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lunes, 1 de junio de 2026

España emerge como uno de los grandes objetivos para los mercados que se lanzan a comprar tierra ante un mundo en caos.

 
Campo de trigo en la provincia de Segovia. ÁLVARO MINGUITO

    Vicente Nieves  / Álvaro Moreno


Los mercados se lanzan a comprar tierra ante un mundo en caos y España emerge como uno de los grandes objetivos                      
  • La tierra es un activo tangible y escaso que protege de la inflación
  • En España vive un boom en el país con una inversión de 1.200 millones y un crecimiento del 50%
  • Ofrece rentabilidad de entre el 7% y el 14%

El caos, la incertidumbre y la guerra pueden cambiarlo todo en un momento y convertir las inversiones que parecían seguras en ruina o devastar los ahorros de millones de personas. Esta es la lección que aprendió Zain, un viejo ingeniero sirio que hoy vive en una pequeña aldea perdida entre montañas, robles y prados de la Sierra Norte de Madrid. Este ingeniero, ya jubilado, lleva décadas residiendo en Madrid, un tiempo que ha aprovechado para ir adquiriendo pequeñas parcelas, prados y tierras de pastoreo. Sentado en una silla de plástico en su huerto, Zain explicó cual ha sido la tesis que le llevó a construir su estrategia basada en años de experiencia: "Con el tiempo he visto cómo el dinero, al igual que otros activos financieros, puede multiplicarse y perder su valor en todos los sitios, pero la tierra no, siempre está ahí". En resumen, los billetes, las divisas e incluso las grandes fortunas podían evaporarse con la inflación, las guerras, las crisis o las decisiones de un banco central, pero la tierra cultivable seguía siendo un activo irreproducible, tangible y eternamente útil. Mientras existan seres humanos siempre habrá necesidad de alimento, siendo, además, la alimentación uno de los sectores con la demanda más inelástica. Esta es una lección que han aprendido en los últimos años los fondos (también grandes fortunas individuales) de todo el mundo, que se han lanzado con voracidad a comprar hectáreas y hectáreas ante un mundo cada vez más caótico, especialmente en España.

Comprar tierra, invertir en activos tangibles (oro, plata, vivienda…) está de moda y tiene cierta lógica. Aunque este artículo está centrado en la tierra y la agricultura, este argumento se puede entender de forma más sencilla con el ejemplo de la vivienda. La utilidad de la vivienda (vivir en ella) sigue presente tras una crisis, en medio de un apagón, en un caída del sistema financiero o en una guerra (siempre que no la destruyan). Buena parte de los activos tangibles tienen una utilidad de la que los digitales carecen. Esta es una de sus grandes ventajas.

Por otro lado, la inversión en tierra posee una lógica financiera muy antigua y es la preferencia por poseer algo que no se pueda imprimir y reproducir de forma infinita sin esfuerzo. Por ello, también tienen parte de sus inversiones en obras de arte, por ejemplo. En un mundo en el que los bancos centrales pueden expandir la cantidad de dinero con un clic, como hicieron durante la pandemia del covid, la tierra fértil conserva una cualidad que el dinero fiat ha perdido: escasez física. Hay más dólares, euros o yenes cada década, pero no hay más hectáreas productivas en las mejores zonas agrícolas. Por eso, la tierra funciona como una especie de refugio silencioso frente a la depreciación monetaria.

El fenómeno no es anecdótico. Por ejemplo, Bill Gates figura entre los mayores propietarios privados de tierras agrícolas de EEUU, con unas 98.000 hectáreas de tierra y granjas, según The Land Report, y otras estimaciones elevan sus propiedades totales a unas 110.000 hectáreas. Gates ha defendido que no hay "ningún gran plan" detrás, sino inversiones profesionales para hacer las granjas más productivas y crear empleo en su país, pero lo cierto es que estás inversiones han ayudado a incrementar su riqueza, con una rentabilidad notable.

No es el único. También se cita con frecuencia a Jeff Bezos, Rupert Murdoch o incluso a Warren Buffett como ejemplos de grandes patrimonios vinculados a la tierra. Buffett explicó en su carta anual de 2014 que en 1986 compró una granja de 162 hectáreas cerca de Omaha por 280.000 dólares y que, sin saber apenas de agricultura, le bastó con calcular lo que podía producir y sus costes para ver que era una inversión con "poco riesgo" y mucho potencial de subida. Existen varias razones económicas y financieras que llevan a los grandes patrimonios a invertir en este activo tangible y que presenta una utilidad intrínseca que otros activos no tienen.

La fiebre 'agrícola' en España

La fiebre por la tierra también ha contagiado a España. Este concepto de invertir en la tierra ha llegado a los fondos e inversores como lo que se conoce como agribusiness. Es una tendencia a nivel mundial con un importante auge pues, según datos de Valoral Advisor en cuestión de una década ha pasado de haber solo 41 fondos especializados en este ámbito a escalar hasta los 1.000, gestionando un capital de 150.000 millones de euros. En España es un negocio en pleno crecimiento y, según datos de CBRE estamos hablando de que en 2025 el sector alcanzó los 1.200 millones de euros, un crecimiento del 50%. Estas cifras para la consultora suponen una "estabilización respecto a las cifras registradas en 2022 y una vuelta al crecimiento tras el excepcional 2023 (con unos 2.200 millones de euros)".

