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jueves, 4 de junio de 2026

«El mercado apuesta por los ultraprocesados porque los productos frescos no son un gran negocio»

La soberanía alimentaria surge del movimiento La Vía Campesina, que en 1996 planteó una alternativa al enfoque de la seguridad alimentaria

Plantea quién decide nuestra alimentación: la gente y quienes producen alimentos de manera democrática o las multinacionales. 

Defiende el derecho a la alimentación como derecho humano, no como mercancía, e implica que el control de recursos como la tierra o las semillas esté en manos del campesinado y no de las corporaciones.

También prioriza la producción local, circuitos cortos y mercados locales, evitando la dependencia excesiva de grandes cadenas globales
Mientras la seguridad alimentaria se centraba en que hubiera comida disponible
la soberanía alimentaria plantea decidir cómo y dónde se producen los alimentos, 
y quién los produce.

Javier Guzmán ha trabajado en cooperación internacional y políticas alimentarias en Europa, África y América Latina. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología (Universidad Complutense de Madrid), comenzó en Cruz Roja, fue director regional de Oxfam en África Austral e India, y desde hace unos 15 años dirige Justicia Alimentaria —antes Veterinarios Sin Fronteras—, desde donde impulsa campañas e investigaciones sobre el sistema agroalimentario y las desigualdades en el acceso a la alimentación.

Miembro de la Red Mundial por el Derecho a la Alimentación y la Nutrición y colaborador habitual en medios como El Salto o RNE, Guzmán promueve la soberanía alimentaria y advierte, en conversación telefónica desde Barcelona con SINC, que hoy “el derecho a la alimentación está absolutamente privatizado y fuera de la agenda política”.

Desde la soberanía alimentaria hasta la publicidad infantil, este experto en políticas de nutrición y consumo analiza cómo la mala dieta impacta en la salud pública y qué responsabilidad tienen la industria y las administraciones en el acceso a una alimentación saludable.


¿Qué implica en la práctica la soberanía alimentaria?

Surge del movimiento La Vía Campesina, que en 1996 planteó una alternativa al enfoque de la seguridad alimentaria. Plantea quién decide nuestra alimentación: la gente y quienes producen alimentos de manera democrática o las multinacionales. Defiende el derecho a la alimentación como derecho humano, no como mercancía, e implica que el control de recursos como la tierra o las semillas esté en manos del campesinado y no de las corporaciones.

También prioriza la producción local, circuitos cortos y mercados locales, evitando la dependencia excesiva de grandes cadenas globales. Mientras la seguridad alimentaria se centraba en que hubiera comida disponible, la soberanía alimentaria plantea decidir cómo y dónde se producen los alimentos, y quién los produce.

¿Por qué consideráis la mala alimentación el mayor problema de salud pública del mundo?

La alimentación siempre ha sido una cuestión central. Sigue habiendo hambre, pero en pocos años han aumentado en 1 000 millones las personas con obesidad o dietas inadecuadas: tanto en países ricos como en el sur global, son peores nutricionalmente y más procesadas, con más “productos” que alimentos reales.

Sigue habiendo hambre, pero en pocos años han aumentado en 1000 millones las personas con obesidad o dietas inadecuadas: tanto en países ricos como en el sur global. Al tiempo, los alimentos frescos son cada vez más caros

Al tiempo, los alimentos frescos son cada vez más caros. En España han subido un 40 % desde 2021 y seguirán subiendo por la crisis de Irán o el precio de los fertilizantes, lo que deja fuera a amplias capas de población que recurren a productos más baratos y procesados, ricos en azúcar, grasas saturadas y sal. Esto tiene consecuencias en salud y desigualdades. Así, la obesidad infantil en las clases populares duplica la de los hogares con mayores ingresos.

También impacta en los sistemas sanitarios. Como recogimos en nuestro informe Dame Veneno (2016), en España el 20 % del gasto sanitario se debe a enfermedades relacionadas con la mala alimentación: más de 20.000 millones de euros, sin contar el absentismo laboral. Según la OMS, muchos sistemas públicos de salud podrían quebrar. Sería mucho más eficaz invertir en prevención y en cambiar el sistema alimentario, pero esas políticas colisionan con los intereses de grandes empresas. En España, más del 70 % de lo que consumimos ya es alimentación procesada o ultraprocesada, estamos en manos de esta industria.

¿Qué revelan las crisis globales sobre el sistema alimentario actual?

Que este sistema no está adaptado a ellas. La covid supuso un terremoto en el sistema alimentario y evidenció que depender de mercados globales es arriesgado: son muy frágiles ante una crisis. Los circuitos cortos (cooperativas y agricultores locales) fueron más resilientes y evitaron subidas fuertes de precios, lo que apunta a la necesidad de sistemas descentralizados y locales, basados en el territorio.

En España, por ejemplo, un alimento recorre unos 5 000 kilómetros hasta llegar al plato. Exportamos aceite, fresas o verduras, pero importamos alimentos básicos como garbanzos o lentejas, y grano o soja de América Latina para el ganado. Si hay cortes de suministro, los países hacen reservas y aumenta la especulación financiera, elevando los precios. Así, la guerra en Ucrania disparó el precio de fertilizantes y grano, obligando a la UE a inyectar grandes cantidades de dinero público, y ahora vemos amenazas similares en Oriente Medio.

Es un suicidio basar los sistemas alimentarios en el petróleo barato: envases, transporte y fertilizantes dependen de él. Urge descarbonizar la agricultura, responsable de hasta el 37 % de las emisiones

Es un suicidio basar los sistemas alimentarios en algo que ya no existe, el petróleo barato. Todo el sistema alimentario es petróleo: envases, invernaderos, transporte… y el 80 % de los fertilizantes se fabrica con gas. Hay que descarbonizar la agricultura porque el sistema agroalimentario es responsable de entre el 21 y el 37% de las emisiones de CO₂, según el IPCC; no tiene sentido mantener un modelo globalizado dependiente de combustibles fósiles.

¿Qué fortalezas y debilidades tiene el modelo agroalimentario europeo?

Los más de 50.000 millones de euros anuales de la Política Agraria Común (PAC) podrían servir para construir un sistema alimentario coherente, pero ha estado orientada a la exportación: el 80 % de las ayudas han ido al 20 % de los productores, olvidando la agricultura familiar. Se ha pensado la agricultura como otro negocio, generando alimentos caros basados en costes bajos, incluso en la explotación de trabajadores inmigrantes.

La UE intentó un viraje con la estrategia ‘De la granja a la mesa’, al reducir pesticidas y fertilizantes y apostar por una agricultura más sostenible, pero en el último año y medio se ha producido un retroceso por la presión de los lobbies

La UE intentó un viraje con la estrategia De la granja a la mesa, reduciendo pesticidas y fertilizantes y apostando por una agricultura más sostenible, pero en el último año y medio hemos visto un retroceso por la presión de los lobbies. Incluso el glifosato, que iba a prohibirse, ha recibido diez años más de prórroga y, por presión de la ultraderecha, hay propuestas para convertir la PAC en un mero fondo económico donde cada país compita a la baja. La UE debería recuperar un papel central en la política alimentaria: reconstruir sistemas alimentarios locales, fortalecer la agricultura familiar y avanzar en la descarbonización.

¿Por qué mucha gente en España no puede acceder a una dieta saludable?

Como recogimos en Dame Veneno, el 44 % de la población no puede permitírsela, y va a peor: los alimentos han subido un 40 %, incluso el aceite o los huevos. La gente sabe qué es saludable, pero no puede pagarlo. Mientras, los márgenes del sector agroalimentario han crecido un 38,1 % desde 2020, según el Observatorio de Márgenes Empresariales; la rebaja del IVA de 2023 acabó ahí.

