector crean mucho recelo entre las nuevas incorporaciones por altas tasas de fracaso. Mucha dinamización, mucha consultoría, mucha teoría, muchos planes… pocos agricultores
.- El sistema educativo agropecuario se tiene que abrir de par en par a los modelos agroecológicos, por una cuestión puramente física, económica y de supervivencia. Ya va tocando aparcar ideologías, egos y confortables asientos pagados con sueldos públicos. ¿Sobre consultorías y acompañamientos? Sí, siempre mediante personas experimentadas en el día a día del sector, trabajando en la tierra.

.- La polarización informativa respecto a todo lo que tiene que ver con el término “ecológico” crea rechazo por una buena parte de la sociedad. Pretendemos que los términos y desarrollos científicos se entiendan mediante explicaciones rápidas y el resultado es que las personas no entienden nada, lógicamente. Es en ese punto cuando se puede manipular fácilmente un concepto y asociarlo a lo que a cada cual le convenga. 
Si no acercamos la ciencia a la ciudadanía de manera sencilla y comprensible no hay posibilidad de crear conciencias reales. Para hacer llegar el mensaje de la necesidad del sector de realizar transiciones agroecológicas hay que comunicar desde la base. La base de la Agroecología es la Ecología, no el ecologismo. El ecologismo hoy es una amalgama de ideologías variopintas que hacen confusa la información para gran parte de la sociedad. La Ecología es una ciencia, no una ideología.

Recelo sobre el potencial productivo agroecológico y oposición a las transiciones por el modelo productivo dominante y sus intereses. Ya hay documentación científica que verifica el potencial productivo agroecológico. La parte técnica de los modelos productivos agroecológicos es en mi opinión la menos preocupante, pues ya estaba inventada hace 70 años y hoy respaldada por documentación científica. 

.- Para cambiar el modelo productivo actual hay que perder el miedo a cambiar los modelos de gobernanza del sector agroalimentario. Aquí está el gran cuello de botella.

Las emisiones de CO2 y el cambio climático marcan hoy las hojas de ruta del sector y sus grandes retos. La Agroecología brinda hoy a la sociedad su gran fortaleza: mitigar las emisiones de la industria agroalimentaria global. Esto será posible si reducimos el transporte y los niveles de importación/exportación alimentaria e insumos agrícolas. Al mismo tiempo, la capacidad de las actividades agroecológicas de ser autónomas y poco dependientes de los insumos de las distintas industrias, generan estabilidad y posibilidades en un sector globalizado que se enfrenta hoy al declive energético y a diversas guerras por los recursos fósiles. En un mundo tan inestable la agroecología aporta estabilidad y confianza.

El relevo generacional debe ser consciente de su capacidad para aportar numerosos beneficios a la sociedad.

jueves, 2 de julio de 2026

Cuando la IA nos supere, asegurémonos de que gane la sabiduría, no la tecnología (S. Hawking)

 “La inteligencia artificial podría desarrollar una voluntad propia, 
en conflicto con la nuestra...
Nuestro futuro es una carrera entre el poder creciente de nuestra tecnología 
y la sabiduría con que la usemos. 

Cuando la inteligencia artificial supere a la nuestra 
en más de lo que la nuestra supera a la de los caracoles,
Asegurémonos de que gane la sabiduría”,
reflexionó Stephen Hawking

Stephen Hawking dejó certeras reflexiones sobre la IA y la Humanidad 


El último libro de Stephen Hawking, Breves respuestas a las grandes preguntas (Ed.Crítica) se publicó en el 2018, pocos meses después de la muerte del extraordinario físico teórico y divulgador. 
Aunque ChatGPT y los grandes modelos de lenguaje que han liderado la explosión de la IA generativa no existían todavía, Hawking ya dejó escritas en esa obra una serie de reflexiones certeras sobre la inteligencia artificial que, ocho años después, están completamente vigentes. El científico tenía claro que sólo es una cuestión de tiempo que la IA ponga a los humanos en términos de inteligencia en la misma posición que nosotros respecto a los animales más simples, por lo que hay que estar preparados para ese momento.

Cuando una inteligencia artificial (IA) supere a los humanos en el diseño de más inteligencia artificial, de modo que pueda mejorarse recursivamente a sí misma sin ayuda humana, podemos enfrentarnos a una explosión de inteligencia que finalmente dé lugar a máquinas cuya inteligencia supere a la nuestra en más de lo que la nuestra supera a la de los caracoles”. 
En esa posición de inferioridad, Hawking estaba convencido de que, a la larga, “la inteligencia artificial podría desarrollar una voluntad propia, en conflicto con la nuestra”.