Manuel Albuquerque, líder de Agribusiness para el sur de Europa (España, Portugal e Italia) en CBRE, comenta en declaraciones a elEconomista.es que al margen de las cifras actuales sus sondeos respecto al futuro parecen prometedores y de hecho, "el 57% de los inversores prevé un aumento de la actividad y un 29% una estabilización".

El experto de CBRE explica que frente a una inflación en aumento "el Agribusiness se ha definido con un activo defensivo, que tiene correlación positiva con el IPC y una menor vinculación con los mercados financieros". Todos estos factores convierten esta fórmula de inversión en "una herramienta eficaz en un entorno de elevada volatilidad". En este contexto, las características únicas de la Península Ibérica "la convierten en uno de los destinos prioritarios para canalizar el capital de todo Europa con una base estructural que apunta a un crecimiento sostenido los próximos años".

Respecto a las ventajas de la Península Ibérica, Albuquerque comente que se trata de "una región con gran estabilidad productiva, nivel técnico, cadena de valor integrada y con operadores sólidos que facilitan la entrada de capital". Además, "tanto España como Portugal no dependen tanto de insumos críticos de regiones en guerra como fertilizantes oenergía, reforzando su posicionamiento". Además, explican que los cultivos ibéricos están teniendo un auge en mercados clave. "Tienen un posicionamiento nacional hacia Europa, que es un mercado deficitario en productos clave (que produce España) como la almendra, el aguacate o los frutos rojos".

Según los últimos datos de Cocampo, relativos a 2025, la compraventa de fincas rústicas cerró 2025 en máximos históricos con un 7,1% más, llegando a las 167.453 operaciones. En resumen, las operaciones el año pasado tocaron máximos históricos. CBRE comenta que las operaciones compraventa de tierra ascendieron a 600 millones de euros.

La primera razón que lleva a muchos inversores a comprar tierras de cultivo es la escasez relativa. La tierra productiva no solo es limitada: en muchos casos se reduce por urbanización, degradación del suelo, cambio climático o reconversión hacia usos más rentables. A diferencia de una empresa, que puede emitir acciones, o de un Estado, que puede emitir deuda, una finca agrícola de alta calidad no se replica. Las mejores regiones productivas rara vez salen al mercado y, cuando lo hacen, suelen atraer a compradores con horizonte de décadas.

La escasez relativa de la tierra muchas veces también se puede detectar en ciertos cultivos, que a la postre son los más rentables. Un buen ejemplo son las almendras o el aceite de oliva, cuya demanda creciente ha convertido a estos dos cultivos en las 'estrellas' en España, donde el clima es casi perfecto para dichos árboles y sus frutos. España es el segundo mayor productor de almendras del planeta y el primero de aceituna.

El campo también ha crecido en otros negocios muy prometedores como los aguacates. Cabe destacar que tanto almendras como aguacates tienen un mayor riesgo operativo que los olivos pero también mayores retornos. Estos dos últimos tendrían un rendimiento del 12% para los fondos, según datos de Savilis. Más allá de estos cultivos, desde CBRE señalan el aguacate y el pistacho como los de mayor crecimiento. Respecto a los menos atractivos defienden que son el viñedo y el nogal.

"España cuenta con uno de los sectores agrícolas más grandes y, posiblemente, más avanzados de Europa. Es un importante productor y exportador de cultivos de alto valor, como hortalizas, frutas y frutos secos, y también es el centro de producción de productos frescos fuera de temporada para los inviernos del norte de Europa", comenta Savilis. Además señala que los numerosos microclimas diferentes que conviven en España son un factor de protección decisivo ante el cambio climático.

¿Qué suele haber detrás de la escasez relativa? Un activo perfecto para protegerse de la inflación y mucho más. Al igual que una vivienda, la tierra obtiene un rendimiento doble, por un lado su propia revalorización y, por otro, lo que se extrae de ella a través de su utilidad intrínseca. Esta es otra razón que alimenta el boom de la inversión en tierra. Savilis explica que España tiene un gran beneficio y un contra importante. El dinero invertido en tierras viene de dos fuentes fundamentales, la revalorización de la tierra y los ingresos regulares (por alquiler o incluso explotación directa). Según la firma la parte mala es que "la apreciación de la tierra es mucho menos significativa que en otras regiones dado que muchos activos como árboles, sistema de riego o invernaderos se deprecian y compensa la apreciación del terreno".

Sin embargo, las rentabilidad anuales son muy interesantes. Según los cálculos de la consultora los olivadores arrendados (y otros productos hortícolas protegidos) ofrecen un rendimiento del 7%. Sin embargo tal y como ya se ha mencionado otros productos de mayor riesgo como son el aguacate y la almendra, tienen un retorno del 12%.