En la práctica, el derecho a la alimentación está absolutamente privatizado y fuera de la agenda política; por eso impulsamos Good Food for All [Buena Alimentación para todo el Mundo] para que se reconozca como derecho en la UE.

Como recogimos en ‘Dame Veneno’, el 44 % de la población no puede permitirse una alimentación saludable y va a peor: los alimentos han subido un 40 %, incluso el aceite o los huevos. La gente sabe qué es saludable, pero no puede pagarlo

¿Qué medidas mejorarían el acceso a una alimentación saludable?

Lo primero es controlar la cadena alimentaria. El actual observatorio de precios debería tener capacidad sancionadora, como en Francia, abordar prácticas como la reduflación [mantener precios, pero reduciendo la cantidad] y establecer precios topados para alimentos básicos.

También necesitamos infraestructuras públicas: cocinas en colegios, hospitales, residencias o ayuntamientos, donde la alimentación se ha externalizado a grandes empresas de catering, a menudo con baja calidad y sin relación con nuestro patrimonio alimentario. Existen modelos alternativos: en Italia y algunas ciudades francesas utilizan producción local y ecológica, lo que permite ofrecer alimentos frescos, crear empleo local y vincular la alimentación al territorio.

En España se gastan miles de millones en compra pública de alimentos, que deberían orientarse a objetivos de salud y sostenibilidad

Además, es necesario crear reservas estratégicas de alimentos, limitar la especulación financiera y apoyar modelos agrícolas menos intensivos. Y hace falta una ley de compra pública que establezca de dónde viene la comida y quién la produce: en España se gastan miles de millones en compra pública de alimentos, que deberían orientarse a objetivos de salud y sostenibilidad, no solo a comprar barato o favorecer a grandes empresas. Existe consenso social y científico, pero falta voluntad política.

Otra de vuestras iniciativas es ¡Reclama Tu Mercado!, ¿qué persigue?

Los mercados municipales son una infraestructura pública para alimentar a los barrios que durante décadas conectó a la población con la agricultura y el territorio. Muchos se han cerrado, abandonado o convertido en espacios turísticos o gentrificados, sustituidos por supermercados o grandes cadenas. Necesitan una nueva orientación: en lugares como Azpeitia o Bergara el mercado no es solo un punto de venta; tienen cocina, formación, servicios para colectivos sociales y vínculos con productores locales.

¿Qué denunciáis con campañas como 25 Gramos o Mi Primer Veneno?

Hace años vimos que la alimentación procesada y el azúcar tenían muy buena prensa en España, y lanzamos 25 Gramos para abrir un debate social. Después, en Dame Veneno, estudiamos la relación entre alimentos procesados, enfermedades y obesidad infantil, y al analizar la alimentación dirigida a niños pequeños en Mi Primer Veneno detectamos que se había creado una alimentación específica, como si fueran enfermos, y productos como potitos, leches de crecimiento o “mis primeras galletas” con cantidades muy altas de azúcar.

Al analizar la alimentación dirigida a niños pequeños ‘Mi Primer Veneno’ detectamos que se había creado una alimentación específica, como si fueran enfermos, y productos como potitos, leches de crecimiento o “mis primeras galletas” con cantidades muy altas de azúcar

También identificamos un problema clave: la publicidad infantil. En España no existe una regulación que proteja a niños y niñas, solo un código de autorregulación de 2005 (código PAOS), escrito por las propias empresas, que incumplen constantemente. Desde la Alianza por una Alimentación Saludable llevamos años pidiendo una regulación, pero no se ha conseguido por la presión del lobby alimentario.

Inglaterra lleva años regulando la publicidad y ha aprobado normas más estrictas para prohibir no solo la dirigida a niños, sino también la que aparece en espacios donde están expuestos. Portugal, Chile, México, Finlandia o Suecia cuentan con regulaciones similares, pero en España no hay avances y es un escándalo, porque tenemos una de las tasas de obesidad infantil más altas de Europa. Esperamos que el compromiso actual del Ministerio de Consumo permita una regulación definitiva, porque la sensación de desprotección es enorme.

¿Cómo condicionan nuestras decisiones de consumo los grandes oligopolios alimentarios?

La industria, con su máquina publicitaria, genera una narrativa sobre lo que debe ser la alimentación, y lo hace sin contrapesos, porque el Estado interviene poco. Ante el interés creciente por la salud, ha creado múltiples productos “saludables” (antioxidantes, proteínas en todo…) que muchas veces son ultraprocesados. El mercado apuesta por ellos porque los alimentos frescos no son un gran negocio, el margen de beneficio está en los procesados. Así, buscando salud, muchas personas acaban desplazando la alimentación fresca tradicional, que sigue siendo la verdadera base de una dieta saludable.

La industria ha creado múltiples productos ‘saludables’ (antioxidantes, proteínas en todo…) que muchas veces son ultraprocesados. El 96 % de la publicidad alimentaria realizada por influencers corresponde a productos insanos

Además, se genera un malestar continuo sobre el cuerpo, especialmente entre niños y adolescentes, con mensajes muy agresivos que les hacen sentir que necesitan productos para mejorarlo e impactos en la salud física y mental. Como denunciamos en Unfollow, el 96 % de la publicidad alimentaria realizada por influencers corresponde a productos insanos. No tenemos mecanismos suficientes de defensa ni una narrativa pública que la contrarreste.

lunes, 1 de junio de 2026

España emerge como uno de los grandes objetivos para los mercados que se lanzan a comprar tierra ante un mundo en caos.

 
Campo de trigo en la provincia de Segovia. ÁLVARO MINGUITO

    Vicente Nieves  / Álvaro Moreno


Los mercados se lanzan a comprar tierra ante un mundo en caos y España emerge como uno de los grandes objetivos                      
  • La tierra es un activo tangible y escaso que protege de la inflación
  • En España vive un boom en el país con una inversión de 1.200 millones y un crecimiento del 50%
  • Ofrece rentabilidad de entre el 7% y el 14%

El caos, la incertidumbre y la guerra pueden cambiarlo todo en un momento y convertir las inversiones que parecían seguras en ruina o devastar los ahorros de millones de personas. Esta es la lección que aprendió Zain, un viejo ingeniero sirio que hoy vive en una pequeña aldea perdida entre montañas, robles y prados de la Sierra Norte de Madrid. Este ingeniero, ya jubilado, lleva décadas residiendo en Madrid, un tiempo que ha aprovechado para ir adquiriendo pequeñas parcelas, prados y tierras de pastoreo. Sentado en una silla de plástico en su huerto, Zain explicó cual ha sido la tesis que le llevó a construir su estrategia basada en años de experiencia: "Con el tiempo he visto cómo el dinero, al igual que otros activos financieros, puede multiplicarse y perder su valor en todos los sitios, pero la tierra no, siempre está ahí". En resumen, los billetes, las divisas e incluso las grandes fortunas podían evaporarse con la inflación, las guerras, las crisis o las decisiones de un banco central, pero la tierra cultivable seguía siendo un activo irreproducible, tangible y eternamente útil. Mientras existan seres humanos siempre habrá necesidad de alimento, siendo, además, la alimentación uno de los sectores con la demanda más inelástica. Esta es una lección que han aprendido en los últimos años los fondos (también grandes fortunas individuales) de todo el mundo, que se han lanzado con voracidad a comprar hectáreas y hectáreas ante un mundo cada vez más caótico, especialmente en España.

Comprar tierra, invertir en activos tangibles (oro, plata, vivienda…) está de moda y tiene cierta lógica. Aunque este artículo está centrado en la tierra y la agricultura, este argumento se puede entender de forma más sencilla con el ejemplo de la vivienda. La utilidad de la vivienda (vivir en ella) sigue presente tras una crisis, en medio de un apagón, en un caída del sistema financiero o en una guerra (siempre que no la destruyan). Buena parte de los activos tangibles tienen una utilidad de la que los digitales carecen. Esta es una de sus grandes ventajas.

