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sábado, 2 de mayo de 2026

¿Qué futuro le aguarda a la PAC?

 Menos apoyos, más competencia y la hipótesis de la integración de Ucrania

La futura Política Agrícola Común (PAC) para el periodo de 2028 a 2034, actualmente en fase de negociación, suscita numerosos debates entre los Estados miembros. En parte por el presupuesto dedicado a la agricultura, pero también por las ayudas a la protección medioambiental. El tema divide, y con más razón porque, al mismo tiempo, se plantea la cuestión de la integración en la Unión Europea de Ucrania, una gran potencia agrícola.


Son las cinco de la mañana y el sol se filtra con suavidad por la ventana del obrador. A lo lejos, las montañas de los Vosgos se perfilan con un trazo irregular. Estamos en Valleroy-le-Sec, una localidad de 200 habitantes. “¿Mi declaración PAC? He hecho lo posible por cumplimentarla solo”, cuenta Fabrice Felten mientras amasa una bola grumosa de agua y harina procedente de su cosecha de trigo. Junto con sus dos socios, cultiva 52 hectáreas de cereales, parte de cuya producción convierte en pan. Tras quince años en el oficio, Felten habla con conocimiento de causa: esta política europea de apoyo a los ingresos de los agricultores se ha vuelto cada vez más compleja. Pero sigue resultando indispensable para el sector.

Con sus 54.000 millones de euros de media repartidos cada año a través de la Unión Europea —9000 millones de los cuales se destinan a Francia—, la Política Agrícola Común (PAC) supone dos tercios del resultado de las actividades ordinarias antes de impuestos de los agricultores franceses, aunque con fuertes disparidades en función del tipo de producción (1). Pero en el campo cunde la inquietud. “El próximo presupuesto agrícola europeo de 2028 a 2034 parece anunciarse con un 14% menos de subvenciones a precios constantes con relación al presupuesto de 2021 a 2027”, calcula Eulalia Rubio, investigadora en el Instituto Jacques Delors especializada en las finanzas públicas europeas.

La confirmación de esta hipótesis reforzaría un desmantelamiento que lleva ya un tiempo en marcha a instancias, sobre todo, de la Organización Mundial del Comercio (2). La parte que ocupa la PAC en el presupuesto europeo pasó del 70% en la década de 1980 al 25% a principios de la década de 2020 (3). Según las estimaciones más pesimistas, la próxima edición de la política común tal vez suponga tan solo el 15% del presupuesto europeo (4). Este último lleva ya mucho tiempo aspirando no tanto a garantizar la soberanía alimentaria del Viejo Continente como a adaptar sus sectores productivos para integrarlos en un mercado cada vez más vasto a consecuencia de la liberalización del comercio mundial o la ampliación de la Unión Europea.

Al volante de su tractor, Laurence Fournier, de 51 años, propietaria de una explotación de cereales, está lejos de sentirse tranquila. Tras pasar su infancia en Aubepierre-Ozouer-le-Repos (departamento de Sena y Marne), se puso al frente de la explotación familiar. “Recibo una prima que se ha reducido a la mitad en 15 años”. Con la ayuda de un empleado, cosecha trigo, remolacha, maíz, colza y lino en una extensión de 200 hectáreas, respetando además la normativa europea de producción. “Estamos en un limbo. ¿Pasará como con la industria, acabaremos por desaparecer?”. A esta agricultora le gustaría saber “si el presupuesto de la PAC va a seguir reduciéndose”…

Una política poco común

Pero nadie conoce la respuesta. El Tribunal de Cuentas Europeo señaló en un dictamen (05/2026) publicado el pasado 9 de febrero que “cabe la posibilidad de que a los beneficiarios les cueste prever […] la financiación susceptible de serles adjudicada”. La poco habitual arquitectura del presupuesto hace que toda comparación entre el programa actual y el que está por venir resulte delicada, dado lo novedoso de un marco financiero acaloradamente debatido entre el Consejo, la Comisión y el Parlamento europeos. La futura asignación de fondos dedicados a la agricultura podría integrarse —y, por consiguiente, diluirse— en un fondo único que abarca desde la cohesión territorial hasta el control de las fronteras. En términos más generales, la Comisión Europea pretende reducir los medios destinados a lo que en ocasiones se denomina “viejas políticas”. “Los Estados menos agrícolas no entienden por qué debe gastarse tanto dinero en el sector agrario”, explica Eulalia Rubio.

De hecho, “nunca se ha visto una política tan poco común”, como apunta el presidente de la Comisión de Asuntos Europeos del Senado francés, Jean-François Rapin. Este senador, perteneciente al partido conservador Los Republicanos (LR), cree advertir el inicio de una renacionalización de la política europea. Desde 2021, los Estados miembros ya habían visto su papel reforzado a través de la elaboración de los planes estratégicos nacionales. Dicha lógica podría dar un nuevo paso. “Se está dando progresivamente a los Estados una forma de autonomía de decisión y una autonomía financiera”, añade Rapin. Según Eulalia Rubio, en el futuro subsistirá un presupuesto común mínimo para la agricultura, y “en cuanto a lo demás, serán los Estados los que resuelvan si desean o no financiar”.

De ser así, ¿qué decidirán? Cada Estado miembro elegiría, sobre todo, si quiere contribuir a las ayudas agromedioambientales y climáticas. Tal puede suceder con los “pagos verdes”, concedidos específicamente a las explotaciones agrícolas más respetuosas con el medioambiente. Actualmente son abonados en su integridad por la Unión Europea. Aunque insuficientes, hoy en día estos pagos existen con carácter obligatorio en los veintisiete países. Después de 2027, estas ayudas verdes puede que sigan existiendo a condición de que el Estado miembro las financie en un 30%. Implícitamente, algo así invita a los Estados a conformarse con otras medidas financiadas íntegramente por la Unión Europea y renunciar a las que precisan de cofinanciación. El marco común de protección del medioambiente podría venirse abajo.

¿Qué opina la Dirección General de Agricultura de la Comisión Europea? “Cada país podrá adaptarse mejor en función de su agricultura”, nos explica una alta funcionaria. ¿Y no se acentuarán las distorsiones en materia de competencia? “Creo que podríamos ponernos de acuerdo en ciertos estándares para evitar una nivelación a la baja”. No obstante, parece admitir entre líneas que la mentalidad ya no es la misma. Financiar un poco menos la agricultura significa, automáticamente, ser también un poco menos exigente.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la población europea vivió el trauma del hambre. De ahí que, cuando la PAC se puso en marcha en 1962, de lo que se trataba era de dotarse de una capacidad permanente para alimentar el continente. Precios garantizados, salida de los productos al mercado europeo, subvenciones a la producción, etc.: los Estados miembros se equiparon con una serie de mecanismos decisivos. Fue un éxito. Pero hacia finales del siglo XX, y con el fin de contribuir a la “feliz globalización”, la Unión Europea renunció a los precios garantizados. Las ayudas aumentaron para compensar su disminución. Y la PAC se encaminaba hacia una especie de ingreso mínimo agrícola.

