Nace esa plataforma en la que 168 comercios y empresas del medio rural ya comercializan sus productos y servicios...
Pero, Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de prueba. La iniciativa consolida su implantación territorial y avanza hacia una nueva fase de promoción y crecimiento.
La provincia de Burgos cuenta desde hoy con una nueva herramienta real para el impulso del comercio rural, avanzando de forma decidida en la digitalización de su comercio rural con la consolidación de Burgos Rural Market, una plataforma digital ya operativa que permite a los comercios y servicios del medio rural vender y promocionarse online, conectando territorio, economía local y nuevas tecnologías.
El proyecto está impulsado por SODEBUR y se ha construido desde una lógica claramente territorial, mediante un trabajo conjunto y coordinado con los grupos LEADER de la provincia de Burgos: ADECO Camino, ADECO Bureba, ADECOAR, AGALSA, ASOPIVA y ADR Ribera del Duero Burgalesa y CEDER MERINDADES, coordinado por este último-, nace como evolución natural de la experiencia previa de CEDER Merindades con el marketplace comarcal Merindades Plaza, que ha servido como base técnica y metodológica para este nuevo salto a escala provincial. Esta coordinación técnica y operativa del proyecto asumida por CEDER Merindades, le ha llevado a liderar el diseño del modelo común, el desarrollo de la plataforma, la relación con los equipos técnicos y la articulación de un marketplace único capaz de integrar la diversidad de los territorios rurales bajo una misma marca provincial.
BURGOS RURAL MARKET ya está en funcionamiento, y en apenas un año se ha desarrollado toda la arquitectura del proyecto: desde la definición del modelo de adhesión, los convenios con comercios vendedores y de servicios, la formación personalizada, hasta la creación de una imagen de marca común para todo el territorio rural provincial.
Un proyecto que se apoya en una experiencia real y contrastada
Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de pruebas. Gracias al recorrido de Merindades Plaza, el marketplace provincial ha podido construirse sobre bases sólidas previas que han permitido testar el comportamiento del usuario, conocer las dificultades reales de los pequeños comercios en el entorno digital y ajustar tanto la tecnología como los procesos internos.
Un proyecto construido desde el territorio
Uno de los pilares de Burgos Rural Market ha sido su proceso participativo, en el que han intervenido los Grupos de Acción Local de las distintas comarcas rurales de la provincia. Este trabajo conjunto ha permitido definir una marca, unos valores y una estructura común, respetando al mismo tiempo la identidad y diversidad de cada territorio.
En la actualidad, Burgos Rural Market cuenta con un total de 168 comercios adheridos, en términos de convenios firmados, distribuidos entre las distintas comarcas rurales de la provincia. Este dato refleja un avance significativo en el proceso de implantación territorial del proyecto, centrado en sentar unas bases firmes que aseguren su correcto funcionamiento y su continuidad a medio y largo plazo.
La plataforma permite actualmente:
.- La venta online de productos de comercios rurales.
.- La visibilidad y promoción de servicios profesionales del medio rural, facilitando la información para su contratación.
.- Opciones de envío a domicilio y recogida en tienda.
.- Un sistema de gestión sencillo para los comercios, acompañado de formación y soporte continuos.
Nueva fase: promoción, visibilidad y ampliación de funcionalidades
Con la plataforma ya activa y visible, Burgos Rural Market entra ahora en una nueva fasecentrada en la promoción y la dinamización, en la que se están impulsando acciones de comunicación y campañas promocionales orientadas tanto a dar a conocer la plataforma entre la ciudadanía como a fomentar su uso y la incorporación progresiva de nuevos comercios y servicios, con el objetivo inmediato de que Burgos Rural Market se consolide como una herramienta estable y útil para el medio rural provincial.
El proyecto continuará evolucionando desarrollando nuevas funcionalidades, como la implantación de un sistema de reservas, que permitirá ampliar su alcance más allá de la venta de productos, integrando también a profesionales, experiencias y actividades del medio rural.
Mucho más que una plataforma de venta
Burgos Rural Market representa un cambio de modelo: una apuesta por un comercio rural moderno, digital y conectado, sin perder su esencia. Un proyecto que demuestra que el medio rural no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, adaptarse y competir en el entorno online.
Burgos Rural Market se concibe así como una herramienta estratégica de dinamización económica, que va más allá del comercio online, no solo busca vender productos, sino dinamizar el medio rural, apoyar a pequeños negocios, favorecer la fijación de población y ofrecer a la ciudadanía una forma sencilla de consumir local también en el entorno digital. Es una apuesta por el apoyo al pequeño comercio, la visibilización del talento rural y el fortalecimiento del tejido económico local. Un proyecto construido desde el territorio y para el territorio, que demuestra que el medio rural de Burgos no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, crecer y competir en el entorno digital.
Esta mañana, bajo la suave llovizna que envolvía campos y casas, paseando por caminos milenarios, hoy en parte reivindicados y en parte, maltratados, una reflexión de entre las muchas que iban saliendo, ha venido a nuestra conversación.
¿Cuánto tiempo llevamos perdiendo población en este pequeño pero representativo espacio de nuestra geografía? …
¿ Recuerdas cuando éramos pequeños, esa competencia infantil de ver qué pueblo era más grande ?… el mío tiene tantos, el tuyo treinta menos.
Esa misma pregunta con cuatro años de diferencia daba cifras mucho menores. Aparentábamos no asustarnos y seguíamos no poniendo el acento en que aquello iba bajando. En el fondo era un, ¿cuánto vamos a seguir menguando ?, ¿ llegaremos a desaparecer?…
Coincidimos en que aquella conciencia inconsciente de que algo estaba cambiando iba superpuesta con nuestros años de colegio, aquellos de la década de los sesenta y principios la de los setenta. Veíamos, casi sin ver, cómo iban faltando primos, vecinos y amigos que dejaban de estar durante los inviernos y que a veces, no siempre, reaparecían en verano si tenían una casa a la que volver.
En esas ocasiones en las que hablamos de nuestros pueblos para el público, para los de fuera, para los que no conocen ni conocemos, sacamos a la luz lo grandes que fuimos, los cada vez más grande en número de habitantes que llegamos a tener, las casa que había, las grandes, las pequeñas, los conventos, los escudos y las casas solariegas donde moraron nuestros ilustres antepasados de los que parecemos ser descendientes directos. Ocios y Velascos y demás nombres de pro en nuestra memoria para que esta nos sostenga a todos los que nunca los tuvimos, al menos, reconocidos.