Por otro lado, la inversión en tierra posee una lógica financiera muy antigua y es la preferencia por poseer algo que no se pueda imprimir y reproducir de forma infinita sin esfuerzo. Por ello, también tienen parte de sus inversiones en obras de arte, por ejemplo. En un mundo en el que los bancos centrales pueden expandir la cantidad de dinero con un clic, como hicieron durante la pandemia del covid, la tierra fértil conserva una cualidad que el dinero fiat ha perdido: escasez física. Hay más dólares, euros o yenes cada década, pero no hay más hectáreas productivas en las mejores zonas agrícolas. Por eso, la tierra funciona como una especie de refugio silencioso frente a la depreciación monetaria.

El fenómeno no es anecdótico. Por ejemplo, Bill Gates figura entre los mayores propietarios privados de tierras agrícolas de EEUU, con unas 98.000 hectáreas de tierra y granjas, según The Land Report, y otras estimaciones elevan sus propiedades totales a unas 110.000 hectáreas. Gates ha defendido que no hay "ningún gran plan" detrás, sino inversiones profesionales para hacer las granjas más productivas y crear empleo en su país, pero lo cierto es que estás inversiones han ayudado a incrementar su riqueza, con una rentabilidad notable.

No es el único. También se cita con frecuencia a Jeff Bezos, Rupert Murdoch o incluso a Warren Buffett como ejemplos de grandes patrimonios vinculados a la tierra. Buffett explicó en su carta anual de 2014 que en 1986 compró una granja de 162 hectáreas cerca de Omaha por 280.000 dólares y que, sin saber apenas de agricultura, le bastó con calcular lo que podía producir y sus costes para ver que era una inversión con "poco riesgo" y mucho potencial de subida. Existen varias razones económicas y financieras que llevan a los grandes patrimonios a invertir en este activo tangible y que presenta una utilidad intrínseca que otros activos no tienen.

La fiebre 'agrícola' en España

La fiebre por la tierra también ha contagiado a España. Este concepto de invertir en la tierra ha llegado a los fondos e inversores como lo que se conoce como agribusiness. Es una tendencia a nivel mundial con un importante auge pues, según datos de Valoral Advisor en cuestión de una década ha pasado de haber solo 41 fondos especializados en este ámbito a escalar hasta los 1.000, gestionando un capital de 150.000 millones de euros. En España es un negocio en pleno crecimiento y, según datos de CBRE estamos hablando de que en 2025 el sector alcanzó los 1.200 millones de euros, un crecimiento del 50%. Estas cifras para la consultora suponen una "estabilización respecto a las cifras registradas en 2022 y una vuelta al crecimiento tras el excepcional 2023 (con unos 2.200 millones de euros)".

Manuel Albuquerque, líder de Agribusiness para el sur de Europa (España, Portugal e Italia) en CBRE, comenta en declaraciones a elEconomista.es que al margen de las cifras actuales sus sondeos respecto al futuro parecen prometedores y de hecho, "el 57% de los inversores prevé un aumento de la actividad y un 29% una estabilización".

El experto de CBRE explica que frente a una inflación en aumento "el Agribusiness se ha definido con un activo defensivo, que tiene correlación positiva con el IPC y una menor vinculación con los mercados financieros". Todos estos factores convierten esta fórmula de inversión en "una herramienta eficaz en un entorno de elevada volatilidad". En este contexto, las características únicas de la Península Ibérica "la convierten en uno de los destinos prioritarios para canalizar el capital de todo Europa con una base estructural que apunta a un crecimiento sostenido los próximos años".

Respecto a las ventajas de la Península Ibérica, Albuquerque comente que se trata de "una región con gran estabilidad productiva, nivel técnico, cadena de valor integrada y con operadores sólidos que facilitan la entrada de capital". Además, "tanto España como Portugal no dependen tanto de insumos críticos de regiones en guerra como fertilizantes oenergía, reforzando su posicionamiento". Además, explican que los cultivos ibéricos están teniendo un auge en mercados clave. "Tienen un posicionamiento nacional hacia Europa, que es un mercado deficitario en productos clave (que produce España) como la almendra, el aguacate o los frutos rojos".

Según los últimos datos de Cocampo, relativos a 2025, la compraventa de fincas rústicas cerró 2025 en máximos históricos con un 7,1% más, llegando a las 167.453 operaciones. En resumen, las operaciones el año pasado tocaron máximos históricos. CBRE comenta que las operaciones compraventa de tierra ascendieron a 600 millones de euros.

La primera razón que lleva a muchos inversores a comprar tierras de cultivo es la escasez relativa. La tierra productiva no solo es limitada: en muchos casos se reduce por urbanización, degradación del suelo, cambio climático o reconversión hacia usos más rentables. A diferencia de una empresa, que puede emitir acciones, o de un Estado, que puede emitir deuda, una finca agrícola de alta calidad no se replica. Las mejores regiones productivas rara vez salen al mercado y, cuando lo hacen, suelen atraer a compradores con horizonte de décadas.

La escasez relativa de la tierra muchas veces también se puede detectar en ciertos cultivos, que a la postre son los más rentables. Un buen ejemplo son las almendras o el aceite de oliva, cuya demanda creciente ha convertido a estos dos cultivos en las 'estrellas' en España, donde el clima es casi perfecto para dichos árboles y sus frutos. España es el segundo mayor productor de almendras del planeta y el primero de aceituna.

El campo también ha crecido en otros negocios muy prometedores como los aguacates. Cabe destacar que tanto almendras como aguacates tienen un mayor riesgo operativo que los olivos pero también mayores retornos. Estos dos últimos tendrían un rendimiento del 12% para los fondos, según datos de Savilis. Más allá de estos cultivos, desde CBRE señalan el aguacate y el pistacho como los de mayor crecimiento. Respecto a los menos atractivos defienden que son el viñedo y el nogal.

"España cuenta con uno de los sectores agrícolas más grandes y, posiblemente, más avanzados de Europa. Es un importante productor y exportador de cultivos de alto valor, como hortalizas, frutas y frutos secos, y también es el centro de producción de productos frescos fuera de temporada para los inviernos del norte de Europa", comenta Savilis. Además señala que los numerosos microclimas diferentes que conviven en España son un factor de protección decisivo ante el cambio climático.

¿Qué suele haber detrás de la escasez relativa? Un activo perfecto para protegerse de la inflación y mucho más. Al igual que una vivienda, la tierra obtiene un rendimiento doble, por un lado su propia revalorización y, por otro, lo que se extrae de ella a través de su utilidad intrínseca. Esta es otra razón que alimenta el boom de la inversión en tierra. Savilis explica que España tiene un gran beneficio y un contra importante. El dinero invertido en tierras viene de dos fuentes fundamentales, la revalorización de la tierra y los ingresos regulares (por alquiler o incluso explotación directa). Según la firma la parte mala es que "la apreciación de la tierra es mucho menos significativa que en otras regiones dado que muchos activos como árboles, sistema de riego o invernaderos se deprecian y compensa la apreciación del terreno".

Sin embargo, las rentabilidad anuales son muy interesantes. Según los cálculos de la consultora los olivadores arrendados (y otros productos hortícolas protegidos) ofrecen un rendimiento del 7%. Sin embargo tal y como ya se ha mencionado otros productos de mayor riesgo como son el aguacate y la almendra, tienen un retorno del 12%.