Inquietud por Mercosur y Ucrania

Hoy en día, el mercado se está abriendo todavía más. Europa nunca había importado tantos bienes agroalimentarios. Tras su entrada en vigor, el 1 de mayo, el acuerdo con el Mercado Común del Sur (Mercosur) acentuará todavía más esta tendencia (5). Los flujos procedentes de América Latina —en especial de carne de vacuno, de aves de corral y miel— ya están en aumento. Pero, frente a una competencia sin precedentes con países cuyos estándares de producción no son los mismos que los europeos, la degradación del apoyo público podría precarizar todavía más a los agricultores.

Con más motivo si, por añadidura, Ucrania debe integrarse en la Unión Europea. António Costa, el presidente del Consejo Europeo, afirmó en febrero de este 2026 que el objetivo era dar inicio “lo antes posible” a las negociaciones de adhesión con Kiev. “No puedo decir si será en 2027”, añadió, sin ofrecer más precisiones sobre el calendario. Ucrania se distingue, ante todo, por lo productivo de sus tierras, las famosas chernoziom (‘tierras negras’), ricas en humus. Con sus más de 40 millones de hectáreas, ellas solas suponen casi un quinto de la superficie agrícola útil de toda la Unión Europea, que en la actualidad se cifra en torno a 160 millones de hectáreas. “Su entrada conllevaría un desplazamiento del centro de gravedad de la Europa agrícola”, se preocupa Thierry Pouch, economista jefe de las Cámaras de Agricultura de Francia.

Las explotaciones ucranianas de más de 500 hectáreas representan cerca del 85% de las tierras, mientras que, en Francia, las de más de 200 hectáreas suman el 26% de las superficies agrícolas (6). ¿Permitirá esta enorme concentración que Ucrania se convierta en el principal beneficiario de la PAC? Hasta ahora, cuantas más hectáreas, mayores las ayudas percibidas. Pero, por un lado, por un prurito de equilibrar la competencia, el pago de subvenciones agrícolas europeas solo se realiza cuando las normas de producción son comparables. Históricamente, los Estados miembros del este perciben menos ayudas que los países fundadores del oeste. Por otro lado, la PAC post-2028 puede que prevea instaurar un techo de ingresos por explotación agrícola.

“Contar con un nuevo país productor y exportador puede hacer que Europa sea más fuerte”, considera, incluso, Clément Carteron, el presidente de la sección Centro-Valle del Loira de Jóvenes Agricultores, el segundo mayor sindicato agrícola francés. Y añade: “Más vale un competidor semejante, que comparte nuestros estándares de producción, que un competidor demasiado imponente que produce mucho más barato”. Con todo, este portavoz sindical no oculta cierta inquietud: los productos ucranianos que entren en la Unión Europea podrían perturbar los mercados, como nos recuerdan varios episodios recientes.

En febrero de 2022, el bloqueo de los puertos del mar Negro por parte de Rusia paralizó el comercio marítimo de Ucrania cuando, antes de la guerra, el 90% de sus exportaciones agrícolas transitaban por sus puertos. Para apoyar a Kiev, Bruselas suprimió en 2022 los aranceles sobre los productos agrícolas exportados por su aliado. La importación de trigo ucraniano pasó de medio millón a seis millones de toneladas anuales. Pero los agricultores europeos —y en especial los de los países fronterizos: Polonia, Hungría, Rumanía y Eslovaquia— vieron cómo esta afluencia desestabilizaba los precios de mercado. En 2023, la Comisión Europea tuvo que reconocer a través de un comunicado que esas “circunstancias excepcionales podrían atentar contra la viabilidad económica de los productores locales” (7). En 2024 se añadieron nuevas cláusulas al acuerdo de libre comercio entre Ucrania y Bruselas. Desde entonces se pudieron volver a imponer aranceles a determinados productos ucranianos, como el azúcar, la carne de aves de corral o el maíz.

En opinión de Nicolas Fortin, secretario nacional del sindicato agrícola francés Confédération Paysanne, este frenazo al libre comercio se quedó corto. “Importar productos baratos supone correr el riesgo de destruir nuestra agricultura”. En su opinión, que los productos lleguen de Ucrania o Brasil genera las mismas dificultades para las explotaciones agrícolas de los Veintisiete. Y suprimir total o parcialmente los aranceles equivale a “privarse de una parte de esos ingresos, los mismos que podrían ayudar a financiar la PAC”. Confédération Paysanne aboga “por la soberanía alimentaria internacionalista, que se basa en la idea de que un pueblo tiene derecho a elegir los alimentos que come, sin poner a competir a los agricultores”. ¿Y cuál es el puntal de ese sistema? Los precios mínimos de entrada. Fortin afirma que, con ellos, “los productos importados en Francia no se pagarían por debajo de los costes de producción de los agricultores franceses, a la vez que se empujaría al alza los ingresos de los agricultores exportadores”. En un afán de reciprocidad, añade: “También rechazamos los acuerdos de libre comercio cuando benefician únicamente a la agricultura francesa, en detrimento de los agricultores de otros países”.

Algunos eurodiputados defienden un modelo en el que las ayudas solo se concederían si la agricultura preserva la salud pública, la de los animales y los vegetales, además de conservar la calidad de las tierras, las aguas y el aire. “Cuando una política ha tenido éxito, es que ha cambiado el mundo y, dado que el mundo ha cambiado, es preciso cambiar de política”, decía Edgard Pisani, ministro de Agricultura del general De Gaulle. Las negociaciones, lejos de haber concluido, todavía pueden alterar profundamente el orden de cosas. El Parlamento Europeo deberá pronunciarse en 2027

lunes, 27 de abril de 2026

La Sierra de la Demanda busca a 40 jóvenes para emprender y vivir en el medio rural.


"Demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente".

"Hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro".

En un momento en el que cada vez más jóvenes cuestionan el modelo de vida urbano (marcado por el coste de la vivienda, la falta de estabilidad y el ritmo acelerado), la Sierra de la Demanda lanza una propuesta diferente: convertir el medio rural en el lugar donde construir un proyecto de vida.

Así nace Demanda Emprende, una iniciativa que busca a 40 jóvenes, de entre 18 y 35 años, dispuestos a transformar una idea en una oportunidad real de emprendimiento en el entorno rural.

Impulsado por el Grupo de Acción Local AGALSA y subvencionado por la Junta de Castilla y León, el programa plantea una alternativa concreta: demostrar que el talento joven no solo tiene cabida en los pueblos, sino que puede encontrar allí mejores condiciones para desarrollarse personal y profesionalmente.