A pesar de que Savilis cree que la revalorización de la tierra es menos interesante que los ingresos por arrendarla, desde CBRE dicen que hay que matizar esto. "Si bien los precios de la tierra agrícola muestras una tendencia global a la estabilización, determinadas regiones si ven crecimiento". La firma defiende que "en el norte de Cáceres, Aragón o en los secanos de Cádiz, la plantación del olivar en seto continúa registrando subidas superiores al 10% y siendo competitiva (la revalorización del suelo) a nivel mundial".

Un ejemplo concreto es Nuuven, unos de los actores institucionales más potentes, de hecho, tiene un fondo con Bankinter Investment llamado Landa Fund, que actúa como una cartera diversificada de terreno. PSP Investment, el fondo soberano canadiense, que es muy activo comprando terrenos a nivel mundial también se ha expandido los últimos años.

Otros actores como Atitlán han levantado plataformas con gigantes como Santander para las inversiones agrícolas. No son los únicos, Miura Partners es un actor en este auge y también Generandi o Beka Finance. De hecho, España está llamando tanto la atención que incluso ha habido operaciones el año pasado del Fondo Agrícola de los mormones (Farmland Reserve) que, en plena escalada arancelaria, realizaron operaciones en el país ibérico en 2025 en plena escalada arancelaria.

El refugio inamovible

Otro atractivo clave es que la tierra genera ingresos relativamente descorrelacionados de los mercados financieros. La demanda de comida no depende del Ibex 35, del Nasdaq ni del S&P 500. Puede haber años malos por clima, costes o precios agrícolas, pero la necesidad básica sigue ahí. Por eso algunos inversores describen la tierra agrícola como "oro con dividendos", puesto que comparte con el oro la escasez y la defensa frente a la inflación, pero además puede producir rentas.

Otra razón que convierte a la tierra en un activo interesante es la permanencia. Las empresas nacen, crecen, se endeudan, se fusionan y desaparecen. Las modas tecnológicas cambian. Los bonos dependen de la solvencia del emisor, de los tipos de interés. El efectivo se erosiona con la inflación. Pero una buena tierra, bien gestionada, puede mantener valor durante generaciones. Esa es una de las claves de los patrimonios antiguos: no buscan solo rentabilidad máxima, sino supervivencia patrimonial.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con que este auge sea bueno para todas las partes. En declaraciones a elEconomista.es, los representantes de UPA (Unión de pequeños agricultores), comentan que "consideramos negativa la tendencia que se está produciendo en los últimos años de que los fondos de inversión inviertan en tierras agrícolas". Según la agrupación, "los fondos de inversión producen una presión al alza en el precio de las tierras de uso agrícola, lo que dificulta el relevo generacional al hacer menos accesible para jóvenes incorporarse a la actividad de producción de alimentos".
UPA concluye alegando que "el modelo de grandes explotaciones agro-industriales se basa en actividad súper-intensiva que busca maximizar el beneficio minimizando el empleo y todos los costes en general. Nosotros no creemos que se apoye la actividad, todo lo contrario. Es un modelo que expulsa a los modelos tradicionales basado en proyectos medianos y pequeños, los cuales, si cierran, es muy difícil que vuelvan a abrir.
Los fondos carecen de patrimonio cultural, carecen de vinculación con el territorio, su fin es exclusivamente económico, y eso no es lo que necesita Europa ni España para sustentar su modelo agroalimentario"

Desde Greenpeace coinciden que la evolución de una suerte de "campo franquiciado" generará mayor presión sobre el agua por hectárea, pérdida de biodiversidad, aumento del uso de químicos y una concentración del sector.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Manifiesto contra el acuerdo comercial entre la UE y los países del MERCOSUR

Manifiesto firmado por 800 organizaciones.

En estas semanas, la Unión Europea está allanando el terreno para firmar el acuerdo comercial con los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y otro acuerdo con México. 

Esto se inscribe en la línea de las políticas neoliberales que blindan el control sobre la economía de las multinacionales y los fondos especulativos, en particular los gigantes de la agroindustria, la petroquímica y el sector automotriz. 

Pero estos acuerdos tienen importantes impactos en la vida de la gente y en los ecosistemas, por lo que las organizaciones convocantes denunciamos la política comercial de la UE y los tratados de comercio que firma con terceros países, porque agravan la emergencia climática, la pobreza, el hambre, el desempleo y las desigualdades sociales. Así ha pasado con numerosos países de Asia, África y América Latina y también en Europa.

Hoy estamos delante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación porque rechazamos el acuerdo entre la UE y los países del MERCOSUR. Y porque el ministro Planas es uno de los dirigentes políticos que más apoya este acuerdo, representando los intereses de las grandes empresas, que han hundido al campo, y no el interés general. Con su apoyo a un comercio devastador, el Gobierno de España pone en juego el futuro de la naturaleza, las bases para producir alimentos y nuestra salud. Se trata de un enésimo ataque a la soberanía alimentaria de los países, a los derechos laborales, a la viabilidad económica del trabajo en el sector agrícola en muchas regiones y a la salud de las comunidades.