A pesar de que Savilis cree que la revalorización de la tierra es menos interesante que los ingresos por arrendarla, desde CBRE dicen que hay que matizar esto. "Si bien los precios de la tierra agrícola muestras una tendencia global a la estabilización, determinadas regiones si ven crecimiento". La firma defiende que "en el norte de Cáceres, Aragón o en los secanos de Cádiz, la plantación del olivar en seto continúa registrando subidas superiores al 10% y siendo competitiva (la revalorización del suelo) a nivel mundial".

Un ejemplo concreto es Nuuven, unos de los actores institucionales más potentes, de hecho, tiene un fondo con Bankinter Investment llamado Landa Fund, que actúa como una cartera diversificada de terreno. PSP Investment, el fondo soberano canadiense, que es muy activo comprando terrenos a nivel mundial también se ha expandido los últimos años.

Otros actores como Atitlán han levantado plataformas con gigantes como Santander para las inversiones agrícolas. No son los únicos, Miura Partners es un actor en este auge y también Generandi o Beka Finance. De hecho, España está llamando tanto la atención que incluso ha habido operaciones el año pasado del Fondo Agrícola de los mormones (Farmland Reserve) que, en plena escalada arancelaria, realizaron operaciones en el país ibérico en 2025 en plena escalada arancelaria.

El refugio inamovible

Otro atractivo clave es que la tierra genera ingresos relativamente descorrelacionados de los mercados financieros. La demanda de comida no depende del Ibex 35, del Nasdaq ni del S&P 500. Puede haber años malos por clima, costes o precios agrícolas, pero la necesidad básica sigue ahí. Por eso algunos inversores describen la tierra agrícola como "oro con dividendos", puesto que comparte con el oro la escasez y la defensa frente a la inflación, pero además puede producir rentas.

Otra razón que convierte a la tierra en un activo interesante es la permanencia. Las empresas nacen, crecen, se endeudan, se fusionan y desaparecen. Las modas tecnológicas cambian. Los bonos dependen de la solvencia del emisor, de los tipos de interés. El efectivo se erosiona con la inflación. Pero una buena tierra, bien gestionada, puede mantener valor durante generaciones. Esa es una de las claves de los patrimonios antiguos: no buscan solo rentabilidad máxima, sino supervivencia patrimonial.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con que este auge sea bueno para todas las partes. En declaraciones a elEconomista.es, los representantes de UPA (Unión de pequeños agricultores), comentan que "consideramos negativa la tendencia que se está produciendo en los últimos años de que los fondos de inversión inviertan en tierras agrícolas". Según la agrupación, "los fondos de inversión producen una presión al alza en el precio de las tierras de uso agrícola, lo que dificulta el relevo generacional al hacer menos accesible para jóvenes incorporarse a la actividad de producción de alimentos".
UPA concluye alegando que "el modelo de grandes explotaciones agro-industriales se basa en actividad súper-intensiva que busca maximizar el beneficio minimizando el empleo y todos los costes en general. Nosotros no creemos que se apoye la actividad, todo lo contrario. Es un modelo que expulsa a los modelos tradicionales basado en proyectos medianos y pequeños, los cuales, si cierran, es muy difícil que vuelvan a abrir.
Los fondos carecen de patrimonio cultural, carecen de vinculación con el territorio, su fin es exclusivamente económico, y eso no es lo que necesita Europa ni España para sustentar su modelo agroalimentario"

Desde Greenpeace coinciden que la evolución de una suerte de "campo franquiciado" generará mayor presión sobre el agua por hectárea, pérdida de biodiversidad, aumento del uso de químicos y una concentración del sector.

domingo, 10 de mayo de 2026

Entre la luna y la guerra

Desde la luna una humanidad indivisa, en la tierra un mundo que se arma. 

Sin embargo, vivimos en un sistema que necesita conflictos para sostener su rentabilidad. 
Un ecosistema mediático que convierte esos conflictos en inevitables. 
Una infraestructura tecnológica que los hace más eficientes. 
Y una ciudadanía expuesta a un flujo constante de información y uso de eufemismos, que normalizan la excepcionalidad. 
Mientras tanto, desde la Luna, la Tierra sigue siendo lo que siempre ha sido: 
una esfera frágil sin fronteras visibles.

El 7 de abril, a más de 400.000 kilómetros de distancia, el piloto de Artemis II, Víctor Glover, describía la Tierra como “un oasis frágil”, “un salvavidas en la inmensidad del espacio” (véase al respecto: Vistas desde allá arriba | ctxt.es ). Desde allí arriba -decía- no hay fronteras. Ni bloques. Ni hay enemigos. Solo una esfera vulnerable compartida por todos. Ese mismo día, el presidente estadounidense Donald Trump advertía al mundo de que “toda una civilización podría morir esta noche”, en el último episodio de una escalada destructiva y retórica dirigida contra Irán. Dos discursos simultáneos. Dos formas de mirar el mismo planeta: una que lo reconoce como hogar común y otra que lo convierte en objetivo.

No es una contradicción menor, pero sí el síntoma de una época. Mientras la exploración espacial nos obliga a pensarnos como especie, la política internacional dominante insiste en organizarnos como enemigos. Mientras la tecnología permite ampliar el horizonte humano, el poder de las élites la utiliza para perfeccionar la destrucción. No hay paradoja: hay coherencia interna. El mismo sistema que financia la conquista de la Luna sostiene la economía de la guerra en la Tierra. Ya sabemos que la guerra no es un accidente sino un negocio. Comercio lucrativo que necesita algo más que armas: necesita relato, necesita miedo y una opinión pública dispuesta a aceptar que el conflicto permanente es inevitable. Y ahí es donde entra en juego una arquitectura de poder cada vez más visible: la alianza entre industria militar, corporaciones tecnológicas y grandes medios de comunicación. No es una simple teoría, es toda una estructura. El llamado Complejo Militar Industrial-Mediático opera como un sistema integrado, especialmente en Estados Unidos. La industria de defensa no solo fabrica armamento: financia indirectamente a los grandes conglomerados mediáticos mediante publicidad, patrocinios y redes de influencia. 

Al mismo tiempo, Silicon Valley -epicentro global de las empresas de innovación y alta tecnologia más influyentes del mundo- ha dejado de ser un actor neutral para convertirse en proveedor estratégico de infraestructuras militares. Empresas como Palantir trabajan con datos de guerra. Microsoft y Amazon gestionan sistemas críticos del Pentágono y de inteligencia. Google y Meta desarrollan algoritmos que sirven tanto para vender publicidad como para identificar objetivos o vigilar poblaciones. La frontera entre tecnología civil y militar ha desaparecido sin apenas debate público. En el centro de esta red están los grandes fondos de inversión —BlackRock, Vanguard y State Street—, que participan simultáneamente en empresas de armamento, tecnológicas y mediáticas. Es decir: los mismos intereses financieros atraviesan la producción de armas, la infraestructura digital y la construcción del relato informativo. El resultado no es una conspiración sino algo más inquietante: una normalidad, en la que los conflictos se explican siempre desde la lógica de la amenaza. Y en la que el aumento del gasto militar aparece como una necesidad técnica, no como una decisión política. Los expertos que analizan las guerras en televisión proceden, con frecuencia, de las mismas estructuras que se benefician de ellas. Las “puertas giratorias” no son una anomalía sino parte del mecanismo. Generales retirados que comentan conflictos en cadenas como CNN o BBC mientras asesoran a empresas de defensa. Think tanks (laboratorios de ideas) financiados por contratistas militares que elaboran informes convertidos en fuente primaria para periodistas. Un circuito cerrado donde la información no se inventa, pero se orienta. Europa ejerce la misma lógica aunque la gestione con otros códigos. Aquí el vínculo entre industria de defensa y poder político es más explícito. Empresas como Airbus, Rheinmetall o Leonardo están profundamente ligadas a sus Estados, que promueven el rearme bajo el argumento de la autonomía estratégica. El discurso es conocido: más gasto militar equivale a más seguridad y más crecimiento económico. Pero también en el Mediterráneo el relato necesita altavoces. 