Fuimos tantos y tuvimos tanto, la herrería, las panaderías, las tabernas y los ultramarinos. Pueblos llenos de campesinos, canteros, terrolleros, guarnicioneros, criados y criadas, mujeres pobres, medio pobres y alguna rica.
La verdad es que llegado el momento, con todo el cambio, unos pudieron quedarse, algunos lo prefirieron y otros no tenían la confianza de salir a buscar pero muchos oyeron que fuera, en las ciudades, había nuevas oportunidades. Nunca más la precariedad ni el mirar al cielo para ver si llueve o hiela. Fuera estaba el premio. No más frío, no más calor y mis hijos a estudiar que médicos o abogados serán.
Los que nos quedamos también nos fuimos a estudiar o a trabajar y de allí, tampoco volvimos, si acaso y con casa, en vacaciones y en Navidad.
Los que dejamos atrás, aquellos que lo eligieran o no, han sostenido el espacio de nuestra infancia, nuestros campos y nuestras casas, ya no están. Sostuvieron nuestra historia, la de cada uno pero también la de todos, la historia de el mundo rural en este lugar de la Tierra que no deja de tener un importante peso en la Historia como tal. Sostuvieron pueblos enteros con sus manos pero ya no están.
Algunos hemos vuelto y algunos más nos vienen a visitar. Hay quien incluso se instala para quedarse porque igual están buscando algo que
aquí pueden encontrar. Ojalá !
¿ Seremos capaces de compensar tanta pérdida y tanto cambio ?… ¿ Podremos mantener lo bueno de lo que nos sostuvo hasta llegar aquí o preferiremos cerrar los ojos y soñar con que nuestros mayores, los que ya no están , mantendrán la llama viva en el altar ?
Los pueblos han atraído población nacional y extranjera
desde 2018 y crece el número de personas ocupadas,
especialmente mujeres.
De los 6.832 municipios con menos de 5.000 habitantes en 2018,
el 79% actualmente tiene un saldo migratorio positivo
En 2024, los municipios de menos de 5.000 habitantes aumentaron su
población en 22.020 personas, según la revisión del Padrón Municipal de
Habitantes publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE),
lo que supone el crecimiento de la población del medio rural por
séptimo año consecutivo. Desde 2018, los pequeños municipios han
aumentado su población en 163.027 personas.
Este incremento es debido fundamentalmente a la llegada de nuevos
residentes a estos municipios. En 2024, el medio rural atrajo 68.814
habitantes, 10.405 más que el año anterior, como refieren los resultados
de la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia publicados
también en esta jornada. Durante los últimos siete años los municipios
con menor población han atraído a 447.667 habitantes, de los cuales
alrededor del 40% proceden de otros municipios del país.
2018 marcó un punto de inflexión en la pérdida de población y la
emigración registrada en los municipios rurales. En ese año, 6.832
municipios en España tenían menos de 5.000 habitantes y concentraban una
población de 5.700.024 personas. La mayoría de ellos tenían un saldo
vegetativo negativo, a lo que se añadía la salida de población,
especialmente mujeres y jóvenes. Entre 2011 y 2017, todas las
comunidades autónomas, salvo País Vasco y Madrid, perdieron población en
los pequeños municipios, con una reducción del 6,1 %, 405.371
habitantes menos en 7 años.
Sin embargo, las cifras actuales evidencian que, desde 2018, aunque
su saldo vegetativo es negativo, los pueblos han atraído población
nacional y extranjera, ha crecido el número de personas ocupadas,
especialmente mujeres, y solo Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y
León continúan perdiendo población en el conjunto de los pequeños
municipios.
CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN EL MEDIO RURAL El saldo migratorio positivo entre 2018 y 2024 no se concentra en
unos pocos municipios, sino que se registra de manera generalizada. De
los 6.832 términos con menos de 5.000 habitantes registrados en 2018,
5.398 (el 79%) actualmente tienen un saldo migratorio positivo, incluso
en los municipios más pequeños, por debajo de los 100 habitantes, o más
remotos. La llegada de población al medio rural está vinculada al crecimiento
demográfico del país y los saldos migratorios positivos son, en una
buena parte, consecuencia de la llegada de población extranjera. No
obstante, su peso en la población de los municipios con menos de 5.000
habitantes es reducido: un 10,2% de la población frente al 14,1%
nacional. El 83% de los pequeños municipios tienen un porcentaje de
población extranjera por debajo de la media nacional, y en el 43%
representa menos del 5% de su población.
POLÍTICAS PARA AFRONTAR EL RETO DEMOGRÁFICO Desde la creación de la Secretaría General para el Reto Demográfico,
en el año 2020, se han puesto en marcha múltiples medidas, en
coordinación con el resto de ministerios y con otros niveles de la
administración, incardinadas en el Plan 130 Medidas frente al Reto
Demográfico, que ha movilizado más de 13.000 millones de euros entre
2021 y 2024. Como parte de las iniciativas, se han implementado convocatorias de
ayudas para la reactivación social y económica de zonas con problemas de
despoblación, que desde 2022 han posibilitado el financiamiento de más
de 700 proyectos, por un importe total de 69,8 millones de euros.
Actualmente, el MITECO mantiene abierta una nueva convocatoria de
subvenciones para financiar proyectos innovadores y combatir la
despoblación. Asimismo, se ha creado la Red de Centros de Innovación Territorial
(RedCIT) que, en coordinación con diversos niveles de la administración y
basándose en la colaboración público-privada, están impulsando
iniciativas rurales innovadoras en los 23 centros que, en estos
momentos, forman parte de la Red. Atraer y retener el talento en los municipios de reto demográfico es
el propósito del Programa Campus Rural que, en sus cuatro ediciones, ya
ha llevado a más de 2.000 universitarios a realizar sus prácticas
curriculares en municipios del medio rural de menos de 5.000 habitantes.
El pasado día de Reyes, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en una carta al Paramento y al Consejo, propuso una vuelta de tuerca al presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) para el período 2028-2034.
Podría ser una respuesta a las movilizaciones históricas de agricultores y ganaderos de toda Europa, antes de Navidad. Parece más bien tratarse de una forma de intentar vencer los recelos de algunos Estados Miembros (EEMM), liderados por Francia, para la aprobación del acuerdo comercial con Mercosur.