Cabe recordar a Hawking en estos momentos, en el que asistimos a una carrera desesperada en la búsqueda de modelos con altas capacidades para desbordar nuestro mundo, tan dependiente de la tecnología que sus autores no se atreven a ponerlos, a hacerlos públicos. OpenAI ha lanzado esta semana GPT-5.6 Sol, su modelo más potente hasta la fecha, con una lista de usuarios restringida a unos 20 socios seleccionados a petición del Gobierno de Estados Unidos, en la línea de Claude Mythos de Anthropic. Este ha sido vetado incluso para entidades o especialistas que no sean estadounidenses. (¡ojo, esto no es para la humanidad,  es para los americanos, pero solo para unos pocos americanos: estamos hablando más que de IA, de poder, del poder sobre el resto de los americados y de la humanidad!).

El ser humano ante la perspectiva de una inteligencia que le supere.Reve.

GPT...Sol cuenta con una capacidad máxima de razonamiento para el pensamiento más profundo en una inteligencia artificial y un modo ultra que genera subagentes que gestionan de forma paralela tareas complejas para llegar más lejos. Las primeras pruebas publicadas apuntan a que el modelo de OpenAI supera a Mythos 5 en algunos de los tests con los que se miden las capacidades de los algoritmos. En línea con lo que reclamaba Hawking, la empresa que lidera Sam Altman ha hecho de Sol un modelo muy seguro. “Nuestro objetivo es hacer que las actividades ofensivas prohibidas resulten más difíciles, inciertas y detectables, sin limitar innecesariamente aquellos usos beneficiosos”, afirmó la compañía en un comunicado.

Paradójicamente, mientras la administración de Estados Unidos se encastilla alrededor de la IA con una clara posición de dominio, el mundo mira a su alrededor en busca de referentes. Aparecen algunos por el este. Algunos investigadores en ciberseguridad han explicado esta semana la aparición un nuevo modelo de la empresa china Zhipu AI, conocida como Z.ai, que puede igualar a los más avanzados de OpenAI y de Anthropic para detectar fallos de seguridad. El cierre de Estados Unidos de los modelos de sus empresas respecto a otros países pone a China en el foco mundial. (¡ojo, estamos en un contexto de guerra!)

“Una IA superinteligente — pronosticó Hawking — será extremadamente buena en el logro de sus objetivos, y si esos objetivos no van en la dirección de los nuestros tendremos problemas”. Con todas las ventajas que la inteligencia artificial podrá aportar en áreas como la salud, el trabajo, la educación y la ciencia, el científico reclamó “planificar por adelantado”. “Se puede imaginar que una tecnología como esta consiga burlar a los mercados financieros, sobrepasar a los investigadores humanos, manipular a líderes humanos y someternos potencialmente con armas que ni siquiera podremos entender. Aunque el impacto a corto plazo de la IA depende de quién la controla, el impacto a largo plazo depende de si se puede controlar en absoluto”.
Máquinas que mejoran máquinas de forma recursiva. Reve

En estos albores de la IA, una de las noticias de la semana es que el gigante automovilístico Ford ha decidido contratar a 350 ingenieros con experiencia, muchos de ellos antiguos empleados, después de que sus sistemas de IA no hayan logrado los resultados que la empresa esperaba cuando empezó a despedir personas de su departamento de control de calidad. Es un claro de lo que ocurre cuando las empresas se precipitan en prescindir de las personas en espera de unos resultados que la IA no les proporciona. Un informe de la consultora PwC asegura que las empresas que utilizan la IA para potenciar su plantilla obtienen mayores beneficios que las que sustituir una gran parte de su personal por el algoritmo.

Ante el nuevo mundo prometedor que nos abre la IA, Hawking recordó que se trata de una tecnología tan poderosa que el margen de error no existe: “deberíamos planificar el futuro y tratar de hacer las cosas bien a la primera, porque puede ser la única oportunidad que tengamos”. “Nuestro futuro — señaló — es una carrera entre el poder creciente de nuestra tecnología y la sabiduría con que la usemos. Asegurémonos de que gane la sabiduría”. Ya está todo dicho.

Francisco Bracero Osuna
Licenciado en Periodismo por la UAB. 
Redactor de La Vanguardia desde 1996. 

lunes, 29 de junio de 2026

Vivencias y Juegos de pueblo, una reflexión. Estos días van a llegando muchos niños, niñas y jóvenes al pueblo...

Un pueblo es, un pueblo es, un pueblo es:
abrir una ventana en la mañana y respirar,
la sonrisa del aire en cada esquina...
un ladrillo en la esperanza,
mirando al frente y sin volver la espalda. Mª Ostiz

Dicen que
"la verdadera patria del hombre es su infancia"(Rilke); de ser cierto mis raíces están en ese pueblo, a orillas del río Reláchigo y entre el Rebollar y Riamilana, entre el ábrego y el cierzo, entre el sol y la luna... No soy una excepción: lo que más me marca mi existencia es mi pueblo. 

Allí pasé mis primeros 12 años y me marcaron. Aún recuerdo el repique de campana y el toque el ángelus en verano, unas veces a fiesta, otras a muerto, otras a arrebato cuando algún incendio (cómo la comunidad se ponía en marcha como una piña, con una fuerza social impresionante...; nos iba la vida en ello). 