En Francia, Dassault Aviation — fabricante de los cazas Rafale— está vinculada al grupo propietario de Le Figaro. En España, Indra Sistemas mantiene conexiones con el grupo Prisa, editor de El País y la Cadena SER. En Italia, el modelo alcanza una forma casi estructural: el grupo Leonardo, con fuerte participación estatal, convive con conglomerados mediáticos vinculados a grandes familias industriales. No se trata de censura directa. Se trata de algo más eficaz: un marco mental compartido. La inversión en defensa se presenta como sinónimo de innovación, empleo y modernización. El debate ético desaparece. La guerra se convierte en un asunto técnico, casi administrativo. Y cualquier cuestionamiento queda desplazado al terreno de lo ingenuo o lo irresponsable. A ellos se suma un elemento clave: la producción de legitimidad. Foros, congresos, publicaciones especializadas y expertos recurrentes, exmilitares o ex ministros, que acceden mediante “puertas giratorias” inundan los informativos y tertulias de los medios. Buena parte de estos espacios están financiados por las propias corporaciones del sector. No imponen discursos de forma explícita, pero delimitan el campo de lo pensable. 

Y con eso les basta para hegemonizar el “sentido común”  en el eje Grecia-Turquía esta dinámica se combina con el nacionalismo. El gobierno de Recep Tayyip Erdoğan ha impulsado empresas como Baykar, fabricante de drones utilizados en varios conflictos, en una relación estrecha entre poder político, industria y relato de orgullo nacional. La guerra, en este caso, no solo se justifica: se celebra como demostración de capacidad. 

 Todo encaja. Un sistema que necesita conflictos para sostener su rentabilidad. Un ecosistema mediático que convierte esos conflictos en inevitables. Una infraestructura tecnológica que los hace más eficientes. Y una ciudadanía expuesta a un flujo constante de información y uso de eufemismos, que normalizan la excepcionalidad. Mientras tanto, desde la Luna, la Tierra sigue siendo lo que siempre ha sido: una esfera frágil sin fronteras visibles. Pero aquí abajo seguimos trazándolas con precisión quirúrgica. Seguimos necesitando dividir para gobernar, clasificar para intervenir, señalar para destruir. Y lo hacemos con herramientas cada vez más sofisticadas y con relatos cada vez más pulidos. Quizá el problema no sea la distancia desde la que miramos el mundo sino los intereses que deciden cómo debemos verlo. Porque el verdadero salto tecnológico quizás no consiste en viajar más lejos sino en cambiar la mirada. Y eso -a diferencia de los cohetes- no parece estar en la agenda.

(Publicado en : black vintage newspaper birthday party poster)

viernes, 17 de abril de 2026

“La belleza de lo sencillo. 75 años de El Camino, de Miguel Delibes¨. Exposición.

En 2025 se cumplieron 75 años de la publicación de El Camino, la tercera novela de Miguel Delibes y una de las más importantes, si no la más, en lo que refiere a la definición de su propio estilo y su carrera literaria.

La Fundación Miguel Delibes ha programado una serie de actividades en conmemoración de ese aniversario que van desde actividades escolares de todo tipo hasta la elaboración de publicaciones, ciclos de conferencias, rutas ciclistas y turísticas, encuentros literarios, conferencias, entrevistas y exposiciones.

El plato fuerte del programa es esta exposición


La exposición
que hace un recorrido por varios de los aspectos fundamentales de una obra que marcó un punto de inflexión en la carrera literaria de Miguel Delibes dejando establecido un estilo narrativo propio que se desarrollaría en las obras posteriores.

Se trata de una exposición de formato mediano que combina obra vertical y algunos objetos en vitrina que inicia recordando las primeras etapas de la gestación de la novela gracias al testimonio de la correspondencia entre Delibes y su editor, posteriormente, gran amigo, Josep Vergés, director de Destino. Diferentes ediciones y traducciones de este libro, acompañadas por un extracto de las críticas que suscitó en su día dan paso a una sección dedicada a las ilustraciones que diferentes autores hicieron de los personajes infantiles que en ella aparecen, incluyendo al propio Delibes y a su gran amigo, José Vela Zanetti. A continuación, se da un espacio relevante a las adaptaciones al cine y a la televisión a cargo de Ana Mariscal y Josefina Molina, respectivamente, para abordar una última sección de la muestra en la que se ilustra el vínculo de la familia Delibes con Cantabria y particularmente con Molledo donde hoy en día existe una Ruta Literaria dedicada a la novela.

Ahora esa exposición discurre en Valladolid en Sala Revilla, (Torrecilla 5, Valladolid) del 8 de abril al 24 de mayo. Durante la exposición habrá visitas los jueves y viernes no festivos a las 19:30, por orden de llegada.    Para las visitas escolares será necesario inscribirse en informacion@fundacionmigueldelibes.es o llamando al 983 263 160.

El Camino es una novela ambientada en el mundo rural, concretamente en el valle de Iguña, Cantabria, centrada en la localidad de Molledo con la que Miguel Delibes tuvo una acreditada relación familiar que hoy se esfuerza por mantener la amplia descendencia que el matrimonio Delibes de Castro dejó tras de sí. Si no fuera porque el abuelo de Miguel Delibes recaló en este hermoso pueblo primero por razones profesionales y, posteriormente, se vinculó a él de manera definitiva con su matrimonio con una cántabra, no sabemos si alguna vez hubiéramos oído hablar del escritor, ni de la obra que hoy nos convoca.

A lo largo de los años y especialmente tras el fallecimiento de Miguel Delibes (2010) han sido innumerables las muestras de cariño y admiración que las personas de esta tierra han mostrado hacia nuestro autor, su figura y su obra. 


viernes, 23 de enero de 2026

¿La PAC moneda de cambio?... una vuelta de tuerca al presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) para el período 2028-2034.

La Comisión lleva unos meses intentando contentar a los agricultores y ganaderos, asustada por las manifestaciones, que han vuelto a llegar al corazón de Europa. Estos movimientos se producen, además en la recta final del proceso de aprobación del acuerdo de la UE con Mercosur, ya alcanzado en el seno del consejo de la UE, y recientemente firmado con los países sudamericanos.


Almazara, Baena
La reducción de fondos de la PAC, desdibujada en el marco del nuevo fondo para los planes de asociación nacionales y regionales propuesto por la Comisión en julio de 2025, del 22% respecto al período 2021-2027, y las cuestiones relativas a la preferencia arancelaria y la activación de las cláusulas de salvaguardia en caso de que las importaciones causen graves perjuicios para el sector europeo, y el cumplimiento efectivo de las cláusulas espejo en materia de normativa de sanidad animal y vegetal  -que se puedan controlar de verdad- del acuerdo de Mercosur, continúan preocupando a la mayor parte de los agricultores y ganaderos europeos. Y también a los Estados Miembros.

Ante esta situación, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, en una carta al Parlamento y al Consejo, el pasado 6 de enero, propuso una vuelta de tuerca al presupuesto de la Política Agraria Común (PAC) para el período 2028-2034.

Recordemos que la propuesta inicial de la Comisión, de julio de 2025, asignaba a la PAC, en medidas de apoyo a los ingresos de agricultores y ganaderos, un mínimo, blindado, de 293.700 millones de euros para 2028-2034, de los que España dispondría de 37.200 millones. A esta cifra, se le añaden 6.301 millones de euros, en forma de reserva de crisis para el sector agrario, lo que totaliza unos 300.000 millones de euros para la PAC en toda la UE.