La aplicación del acuerdo requiere de una mayoría cualificada en el consejo de la UE (al menos el 55% de los EEMM que, a su vez, representen al 65% de la población) y la posición de algunos países como Francia o Italia, contrarios, en mayor o menor grado, al mismo, hace peligrar, todavía a fecha de hoy, el acuerdo en la reunión del consejo de este próximo 12 de enero. Los motivos que se aducen para oponerse son en el ámbito del sector agrario, relativos a la preferencia arancelaria y la activación de las cláusulas de salvaguardia en caso de que las importaciones causen graves perjuicios para el sector europeo, y el cumplimiento efectivo de las cláusulas espejo -que se puedan controlar de verdad- para que los productos de Mercosur cumplan la normativa europea en materia de sanidad vegetal y animal. No es sólo una cuestión de Francia, Italia y otros EEMM, sino una preocupación de gran parte de los agricultores europeos.
Es en este contexto, para tratar de cambiar el parecer de los EEMM que se han mostrado más beligerantes con el acuerdo y de contentar a los agricultores, y salvar el acuerdo con Mercosur, en el que se produce esta nueva propuesta de la Comisión para la PAC.
Conviene recordar que el planteamiento inicial de la Comisión, de julio de 2025, asignaba a la PAC, un mínimo, blindado, de 293.700 millones de euros para 2028-2024 -de los que España dispondría de 37.000 millones-. A esta cifra, se le añaden 6.301 millones de euros, en forma de reserva de crisis para el sector agrario, lo que totaliza unos 300.000 millones de euros la PAC[1].
Los importes asignados a la PAC, tanto a nivel comunitario, como en el caso del sobre previsto para España, suponen una reducción del 22% sobre el período actual. Es cierto que se podrían adicionar más fondos dentro de los 865.076 millones de euros del nuevo fondo para los planes de asociación nacionales y regionales, donde se encuentra la PAC[2], pero la competencia -por más fondos- con otras políticas, supone un riesgo enorme de que la PAC, finalmente, tenga en 2028-2034, menos dinero que en el período actual.
¿Qué supone la nueva propuesta de Von der Leyen?
Es sencillo.
En primer lugar, la propuesta inicial, preveía una cantidad para ajustar las medidas dentro de los Planes nacionales y regionales según la ejecución de las mismas, a lo largo del período 2028-2034. Lo que hace la Comisión es proponer que dos terceras partas de esta cantidad, 45.000 millones de euros, se utilicen específicamente para la PAC -y no para otras políticas-, y que se puedan poner a disposición de los EEMM, desde el 2028. No supone un incremento directo del presupuesto para la PAC, pues serían los EEMM los que tendrían que decidir, si optan o no por activar esta opción.
Por otra parte, la Comisión propone que cada país decida si destina hasta un 10% de los 487.000 millones de euros del fondo para los planes de asociación nacionales y regionales que no se encuentran “blindados” -es decir, que pueden dedicarse a las prioridades que cada Estado Miembro desee, dentro de las políticas que engloba el fondo-, 48.700 millones de euros, para medidas agrarias de desarrollo rural, que en la propuesta inicial estaban excluidas para acceder a estos recursos. Esta cantidad, podría aumentarse hasta los 63.700 millones de euros, utilizando 15.000 millones de euros en forma de préstamos, dentro de la política “Catalyst Europe”.
Estas dos propuestas incrementarían el presupuesto previsto para la PAC, que podría pasar de 300.000 millones de euros -incluida la reserva de crisis- a hasta 408.700 millones de euros -incluidos los préstamos-, lo que supondría algo más de lo que supone la PAC en este período (unos 386.600 millones de euros).
Sin embargo, la propuesta, que supone un avance, tiene truco.
Y es que, este este dinero extra para la PAC sería a costa de la reducción de otras políticas, y deberán ser los EEMM, a los que la Comisión traslada la presión, los que tomen la decisión sobre si optan, o no, por aumentar el dinero para la PAC.
Algo así como la multiplicación de los panes y los peces;. Difícil.
En la aldea valenciana de Casas de Pradas, Julio Haya se ha propuesto combatir el éxodo rural con la revitalización del pueblo que lo vio nacer: Mi Aldea.
A través de la rehabilitación de viviendas o solares que estaban en desuso, ya son dos las casas inauguradas en lo que lleva de recorrido: Casa Felicita y Casa Felipa. Por el camino debemos sumarles al menos otras ocho propiedades que prometen ver la luz en los próximos años, además de otros proyectos por los alrededores vinculados a la explotación agraria, de los que hablaremos unas líneas más adelante.
Mi Aldea es esa vuelta a los orígenes que tanto tiempo llevamos demandando, de devolver al mundo rural la importancia que se merece, alejarnos del ruido de las grandes urbes y presenciar el renacer de los pueblos de siempre. Además, es momento de ofrecer nuevas oportunidades a aquellas personas que en lo más profundo de su ser nunca quisieron abandonar el campo.
El lujo de volver a lo esencial
Y es que todo pueblo no existiría sin los nombres que lo habitan (o que lo hicieron en su momento). Felicita, Felipa, Elena, Emilieta, María, las Serranas…todas ellas son las protagonistas de Mi Aldea, pues suyas eran las casas que ahora pueden presumir de tener una segunda vida en esta nueva etapa y donde han mantenido los nombres de sus antiguas propietarias en un claro homenaje al pasado que nos llega en forma de nuestro presente.
Al impulsor de esta iniciativa, el arte de la hospitalidad no le viene de nuevas. Este profesor de secundaria de francés e historia que ya no ejerce, comenzó hace una década en el mundo empresarial con Apartamentos de Pradas, una empresa de alojamientos vacacionales en Valencia. En 2022 cambiaron el ritmo frenético de la capital del Túria por uno más pausado con la primera vivienda rehabilitada de Casas de Pradas: Casa Felicita.
“Mi Aldea es un proyecto global que busca poner en valor nuestra zona, utilizando la rehabilitación de las casas como motor para favorecer el desarrollo económico de la aldea, mantener viva tanto su historia como su patrimonio y crear comunidad con negocios y productores locales, a la vez que ofrecemos una propuesta sostenible de turismo de calidad a nuestros huéspedes”, indica Julio Haya...
Mucho más que la rehabilitación de viviendas
No solo de casas va la cosa. Como viene siendo habitual en estos casos, cuando se vende una propiedad, esta va acompañada de las tierras que le corresponden. Y así, a la misma vez que Julio compraba una casa, también se quedaba con sus tierras. Es justo ahí cuando entendió que los pueblos no viven solo de las personas que los visitan, sino de las que lo habitan trabajando, cuidado y acompañando un paisaje rural. “Me di cuenta que para que todo el engranaje funcione, el campo tiene que estar en marcha y en completo funcionamiento. Nos tenemos que preocupar por las personas que viven ahí, además de todo el entorno que lo acompaña”, añade...