Un modelo con sentido: emprender con Triple Impacto
Demanda Emprende apuesta por un enfoque de Triple Impacto, que combina:
· Impacto económico: emprender en un entorno con menor coste de vida y oportunidades reales de negocio
· Impacto social: formar parte activa de comunidades donde las relaciones son cercanas y el papel individual cuenta
· Impacto ambiental: desarrollar proyectos en uno de los entornos naturales mejor conservados del país y con una ubicación estratégica.

Lejos de ser una idea aspiracional, el programa busca aterrizar proyectos reales que contribuyan a dinamizar el territorio y generar nuevas oportunidades.

El programa de Demanda Emprende está diseñado como una experiencia completa. En la primera fase, 40 jóvenes accederán a una formación online de 20 horas, impartida por la Asociación de Fomento del Emprendimiento Social .jes, orientada a definir o dar forma a sus ideas de negocio.

En la segunda fase, llegará la inmersión en el territorio. Los 20 proyectos mejor valorados participarán en dos estancias de 10 días en la Sierra de la Demanda, donde podrán vivir, trabajar y conectar con el entorno real.

Se han elegido dos pueblos como escenario de estas dos estancias: del 25 de mayo al 4 de junio, en Salas de los Infantes, y del 8 al 18 de junio, en Pradoluengo.

Los participantes contarán con asesoramiento experto en financiación, ayudas públicas, vivienda y desarrollo empresarial, además de conexión directa con empresas y agentes del territorio

Más allá de la formación, el objetivo es claro: generar oportunidades reales de empleo, emprendimiento y arraigo en el territorio.

Mucho más que emprender: vivir y formar parte

Demanda Emprende no es solo un programa formativo, sino una experiencia vital. Los participantes se convertirán en “detectives de necesidades”, identificando oportunidades y retos del territorio para proponer soluciones innovadoras de repoblación.

Todo ello en un entorno que combina naturaleza, comunidad y actividad cultural, con eventos y dinámicas que rompen con la idea de aislamiento rural.

Este es un programa de acompañamiento total, impulsado por AGALSA, quienes llevan más de 30 años convirtiendo sueños rurales en empresas sólidas. Este grupo de acción local está formado por las asociaciones, empresas y entidades sociales del territorio. También cuenta con el respaldo de organismos públicos y privados que se lo van a poner fácil a los y las participantes, a la hora de conectar idea con realidad de negocio.

La Sierra de la Demanda, además, cuenta con una ubicación estratégica, a pocas horas de grandes núcleos urbanos como Madrid o el País Vasco, lo que refuerza su atractivo como lugar para vivir y emprender.

Un nuevo comienzo
Demanda Emprende lanza un mensaje claro: hay territorio, hay oportunidades y hay espacio para nuevas historias de futuro.
El programa propone algo distinto: No busques una salida. Diseña un comienzo con sentido.
Cómo participar
Las inscripciones ya están abiertas para jóvenes que quieran dar el paso y explorar una nueva forma de vivir y trabajar:
Solicita ya tu plaza y empieza a diseñar tu proyecto de vida desde la Sierra de la Demanda:

viernes, 17 de abril de 2026

“La belleza de lo sencillo. 75 años de El Camino, de Miguel Delibes¨. Exposición.

En 2025 se cumplieron 75 años de la publicación de El Camino, la tercera novela de Miguel Delibes y una de las más importantes, si no la más, en lo que refiere a la definición de su propio estilo y su carrera literaria.

La Fundación Miguel Delibes ha programado una serie de actividades en conmemoración de ese aniversario que van desde actividades escolares de todo tipo hasta la elaboración de publicaciones, ciclos de conferencias, rutas ciclistas y turísticas, encuentros literarios, conferencias, entrevistas y exposiciones.

El plato fuerte del programa es esta exposición


La exposición
que hace un recorrido por varios de los aspectos fundamentales de una obra que marcó un punto de inflexión en la carrera literaria de Miguel Delibes dejando establecido un estilo narrativo propio que se desarrollaría en las obras posteriores.

Se trata de una exposición de formato mediano que combina obra vertical y algunos objetos en vitrina que inicia recordando las primeras etapas de la gestación de la novela gracias al testimonio de la correspondencia entre Delibes y su editor, posteriormente, gran amigo, Josep Vergés, director de Destino. Diferentes ediciones y traducciones de este libro, acompañadas por un extracto de las críticas que suscitó en su día dan paso a una sección dedicada a las ilustraciones que diferentes autores hicieron de los personajes infantiles que en ella aparecen, incluyendo al propio Delibes y a su gran amigo, José Vela Zanetti. A continuación, se da un espacio relevante a las adaptaciones al cine y a la televisión a cargo de Ana Mariscal y Josefina Molina, respectivamente, para abordar una última sección de la muestra en la que se ilustra el vínculo de la familia Delibes con Cantabria y particularmente con Molledo donde hoy en día existe una Ruta Literaria dedicada a la novela.

Ahora esa exposición discurre en Valladolid en Sala Revilla, (Torrecilla 5, Valladolid) del 8 de abril al 24 de mayo. Durante la exposición habrá visitas los jueves y viernes no festivos a las 19:30, por orden de llegada.    Para las visitas escolares será necesario inscribirse en informacion@fundacionmigueldelibes.es o llamando al 983 263 160.

El Camino es una novela ambientada en el mundo rural, concretamente en el valle de Iguña, Cantabria, centrada en la localidad de Molledo con la que Miguel Delibes tuvo una acreditada relación familiar que hoy se esfuerza por mantener la amplia descendencia que el matrimonio Delibes de Castro dejó tras de sí. Si no fuera porque el abuelo de Miguel Delibes recaló en este hermoso pueblo primero por razones profesionales y, posteriormente, se vinculó a él de manera definitiva con su matrimonio con una cántabra, no sabemos si alguna vez hubiéramos oído hablar del escritor, ni de la obra que hoy nos convoca.

A lo largo de los años y especialmente tras el fallecimiento de Miguel Delibes (2010) han sido innumerables las muestras de cariño y admiración que las personas de esta tierra han mostrado hacia nuestro autor, su figura y su obra. 


domingo, 22 de marzo de 2026

Émile Guillaumin, el campesino que noveló el mundo rural, s. XIX. ¿Se puede ser agricultor y escritor?.

¿Se puede ser profeta en ámbitos rurales?

La vida cotidiana del campesinado francés en el siglo XIX
en la novela La Vie d’un simple
Ha sobrepasado las treinta reediciones desde la 1ª en 1904. 
Sin embargo, aún no está publicada en castellano.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

<p>El novelista Émile Guillaumin. / <strong>Museo Émile Guillaumin</strong></p>
El novelista Émile Guillaumin. Museo Émile Guillaumin

Émile Guillaumin nació en 1873 en Ygrande (Francia), en el seno de una familia campesina. En 1881 empezó a asistir a clase en la escuela pública local y en 1886 acabó la Primaria con el mejor expediente del distrito. No obstante, para no sobrecargar la economía familiar ese año dejó los estudios y empezó a trabajar como labrador. 
Ese mismo año Guillaumin también se aficionó a la lectura con la novela de Pierre Loti Pescadores de Islandia (1886), y dos años después, con apenas quince, escribió sus primeros textos. Sin embargo, su libro inicial –una colección de escenas dialogadas titulada Dialogues Bourbonnais– no apareció publicado hasta 1899. Antes, entre 1894 y 1897, el joven autor hizo el servicio militar en el departamento del Cantal. Fue uno de los dos únicos periodos en que salió de Ygrande ("El Hombre de la tierra, el Hombre de las letras"); el otro fue cuando lo movilizaron por la Primera Guerra Mundial. 

Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos

En 1901 Guillaumin publicó su segundo libro, la colección de relatos Tableaux champêtres, que le valió una distinción de la Académie Française. Además, le sirvió de base para escribir su primera novela –y tercer libro–, La Vie d’un Simple (1904). El propósito de cada una de sus obras es bien distinto: en aquella, el autor recreó su realidad circundante en un modo costumbrista; en esta, noveló la vida del ficticio agricultor Étienne Bertin para rebatir la descripción negativa de los labradores en Los campesinos (1855) de Honoré de Balzac y en La tierra (1887) de Émile Zola, así como su presentación idealizada en El pantano del diablo (1846) de George Sand. 

La Vie d’un Simple fue finalista del premio Goncourt y alcanzó un gran éxito de inmediato: en solo un año se vendieron ciento cincuenta mil ejemplares, y la novela fue elogiada por Léon Blum, Octave Mirbeau y Valery Larbaud. Este éxito coincidió con la crisis agrícola iniciada en la década de 1890, así como con el declive de la aristocracia rural, dos fenómenos que requerían de una nueva representación del mundo rural, sin caricaturas, ni prejuicios. Con un lenguaje directo y sencillo, Guillaumin mostraba la dominación económica, social y cultural que durante siglos habían sufrido los campesinos. 

Con el dinero obtenido por las ventas de su novela, en 1905 Guillaumin compró tres hectáreas de cultivo. También se hizo construir en Ygrande su propia casa, actualmente convertida en un museo y por aquel entonces ya visitada por no pocos curiosos, algo incrédulos ante el hecho de que un autodidacta hubiera escrito un libro de tal calado (Agnès Roche señala que entre 1865 y 1905 solo el 6% de los escritores franceses tenían origen obrero, y el 1,5% campesino). 


El mismo año 1905 Guillaumin contrajo matrimonio con su vecina Marie Chalmin, con quien vivió durante el resto de su vida (con ella tuvo a sus dos hijos: Suzanne, nacida en 1909, y Jean, en 1922). Ese mismo año, sin dejar la agricultura –el autor nunca abandonó la profesión de labrador–, Guillaumin escribió y publicó su segunda novela, Près du sol, donde recrea la vida de los campesinos hasta en sus menores detalles. Esta nueva novela recibió críticas negativas y apenas tuvo repercusión. 

Algo similar sucedió con su tercera novela, Albert Manceau, adjudant (1906), basada en sus propias experiencias en el servicio militar. Aquí el autor abandona el contexto rural y afirma que los campesinos, pese a su dura vida, deben quedarse en el campo, porque en el ejército pierden sus virtudes, para sumirse en un declive intelectual, físico y moral. Según A. Hodée, para Guillaumin el oficio de las armas solo podía llevar a la pereza, el alcoholismo y la vanidad más estúpida.
En su cuarta novela, Rose et sa parisienne (1907), el autor retomó el asunto rural. Pese a la buena acogida crítica, Guillaumin casi tuvo que irse de Ygrande después de que sus vecinos se vieran retratados en los personajes de la obra (¿Ay! cómo somos los de los pueblos: no tenemos arreglo: simpre igual, deshaciendo/destruyendo al que hace, criticando en la plaza al que propone, sin interperlarse nunca  ¿por qué no lo hacen ellos?). Esta circunstancia lo sumió en una depresión y produjo un creciente desengaño sobre la capacidad de la literatura para mejorar la sociedad y “sacar a los campesinos de su apática inconsciencia”. 

Un mayor interés literario –pese a su fracaso comercial– que las tres obras anteriores revistenlas dos siguientes novelas del autor. En la primera, Baptiste et sa Femme (1911), Guillaumin trata el éxodo rural y aboga por la preservación de las raíces campesinas: el hacinamiento en la urbe es nefasto para el hombre, sobre todo para el labriego, que, como en el ejército, acaba perdiendo aquí sus virtudes, para hundirse en la podredumbre. 
En la segunda, Le Syndicat de Baugignoux (1912), Guillaumin logra su mejor novela tras La Vie d’un Simple. En ella recrea su agridulce experiencia como fundador y miembro activo de uno de los primeros sindicatos agrícolas de Francia, entre 1905 y 1911. (Algo parecido a los que paso en con el Sindicato de Redecilla del Camino que ahora recordamos el siglo de su disolución 1926) Además, durante esos años creó el boletín Travailleur Rural, donde se recogieron las primeras reivindicaciones de los labriegos frente a los terratenientes. De carácter eremítico y escéptico, el autor en adelante pensaría que la acción no conlleva un futuro mejor si esta no viene acompañada de una reforma moral.

En 1914 otra experiencia –la Primera Guerra Mundial– trastocó la trayectoria de Guillaumin. A su regreso del frente, donde permaneció durante cincuenta y dos meses, abandonó el género novelístico –sólo de forma póstuma se publicó en 1970 una novela más, Les Mailles du Réseau– para hacerse periodista y sociólogo rural, además de activista en favor del campesinado
Su objetivo era doble: por una parte, dar a conocer en la ciudad cómo era la vida de los campesinos; por otra, lograr que estos tomaran consciencia de su importancia en la sociedad
Para conseguir ambas cosas colaboró asiduamente en varios medios de comunicación y recopiló sus artículos en Notes paysannes et villageoises (1925) y À tous vents sur la glèbe (1931). Asimismo, en 1935 publicó Panorama de l’évolution paysanne, un ensayo sobre las transformaciones ocurridas en el campo francés entre 1875 y 1935.

En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural
En los años siguientes Guillaumin cultivó el género biográfico como otra forma de dignificar a las clases populares del mundo rural. Escribió sobre dos ciudadanos ilustres de su región: uno, el botánico, médico y explorador de los territorios australes François Peron, en François Peron, enfant du peuple (1937); el otro, el novelista Charles-Louis Philippe, en Charles-Louis Philippe, mon ami (1942). Aquí, describiendo a su amigo en comparación consigo mismo, el autor legó su mejor testimonio íntimo (Guillaumin siempre rehuyó el protagonismo, hasta el punto de rechazar al final de su vida una jugosa oferta para publicar sus memorias).
Lejos de perjudicarle, esta humildad acrecentó el prestigio de Guillaumin, entre cuyos admiradores ya figuraban los escritores Joseph Voisin, Henri Bachelin y Ernest Pérochon, ganador del premio Goncourt en 1920 con la novela de asunto rural Nêne. Asimismo, su dimisión como alcalde de Ygrande en 1941, para no verse obligado a colaborar con el régimen de Vichy, asentó su reputación de persona íntegra.