Es cierto que se podrían adicionar más fondos dentro de los 865.076 millones de euros del nuevo Fondo para los planes de asociación nacionales y regionales, donde se encuentra la PAC, pero la competencia -por más fondos- con otras políticas, supone un riesgo enorme de que la PAC, finalmente, tenga en 2028-2034, menos dinero que en el período actual.

A la vista de la situación, ya en noviembre del año pasado, la Comisión propuso que un 10% de los 487.000 millones de euros del Fondo para los planes de asociación nacionales y regionales que no se encuentran “blindados” -es decir, que pueden dedicarse a las prioridades que cada Estado Miembro desee, dentro de las políticas que engloba el fondo-, 48.700 millones de euros, tengan como objetivo las áreas rurales. Con estos nuevos recursos “blindados” deberían financiarse actuaciones como el LEADER, la transmisión del conocimiento o la cooperación entre territorios rurales, no contempladas en los 293.700 millones de euros blindados inicialmente. Además, parte de estos recursos podrían destinarse a medidas agrarias de carácter rural, como por ejemplo las inversiones en explotaciones, lo que podría suponer fondos extra para el sector. Conviene resaltar que estos 48.700 millones de euros son para actuaciones rurales, por lo que las “medidas agrarias” tendrían que competir por los recursos con el LEADER o actuaciones de otras políticas, por ejemplo, cohesión, con impacto en las áreas rurales.

Esta cantidad, podría aumentarse hasta los 63.700 millones de euros, utilizando 15.000 millones de euros en forma de préstamos, dentro de la política “Catalyst Europe”, prevista en la propuesta del Marco Financiero Plurianual (MFP).

Finalmente, von der Leyen, en un nuevo regate de la Comisión en la negociación, propuso, a principios de enero, utilizar dos terceras partes de la cantidad prevista en el MFP para ajustar las medidas dentro de los Planes nacionales y regionales según la ejecución de las mismas a lo largo del período 2028-2034, para la PAC -y no para otras políticas-, y que se puedan poner a disposición de los EEMM, desde el 2028.

Esto supondría, si los EEMM hacen uso de esta opción, 45.000 millones de euros más “blindados” para la PAC. La ventaja para los intereses agrarios de esta posibilidad es que, sólo si estas dos terceras partes se utilizan para la PAC, se podrán asignar -y utilizar- desde el inicio del período de programación.

En el caso de España, con una propuesta de asignación de unos 79.900 millones de euros en el conjunto del Fondo para los planes de asociación nacionales y regionales, la PAC supondría unos 41.400 millones de euros (37.200 de la asignación de la primera propuesta más 4.200 millones de euros adicionales, dentro de los 45.0000 millones de euros para toda la UE, resultado de movilizar para esta política, en 2028, dos tercios de los fondos para el ajuste de los Planes nacionales y regionales).

En el conjunto de la UE, considerando las dos nuevas propuestas de la Comisión, el presupuesto previsto para la PAC podría pasar de 300.000 millones de euros -incluida la reserva de crisis- a hasta unos 408.700 millones de euros -incluidos los préstamos-, lo que supondría algo más de lo que representa la PAC en este período (unos 386.600 millones de euros).

Moneda de cambio, con dos caras. Por un lado, teórica garantía de más fondos para la PAC. Por el otro; siempre que lo decidan los Estados Miembros, y a costa de otras políticas.

Momento complejo.

domingo, 18 de enero de 2026

¿Cuánto tiempo llevamos perdiendo población en este pequeño pero representativo espacio de nuestra geografía?




Esta mañana,  bajo la suave llovizna que envolvía campos  y casas, paseando  por caminos milenarios, hoy en parte reivindicados y en parte, maltratados,  una reflexión de entre las muchas que iban saliendo, ha venido a nuestra conversación. 
¿Cuánto tiempo llevamos perdiendo población en este pequeño pero representativo espacio de nuestra geografía? … 

¿ Recuerdas cuando éramos pequeños, esa competencia infantil de ver qué pueblo era más grande ?… el mío tiene tantos, el tuyo treinta menos. 
Esa misma pregunta con cuatro años de diferencia daba cifras mucho menores. Aparentábamos no asustarnos y seguíamos no poniendo el acento en que aquello iba bajando. En el fondo era un, ¿cuánto vamos a seguir menguando ?, ¿ llegaremos a desaparecer?…

Coincidimos  en que aquella conciencia inconsciente de que algo estaba cambiando iba superpuesta con nuestros años de colegio, aquellos  de la  década de los sesenta y principios la de los setenta. Veíamos, casi sin ver,  cómo iban  faltando primos, vecinos y amigos que dejaban de estar durante los inviernos y que a veces, no siempre, reaparecían en verano si tenían una casa a la que volver. 

En esas ocasiones en las que hablamos de nuestros pueblos para el público, para los de fuera, para los que no conocen ni conocemos, sacamos a la luz lo grandes que fuimos, los cada vez más grande en número de habitantes que llegamos a tener, las casa que había, las grandes, las pequeñas, los conventos, los escudos y las casas solariegas donde moraron nuestros ilustres antepasados de los que parecemos ser descendientes directos. Ocios y Velascos y demás nombres de pro en nuestra memoria para que esta nos sostenga a todos los que nunca los tuvimos, al menos, reconocidos. 
Fuimos tantos y tuvimos tanto, la herrería, las panaderías, las tabernas y los ultramarinos. Pueblos llenos de campesinos, canteros, terrolleros, guarnicioneros, criados y criadas, mujeres pobres, medio pobres y alguna rica. 

La verdad es que llegado el momento, con todo el cambio, unos pudieron quedarse, algunos lo prefirieron y otros no tenían la confianza de salir a buscar pero muchos oyeron que fuera, en las ciudades, había nuevas oportunidades. Nunca más la precariedad ni el mirar al cielo para ver si llueve o hiela. Fuera estaba el premio. No más  frío, no más calor y mis hijos a estudiar que médicos o abogados serán. 

Los que nos quedamos también nos fuimos a estudiar o a trabajar y de allí, tampoco volvimos, si acaso y con casa, en vacaciones y en Navidad.
Los que dejamos atrás, aquellos que lo eligieran o no,  han sostenido el espacio de nuestra infancia, nuestros campos y nuestras casas, ya no están. Sostuvieron  nuestra historia, la de cada uno pero también la de todos, la historia de el mundo rural en este lugar de la Tierra que no deja de tener un importante peso en la Historia como tal. Sostuvieron pueblos enteros con sus manos pero ya no están. 

Algunos hemos  vuelto y algunos más nos vienen a visitar. Hay quien incluso se instala para  quedarse porque igual están buscando algo que 
aquí pueden encontrar. Ojalá !

¿ Seremos capaces de compensar tanta pérdida y tanto cambio ?… ¿ Podremos mantener lo bueno de lo que nos sostuvo hasta llegar aquí o preferiremos cerrar  los ojos y soñar con que nuestros mayores, los  que ya no están , mantendrán la llama viva en el altar ?

La población del medio rural crece en España por séptimo año consecutivo.

 Los pueblos han atraído población nacional y extranjera 
desde 2018 y crece el número de personas ocupadas,
 especialmente mujeres.
De los 6.832 municipios con menos de 5.000 habitantes en 2018, 
el 79% actualmente tiene un saldo migratorio positivo

En 2024, los municipios de menos de 5.000 habitantes aumentaron su población en 22.020 personas, según la revisión del Padrón Municipal de Habitantes publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), lo que supone el crecimiento de la población del medio rural por séptimo año consecutivo. Desde 2018, los pequeños municipios han aumentado su población en 163.027 personas.


Este incremento es debido fundamentalmente a la llegada de nuevos residentes a estos municipios.
En 2024, el medio rural atrajo 68.814 habitantes, 10.405 más que el año anterior, como refieren los resultados de la Estadística de Migraciones y Cambios de Residencia publicados también en esta jornada. Durante los últimos siete años los municipios con menor población han atraído a 447.667 habitantes, de los cuales alrededor del 40% proceden de otros municipios del país.