Durante estos días muchas pueblos son y serán el punto de encuentro para la celebración del Día Universal del Orgullo Rural, lugares para celebrar juntos nuestra Vida en ellos, una Vida real, plena, diversa, grande e imprescindible para la sociedad, para la vida, para el planeta.
Celebramos la Vida en nuestros pueblos.
Celebramos nuestra Vida.
El movimiento del Día Universal del Orgullo Rural no nace en ningún despacho de ninguna ciudad, ni es propuesta de ningún partido político. Nace de las personas que por decisión propia, decidimos vivir en el medio rural.
Nace de nuestros pueblos: nuestras calles y plazas, no tan vacías, pues estamos y vivimos aquí, por deseo, por convicción. Basta de estereotipos negativos sobre medio rural.
Queremos poner de manifiesto nuestra diversidad y alegría de vivir aquí.
Para ello tenemos algo que aprender, no es fácil, a reivindicar en positivo, reivindicar sin dar pena o ganas de huir, sin tirarnos piedras a nuestros propios tejados, comprendiendo el significado de las palabras que usamos y lo que conllevan. Porque si queremos ser más y no menos, construir y no derruir, debemos reivindicar de una manera que la gente quiera quedarse y venir a vivir, sin ser artífices de lo que realmente no queremos.
Ya hemos dicho que no es fácil (y no vende tanto), pero es posible, real y urgente. Porque no se trata sólo de hablar en positivo,
se trata de dar valor a nuestras vidas, a nuestros pueblos, a nuestro entorno
y tomar conciencia de la riqueza que tenemos.
Porque si nosotros ponemos el foco en nuestro valor nadie nos podrá ningunear por mucho que lo intenten.
Nuestro corazón late fuerte, que nuestros sueños son realidad, que tenemos la gran suerte de que los niños y niñas del medio rural saben lo que es vivir en comunidad, en vecindad, que nuestra vida es esa escapada rural que otros necesitan, que nuestros territorios están llenos de iniciativas, proyectos, ganas, cultura y de recursos naturales...
Nosotros visilizamos lo bueno de vivir en nuestros pueblos, gritando a los cuatro vientos que somos felices, que nos juntamos, que hacemos, que creamos y transformamos, que somos capaces y lo conseguimos.
Mostramos nuestra actividad, nuestra vitalidad, nuestra diversidad y nuestra alegría.
Hoy nos juntamos y retroalimentamos nuestro orgullo y damos mucha envidia.
Que las manos que trabajan la tierra Vuelvan a ser importantes,
Que el conocimiento a base de vivir cada estación sobre el terreno e interactuar
con la naturaleza Vuelva a ser cultura.
Porque vivimos aquí y queremos seguir viviendo aquí, observando el cielo y el cambio de las estaciones con nuestro
Por
un lado, el presupuesto propuesto, de 2 billones de euros para el
conjunto del período, se puede calificar de austero -teniendo en cuenta
los desafíos globales se esperaba un presupuesto significativamente
mayor-, que supone un incremento del gasto público real respecto a
2021-2027 -descontando los fondos Next Generation- de unos 800.000
millones de euros -de los que 168.000 millones, como se ha comentado,
serían para pagar la deuda de los Next Generation-.
De
ellos, se asigna una partida de 0,865 billones de euros (el 44% del
total del nuevo MFP) para el nuevo Fondo para los planes de asociación
nacionales y regionales, donde está incluida la PAC, además de la
política pesquera común, la política de cohesión o la de interior.
De
los 865.076 millones de euros del fondo a nivel europeo, la PAC contará
con un mínimo de 293.700 millones de euros para las siguientes
intervenciones de apoyo a los ingresos de los agricultores: nuevas
ayudas degresivas por superficie -con modulación y techo por
explotación-, ayudas acopladas, pago específico para el algodón, ayudas
en zonas con limitaciones, apoyos por las desventajas derivadas del
cumplimiento de determinados requisitos, ayudas agroambientales, ayudas
para los pequeños agricultores, instrumentos de gestión de riesgos,
inversiones en las explotaciones, instalación de jóvenes, ayudas para la
compatibilidad con la vida personal e intervenciones sectoriales.
De
los 293.700 millones de euros de fondos destinados a apoyar los
ingresos de los agricultores y ganaderos, la Comisión Europea ha
propuesto para España, 37.235 millones de euros, el 12,68% del total del
presupuesto para esta partida a nivel comunitario, algo más de lo que
representa (sumando FEAGA y FEADER) en el período 2021-2027 (11,95%).
De
forma adicional, dentro de este nuevo fondo, para toda la UE, se
reservan 6.301 millones de euros para una reserva de crisis para el
sector agrario, el doble que en el período actual.
Así,
la PAC tendría garantizados 300.000 millones de euros para todos los
Estados Miembros, alrededor de un 22% menos que en 2021-2027. En el caso
de España, los 37.235 millones de euros son un 78% de los 47.724,30
millones de euros de los que dispone para el período 2021-2027.
No
obstante, del fondo de 0,865 billones de euros, hay 452.964 millones de
euros que no están asignados a ninguna política (“not ring fenced”) y
que podrían utilizarse para aumentar (“top up”) los recursos destinados
para intervenciones de apoyo a los ingresos de los agricultores ya
mencionadas y para poner en marcha las intervenciones de LEADER-será
obligatorio para los Estados Miembros-, cooperación para el conocimiento
y la innovación en los sectores agrario y forestal y en el medio rural,
iniciativas para la cooperación local y territorial, programas
escolares de alimentación, intervenciones en regiones ultraperiféricas y
ayudas de crisis para los agricultores.
La
“salida” de la PAC de estas medidas, supone una dispersión de las
intervenciones que afectan al sector y al desarrollo rural, pero puede
suponer más sinergias en su implementación y el acceso a más recursos y
objetivos políticos, lo que podría ser muy interesante, por ejemplo,
para la metodología LEADER, muy adecuada para enfoques territoriales y
transversales, cuyo encaje en una política sectorial como la PAC siempre
ha sido muy dificultoso.
Por
otra parte, esto significa que habrá más recursos para el sector
agrario y el medio rural, pero será clave la negociación para la
asignación de estos fondos “not ring fenced” entre Estados Miembros y,
una vez en España, la negociación para que el sector agrario y el medio
rural reciban un trozo relevante del “pastel” nacional.