El acuerdo entre la UE y Mercosur impulsaría, por ejemplo, el comercio de pesticidas prohibidos en la UE exportados a América Latina; tóxicos que vuelven como residuos en  los alimentos importados. Esto perjudicaría a la salud de las personas que trabajan en la agricultura y de las consumidoras de ambos lados del Atlántico, a los pueblos originarios y a la biodiversidad, al tiempo que contribuye a la extinción masiva de flora y fauna.

En estos días, se celebra la Cumbre de los Pueblos en Belém, Brasil, coincidiendo con la COP30, señalando los causantes de la crisis climática como los acuerdos comerciales que incrementan los gases de efecto invernadero responsables del cambio climático. La evaluación sobre los impactos del acuerdo comercial UE-Mercosur reconoció que ​provocaría un aumento de la emisión de los gases contaminantes. La agricultura industrial y la deforestación son el motor de este incremento. Por tanto, este acuerdo comercial, es contrario a la legislación europea e internacional sobre el clima. 

Si el acuerdo es perjudicial para el planeta ¿quién se beneficia? Los gigantes de la agroindustria -como Bayer-Monsanto, BASF y otros-, el mayor productor de carne del mundo, JBS, o los comerciantes de soja y maíz, Bunge y Cargill. Estas empresas tienen estrechos vínculos con partidos de extrema derecha en sus respectivos países, así como el apoyo financiero de conocidas entidades bancarias que solo ven en el sector de la alimentación como una fuente de seguir aumentando sus beneficios. 

¿Quién sale perdiendo? La pequeña y mediana agricultura y ganadería, los pueblos indígenas y personas migrantes, las personas trabajadoras de la industria y los cuidados, la mayoría de pequeñas y medianas empresas, la economía social y solidaria y, en general, las mayorías sociales. 

Pero la reivindicación de la justicia en el comercio va más allá del sector agrícola y de la cuestión de la calidad de los alimentos: es un reto social global, tanto en lo que respecta a los aspectos socioeconómicos como a los climáticos.

Desde hace mucho tiempo nos movilizamos en las calles de muchos países por el trabajo digno y justamente remunerado, los derechos humanos, los pueblos originarios y afrodescendientes, la salud pública, el bienestar animal, el acceso a una alimentación de calidad y la protección del medio ambiente. 

Sin embargo, una y otra vez, las clases dirigentes blindan los intereses económicos y financieros que persiguen estos acuerdos comerciales.

Las campesinas y los campesinos, sindicalistas, activistas de organizaciones de solidaridad internacional y ecologistas, colectivos antirracistas, anticoloniales y en defensa de los pueblos originarios, científicas, artistas y la ciudadanía organizada, exigimos la regulación de los mercados internacionales y denunciamos las políticas del mal llamado «libre comercio» que deslocaliza las producciones agrarias, cierra el pequeño comercio y la industria de PYMES, privatiza los servicios públicos así como rebaja las normas sociales y medioambientales.

Esta acción se inscribe plenamente en la movilización social contra el genocidio en Palestina, contra los recortes en los servicios públicos, contra el negacionismo climático y en total solidaridad con las comunidades de los países del Sur global, también víctimas de los acuerdos de comercio y el despojo racista de las grandes empresas europeas y españolas.

Reivindicamos el derecho a unos ingresos dignos de las campesinas y los campesinos, la protección de la agricultura familiar y una alimentación sana y libre de agrotóxicos frente a la lógica del mercado y el dominio de las multinacionales.

Defendemos una verdadera democracia alimentaria y el apoyo a un modelo agrícola que proteja el futuro de las generaciones venideras y de nuestro planeta.

Impedir el acuerdo comercial UE-MERCOSUR abre una oportunidad para cuestionar estructuralmente este sistema económico injusto y sacar la agricultura y la alimentación de la lógica de los mercados.

Hacemos un llamamiento a todas las agricultoras y agricultores para que se rebelen contra estas políticas injustas aplicadas al sector agrícola.

Hacemos un llamamiento a todos los sindicatos para que se movilicen en defensa de una remuneración justa del trabajo, la desglobalización y la relocalización de una industria que funcione respetando los límites del planeta y con criterios de justicia social.

Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones preocupadas por las cuestiones de solidaridad internacional, democracia, protección del medio ambiente y salud pública para que digamos claro y alto al Gobierno de España y al parlamento que NO queremos estos acuerdos de comercio que entierran cualquier atisbo de política pública de justicia social y ambiental.

Hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía preocupada por la vivienda, el mundo rural, la educación, la sanidad, el transporte público, la cultura, la calidad de los alimentos y la salud a cuestionar el sistema económico. 

Ante los colapsos mundiales, necesitamos más cooperación en lugar de comercio de productos nocivos.

¡Por una economía social y solidaria!

¡No más acuerdos de comercio e inversiones!

¡Los ingresos justos para quienes producen nuestra alimentación, junto con los derechos humanos, los derechos laborales, la igualdad real, el bienestar animal, el clima y la biodiversidad deben primar sobre los intereses económicos!

¡Sí a la soberanía alimentaria, la justicia climática y la solidaridad internacionalista!