2018 marcó un punto de inflexión en la pérdida de población y la emigración registrada en los municipios rurales. En ese año, 6.832 municipios en España tenían menos de 5.000 habitantes y concentraban una población de 5.700.024 personas. La mayoría de ellos tenían un saldo vegetativo negativo, a lo que se añadía la salida de población, especialmente mujeres y jóvenes. Entre 2011 y 2017, todas las comunidades autónomas, salvo País Vasco y Madrid, perdieron población en los pequeños municipios, con una reducción del 6,1 %, 405.371 habitantes menos en 7 años.

Sin embargo, las cifras actuales evidencian que, desde 2018, aunque su saldo vegetativo es negativo, los pueblos han atraído población nacional y extranjera, ha crecido el número de personas ocupadas, especialmente mujeres, y solo Galicia, Asturias, Extremadura y Castilla y León continúan perdiendo población en el conjunto de los pequeños municipios.

CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN EL MEDIO RURAL

El saldo migratorio positivo entre 2018 y 2024 no se concentra en unos pocos municipios, sino que se registra de manera generalizada. De los 6.832 términos con menos de 5.000 habitantes registrados en 2018, 5.398 (el 79%) actualmente tienen un saldo migratorio positivo, incluso en los municipios más pequeños, por debajo de los 100 habitantes, o más remotos.
La llegada de población al medio rural está vinculada al crecimiento demográfico del país y los saldos migratorios positivos son, en una buena parte, consecuencia de la llegada de población extranjera. No obstante, su peso en la población de los municipios con menos de 5.000 habitantes es reducido: un 10,2% de la población frente al 14,1% nacional. El 83% de los pequeños municipios tienen un porcentaje de población extranjera por debajo de la media nacional, y en el 43% representa menos del 5% de su población.

POLÍTICAS PARA AFRONTAR EL RETO DEMOGRÁFICO
Desde la creación de la Secretaría General para el Reto Demográfico, en el año 2020, se han puesto en marcha múltiples medidas, en coordinación con el resto de ministerios y con otros niveles de la administración, incardinadas en el Plan 130 Medidas frente al Reto Demográfico, que ha movilizado más de 13.000 millones de euros entre 2021 y 2024.
Como parte de las iniciativas, se han implementado convocatorias de ayudas para la reactivación social y económica de zonas con problemas de despoblación, que desde 2022 han posibilitado el financiamiento de más de 700 proyectos, por un importe total de 69,8 millones de euros. 
 Actualmente, el MITECO mantiene abierta una nueva convocatoria de subvenciones para financiar proyectos innovadores y combatir la despoblación.
Asimismo, se ha creado la Red de Centros de Innovación Territorial (RedCIT) que, en coordinación con diversos niveles de la administración y basándose en la colaboración público-privada, están impulsando iniciativas rurales innovadoras en los 23 centros que, en estos momentos, forman parte de la Red.
Atraer y retener el talento en los municipios de reto demográfico es el propósito del Programa Campus Rural que, en sus cuatro ediciones, ya ha llevado a más de 2.000 universitarios a realizar sus prácticas curriculares en municipios del medio rural de menos de 5.000 habitantes.

Adicionalmente, el MITECO ha puesto en marcha otras medidas de apoyo al medio rural, como los programas DUS 5000 (Programa DUS 5000. Ayudas para inversiones a proyectos singulares locales de energía limpia en municipios de reto demográfico)  
y PREE 5000 (Rehabilitación energética de edificios en municipios de reto demográfico), el impulso a las comunidades energéticas locales, el impulso de la bioeconomía local, o los proyectos de saneamiento, depuración y abastecimiento de agua en pequeños municipios, con una dotación conjunta de más de 1.200 millones de euros.

domingo, 2 de noviembre de 2025

Ingresos medios declarados en el IRPF 2023 en Redecilla del Camino

Según estadísticas que provienen de INE 
sobre los datos de los ingresos medios declarados 
en el IRPF en Redecilla del Camino en 2023, 
tenemos una renta media declarada de 38.796€ por hogar.


Renta media declarada por hogar 37.896€



Renta media por habitante en Redecilla del Camino 16.914€

La renta neta media por persona en España en 2023 fue de 15.036 euros, según el INE. Este indicador representa un aumento del \(6,9\%\) respecto al año anterior.

sábado, 30 de agosto de 2025

Modernizar y armonizar la planificación de la lucha contra los incendios forestales en España. R/D 716/2025, BOE del 29 de Agosto.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica este viernes, 29 agosto,  el Real Decreto 716/2025, una norma impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que busca modernizar y armonizar la planificación de la lucha contra los incendios forestales en España.

Acceso al Real Decreto 716/2025

El Real Decreto se plantea transformar la lucha contra el fuego en una labor permanente. El documento analiza las condiciones laborales de los equipos de prevención y establece que sus directrices tendrán prioridad sobre otros planes de gestión forestal.


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PERO ese R/D sigue olvidando que una de las causas de estos incendios es el abandono humano del territorio. Esa causa es la despoblación, contra la que este R/D no dice ni hace nada...

Claro que se ha transformado el medio rural: ha sido el abandono del territorio una de las causas;  para abandonar el territorio no hay mas que hundir su economía, aquella que cuidaba el monte, aquella que hacía rentable vivir en los pueblos.

A ver cuándo ponemos en valor lo que aporta la España abandonada al bienestar general: 
.- ¿cuándo nos van a pagar lo que se debe a la naturaleza y a las gentes de los pueblos por el mantenimiento del equilibrio ecológico?.  
.- Los millones y millones de euros que aportan los bosques, el agua... a frenar el cambio climático, ¿dónde están?. 
.- Los derechos de emisión están moviendo millones y millones de euros.. Y los derechos de Remisión (?) o absorción de contaminantes, CO2... que se producen en el campo, nunca en el cemento, ¿cuándo van a revertir a los pueblos y sus gentes?.
 .- ¿Por qué se ha llevado a la agricultura y gandería a ser industrial, masificada, hipercontaminante, hiperconcentrada y contraria a la salud humana, a la de la naturaleza?. Además la ganadería, la agricultura industriales despueblan.

¿Qué somos los pueblos y sus gentes para esta España?.    ¡Menos que nada!.

Incendio 17 de julio de 2015, El Rebollar, La Varguilla, Villaorceros. 

El fin de la norma es establecer directrices y criterios comunes para que todas las comunidades autónomas elaboren planes anuales de prevención, vigilancia y extinción, adaptados a los desafíos actuales y con un enfoque integral durante todo el año.

La normativa parte de un diagnóstico claro: los factores que influyen en la proliferación de incendios han cambiado de manera profunda, desde el impacto del calentamiento global hasta la transformación del medio rural.

Ante esta realidad, el Gobierno considera imprescindible actualizar el marco regulatorio y dotar al país de un sistema homogéneo que refuerce la prevención y la coordinación. El decreto se apoya en el mandato del Real Decreto-ley 15/2022, que ya exigía a las comunidades autónomas la adaptación de sus planes de defensa antes de 2023.

El texto introduce una visión que supera el esquema clásico centrado en las temporadas de riesgo. La lucha contra el fuego deja de ser una reacción puntual para convertirse en un trabajo permanente, que combina análisis territorial, planificación de recursos, medidas de prevención y sensibilización social.

Los planes anuales adquieren así la categoría de instrumentos de ordenación preferente, lo que significa que sus directrices tendrán prioridad frente a otros documentos de gestión forestal, que deberán ser revisados si entran en contradicción.