Únicamente
las ayudas degresivas, las acopladas, el pago específico para el
algodón y el pago a los pequeños agricultores, tendrán una financiación
al 100% por parte de fondos comunitarios. El resto de las intervenciones
de apoyo a los ingresos de los agricultores, y los programas escolares,
contarán con un mínimo de cofinanciación nacional del 30% por parte de
los Estados Miembros, lo que puede suponer más fondos para el sector
agrario, pero, a la vez, puede generar grandes diferencias en los apoyos
de unos Estados Miembros frente a otros.
Por
otra parte, la arquitectura medioambiental se simplifica. Todas las
ayudas con base superficial o por cabeza de ganado estarán sujetas a lo
que la Comisión Europea ha denominado “farm stewardship”, algo así como
“vigilancia o custodia agraria”, salvo la ayuda para pequeños
agricultores -sólo tendrán que cumplir la condicionalidad social-, que
incluye los requisitos legales de gestión -de forma muy resumida, las
normas ambientales, de salud pública, sanidad vegetal, bienestar animal y
condiciones laborales- y las “prácticas protectoras” del clima la
biodiversidad, y la conservación de suelos y agua.
De
manera voluntaria, los agricultores podrán acogerse a las acciones
agroambientales y climáticas que ponga en marcha cada Estado Miembro,
que sustituirán a los eco-esquemas y a las medidas agroambientales. Una
diferencia importante con el período actual es que estas ayudas
ambientales tendrán una cofinanciación mínima del 30% por parte de cada
Estado Miembro, cuando ahora, los eco-esquemas tienen financiación 100%
comunitaria.
Otras
novedades importantes son el nuevo paquete de ayudas para el inicio en
la actividad (hasta 300.000 euros de ayuda para jóvenes), la prohibición
de que las personas jubiladas cobren las ayudas a partir de 2032, y que
los Estados Miembros podrán aumentar las ayudas para jóvenes y mujeres
agricultoras en sus planes.
En
definitiva, y como primera aproximación al contenido de las propuestas,
lo peor es la reducción de fondos -aunque lo que se establece para la
PAC, como se ha comentado, es un mínimo, y el dinero para el sector
podrá incrementarse-, pero hay muchas cuestiones positivas, en las que
hay que trabajar desde ya, para defender bien los intereses de los
agricultores y ganaderos y de los habitantes de nuestro medio rural.
*Francisco Martínez Arroyo.Ingeniero Agrónomo, con experiencia en política agraria y medio rural. He desarrollado mi actividad profesional en distintas administraciones, en temas agrarios, rurales y medioambientales. He sido durante ocho años, hasta julio de 2023, Consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Autor de dos libros: «El resurgir del agro» (Editorial Agrícola, 2024) y “Ruralsiglo21. Una década de reflexiones” (Agrifood Comunicación, 2023). También, de la «Guía práctica de la nueva PAC 2014-2020» (Editorial Agrícola, 2012).
Una venta de patatas organizada por la familia Demassiet. La familia de agricultores que arrasa con sus patatas a cuarenta céntimos el kilo: «Vendemos 25 toneladas al día»
Una venta de patatas organizada por la familia Demassiet.
Cada semana, atraen a cientos de vecinos gracias a la calidad de sus productos y los bajos precios de sus patatas, que venden a seis euros por quince kilos
En tiempos de incertidumbre para el sector agrícola, la familia Demassiet, en el norte de Francia, ha convertido una crisis en una oportunidad. Tras perder sus contratos con la industria agroalimentaria en 2020, estos agricultores decidieron apostar por un sistema de venta directa que hoy es un auténtico fenómeno en Île-de-France, atrayendo cada semana a cientos de vecinos y parisinos en busca de sus frutas y verduras a precios imbatibles.
La idea surgió en mayo de 2020, al término del primer confinamiento, cuando la familia se enfrentaba a la pregunta urgente de qué hacer con las toneladas de patatas Fontane, ideales para freír, cultivadas en sus 40 hectáreas. «Los fabricantes nos hicieron comprender que ya no necesitaban nuestras patatas», recuerda Jérémy Demassiet, uno de los responsables de la explotación y primer teniente de alcalde de Bois-d'Arcy (Yvelines), en una entrevista de un medio local.
Fue entonces cuando decidieron probar suerte con una primera venta directa en Saint-Cyr-l'École, un terreno privado a cuarenta minutos en coche de parís . «Al principio solo vinimos con un coche y una carreta. Y como funcionó tan bien, trajimos una furgoneta, y después, un semirremolque», relata Jérémy. El resultado superó todas las expectativas y lograron vender 17 toneladas de patatas en un solo día.
El entusiasmo no tardó en multiplicarse. Apenas dos semanas después, una nueva jornada de venta permitió colocar 50 toneladas más, impulsadas por el boca a boca. «No paraban de preguntarnos: '¿Cuándo vuelven?'», recuerda el agricultor. Desde entonces, la caravana de los Demassiet ha recorrido buena parte de Yveline y se ha extendido a otros departamentos de la zona.
En cada cita, largas colas de coches esperan frente al camión cargado de patatas. La clave del éxito está en la combinación de calidad y precio: una saco de 15 kilos se vende a tan solo 6 euros, es decir, 40 céntimos por kilo. «Antes vendíamos a 7,50 €, pero decidimos bajar el precio. No perdemos dinero, evitamos el desperdicio y ofrecemos un producto excelente», explica Jérémy.
Solo en su última venta en Les Mureaux, celebrada el 26 de septiembre, llegaron con 25 toneladas de patatas y atendieron a clientes durante toda la jornada. En ocasiones, incluso contemplan la posibilidad de movilizar un segundo camión para responder a la alta demanda.
En 2025, el proyecto ha seguido creciendo. A las patatas se han sumado coliflores y calabacines, también con precios hasta cuatro veces más bajos que los de los supermercados. «Queremos ofrecer productos accesibles sin sacrificar nuestra rentabilidad», afirma el agricultor.
Sin embargo, los Demassiet no se dejan llevar por la euforia. «No hacemos grandes planes. Cada año volvemos a empezar, hacemos balance y decidimos si continuamos. Lo que sí sabemos es que hemos recibido miles de agradecimientos. Es realmente conmovedor», confiesa Jérémy.
Ana González, natural de Santo Domingo de la Calzada, y David Ceballos, originario de Cantabria, son los últimos pastores trashumantes
riojanos que continúan recorriendo las cañadas con su rebaño a pie.
Junto a ellos camina también su hija Eda, de apenas dos años, que da
nombre a la ganadería familiar.