También consolidó su fama de hombre sabio –aún se le conoce por el sobrenombre de “El sabio de Ygrande”– la aparición en 1949 de
Sur l’appui du manche, donde Guillaumin recogió en forma de aforismos sus mejores reflexiones, maduradas durante cincuenta años. La obra proyecta su faceta de moralista por ser, según Antoine Decorps, “un repertorio de buenos consejos, una suerte de breviario laico, un código de honradez campesina”, además del último libro publicado en vida por el autor.

De hecho, el 27 de septiembre de 1951 Guillaumin murió en su casa, por un infarto. Tres días después, una muchedumbre formada por sus vecinos, así como por sus admiradores, acompañó su cadáver hasta el cementerio de Ygrande, donde fue enterrado en una tumba donada por el ayuntamiento.


Después de la muerte del autor –y pese a que La Vie d’un Simple fue reivindicada por intelectuales de la talla de Simone Weil, quien leía la novela a sus alumnos en sus clases de Filosofía para mostrar cómo habían vivido durante siglos los campesinos en Europa–, la lectura de sus libros quedó casi relegada al ámbito académico, así como a las personas interesadas en el mundo rural. De hecho, la mayoría de sus obras dejaron de reeditarse hace varias décadas, y hoy son inhallables o solo están disponibles en librerías de lance. 

No obstante, la obra literaria de Émile Guillaumin aún sigue revistiendo interés. Sobre todo por su primera novela, con la que, según Michel Augé-Larigé, nació el género de la “novela rústica”. Por su parte, Jean-Louis Curtis va más allá, afirmando que esta constituye “un monumento, una estela funeraria donde figuraría el epitafio del campesino desconocido, de un hombre cualquiera… Más que un documento social, La Vie d’un Simple es una saga de la condición humana”.

Gonzalo Gómez Montoro, CTXT

lunes, 9 de marzo de 2026

Los partidos despliegan amplias promesas al campo en las elecciones autonómmicas de Castilla y León

Este 15 de marzo votamos los castellano/leones, en la elecciones regionales.
Los partidos políticos han desplegado una amplia lista de propuestas para el sector primario en sus programas para las elecciones autonómicas de Castilla y León.


Las promesas van más allá de los apartados dedicados a la agricultura y a la ganadería en los programas, y se extienden a ámbitos como las infraestructuras, la educación e incluso la vivienda.
Todos coinciden en la defensa de una Política Agraria Común (PAC) con presupuestos fuertes y en las medidas para el relevo generacional; en cuanto al acuerdo entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, lo rechazan con más claridad VOX, UPL, Podemos e Izquierda Unida-Sumar.



Estas algunas de las propuestas destacadas:

PP
-Impuestos cero para el medio rural para la transmisión de propiedades en la primera vivienda habitual, locales de negocios y explotaciones agrarias prioritarias.
-Una PAC adaptada a la agricultura profesional; la exigencia de cláusulas de salvaguarda y la creación de un fondo compensatorio que corrija los "posibles desequilibrios" del acuerdo UE-Mercosur; y medidas que reduzcan el impacto de los ataques del lobo.
-Una línea de ayudas para la incorporación al campo de mayores de 40 años; un plan para ganadería extensiva.

PSOE
-Plan económico para el relevo generacional en zonas rurales, con subvenciones que cubran los gastos de transmisión de negocios, dando prioridad a localidades de menos de 2.000 habitantes; una Ley de Despoblación y Desarrollo del Medio Rural castellanoleonesa.
-Deducciones de hasta el 25 % en la base liquidable autonómica del IRPF para quienes residan y trabajen en zonas escasamente pobladas.
-Una PAC justa que tenga en cuenta las singularidades de Castilla y León, que corrija los efectos negativos de la aprobada en la UE y que prime al agricultor profesional; exigencia de reciprocidad y cláusulas espejo en todos los acuerdos comerciales.

VOX
-Defensa de la caza; la paralización de transferencia de fondos públicos nacionales o autonómicos para proyectos en cualquier país no comunitario que "compitan deslealmente" con la agroalimentación de Castilla y León.
-Una norma regional para salvaguardar los suelos agrarios frente a parques eólicos; medidas contra los robos; un plan para reforzar la ganadería intensiva; y el impulso de la exclusión del lobo del Listado de Especies Silvestres del Régimen de Protección Especial (Lespre), también al sur del Duero.

-UPL: Más promoción para los productos de León, Zamora y Salamanca y medidas en las denominaciones para evitar la "apropiación de variedades de uvas autóctonas como la del godello del Bierzo o la bruñal de Las Arribas por una Denominación de Origen como Rueda, de donde no son propias".
-Un plan de seguridad rural contra el robo en explotaciones agrarias; apoyo a la ganadería y una línea específica de ayudas para el coste de la recogida de leche en zonas de montaña.

-"Soria Ya": Mecanismos para priorizar los circuitos cortos y productos sorianos, así como un fondo de estabilidad de rentas y seguros agrarios reforzados para cultivos y ganado.

-Podemos: Fomentar la protección integral del lobo; más inspecciones de bienestar animal en espacios de sacrificio; un plan para el primario priorizando las explotaciones familiares y las afectadas por el alza de los insumos; y otro para la ganadería extensiva y el pastoralismo.
-Renta básica agraria equivalente al salario mínimo interprofesional (SMI) durante dos años para jóvenes que se dediquen al campo y una "renta de repoblación" incrementada según los miembros de la familia y su situación económica.

-Izquierda Unida (IU), que concurre con Sumar: Eliminar las ayudas rurales para quienes incurran en explotación laboral; crear un banco público de tierras; indemnizaciones a la ganadería extensiva por daños de la fauna silvestre; y moratorias contra las macrogranjas (en este punto coincide con Podemos).                                                 EFEAGRO

viernes, 27 de febrero de 2026

"Huellas y Estrellas: el Patrimonio Mundial como motor de revitalización rural”


Esta iniciativa ha sido seleccionada y cofinanciada por el Ministerio de Cultura, dentro de la convocatoria de ayudas para la conservación, protección y difusión de bienes declarados Patrimonio Mundial para el año 2025.

Más allá de las cifras: 
El Camino como Alma de nuestros pueblos.
El Camino como Calma de los peregerinos.

El impacto del Camino de Santiago Francés se suele medir a través de estadísticas turísticas o flujos económicos. Si bien, conocer estos datos es de suma importancia, el proyecto Huellas y estrellas nace con la vocación de profundizar en lo que realmente vertebra nuestro territorio: la dimensión sociocultural.