El nuevo marco exige una planificación técnica detallada, que abarca desde la zonificación de áreas de riesgo hasta la definición de puntos estratégicos de gestión y zonas de actuación singularizada.

También establece la necesidad de cartografiar la interfaz urbano-forestal y de incorporar cronogramas sobre las épocas de mayor peligro. La norma obliga además a disponer de catálogos permanentes de medios humanos y materiales, con infraestructuras, redes de comunicación y sistemas de vigilancia operativos durante todo el año.

En paralelo, el decreto regula los usos y actividades que pueden generar incendios. Cuando la información meteorológica indique riesgo extremo, las comunidades autónomas deberán aplicar de inmediato prohibiciones como la suspensión de quemas, el uso de maquinaria que pueda provocar chispas o la utilización de material pirotécnico.

El objetivo es anticiparse a las condiciones más críticas y evitar la propagación de incendios en jornadas de especial vulnerabilidad.

El texto también pone el foco en las condiciones laborales de los equipos de prevención y extinción, recordando que los planes autonómicos deben garantizar la estabilidad y seguridad de los profesionales que actúan en primera línea.

Asimismo, otorga nuevas competencias al Comité de Lucha contra Incendios Forestales, encargado de analizar los criterios establecidos y recomendar mejoras en la planificación, además de emitir informe previo sobre el desarrollo reglamentario de la norma.

El Gobierno defiende que este real decreto responde a los principios de buena regulación: es necesario, eficaz y proporcionado; garantiza la seguridad jurídica y la transparencia; y busca maximizar la eficiencia con el menor coste posible. Se fundamenta en la Ley de Montes y en el artículo 149.1.23 de la Constitución, que otorga al Estado la competencia básica en materia de protección del medio ambiente.

Con esta norma, España da un paso hacia una estrategia común que pretende reforzar la prevención, mejorar la coordinación entre administraciones y reducir las consecuencias de unos incendios forestales que, cada verano, ponen a prueba la seguridad de las personas, los ecosistemas y el territorio.

viernes, 28 de marzo de 2025

Los servicios ofrecidos por los centros comarcales ofrecen poca protección contra el declive poblacional. Informe OCDE

Cómo llegar a los servicios en pueblos y ciudades,
 Preparando las regiones para el cambio demográfico.

 Emigrando de los pueblos porque no pueden acceder a los servicios que necesitan.

La OCDE elabora un estudio que analiza la importancia vital de la prestación de servicios a la población y su relación con las tendencias demográficas negativas en los pequeños pueblos y comarcas. 

Muchas zonas rurales están perdiendo población rápidamente, lo que ejerce presión sobre los servicios locales. Con menos personal para atenderlos, utilizarlos y pagarlos, los pequeños establecimientos a menudo tienen dificultades para mantenerse abiertos. Al mismo tiempo, es posible que las personas estén migrando porque no pueden acceder a los servicios que necesitan. ¿Podría impulsar la prestación de servicios ayudar a romper este círculo vicioso de declive? 

Los centros regionales como centros de servicios, pero no inmunes al descenso de la población 

El informe elaborado por la OCDE utiliza datos geoespaciales para mapear el acceso a farmacias, escuelas, bancos, hospitales y universidades. Destaca la importancia de los centros regionales (los asentamientos más grandes a menos de 30 minutos en coche), que ofrecen más servicios que otros asentamientos de tamaño comparable. La ubicación conjunta de los servicios en estos centros y la mejora del acceso a ellos hacen que la prestación de servicios rurales sea más eficiente. 


En cambio, los pueblos y aldeas cercanos a una ciudad tienden a tener menos servicios. Por ejemplo, solo un tercio de los pueblos a menos de 30 minutos en coche de una ciudad cuenta con un hospital, en comparación con el 78% de los pueblos que son centros regionales y el 47% de otros pueblos a más de 30 minutos de una ciudad. Los pueblos cercanos a una ciudad también tienen menos bancos, farmacias y escuelas. Esto es lógico: los pueblos alejados de las ciudades sirven como centros de servicios para su propia población y la de las zonas aledañas, mientras que los pueblos cercanos a las ciudades aprovechan los servicios que ofrecen estas. 

Acercándose a la acción 
Sin embargo, los datos del documento muestran que el acceso a los servicios ofrecidos por los centros regionales ofrece poca protección contra el declive poblacional. Las aldeas europeas a más de 30 minutos de una ciudad que actúan como centros regionales experimentaron una disminución poblacional promedio cercana al 2% entre 2011 y 2021, lo que puso en peligro su capacidad para seguir manteniendo servicios vitales. Mientras tanto, los pequeños asentamientos cerca de las ciudades a menudo vieron aumentar su población: las aldeas con acceso a una ciudad crecieron un 4,5%, superando incluso el crecimiento poblacional de las propias ciudades. 

Estos cambios de población también se reflejan en los precios de las viviendas: las ciudades y los pueblos cercanos a las ciudades son considerablemente más caros, pero, en promedio, la gente no paga más para vivir en un centro regional en comparación con otros asentamientos lejos de una ciudad. 

Obtener el tamaño correcto 
La disminución de la popularidad de los centros regionales puede explicarse en parte por la mayor disponibilidad de herramientas digitales. Por ejemplo, aproximadamente tres de cada cuatro usuarios de internet en los países de la OCDE utilizan la banca por internet y los servicios gubernamentales en línea. Acceder a estos y otros servicios en línea puede reducir significativamente la necesidad de acceso físico a los servicios. El auge de la inteligencia artificial también trae consigo numerosas alternativas digitales nuevas.  

Sin embargo, los centros regionales, así como los servicios y centros físicos que ofrecen, seguirán siendo vitales para mejorar la calidad de vida de algunos residentes. Las personas con dificultades para desplazarse más lejos, como las personas mayores y las personas con discapacidad, a menudo encuentran difícil usar las alternativas digitales. Incluso quienes se sienten cómodos con los servicios digitales siguen necesitando acceso físico para servicios como el cuidado de niños o la fisioterapia. Es necesario que existan opciones de transporte adecuadas en las zonas rurales para garantizar que los grupos vulnerables puedan llegar a estos centros, por ejemplo, mediante transporte flexible y a demanda. Por ejemplo, la comunidad autónoma de Castilla y León ha implementado servicios de transporte a demanda en zonas rurales, disponibles para el 70 % de la población. 

Pequeño, pero hermoso 
A medida que cambia la marea demográfica, el envejecimiento y el declive generalizados de la población implicarán que muchos, si no la mayoría, de los centros regionales seguirán reduciéndose, a pesar de los esfuerzos por apoyar a los servicios en dificultades.

En lugar de nadar contra la corriente, comprometámonos a hacer que lo pequeño sea hermoso: esto implica centrarse en servicios locales accesibles, como escuelas primarias y atención médica, a la vez que se introducen soluciones rentables como alternativas digitales y móviles. Los servicios especializados pueden consolidarse en menos centros regionales con acceso a demanda para equilibrar la accesibilidad y la eficiencia. Además, las estrategias innovadoras para el transporte público en regiones con baja demanda pueden mejorar la conectividad. Mediante estas medidas, los responsables políticos pueden ayudar a que los lugares se reduzcan de forma inteligente y se mantengan como comunidades que las personas se enorgullecen de llamar hogar. 

Principales conclusiones del informe 
    La prestación eficaz de servicios dentro y entre regiones puede generar beneficios sociales, como el crecimiento de la productividad y el empleo, no solo en las regiones, sino para el país en su conjunto. La organización eficiente de los servicios y las conexiones de transporte entre localidades (ciudades, pueblos y aldeas) también puede ayudar a las regiones a afrontar el cambio demográfico y a alcanzar los objetivos de cero emisiones netas de carbono.

«El mercado apuesta por los ultraprocesados porque los productos frescos no son un gran negocio»

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