La historia de esta familia comenzó lejos de los pastos.
Ana y David trabajaban en otros oficios cuando decidieron cambiar
radicalmente de vida.
En 2015 compraron sus primeras 500 ovejas y, con
el paso del tiempo, ampliaron el rebaño hasta 600 cabezas, además de
incorporar 40 vacas de carne. Años después, en 2023, realizaron su
primera trashumancia completa, un sueño largamente planeado que atrajo
la curiosidad de los vecinos a su paso. «La gente nos saludaba desde las
puertas y hasta nos ofrecían merienda», recuerda David.
Ana González y David Ceballos junto a su hija Eda y su rebaño.Ganadería Eda
El trayecto que recorren no los lleva ya hasta tierras
extremeñas como antaño sino que discurre en un radio de unos cincuenta
kilómetros que entre Santo Domingo de la Calzada y los pastos de Matute,
Tobía y Anguiano, a través de la cañada del río Oja. Durante semanas,
en la temporada de trashumancia ascienden por las laderas del monte San
Lorenzo, a más de 2.000 metros de altitud, hasta dejar al rebaño
pastando libremente en las zonas más frescas, vigilado por siete
mastines que los protegen de los peligros.
La trashumancia, declarada recientemente Bien de Interés
Cultural Inmaterial por el Gobierno de La Rioja, ha sido durante siglos
una de las prácticas ganaderas más representativas de Europa. Consiste
en trasladar el ganado a lo largo del año buscando los mejores pastos y
condiciones climáticas. Sin embargo, la industrialización y el abandono
del medio rural la llevaron casi a la desaparición. Ana y David, con su
Ganadería Eda, son la excepción a la regla y un símbolo de resistencia.
Un caso, el suyo, especialmente particular ya que no
heredaron esta forma de vida suno construyeron desde cero. «Nadie en mi
familia se había dedicado a esto», confiesa Ana, en diversas entrevistas
llevadas a cabo en medios de comunicación riojanos, que junto a David y
ahora su hija Edad aseguran sentirse plenos. «Amamos los animales y la
libertad. Nos hace más felices estar en familia, al aire libre, que
tener un trabajo que no nos llene».
El matrimonio vive principalmente de la venta de
corderos, aunque la incorporación de vacas les ha abierto nuevas
oportunidades. Reconocen que los costes de producción son cada vez más
altos, pero no pierden la esperanza. «La carne se paga bien, y queremos
seguir creciendo», afirma David, que sueña con aumentar el número de
ovejas hasta 2.000 y las vacas hasta un centenar.
Mientras tanto, la pequeña Eda crece entre praderas,
ovejas y perros pastores. Sus primeros pasos los ha dado entre el sonido
de los cencerros y el silbido del viento. Sus padres creen que ese
contacto directo con la naturaleza le da una infancia distinta, marcada
por los olores del monte y el respeto por los animales. «Sabemos que
esto es sacrificado, pero compensa con creces».
Lucas Wafflart, junto a algunos miembros de su familia.Sud Ouest
El precio de la finca familiar se multiplicó por diez en la puja por
culpa de una sociedad inmobiliaria interesada en la propiedad
Javier Medrano. Diario Vasco
Es un gran alivio para Lucas Wafflart. A sus 18 años, este joven futuro agricultor
ha logrado recuperar la granja familiar que pertenecía a su abuelo,
tras meses de incertidumbre y una subasta judicial. Un largo periplo
lleno de tensiones y en el que la movilización de su comarca ha sido
clave para que finalmente la explotación agrícola de Mauvezin-sur-Gupie
en el sur de Francia pueda regresar a sus manos.
La finca, de 37 hectáreas, había sido puesta a la venta
por el tribunal de Agen en en Nueva Aquitania 140.000 euros, después de
que la familia Wafflart se viera abocada a la liquidación judicial.
Incapaces de reunir el dinero necesario, recurrieron entonces al apoyo
del entorno rural y de los internautas. En redes sociales y en la prensa
local se difundió un llamamiento: nadie debía superar la oferta de
Lucas para que la granja no cayera en manos de otro comprador.
El precio de salida se redujo finalmente a 10.045 euros,
pero un jubilado presentó una sobrepuja del 10% en julio, lo que obligó,
conforme a la ley, a celebrar una segunda subasta y desató la
indignación en el entorno agrícola local además de prolongar la
incertidumbre de la familia.
Finalmente, este jueves 16 de octubre, Lucas Wafflart
acudió por última vez al tribunal juidicial de Agen para asistir a la
subasta definitiva. No obstante, por delante quedaban doce minutos de
pujas antes de poner fin a meses de angustias en los que el
representante de Plan Rouge Agricole, una asociación creada para salvar
explotaciones en dificultades, encontró un rival inesperedo en una
sociedad civil inmobiliaria de Lot-et-Garonne, interesada en hacerse con
la propiedad.
Así, de los 11.050 euros iniciales, cada pocos segundos
el precio de la subasta por la granja del abuelo de Lucas Wafflart no
paraba de subir para desesperación del joven, que apenas podría mirar el
ascenso meteórico de los números hasta los 115.00 euros.
«Salimos contentos, pero indignados de que la venta haya
subido hasta 115.000 euros», declaró José Pérez,presidente de la
Coordinación Rural de Lot-et-Garonne, que acompañó a la familia desde el
inicio del proceso, tras lograr que la explotación agrícola haya podido
quedar en manos de los Wafflart. «Hay gente dispuesta a destruir
familias, a asesinar agricultores. Es horrible verlo. Menos mal que
Lucas ha contado con la solidaridad de los donantes de la colecta,
porque sale de aquí con una carga enorme para alguien tan joven».
El futuro de la granja de Lucas Wafflart
El acuerdo alcanzado con Plan Rouge Agricole permitirá
que Lucas reciba la explotación una vez concluya sus estudios. «Le
cederemos la granja cuando esté preparado. Es joven, tiene que seguir
adelante y llevar a cabo su proyecto», explicó José Pérez.
Por su parte, tras el cierre de la agónica subasta, Lucas
Wafflart prefirió regresar discretamente hasta su casa. «Voy a
anunciarles la noticia a mis abuelos. Les prometí que salvaría la
propiedad», señaló emocionado a los medios locales
un aula al aire libre donde los adultos del futuro se forman como antaño y sin móviles
El Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA) se desarrolla en Aragón, Cáceres y Guadalajara desde hace cuatro décadas. Un programa, desconocido para muchos en el territorio, que nació con el objetivo de recuperar un pueblo abandonado y que actualmente mejora las vidas de cientos de jóvenes al año.