Attac, Amigas de la Tierra, CGT, Ecologistas en Acción, Entrepueblos, Greenpeace, Justicia Alimentaria, Sindicato Labrego Galego (SLG).

Texto leído en la acción-performance realizada en Madrid, el 18 de noviembre de 2025

lunes, 3 de noviembre de 2025

Conferencias de Madis Pödra sobre el visión europeo en peligro de extinción en la comarca.

 Este mes de octubre, Ecologistas en Acción ha vuelto a poner el foco sobre la urgencia de conservar la cuenca de los riajales y del propio  río Tirón con diversas actividades orientadas a concienciar sobre la importancia de conservar el entorno fluvial.

El pasado miércoles (22 de octubre) en la Sala Faro de Haro tubo lugar la conferencia “Al borde de la extinción: ¿aún se puede salvar al visón europeo en España y en La Rioja?” a cargo de Madis .

Como ya han comentado en este blog varias veces, el visón europeo, presente en los ríos de La Rioja y del norte de la Sierra de la Demanda burgalesa y Montes de Ayago, es el mamífero más amenazado de Europa. Fue común en los ríos del continente hasta el siglo XIX, después del cual desapareció rápidamente en la mayor parte del territorio. Hoy en día sobreviven pequeñas poblaciones remanentes en algunos países donde lucha por sobrevivir día a día.


Madis es ecólogo y conservacionista y su trabajo ha estado enfocado principalmente a la conservación del visón europeo.
Ha publicado diversos artículos científicos y ha participado en numerosos congresos internacionales. Coordinó la última actualización del estado de esta especie en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)  a nivel europeo. Tras su carrera en Estonia, en 2007 comenzó su trabajo en España y ha participado en los trabajos de conservación de la especie en diferentes Comunidades Autónomas. A través de la charla, dará a conocer la biología y el estado actual de la especie, así como las amenazas que enfrenta y las acciones necesarias para su supervivencia en el medio natural en La Rioja y en toda España

Madis Pödra, especialista en ese bicho tan guapo, visón europeo en peligro de extinción, que habita en varios de nuestros riajales de la Demanda, Cameros... y del que somos depositarios, y también impartirá un conferencia en Logroño el día 12 de noviembre, a las 19.30 en la Biblioteca de La Rioja.
Madis Pödra viven en nuestra comarca, en Eterna, luchando por preservar al visón que es nuestro vecino.

viernes, 5 de mayo de 2023

Se amplía la Declaración de Época de Peligro de Incendio en Castilla y León por RESOLUCION DE 4 DE MAYO. ¡Cuidemos!




Texto de la 

RESOLUCION DE 4 DE MAYO 
DE LA DIRECCION GENERAL DE PATRIMONIO NATURAL Y POLITICAFORESTAL 
DE LA JUNTA DE CASTILLA Y LEON POR LA QUE SE AMPLÍA 
LA DECLARACIÓN DE ÉPOCA DE PELIGRO MEDIO EN CASTILLA Y LEÓN.

Las labores de prevención y extinción de incendios forestales deben adaptarse en cada momento del año al riesgo existente. Por ello la Junta de Castilla y León ha optado por un operativo flexible, que integra la prevención y extinción y cuyas dimensiones se adapten a las condiciones de riesgo existentes en cada momento.

Continúa la escasez de lluvias de las últimas semanas y las temperaturas muy superiores a lo esperado para esta época del año. Eso está provocando una sequía importante y un aumento del riesgo por incendio forestal.

Es necesario por tanto tomar medidas que han de ser objeto de una precisa coordinación en aras a lograr la máxima eficacia en el cumplimiento de su fin, por lo que se hace preciso que, desde el órgano directivo competente, se dicten aquellas resoluciones tendentes a lograr dicha coordinación.

Por ello, y de conformidad con las competencias derivadas del Decreto 63/1985, de 27 de julio,
sobre prevención y extinción de incendios forestales, y el Decreto 9/2022, de 5 de mayo, por el
que se establece la estructura orgánica de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y
Ordenación del Territorio, esta Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal.

RESUELVE

Ampliar la declaración de Época de Peligro Medio de incendios forestales en la Comunidad de
Castilla y León del 5 al 11 de mayo, ambos incluidos, con las mismas medidas preventivas
asociadas a la resolución inicial de la resolución dictada con fecha 29 de marzo de 2023:

• Suspensión de todas las autorizaciones y comunicaciones de quema de vegetación y restos vegetales.

Refuerzo del personal de guardia y de los medios desplegados en las comarcas de más riesgo.

De acuerdo con lo previsto en el apartado 7 del artículo 48 de la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes, esta resolución tendrá vigencia y causará efectos desde el momento de su firma, y será objeto de publicación oficial.

Valladolid,

El Director General de Patrimonio Natural y Política Forestal
José Ángel Arranz Sanz.
______________________________________

Todos los Redecillanos tenemos que apoyar la prevención de incendios.
La iniciativa de la Peña de Ayago de las fiestas de Acción de Gracias del año pasado, 
todo un ejemplo que debemos seguir y aumentar.












jueves, 4 de mayo de 2023

“La mayor causa de desertificación es el mal uso del suelo y del agua, no la sequía”, Fernando T. Maestre.