El Camino es un recurso vivo que dota de identidad a los lugares por los que transcurre y actúa como un eje de cohesión en un entorno eminentemente rural, donde el 80% de nuestros municipios cuenta con menos de 5.000 habitantes. Queremos visibilizar cómo la declaración del Camino de Santiago Francés como Patrimonio Mundial influye en la vida social, cultural, valores identitarios y sentimiento de pertenencia de sus habitantes.

Un futuro compartido

Huellas y estrellas no es solo un proyecto de investigación; es una herramienta para reforzar la función social del patrimonio y luchar contra la despoblación, poniendo en valor la creatividad y la hospitalidad que definen a nuestros municipios.

Queremos que este proyecto sea un reflejo de vuestro trabajo diario: invitamos a todos los ayuntamientos socios a compartir sus buenas prácticas e iniciativas destacadas en el Camino para visibilizarlas a través de este proyecto escribiéndonos a secretaria@amcsantiago.com


¿En qué consiste el proyecto?

Desarrollamos diversas líneas de trabajo, complementarias entre sí:
Estudio experto sobre el impacto cultural. Realizaremos un diagnóstico riguroso basado en indicadores de la UNESCO e ICOMOS para analizar la incidencia del Camino en el desarrollo territorial y social de nuestras comunidades rurales.
Cuaderno colectivo. Generado a través de un proceso de creación coral donde vecinos y vecinas de todas las edades podrán compartir sus vivencias, memorias y visiones sobre el Camino a través de textos, dibujos o fotografías.
Exposición itinerante «Huellas y estrellas»: Una muestra móvil que recorrerá cinco municipios del Camino Francés, conectando la memoria histórica con las buenas prácticas del presente y los retos de futuro.
Jornadas de transferencia y publicación digital. Espacios de diálogo para compartir aprendizajes entre ayuntamientos, asociaciones y ciudadanos, asegurando que el conocimiento generado sea accesible para todos.

viernes, 20 de febrero de 2026

CEDER Merindades coordina el proyecto Burgos Rural Market.

Nace esa plataforma en la que 168 comercios y empresas del medio rural ya comercializan sus productos y servicios...

Pero, Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de prueba. La iniciativa consolida su implantación territorial y avanza hacia una nueva fase de promoción y crecimiento.
La provincia de Burgos cuenta desde hoy con una nueva herramienta real para el impulso del comercio rural, avanzando de forma decidida en la digitalización de su comercio rural con la consolidación de Burgos Rural Market, una plataforma digital ya operativa que permite a los comercios y servicios del medio rural vender y promocionarse online, conectando territorio, economía local y nuevas tecnologías.

El proyecto está impulsado por SODEBUR y se ha construido desde una lógica claramente territorial, mediante un trabajo conjunto y coordinado con los grupos LEADER de la provincia de Burgos: ADECO Camino, ADECO Bureba, ADECOAR, AGALSA, ASOPIVA y ADR Ribera del Duero Burgalesa y CEDER MERINDADES, coordinado por este último-, nace como evolución natural de la experiencia previa de CEDER Merindades con el marketplace comarcal Merindades Plaza, que ha servido como base técnica y metodológica para este nuevo salto a escala provincial. Esta coordinación técnica y operativa del proyecto asumida por CEDER Merindades, le ha llevado a liderar el diseño del modelo común, el desarrollo de la plataforma, la relación con los equipos técnicos y la articulación de un marketplace único capaz de integrar la diversidad de los territorios rurales bajo una misma marca provincial.

BURGOS RURAL MARKET ya está en funcionamiento, y en apenas un año se ha desarrollado toda la arquitectura del proyecto: desde la definición del modelo de adhesión, los convenios con comercios vendedores y de servicios, la formación personalizada, hasta la creación de una imagen de marca común para todo el territorio rural provincial.

Un proyecto que se apoya en una experiencia real y contrastada

Burgos Rural Market no nace de cero, sino que se apoya directamente en la experiencia previa de Merindades Plaza, el marketplace comarcal impulsado y gestionado por CEDER Merindades, que ha funcionado durante los últimos años como proyecto piloto y banco de pruebas. Gracias al recorrido de Merindades Plaza, el marketplace provincial ha podido construirse sobre bases sólidas previas que han permitido testar el comportamiento del usuario, conocer las dificultades reales de los pequeños comercios en el entorno digital y ajustar tanto la tecnología como los procesos internos.

Un proyecto construido desde el territorio

Uno de los pilares de Burgos Rural Market ha sido su proceso participativo, en el que han intervenido los Grupos de Acción Local de las distintas comarcas rurales de la provincia. Este trabajo conjunto ha permitido definir una marca, unos valores y una estructura común, respetando al mismo tiempo la identidad y diversidad de cada territorio.

En la actualidad, Burgos Rural Market cuenta con un total de 168 comercios adheridos, en términos de convenios firmados, distribuidos entre las distintas comarcas rurales de la provincia. Este dato refleja un avance significativo en el proceso de implantación territorial del proyecto, centrado en sentar unas bases firmes que aseguren su correcto funcionamiento y su continuidad a medio y largo plazo.

La plataforma permite actualmente:
  • .- La venta online de productos de comercios rurales.
  • .- La visibilidad y promoción de servicios profesionales del medio rural, facilitando la información para su contratación.
  • .- Opciones de envío a domicilio y recogida en tienda.
  • .- Un sistema de gestión sencillo para los comercios, acompañado de formación y soporte continuos.

Nueva fase: promoción, visibilidad y ampliación de funcionalidades

Con la plataforma ya activa y visible, Burgos Rural Market entra ahora en una nueva fase centrada en la promoción y la dinamización, en la que se están impulsando acciones de comunicación y campañas promocionales orientadas tanto a dar a conocer la plataforma entre la ciudadanía como a fomentar su uso y la incorporación progresiva de nuevos comercios y servicios, con el objetivo inmediato de que Burgos Rural Market se consolide como una herramienta estable y útil para el medio rural provincial.

El proyecto continuará evolucionando desarrollando nuevas funcionalidades, como la implantación de un sistema de reservas, que permitirá ampliar su alcance más allá de la venta de productos, integrando también a profesionales, experiencias y actividades del medio rural.

Mucho más que una plataforma de venta

Burgos Rural Market representa un cambio de modelo: una apuesta por un comercio rural moderno, digital y conectado, sin perder su esencia. Un proyecto que demuestra que el medio rural no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, adaptarse y competir en el entorno online.

Burgos Rural Market se concibe así como una herramienta estratégica de dinamización económica, que va más allá del comercio online, no solo busca vender productos, sino dinamizar el medio rural, apoyar a pequeños negocios, favorecer la fijación de población y ofrecer a la ciudadanía una forma sencilla de consumir local también en el entorno digital. Es una apuesta por el apoyo al pequeño comercio, la visibilización del talento rural y el fortalecimiento del tejido económico local. Un proyecto construido desde el territorio y para el territorio, que demuestra que el medio rural de Burgos no solo tiene productos y servicios de calidad, sino también capacidad para innovar, crecer y competir en el entorno digital.