En los pueblos se vive la vida rodeada de vida, casi sin artificios:

El balido de los rebaños de ovejas, la suelta y recogida de la dula, la vacada y la cabrada, el repicar de las herraduras de las mulas y los carros en el empedrado, el abrevar del ganado. 

Todo el día con ganas de salir, y salir sin límite, a la calle, al royo, al río, a los corrales... El placer de la cuadrilla en el molino de la “Conce”, o de las meriendas colectivas de los chavales, las noches de verano unas veces hasta las tantas (-"dónde has estado?, preguntaban los padres.-“Por ahí”, les decíamos), otras sentados en el poyo de la puerta y el de la calle, a la fresca, contemplando las estrellas y la vía láctea, escuhando historias... 

El asaltar las huertas en pos de una buena cereza, manzana, algunas grosellas, o agranzón o ciruelas del Pre... Una buena merienda con pan y achitablas a recoger en vivo y en directo por las eras. 

Jugar (hay que reconocer que eramos algo sádicos) con los animales: nidos, rabicandiles, ligaternas, renacuajos, rabistacas, contemplar por horas los nidos de las golondrinas en los aleros y portales… Y trabajar: sacar a pastar a la yegua o las mulas, o llevarlas a abrevar. Recoger berzas en la huerta y picarlas para los cochinos, o llevar la comida a los segadores… 

Recuerdo las historias contadas por los mayores,  y las comidas familiares compartidas en la “fuente” sobre el hogar sentados en el escaño o en la caponera: Todos juntos y pensando que era la mejor comida del mundo: los caparrones de lunes a sábado y los domingo garbanzos o algún festivo arroz al uso del pueblo. 

También los productos de temporada de la huerta o sus conservas cuando había exceso de producción, huevos de nuestras gallinas y conejo de nuestra conejera, leche de nuestra cabra o de vaca del Sr. Isaías, Sr. Antonio y algún calostro, los chumarros y demás productos de la matanza del cerdo que criábamos en casa, alguna gallina vieja, la carne de oveja de Mari el carnicero, la pesca fresca de la “Choca”, el almibar de Noche Buena, los bizcochos de Jesús el Chocolatero por Santágueda...

Y los olores!: un mundo de sensaciones que cambiaba según la época, los materiales, el ganado, el pago, el monte...

Yo quiero pensar que éramos más felices que ahora , pero cualquier tiempo pasado, solo fue anterior, no mejor;  y eso no dependía tanto de lo poco que teníamos, sino de lo mucho que no necesitábamos. Economía de subsistencia dicen ahora: aquello sí que era comida ecológica abonada por basura natural y sallada con sallete y no con insecticidas/herbicidas..; y comida kilometro cero, comida equilibrada (solo unos caparrones tienen en sí mismos todos los elementos necesarios para ser la mejor dieta, la equilibrada) y felizmente aburrida (no hay que comer variado para estar bien alimentado, eso es una pollez publicitaria: esa manía actual de comer todos productos de todo el mundo es otra pollez, que además no nos lo debemos permitir tal como está el planeta).

Para los niños (y los adultos) juegos son esenciales, crecemos con y por ellos. 

Los juegos artesanales y mayoritariamente grupales tienen un regusto especial: la pirindola o trompo, la bachas o canicas, el inque/guincho, el chito/huta, el marro, el chorroborro, el tirabique, hacer chiflos con las ramas jóvenes de los chopos, barquitos de juncos, o "inventar" una recién llegada trilladora con un ladrillo de 9 agujeros etc... Y el aro: un aro de hierro con su guía, sacado de la rueda de un carro o hecho artesanalmente por Santos el herrero del pueblo, era una gozada, recorrer las calles con él…  Todos esos juegos y más, un gustazo dificil de superar por cualquier juguetería...

A los niños y jóvenes que ahora pasan sus vacaciones en Redecilla del Camino o en cualquier pueblo de la comarca, no será necesario empujarles para disfuten a tope del pueblo. Ellos llevan dentro motivación suficiente para pasárselo cañón en el pueblo.

Un pueblo y la zona tiene suficientes alicientes; y no digais que no: buscadlos, preguntadlos, partipadlos con los demás.

Este verano no traigáis la vida de la ciudad a la vida del pueblo: no cambiéis este cielo, esta noche estrellada, estas nubes pintorescas, esta brisa de Serranillo, los olores del campo recién cosechado o de los animales, el rocío matutino, no los cambiéis por una microplantalla en la que te tienen encandilado (atado) para que quien te la envía se forre consumiendo tus ojos,  tu tiempo, tus datos; en fin, tu vida.

Aprovécharos del pueblo: es un privilegio tener un pueblo. 
Pásadlo bien, eh!, y alegradnos el verano a los adultos!

 ¡¡Feliz Verano, y Verano Pueblerino!!.


VBS, Redecilla, Calle y Camino


Desmontando bulos sobre incendios forestales.

Es sorprendente como cada vez que nuestros montes se convierten en polvorines,  el debate público y las redes sociales vuelven a las chorra...