Entrevista a Fernando T. Maestre, ecólogo investigador, dirige el 
Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global de la Univ. de Alicante, 
señala que “no es realista”, seguir prometiendo agua y asegura 
que es necesario reducir los regadíos

El investigador alicantino Fernando T. Maestre (Sax, 46 años) es uno de los mayores especialistas del mundo en la ecología de las zonas áridas. Dirige el Laboratorio de Ecología de Zonas Áridas y Cambio Global en la Universidad de Alicante y es una de las principales atalayas científicas desde las que se estudia el avance de la desertificación en España.
Maestre se encuentra entre el 1% de autores científicos más citados del mundo, y desde esa posición, se moja respecto a unas políticas del agua que considera irreales e irresponsables en medio de la crisis climática. El investigador afirma que la mayor causa de la desertificación en nuestro país no es el calentamiento global ni la sequía, sino “el mal uso del suelo y del agua”. Aunque espera que la actual escasez de lluvias suponga un cambio de mentalidad sobre la falta de este recurso tan preciado, reconoce que “lamentablemente, no hemos aprendido mucho de las sequías que hemos sufrido en épocas anteriores”.
Los conflictos por el agua han estallado con la propuesta para amnistiar regadíos ilegales en Doñana o el rechazo de Murcia y la Comunitat Valenciana al recorte al trasvase Tajo-Segura. ¿Es realista seguir prometiendo más agua?
No es realista. Es una huida hacia adelante el planteamiento que están haciendo determinados gobiernos y agentes sociales de seguir aumentando el regadío. No solo no es realista sino que además es muy irresponsable, nos encaminamos hacia escenarios climáticos que en nuestro país van a estar caracterizados por una menor disponibilidad de agua, por consiguiente lo que tenemos que hacer es prepararnos para el futuro y ahorrar agua, no gastar más. Plantear que la solución a los problemas del campo y a los problemas económicos de muchas zonas es aumentar el regadío es un sinsentido, porque sencillamente no va a haber agua para alimentar todo este regadío en el futuro. 
Lo que tenemos que intentar es que sea una actividad lo más sostenible posible. De nada sirve que sea una actividad que pueda mantenerse unos pocos años, pero que luego colapse totalmente o casi totalmente porque no va a haber suficiente agua. 

En ocasiones se escucha que la península ibérica va camino de convertirse en un desierto. ¿Es esto una exageración?
No es una exageración del todo, en el sentido de que cada vez tenemos un clima más árido en la península Ibérica, caracterizado por temperaturas más elevadas, una mayor evapotranspiración y una menor disponibilidad de agua debido al aumento de temperatura asociado al cambio climático. Y nos estamos acercando a condiciones climáticas cada vez más similares a las que tenemos en muchas zonas desérticas del planeta. De la noche a la mañana no vamos a tener paisajes llenos de dunas, pero durante las próximas décadas nuestro clima, y por tanto nuestros paisajes, sobre todo en la mitad sur de la península, se van a ir pareciendo más cada vez a los que tenemos en zonas más desérticas. 

¿De qué modo está afectando la actual sequía a los ecosistemas en la península?
Está afectando de una forma muy negativa, está amplificando las consecuencias de otras actividades humanas y reduciendo la cantidad de agua disponible en nuestros ecosistemas, disminuyendo la recarga de acuíferos y el caudal de los ríos y está amplificando actuaciones como el uso que hacemos del agua, sobre todo de las masas subterráneas.
Las consecuencias las estamos viendo a día de hoy, por ejemplo con la desecación de Doñana o las Tablas de Daimiel, que por desgracia llevan muchos años en la UCI. Pero quien habla de Doñana o Daimiel, que son casos emblemáticos, habla de otros muchos ecosistemas, sobre todo acuáticos, que son los más sensibles a la bajada en los niveles de los acuíferos y la disminución de los caudales de las aguas superficiales. Pero está afectando a todo tipo de ecosistemas, como muchas zonas forestales que están experimentando una mortalidad masiva de árboles porque no pueden soportar la falta de agua, y también a muchas especies animales. 

Más allá del cambio climático, ¿hay otras causas que agravan la desertificación en España?
La desertificación es un fenómeno causado por dos factores fundamentales, los cambios en el clima y la acción humana. Y en el caso de España, el principal agente desertificador somos nosotros. Se alude mucho al cambio climático, y a la sequía, y obviamente son factores que no ayudan, pues hacen que nuestros ecosistemas semiáridos y secos subhúmedos sean más propensos a sufrir más degradación y por ende desertificación, pero el principal agente desertificador en España somos nosotros, por el mal uso del suelo y del agua. 