Fuente 

domingo, 18 de enero de 2026

¿Cuánto tiempo llevamos perdiendo población en este pequeño pero representativo espacio de nuestra geografía?




Esta mañana,  bajo la suave llovizna que envolvía campos  y casas, paseando  por caminos milenarios, hoy en parte reivindicados y en parte, maltratados,  una reflexión de entre las muchas que iban saliendo, ha venido a nuestra conversación. 
¿Cuánto tiempo llevamos perdiendo población en este pequeño pero representativo espacio de nuestra geografía? … 

¿ Recuerdas cuando éramos pequeños, esa competencia infantil de ver qué pueblo era más grande ?… el mío tiene tantos, el tuyo treinta menos. 
Esa misma pregunta con cuatro años de diferencia daba cifras mucho menores. Aparentábamos no asustarnos y seguíamos no poniendo el acento en que aquello iba bajando. En el fondo era un, ¿cuánto vamos a seguir menguando ?, ¿ llegaremos a desaparecer?…

Coincidimos  en que aquella conciencia inconsciente de que algo estaba cambiando iba superpuesta con nuestros años de colegio, aquellos  de la  década de los sesenta y principios la de los setenta. Veíamos, casi sin ver,  cómo iban  faltando primos, vecinos y amigos que dejaban de estar durante los inviernos y que a veces, no siempre, reaparecían en verano si tenían una casa a la que volver. 

En esas ocasiones en las que hablamos de nuestros pueblos para el público, para los de fuera, para los que no conocen ni conocemos, sacamos a la luz lo grandes que fuimos, los cada vez más grande en número de habitantes que llegamos a tener, las casa que había, las grandes, las pequeñas, los conventos, los escudos y las casas solariegas donde moraron nuestros ilustres antepasados de los que parecemos ser descendientes directos. Ocios y Velascos y demás nombres de pro en nuestra memoria para que esta nos sostenga a todos los que nunca los tuvimos, al menos, reconocidos. 
Fuimos tantos y tuvimos tanto, la herrería, las panaderías, las tabernas y los ultramarinos. Pueblos llenos de campesinos, canteros, terrolleros, guarnicioneros, criados y criadas, mujeres pobres, medio pobres y alguna rica. 

La verdad es que llegado el momento, con todo el cambio, unos pudieron quedarse, algunos lo prefirieron y otros no tenían la confianza de salir a buscar pero muchos oyeron que fuera, en las ciudades, había nuevas oportunidades. Nunca más la precariedad ni el mirar al cielo para ver si llueve o hiela. Fuera estaba el premio. No más  frío, no más calor y mis hijos a estudiar que médicos o abogados serán. 

Los que nos quedamos también nos fuimos a estudiar o a trabajar y de allí, tampoco volvimos, si acaso y con casa, en vacaciones y en Navidad.
Los que dejamos atrás, aquellos que lo eligieran o no,  han sostenido el espacio de nuestra infancia, nuestros campos y nuestras casas, ya no están. Sostuvieron  nuestra historia, la de cada uno pero también la de todos, la historia de el mundo rural en este lugar de la Tierra que no deja de tener un importante peso en la Historia como tal. Sostuvieron pueblos enteros con sus manos pero ya no están. 

Algunos hemos  vuelto y algunos más nos vienen a visitar. Hay quien incluso se instala para  quedarse porque igual están buscando algo que 
aquí pueden encontrar. Ojalá !

¿ Seremos capaces de compensar tanta pérdida y tanto cambio ?… ¿ Podremos mantener lo bueno de lo que nos sostuvo hasta llegar aquí o preferiremos cerrar  los ojos y soñar con que nuestros mayores, los  que ya no están , mantendrán la llama viva en el altar ?

La población del medio rural crece en España por séptimo año consecutivo.

 Los pueblos han atraído población nacional y extranjera 
desde 2018 y crece el número de personas ocupadas,
 especialmente mujeres.
De los 6.832 municipios con menos de 5.000 habitantes en 2018, 
el 79% actualmente tiene un saldo migratorio positivo

En 2024, los municipios de menos de 5.000 habitantes aumentaron su población en 22.020 personas, según la revisión del Padrón Municipal de Habitantes publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que supone el crecimiento de la población del medio rural por séptimo año consecutivo. Desde 2018, los pequeños municipios han aumentado su población en 163.027 personas.


Este incremento es debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes a estos municipios.
En 2024, el medio rural atrajo 68.814 habitantes, 10.405 más que el año anterior, como refieren los resultados de la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia publicados también en esta jornada. Durante los últimos siete años los municipios con menor población han atraído a 447.667 habitantes, de los cuales alrededor del 40% proceden de otros municipios del país.

2018 marcó un punto de inflexión en la pérdida de población y la emigración registrada en los municipios rurales. En ese año, 6.832 municipios en España tenían menos de 5.000 habitantes y concentraban una población de 5.700.024 personas. La mayoría de ellos tenían un saldo vegetativo negativo, a lo que se añadía la salida de población, especialmente mujeres y jóvenes. Entre 2011 y 2017, todas las comunidades autónomas, salvo País Vasco y Madrid, perdieron población en los pequeños municipios, con una reducción del 6,1 %, 405.371 habitantes menos en 7 años.

Sin embargo, las cifras actuales evidencian que, desde 2018, aunque su saldo vegetativo es negativo, los pueblos han atraído población nacional y extranjera, ha crecido el número de personas ocupadas, especialmente mujeres, y solo Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y León continúan perdiendo población en el conjunto de los pequeños municipios.

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN EL MEDIO RURAL

El saldo migratorio positivo entre 2018 y 2024 no se concentra en unos pocos municipios, sino que se registra de manera generalizada. De los 6.832 términos con menos de 5.000 habitantes registrados en 2018, 5.398 (el 79%) actualmente tienen un saldo migratorio positivo, incluso en los municipios más pequeños, por debajo de los 100 habitantes, o más remotos.
La llegada de población al medio rural está vinculada al crecimiento demográfico del país y los saldos migratorios positivos son, en una buena parte, consecuencia de la llegada de población extranjera. No obstante, su peso en la población de los municipios con menos de 5.000 habitantes es reducido: un 10,2% de la población frente al 14,1% nacional. El 83% de los pequeños municipios tienen un porcentaje de población extranjera por debajo de la media nacional, y en el 43% representa menos del 5% de su población.