En el corazón del Pirineo aragonés, el pequeño pueblo de Búbal
se ha transformado en un referente educativo gracias al Programa de
Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA),
impulsado por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y
Deportes. Desde su puesta en marcha en 1984, este proyecto ha permitido
que más de 50.000 estudiantes de toda España convivan durante una semana
en un enclave rehabilitado, donde la naturaleza y la historia se
convierten en herramientas de aprendizaje basado en la experiencia.
Considerado como el “programa decano del Ministerio”, PRUEPA
llegó a Búbal hace ahora 41 años con el objetivo de rehabilitar esta
localidad, que había sido expropiada en los años 60 para la construcción
del embalse de la Sarra. Grupos de universitarios primero, y alumnado
de centros educativos de secundaria años más tarde, fueron devolviendo a
la vida a través de distintas ediciones del programa las casas de
piedra de este pueblo, hoy convertidas en aulas, dormitorios, espacios
comunes, biblioteca, un museo y otros servicios por los que cada curso
escolar pasan estudiantes de 3º y 4º de ESO, y de Formación Profesional
Básica, para participar en actividades que combinan educación ambiental,
cultura rural, salud y desarrollo sostenible.
Uno de los aspectos que más llaman la atención a quienes han
participado en los últimos años en este programa es que no está
permitido el uso continuado del teléfono móvil, “solo lo tienen una hora
al día, el resto del tiempo los dispositivos están guardados”, explica
Ana Puzo, Coordinadora Programa en Búbal. Teniendo en cuenta la
dependencia del teléfono móvil que tienen los adolescentes; casi el 37%
pasa más de seis horas con el móvil según el Informe Cáritas, es una
noticia dura para los estudiantes: “Cuando el domingo nos dijeron que no
podríamos tener el teléfono con nosotros nos asustamos, yo creí que iba
a ser imposible. Dos días después, casi ni lo utilicé la hora que nos
lo dejaban, prefería hablar con mis compañeros en persona”, confiesa
Clara, de 15 años, alumna del Colegio de Elche.
Además, desde el domingo que llegan, hasta el viernes cuando se
despiden, tampoco tienen la posibilidad de consumo, ya queque no hay
tiendas, ni máquinas expendedoras, y no pueden hacer compras on-line sin
su smartphone. “Voy a volver a casa con el mismo dinero que me dio mi
madre al salir de casa”, comenta incrédula Samira, que ha viajado desde
Gran Canaria, y que a sus 14 años está encantada con todo lo que esta
experiencia le está ofreciendo: “El paisaje es muy diferente al de donde
yo vivo, y aunque mis padres me había contado experiencias similares a
esta que ellos habían vivido, cuando lo haces por ti mismo es especial,
he aprendido cosas que me servirán en mi día a día, he conocido gente
nueva y he vivido con los recursos y los valores que se vivían
antiguamente. Creo que todos los jóvenes deberíamos experimentar esta
sensación al menos una vez”, confiesa esta joven.
Aprendizaje práctico y cooperativo, y sin teléfonos móviles
Vivir la vida con los valores y los recursos que tenían antes
los pueblos de montaña del Pirineo es uno de los objetivos de este
Programa en Búlbal. Por eso, durante su estancia, el alumnado se divide
en grupos para realizar tareas como el cuidado de huertos, el
mantenimiento de las instalaciones y los caminos, la elaboración de
compost, la reconstrucción de elementos arquitectónicos, la recogida de
datos meteorológicos o el cuidado de animales como conejos, gallinas y
ovejas. “Desde el primer día aprenden cómo funciona la depuradora y que,
si tiran algo que no deben por el retrete, al día siguiente se lo van a
encontrar allí”, explica Ana Puzo.
Actividades en Búbal
La enseñanza a través del ejemplo es la parte que más valora el
profesorado de esta experiencia. “En clase ven el sector primario en el
libro, pero aquí llevamos el aula a un espacio abierto donde ellos
siguen aprendiendo de una manera práctica que les impacta mucho más”,
apunta Cristina Rodríguez, profesora de Historia, que ha viajado junto
con Javier Rodríguez, profesor de Economía, con el alumnado del IES
Villa de Firgas, de Gran Canaria. Cada grupo, de entre 20 y 25 alumnos
por centro participante, vive la experiencia acompañado por dos
profesores. En algunas ocasiones también asiste un auxiliar de
conversación en inglés, lo que enriquece la experiencia y favorece la
competencia lingüística.
El hecho de que la experiencia la vivan de manera simultánea
jóvenes procedentes de dos centros educativos distintos, llegados de
zonas muy diferentes de España entre sí hace que “sea todavía más
enriquecedor”, asegura Cristina Rodríguez, sobre todo si la sintonía y
la conexión es tan buena como la que este centro y el IES Cayetano
Sempere, de Alicante, han tenido en esta ocasión. “Nosotros presentamos
un proyecto basado en investigación sobre salud mental, y hemos traído a
Búbal un circuito emocional que llamamos baño terapia de bosque,
el centro de Gran Canaria tiene un proyecto que va en esa misma línea,
así que las actividades han sido complementarias, la base era la misma, y
hemos adaptado las actividades a la realidad y las hemos sumado, ha
sido muy enriquecedor tanto para el alumnado como para nosotros, el
profesorado”, confiesa María Jesús Hurtado, profesora de Educación
Física que ha venido acompañando a su grupo junto con Miguel Ángel
Ferrández, también profesor de Educación Física desde la Comunidad
Valenciana.
Además, participan en talleres de cocina tradicional, danzas
populares, fabricación de cajas nido para las aves de la zona,
elaboración de productos cosméticos naturales y jabón con recursos
propios, y actividades de senderismo por el entorno. Las actividades
están diseñadas para fomentar la cooperación, el respeto, la autonomía y
el sentido crítico, ofreciendo a los estudiantes una educación integral
que va más allá de los contenidos curriculares. La energía que se lleva
el alumnado, y el aprendizaje en convivencia, valores y otras las
competencias cívicas que están presentes en el currículum lectivo, pero
que en clase a veces no sabes cómo trasmitir, aquí las aprenden
viviéndolas en un solo día: “Todos los institutos deberían parar por
aquí y vivir esta experiencia, es fundamental para la educación de los
jóvenes”, coinciden en destacar ambas docentes.