¿Cuál es el problema con los suelos?
Lo estamos salinizando, lo erosionamos, lo cementamos... Básicamente, lo maltratamos. Según las estadísticas oficiales del Inventario Nacional de Suelos, estamos hablando de que en el conjunto de España, al año, más de 500 millones de toneladas de suelo se pierden por erosión, pese a que es lo que nos da de comer. Es un problema que ocurre sobre todo cuando el suelo está desprovisto de vegetación. Las raíces de la vegetación y la hojarasca permiten que el suelo se mantenga donde está. Cuando desaparece la vegetación, el suelo queda expuesto a la acción erosiva del agua y el viento. Los datos apuntan a que más de un tercio de la superficie española soporta erosiones que se califican como graves o muy graves. En nueve comunidades autónomas, el promedio de pérdida anual de suelo está por encima de lo que se considera tolerable.
Aunque la agricultura utiliza el 80% del agua en España, desde el sector del regadío se defiende que ese tipo de agricultura es una herramienta para frenar la desertificación. ¿Qué le parece esa afirmación?
Es una falacia por dos motivos. Primero porque el regadío es un agente de desertificación fundamental al sobreexplotar el agua, sobre todo los acuíferos. Un aspecto clave para que nuestros ecosistemas puedan albergar vida es el agua que los sustenta. Y esa agua, en muchos ecosistemas, está fuertemente determinada por los aportes de los acuíferos, que son los que estamos sobreexplotando y agotando con la agricultura intensiva. 
Además, se alude a que los cultivos disminuyen la erosión del suelo, por la vegetación que mantienen, cuando lo que ocurre es todo lo contrario. Las técnicas de cultivo tradicionales, de laboreo o de eliminación de la vegetación natural, aumentan mucho la erosión del suelo en comparación con los ecosistemas naturales. La agricultura no solo no frena la desertificación, sino que la incrementa. 
El regadío es un agente de desertificación fundamental al sobreexplotar el agua, sobre todo los acuíferos

Entonces, ¿debería plantearse una reducción de la superficie de regadío?
Sí, lo que tenemos que ir planteando es reducir el regadío, empezando sobre todo y fundamentalmente por el regadío ilegal. Se desconoce la extensión del regadío ilegal, pero como podemos ver en la zona de Doñana, en Daimiel, en el Mar Menor, pero también en otras zonas como la Axarquía en Málaga, estamos hablando de miles y miles de hectáreas de regadíos ilegales, que son las primeras que habría que clausurar. Lo que está claro es que ya no puede plantearse un aumento del regadío, sencillamente porque no va a haber agua para poder regarlo todo, y si queremos racionalizar el uso del agua y salvaguardar nuestros recursos hídricos con el escenario de cambio climático que tenemos para el futuro hay que limitar y reducir el regadío, no nos queda otra. 

El ministro de Agricultura, Luis Planas, ha defendido que no hay que reducir el regadío en España, y desde su Ministerio se va a destinar una enorme inversión de dinero público a la modernización de los regadíos. ¿Se ahorra agua con esa medida?
Es importante aumentar la eficiencia. Si estás regando a manta y lo pasas a riego por goteo, ahorras mucha agua. Pero ahora bien, lo que ocurre en la práctica es que ese ahorro de agua no se traduce en un ahorro real, porque los regantes tienen concesiones de agua. Si al mejorar la eficiencia del regadío ahorran agua, lo que suelen hacer es poner más superficie en cultivo, por lo que al final ese ahorro es cero. No solo no se ahorra agua, sino que aumenta la superficie regada, aumenta la demanda a futuro. 

Dicho así es un ciclo algo perverso...
Con el regadío se da un ejemplo clarísimo de lo que se llama paradoja de Jevons, que es que cuanto más eficientes somos en el uso de un recurso, más usamos ese recurso. A la vista está que el regadío no para de crecer en nuestro país, y que el consumo de agua por parte del regadío sigue aumentando pese a las inversiones millonarias que se hacen cada año en mejora de regadíos. Si realmente estas inversiones fuesen efectivas, veríamos una disminución continuada del uso del agua en el regadío conforme mejora la eficiencia, lo cual no es el caso. La evidencia y la realidad nos dice que si aumentamos la eficiencia, acabamos usando más agua. 

Y aparte de reducir el regadío, ¿qué otras medidas son necesarias?
Es imperativo reducir el desperdicio alimentario. Una parte de la cosecha se tira antes de ser comercializada porque no puede venderse, lo que ocurre frecuentemente cuando el mercado está saturado debido a un exceso de producción. En estos casos, los precios son tan bajos que no compensa cosechar la fruta y verdura. Si tomamos datos oficiales del Ministerio de Agricultura, en España no se han comercializado casi 64 millones de kilos de fruta y verdura aptos para el consumo entre diciembre de 2021 y diciembre de 2022. Y estas son cifras oficiales que los agricultores registran para cobrar subvenciones de la PAC, la cantidad real de fruta y verdura que se tira o no se recoge es mucho mayor.
La evidencia y la realidad nos dice que si aumentamos la eficiencia, acabamos usando más agua. 