POLÍTICAS PARA AFRONTAR EL RETO DEMOGRÁFICO
Desde la creación de la Secretaría General para el Reto Demográfico, en el año 2020, se han puesto en marcha múltiples medidas, en coordinación con el resto de ministerios y con otros niveles de la administración, incardinadas en el Plan 130 Medidas frente al Reto Demográfico, que ha movilizado más de 13.000 millones de euros entre 2021 y 2024.
Como parte de las iniciativas, se han implementado convocatorias de ayudas para la reactivación social y económica de zonas con problemas de despoblación, que desde 2022 han posibilitado el financiamiento de más de 700 proyectos, por un importe total de 69,8 millones de euros. 
 Actualmente, el MITECO mantiene abierta una nueva convocatoria de subvenciones para financiar proyectos innovadores y combatir la despoblación.
Asimismo, se ha creado la Red de Centros de Innovación Territorial (RedCIT) que, en coordinación con diversos niveles de la administración y basándose en la colaboración público-privada, están impulsando iniciativas rurales innovadoras en los 23 centros que, en estos momentos, forman parte de la Red.
Atraer y retener el talento en los municipios de reto demográfico es el propósito del Programa Campus Rural que, en sus cuatro ediciones, ya ha llevado a más de 2.000 universitarios a realizar sus prácticas curriculares en municipios del medio rural de menos de 5.000 habitantes.

Adicionalmente, el MITECO ha puesto en marcha otras medidas de apoyo al medio rural, como los programas DUS 5000 (Programa DUS 5000. Ayudas para inversiones a proyectos singulares locales de energía limpia en municipios de reto demográfico)  
y PREE 5000 (Rehabilitación energética de edificios en municipios de reto demográfico), el impulso a las comunidades energéticas locales, el impulso de la bioeconomía local, o los proyectos de saneamiento, depuración y abastecimiento de agua en pequeños municipios, con una dotación conjunta de más de 1.200 millones de euros.

jueves, 8 de enero de 2026

PAC: Un nuevo regate de la Comisión; o la multiplicación de los panes y los peces.

Un nuevo regate de la Comisión 

El pasado día de Reyes, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en una carta al Paramento y al Consejo, propuso una vuelta de tuerca al presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) para el período 2028-2034.



Podría ser una respuesta a las movilizaciones históricas de agricultores y ganaderos de toda Europa, antes de Navidad. Parece más bien tratarse de una forma de intentar vencer los recelos de algunos Estados Miembros (EEMM), liderados por Francia, para la aprobación del acuerdo comercial con Mercosur.

La aplicación del acuerdo requiere de una mayoría cualificada en el consejo de la UE (al menos el 55% de los EEMM que, a su vez, representen al 65% de la población) y la posición de algunos países como Francia o Italia, contrarios, en mayor o menor grado, al mismo, hace peligrar, todavía a fecha de hoy, el acuerdo en la reunión del consejo de este próximo 12 de enero. Los motivos que se aducen para oponerse son en el ámbito del sector agrario, relativos a la preferencia arancelaria y la activación de las cláusulas de salvaguardia en caso de que las importaciones causen graves perjuicios para el sector europeo, y el cumplimiento efectivo de las cláusulas espejo -que se puedan controlar de verdad- para que los productos de Mercosur cumplan la normativa europea en materia de sanidad vegetal y animal. No es sólo una cuestión de Francia, Italia y otros EEMM, sino una preocupación de gran parte de los agricultores europeos.

Es en este contexto, para tratar de cambiar el parecer de los EEMM que se han mostrado más beligerantes con el acuerdo y de contentar a los agricultores, y salvar el acuerdo con Mercosur, en el que se produce esta nueva propuesta de la Comisión para la PAC.

Conviene recordar que el planteamiento inicial de la Comisión, de julio de 2025, asignaba a la PAC, un mínimo, blindado, de 293.700 millones de euros para 2028-2024 -de los que España dispondría de 37.000 millones-. A esta cifra, se le añaden 6.301 millones de euros, en forma de reserva de crisis para el sector agrario, lo que totaliza unos 300.000 millones de euros la PAC[1].


Los importes asignados a la PAC, tanto a nivel comunitario, como en el caso del sobre previsto para España, suponen una reducción del 22% sobre el período actual. Es cierto que se podrían adicionar más fondos dentro de los 865.076 millones de euros del nuevo fondo para los planes de asociación nacionales y regionales, donde se encuentra la PAC[2], pero la competencia -por más fondos- con otras políticas, supone un riesgo enorme de que la PAC, finalmente, tenga en 2028-2034, menos dinero que en el período actual.

¿Qué supone la nueva propuesta de Von der Leyen?

Es sencillo.

En primer lugar, la propuesta inicial, preveía una cantidad para ajustar las medidas dentro de los Planes nacionales y regionales según la ejecución de las mismas, a lo largo del período 2028-2034. Lo que hace la Comisión es proponer que dos terceras partas de esta cantidad, 45.000 millones de euros, se utilicen específicamente para la PAC -y no para otras políticas-, y que se puedan poner a disposición de los EEMM, desde el 2028. No supone un incremento directo del presupuesto para la PAC, pues serían los EEMM los que tendrían que decidir, si optan o no por activar esta opción.

Por otra parte, la Comisión propone que cada país decida si destina hasta un 10% de los 487.000 millones de euros del fondo para los planes de asociación nacionales y regionales que no se encuentran “blindados” -es decir, que pueden dedicarse a las prioridades que cada Estado Miembro desee, dentro de las políticas que engloba el fondo-, 48.700 millones de euros, para medidas agrarias de desarrollo rural, que en la propuesta inicial estaban excluidas para acceder a estos recursos. Esta cantidad, podría aumentarse hasta los 63.700 millones de euros, utilizando 15.000 millones de euros en forma de préstamos, dentro de la política “Catalyst Europe”.

Estas dos propuestas incrementarían el presupuesto previsto para la PAC, que podría pasar de 300.000 millones de euros -incluida la reserva de crisis- a hasta 408.700 millones de euros -incluidos los préstamos-, lo que supondría algo más de lo que supone la PAC en este período (unos 386.600 millones de euros).

Sin embargo, la propuesta, que supone un avance, tiene truco. 

Y es que, este este dinero extra para la PAC sería a costa de la reducción de otras políticas, y deberán ser los EEMM, a los que la Comisión traslada la presión, los que tomen la decisión sobre si optan, o no, por aumentar el dinero para la PAC.


Algo así como la multiplicación de los panes y los peces;. Difícil.

[1] Para una información más detallada, se pueden consultar otras entradas de www.ruralsiglo21.org, la última, y muy clarificadora, https://ruralsiglo21.org/2025/11/02/lo-bueno-y-lo-malo-de-la-nueva-pac/, y el artículo, de diciembre de 2025, “Una PAC posible para España”, publicado en la Plataforma Tierra (https://www.plataformatierra.es/actualidad/una-pac-posible-para-espana).

[2] Ver https://ruralsiglo21.org/2025/11/02/lo-bueno-y-lo-malo-de-la-nueva-pac/ y https://ruralsiglo21.org/2025/07/17/una-pac-disruptivasin-dinero/

Edén en Redecilla del Camino

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