sábado, 13 de diciembre de 2014

Unos paseos por Ezcaray y entorno

Ezcaray, cruce de caminos

Los caminos de Ezcaray
Casas restauradas de Turza. / Iñigo Muñoyerro
 Cuatro rutas para senderistas en el entorno de la localidad riojana. Desde un paseo por el valle del Oja Alto hasta un recorrido por las aldeas abandonadas de Ojacastro o las antiguas minas de San Antón

Ezcaray es la capital del valle de río Glera, una comarca natural riojana con un enorme atractivo paisajístico enclavada a los pies de la Sierra de la Demanda. Reúne llanuras, arboledas y bosques, cultivos y muchos y buenos pueblos y villas: Ezcaray, Ojacastro, Santurde, Santurdejo, Pazuengos, Valgañón y Zorraquín. Rodean el valle picos por encima de los dos mil metros con techo en el San Lorenzo (2.262 m).
Como curiosidad decir que hasta mediados del siglo XX la riqueza de Ezcaray estuvo en las fábricas de paños y en las minas de hierro y plomo. El ferrocarril (1916-1964) fue construido para trasladar el mineral a Haro y luego a Bilbao. De aquello queda la estación (ahora restaurante) y el trazado (vía verde). Hoy es una plaza turística de primer orden con hoteles y restaurantes para todos los bolsillos. Además, a 14 km está la estación de esquí de Valdezcaray, accesible por una buena carretera de montaña.


La capital del valle
Ezcaray es el núcleo urbano más poblado del valle. Conserva un cuidado casco antiguo con calles y plazas porticadas donde descansar de los esfuerzos, porque la villa es un punto estratégico del turismo de montaña.
Todos paseo debe comenzar en la iglesia de Santa María la Mayor, de piedra roja de sillería (siglo XV) cimentada sobre otra románica. El retablo mayor es del siglo XVI. En la sacristía un museo reúne tallas de las iglesias de las aldeas. Bien de Interés Cultural desde 1967. Junto al templo está el palacio del Ángel (siglo XVIII).
Siguen la plaza de la Verdura. Allí además de la Oficina de Turismo está la 'La Argolla del Fuero', símbolo del pasado. Recuerda una fecha clave para la villa. El 24 de abril de 1312, cuando en las Cortes de Valladolid el rey Fernando IV 'el Emplazado' otorgó Fuero al Valle de Ezcaray, Ojacastro, Zorraquín y Valgañón.
Callejeamos entre tabernas y bares (muchos y buenos) y comercios hasta la calle del arzobispo Barroeta, porticada. Allí están el palacio del mismo nombre y al fondo, la cruz y la fuente de San Lázaro. Está en la salida de Posadas y en tiempos pasados fue picota. Antes, una calle nos ha llamado la atención. Se llama Armando Buscarini y tiene placa. ¿Quién fue Buscarini? Un tipo interesante. Poeta maldito y escritor bohemio (1904-1940). Frecuentó el Café Pombo de Madrid y cosechó hambre y penuria. El novelista José Manuel Prada lo llama 'ángel custodio'.


La ermita de Allende
A la izquierda de la estación, la ermita de Nuestra Señora de Allende se eleva entre el arbolado sobre la ladera del Monte San Torcuato. Es un edificio barroco, macizo, del siglo XVII. Una calzada escalonada permite subir hasta el templo. Custodia la imagen gótica de la Virgen de Allende (siglo XIV), patrona de Ezcaray. Cada 24 de septiembre, durante las fiestas patronales, la imagen recorre en procesión la villa. En su interior conserva una colección de diez ángeles arcabuceros. Son óleos procedentes del Virreinato del Perú (siglos XVII/XVIII). Fueron donados por el ezcarayense arzobispo de Lima Pedro Antonio Barroeta y Ángel.


Los caminos de Ezcaray
Ezcaray es una encrucijada de caminos. Turismo nos propone cuatro rutas que exigen cuatro jornadas de paseo. Son Camino de Herradura (por San Antón a Posadas); Vía verde del Oja (a Santo Domingo de la Calzada); Ezcaray-Valvanera y el GR-93 a San Millán de la Cogolla (con parada en Turza). Otro recorrido menor es la subida a la ermita de Santa Bárbara, la romería más popular de la villa.
La subida a Santa Bárbara -la ermita se perfila sobre la población- es una fiesta tradicional que se celebra el lunes de Pentecostés. Una carretera lleva hasta lo alto, pero hay que trepar a pie. No ofrece problemas. De la carretera a Valgañón hay un desvío (izquierda) que siempre por asfalto nos lleva hasta la casa de la Santa. La patrona del valle es Nª Sª de Allende, accesible por la estación. Ciencuenta minutos tranquilos con parada en el área recreativa de Santa Bárbara -fuente, bancos y sombra- nos dejan en el alto.
Ezcaray, cruce de caminos
Gran panorama. Excelente en verano y espectacular en invierno con San Lorenzo, Chilizarrías, Gatón… Brillantes, resplandecen cubiertos de nieve helada. Descenso por el lado contrario. Un sendero traza zetas (sencillo) y nos deposita junto a la Cruz de San Lázaro. (4,70 km / 1h. 30').