Muchos agricultores de secano en diversas zonas de España están augurando una cosecha desastrosa, con pérdidas enormes en el cereal, por ejemplo. ¿Se puede adaptar este tipo de agricultura, que depende de la lluvia, a un escenario climático con sequías más intensas y prolongadas?
Es algo que tenemos que hacer, y es algo que tenemos que hacer a múltiples niveles. Habrá que buscar cultivos que sean más resistentes a la sequía, y que puedan permitir cierta productividad en condiciones climáticas más secas que las que tenemos a día de hoy. Estoy pensando en cultivos como el algarrobo, que es un árbol que está muy bien adaptado a las condiciones de nuestros entornos semiáridos. Se está haciendo mucha investigación muy buena en nuestro país, y hay mucha que queda por hacer, para obtener variedades más resistentes a la sequía para determinados cultivos, variedades mejor adaptadas a las condiciones climáticas que vamos a tener en el futuro. Claramente tenemos que ir adaptando la agricultura de secano, porque con un clima más árido y más impredecible, será cada vez más difícil llevarla a cabo tal y como la veníamos realizando hasta ahora. Una vez el territorio se ha degradado, ¿hay algo que hacer para revertir el avance de la desertificación?Es posible, no es sencillo pero es posible. Lo primero que hay que hacer es gestionar mejor el agua, ahorrar agua, intentar que se vayan recuperando poco a poco nuestras masas de agua subterráneas, no seguir sobreexplotándolas y contaminándolas. Esa es la norma número uno. Luego tenemos que ir recuperando el suelo, por ejemplo, incorporando los restos de las cosechas al suelo, que en muchos sitios a día de hoy se queman. Así mejoramos su contenido en materia orgánica, mejoramos su capacidad de infiltración de modo que, cuando llueva, ese suelo sea capaz de infiltrar mejor el agua y retenerla durante más tiempo.
Si eso lo combinamos con técnicas de no laboreo en los cultivos, dejar la vegetación natural, esta vegetación también va a ir incrementando los niveles de carbono en el suelo, va a prevenir la erosión, y cuando lleguen lluvias torrenciales ese suelo estará mejor sujetado y se perderá menos. Todos estos cambios en los sistemas agrícolas los podemos combinar también con campañas de revegetación, con especies adaptadas a las condiciones climáticas más secas.
Cuando habla de campañas de revegetación, ¿se refiere a plantar árboles?
Las especies arbóreas se pueden utilizar en aquellos lugares en los que las condiciones climáticas futuras permitirán el mantenimiento de estos árboles, pero en otras muchas zonas esto ya no va a ocurrir. Hay que empezar a utilizar de manera más frecuente otras especies vegetales mejor adaptadas a las condiciones de sequía, especies herbáceas y arbustivas. También, aunque este tipo de investigación todavía está en pañales, para la restauración y recuperación de suelos degradados podemos utilizar otros organismos como las cianobacterias que forman parte de la costra biológica. 
¿Qué es la costra biológica?
Es un conjunto de organismos que viven en la superficie del suelo, son muy importantes a nivel global y en nuestro país ocupan una gran superficie dentro de los ecosistemas áridos y semiáridos, los que no están degradados, porque estos organismos son muy sensibles al pisoteo y la perturbación del suelo. Suelen ocupar buena parte de la superficie que no está ocupada por las plantas vasculares, son agrupaciones de musgos, de líquenes, de cianobacterias, y de una comunidad microbiana asociada que juega un papel ecológico muy importante. 

¿Cuáles son esas funciones?
Estos organismos por una parte fijan carbono, contribuyen a aumentar los contenidos de materia orgánica del suelo y a reducir CO2 de la atmósfera, también los hay capaces de fijar nitrógeno, y algunos, como las cianobacterias, secretan sustancias, se denominan exopolisacáridos, que fijan las partículas de suelo. Son como una especie de pegamento que aumenta la estabilidad del suelo y reduce su erosión. Debido a estas características, y a que son organismos que son capaces de vivir sin precipitación, solo con la humedad ambiental, son muy resistentes a la sequía, y se están empezando a utilizar en muchas zonas áridas del planeta para recuperar suelos degradados. Aquí en España hay investigación al respecto, como la del grupo de Yolanda Cantón en la Universidad de Almería, y hay pruebas piloto muy prometedoras para utilizar estos organismos, estas comunidades biológicas, en la lucha contra la desertificación. 

¿Cree que esta sequía cambiará la manera de gestionar el agua en España?
Quiero ser siempre optimista, obviamente la sequía es una característica cíclica de nuestros climas, y si echamos la vista atrás, lamentablemente no hemos aprendido mucho de las sequías que hemos sufrido en épocas anteriores, si bien es cierto. Una característica que distingue a esta sequía de otras que hemos sufrido en el pasado, es que está acompañada de unas temperaturas a las que no estamos habituados, como tener 30 y pico grados en abril. Quiero pensar que esta sequía va a cambiar nuestra mentalidad, que vamos a ser conscientes que el agua es un recurso muy escaso y que lo hemos estado despilfarrando en muchas ocasiones. Quiero pensar que tanto las administraciones cómo los ciudadanos van a ser más conscientes de la necesidad de plantearnos de una vez por todas un uso más racional de nuestros recursos hídricos, y que empecemos a relacionarnos con el agua y con los ecosistemas naturales de una manera diferente a como lo hemos estado haciendo hasta ahora.

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