“Nos gustaría que la gente del entorno conociera lo que hacemos en Búbal y que pudieran participar de ello”
Aunque el impacto es más que positivo entre el alumnado y el
profesorado, y PRUEPA Búbal es un Programa de Educación decano en
España, los recursos destinados a su mantenimiento van mermando. “Antes
había biólogo, maestro, capataz, nos gustaría que hubiera más plantilla,
pero es justo lo contrario, cada año tenemos menos semanas lectivas y
los puestos de personal que se han quedado vacantes por traslado o por
jubilación, ya no se han vuelto a cubrir”, denuncia la Coordinadora.
Ana Puzo, antes docente, es la responsable PRUEPA Búbal desde
2022. Explica que las instalaciones del pueblo son titularidad del
Gobierno de Aragón, entidad de la que dependen también los seis
trabajadores que están en plantilla todo el año, y los diez más que se
suman en las épocas de visita de los centros educativos: “Un total de
diez semanas lectivas a lo largo de todo el año con el programa del
Ministerio, que se reparten en cuatro semanas en primavera y cuatro en
otoño, más dos semanas verano”, explica la coordinadora, que recuerda
que hasta hace unos años la ocupación era de prácticamente el año
completo.
Dentro del programa Entorno Aragón, en el que participan además
de Búlbal otros cuatro emplazamientos ubicados en distintas localidades
del resto de la comunidad autónoma, también hacen visitas a estas
instalaciones. En este caso concreto se trata de actividades diarias en
las que el alumnado no pernocta, pueden hacerlas en cualquier momento
del curso escolar, y están pensadas para niños y niñas desde primaria
hasta bachilleratos.
Los estudiantes en el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados de Búbal
Estas visitas dan movimiento a Búbal, pero a los trabajadores
les gustaría que se hiciera una apuesta más decidida por el programa y
que la labor que llevan a cabo se conociera más en la zona. “Nos
gustaría que lo conocieran más los vecinos de los pueblos cercanos, en
el Aragón en general”, dice Ana Puzo y hace una invitación a que quien
así lo quiera “se acerquen, pregunten, participen de nuestras
actividades, conozcan el museo y sus raíces, y que sientan Búbal como
suyo”.
Volver a la vida de antes para dar sentido al presente y esperanza al futuro
Después de 41 años de actividad, la esencia del Programa de
Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados (PRUEPA) no
ha cambiado, sigue siendo una inmersión en el mundo rural, en la que los
protagonistas son personas jóvenes que vienen de pueblos, pero también
de ciudades, que llegan para conocer el entorno natural de Búbal y cómo
se vivía en el Pirineo hace décadas a través de la experiencia en tareas
del día a día y con la ayuda de un museo que recrea espacios,
actividades y costumbres del pasado.
Los primeros años, con alumnado universitario, la actividad se
centró en la reconstrucción de las instalaciones: “Quienes lo vivieron
recuerdan a los universitarios subidos en los andamios o trabajando en
las calles y la tierra”, comparte la Coordinadora. En la actualidad, la
actividad de los grupos visitantes se centra en el mantenimiento de
cuadras, gallineros, limpieza de caminos, arreglar sus estancias,
colaborar en el servicio de comida y en la limpieza; básicamente, en
vivir como se vivía en un pueblo.
Lo que ha sí cambiado en la última década es la desconexión
digital: “Descubren que se puede vivir sin el teléfono móvil y sin
consumir, y seguir estando bien, o incluso mejor”. El alumnado se
encuentra con un entorno seguro, donde no existe el conflicto porque
antes está la colaboración, generando un ambiente de convivencia que,
para muchos, ha sido un bálsamo. “Hemos tenido casos de jóvenes que
estaban atravesando situaciones complicadas, con tratamiento para
dormir, con estados de estrés y ansiedad, y que después de esta
experiencia vuelven diferentes, con una sonrisa, con ganas de hablar, es
una semana capaz de reflotar al alumnado”, asegura la Coordinadora, que
cuenta con la mirada cómplice de las dos profesoras que acompañan a los
grupos de Gran Canaria y Alicante, porque ya han detectado casos como
el que cuenta entre los chicos y chicas de sus grupos.
Y lo que las profesoras piensan, las alumnas lo verbalizan: “Ha
habido chicos y chicas que se han relacionado más gracias a las
actividades, al ambiente, a no tener el teléfono y a la experiencia en
general”, asegura Samira, mientras Clara asiente y reconoce que ha
aprendido cosas que le van a ser útiles el resto de su vida, y que está
pensando, junto con otras amigas empezar a explorar, salir de la ciudad y
“quedar para hacer rutas y descubrir nuestro entorno natural”, una idea
que nace después de disfrutar de los árboles, las plantas, las aves y
los pequeños animales que ha descubierto gracias a su experiencia de
vida rural y como esta les ha hecho sentir.
Compromiso con la sostenibilidad y la salud
El PRUEPA Búbal está alineado con los Objetivos de Desarrollo
Sostenible de la Agenda 2030, por ello promueve la educación ambiental,
la salud, la tolerancia y la convivencia. Desde 1998, forma parte de la
Red Aragonesa de Proyectos de Promoción de Salud (RAPPS) y, desde 2010,
de la Red Aragonesa de Escuelas Promotoras de Salud (RAEPS), lo que
refuerza su compromiso con el bienestar integral de los jóvenes
participantes.
Tras cuatro décadas de trabajo: “seguimos incidiendo en temas
que fueron pioneros hace 30 años como el reciclaje o la economía
circular, y que, sin embargo, no solo continúan vigentes, sino que
siguen siendo una tarea pendiente”, apunta la coordinadora en Búbal, Ana
Puzo. Explicar cómo se gestiona la comida, el desperdicio cero, hacer
compost con los restos, y saber tratar y consumir el agua son saberes
básicos que se aprenden en Búbal porque como el alumnado de esta visita
ya tiene claro “en Búbal no se tira nada, una frase que se llevan
grabada nuestros alumnos”, asegura la profesora Cristina Rodríguez.
El programa también se desarrolla en los pueblos de Granadilla
(Cáceres) y Umbralejo (Guadalajara), ofreciendo a los estudiantes la
oportunidad de conocer diferentes realidades rurales y participar en su
recuperación. Este modelo de aprendizaje experiencial ha sido reconocido
como un ejemplo de educación transformadora que conecta a las nuevas
generaciones con su patrimonio, su entorno y su responsabilidad social.
En 2025, PRUEPA continúa vigente, con convocatorias para el
periodo estival y lectivo, reafirmando su relevancia como herramienta
educativa y cultural en un mundo cada vez más urbanizado y desconectado
de la naturaleza.