jueves, 15 de marzo de 2012

LA FAZAÑA DE “OIA-CASTRO”

Hay un pasaje en la historia de La Rioja, tal vez no muy conocido, pero sí muy interesante.  En el siglo XIII, en el valle de Ojacastro, c...

Hay un pasaje en la historia de La Rioja, tal vez no muy conocido, pero sí muy interesante.  En el siglo XIII, en el valle de Ojacastro, conocido entonces como “Oia-Castro”, el euskera era la lengua más utilizada por sus habitantes que, incluso, tenían la potestad de poder emplearlo en los juicios.

Entre los años 1234 y 1239 el Merino Mayor de Castilla (el juez supremo de la época) dictó una “fazaña” (sentencia basada en los usos y costumbres) contra el alcalde de Ojacastro por permitir que sus habitantes declarasen en euskera en los juicios. Finalmente, el alcalde quedó absuelto al demostrar que dicho uso era un derecho que otorgaba el fuero antiguo del pueblo y que no se podía derogar.

Como apunta Eduardo Aznar Martínez, autor de “El euskera en La Rioja. Primeros testimonios”, la fazaña de Oia-Castro es el primer documento que demuestra que el euskera tenía un grado de oficialidad en una zona, y aconteció aquí, en La Rioja.

Publicada por primera vez por los eruditos Marichalar y Manrique en 1861 en su “Historia de la Legislación”, la «fazanya» de Ojacastro pasó desapercibida durante décadas para la investigación especializada en el conocimiento del euskera, hasta que Merino Urrutia realizó en 1932 su estudio detallado.

El texto original de la fazaña, redactado en castellano antiguo, se conserva actualmente en el archivo de la Biblioteca Nacional en Madrid, integrada en un códice clasificado como manuscrito nº 431, dentro del cual se recopila un amplio conjunto de fazañas del Reino de Castilla. Se suele considerar como fecha de redacción aproximada del escrito algún momento entre los siglos XIII y XIV, suponiéndose que fue elaborado en la ciudad de Burgos.

La fazaña aludida dice así:

"22. "De una fazanya de Don Morial Merino Mayor, et del Alcalle de Oia-Castro. Esto es por fazanya que el Alcalle de Oia-Castro mandó prendar D. Morial que era Merino de Castiella, porque juzgara que el ome de Oia-Castro si le demandase ome de fuera de la Villa o de la Villa, que el recudiese en Bascuence. Et de si sopo Don Morial en verdad, que tal fuero habían los de Oia-Castro, e mandol dexar e dexaronle luego, e que juzgase su fuero".

Como expresa el propio Eduardo Aznar ¨si aquellas gentes gozaban del derecho de declarar en su lengua nativa, tal concesión sólo pudo deberse al hecho de que no debían de dominar bien la castellana, y por tanto se corría el riesgo de que en caso de tener que declarar en romance hubiesen cometido errores de expresión. Sin duda los espacios vecinos de Ezcaray y sus aldeas cercanas —además de todas las poblaciones del Alto Tirón, que muestran niveles de densidad toponímica similares al municipio de Ojacastro—, presentarían también en aquellos momentos contingentes de individuos monolingües vascos, que debieron de perdurar al menos durante un siglo o dos más.

Concluyendo, podemos decir que La Rioja ha albergado, desde antiguo, una pluralidad de costumbres y culturas que, lamentablemente, no hemos sabido mantener o apreciar en su totalidad, dejándonos arrastrar, en ocasiones, por el sentimiento de “lo que viene de fuera es mejor"

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