Los pueblos del Alto Oja
Otro de los atractivos de Ezcaray son las aldeas de la cuenca alta del Oja. Posadas es ahora la última y más lejana. La ruta aún sigue y lleva al alto de la Cruz de la Demanda. Hasta 1974 la más remota era Altuzarra. Estaba en una umbría congelada de noviembre a febrero. Sus vecinos aguantaron más que las minas de hierro, pero al final claudicaron y se fueron a Ezcaray, a Bilbao o a Barcelona. Ahora es una ruina. Otras son Ayabarrena (abandonada); Azárrulla; Cilbarrena (desaparecida); Urdanta, ganadera, en el fondo de un barranco, y Zaldierna.
Zaldierna es una aldea renacida. Tuvo escuela, molino y horno para cocer el pan. El conjunto arquitectónico del siglo XVIII es Patrimonio Artístico de La Rioja. Está edificada en mampostería y sillería con arcadas y un puente de piedra sobre el río Zambullón. Arriba queda la iglesia de San Sebastián. Estas murallas de refuerzo le dan un aire singular. Recibe el sobrenombre de 'Capital de las aldeas' del valle.

Las minas de San Antón
El camino de Herradura es un recorrido de 21 km (ida y vuelta) que empieza en Ezcaray y termina en Posadas. El trazado coincide con los viejos caminos que unían las aldeas del entorno. Vuelta por la misma ruta.
Recortamos la distancia para llegar sólo a San Antón (12,8 km ida y vuelta). Es resto (2,7 km) es carretera hasta Posadas. Salida del puente del Canto, al final de la villa. A unos metros una fuente mana a ras de suelo. Caminamos en ligero ascenso por el llamado camino de Los Molinos, en la ladera Sur del Cerro Ibaya. Vamos entre robles, jaras y vegetación mediterránea. Fuentes, bosquetes, alguna nogaleda y bajada al río Oja. Al otro lado queda Zaldierna. La ruta sigue y nos deja en San Antón.
San Antón es un pueblo minúsculo con la iglesia en el centro. Una casa restaurada con mimo y rodeada de flores destaca sobre el resto. Hay un lavadero con fuente y poco más. Fue importante por las minas de hierro (goethita) que se explotaron en sus terrenos. Unas cesaron en el año 1932, otras después de la Guerra. Quedan bocaminas cerradas con verja y candado, escombreras donde rebuscar minerales y poco más. Alguna entrada permite acceder a su interior, desaconsejable y hasta peligroso.
Es entretenido subir por la ladera y explorar entre jaras entradas y pozos. La mayoría hundidos. Y hay zonas en las que la montaña se ha derrumbado hacia el interior. Asusta.

A San Millán por Turza.
 
Otro de los caminos de Ezcaray es el sendero de montaña (trepa muy alto) que llevaba a San Millán de la Cogolla, en el valle del río Cárdenas. No llegaremos tan lejos. Vamos por el GR-93 a Turza, una aldea que estuvo abandonada y ha recuperado parte de su alma. Dicen que Turza viene de Iturza, 'lugar de fuentes'.
El camino (letrero indicador) y marcas de GR sale de la estación del ferrocarril, ahora restaurante. Es bueno y en algunas zonas mantiene el enlosado original. Gana altura (300 metros de desnivel) primero por el valle y luego entremedio de la vegetación: avellanos, jaras, rosales y robles. También hay vacas sueltas. El río Turza se encajona a nuestra derecha.
Un rato largo de marcha (1h. 20' / 4,45 km) y entramos en Turza, un pueblo en cuesta en terreno boscoso, a los pies del San Lorenzo. Sorprende el cuidado de algunas restauraciones. También hay ruinas, entre ellas la iglesia. La fuente está en lo más alto. Hasta allí llega una carretera de montaña. Es un paseo duro, para caminantes preparados.


Los pueblos abandonados de Ojacastro
Antes de llegar a Ezcaray (a dos kilómetros) queda Ojacastro, un municipio entre los montes de Ayago (Chocolla, Larrizabala, Campo Larrea,…) y el río Oja. Ideal para practicar senderismo sencillo, para principiantes. Además de un bello casco urbano cuenta con varias aldeas. Unas están habitadas o se mantienen en pie, caso de Tondeluna, Arviza, Uyarra y San Asensio de los Cantos. Otras están abandonadas como Amunartia (desde 1970), arruinadas, caso de Zabárrula (1937) y Matalturra, o se han despoblado recientemente como Ulizarna (queda un establo).
Las suaves laderas de los montes de Ayago están cubiertas de bosques caducifolios: hayas, arces, fresnos y robles, que luego dan paso a los prados (vacas, caballos y cabras) y a los pinares de repoblación del lado burgalés. Pistas y caminos llegan hasta los rasos.
Ezcaray, cruce de caminos
Un recorrido llamado 'Paseos de Arrupia', señalizado con pintura permite visitar los rincones olvidados de Ojacastro. Sale de la antigua iglesia de La antigua, en el barrio de Nuza, y lleva a Amunartia y a los desaparecidos Matalturra y Zabárrula. El camino trepa por el barranco de Tunturriego y vuelve por La Tejera. En total 10,5 km y 430 m de desnivel (3h. 30' a paso tranquilo).
Dentro del casco urbano destaca la monumental iglesia de San Julián y Santa Basilisa (siglo XVI) edificada sobre otra románica (siglo XII). Ostenta el escudo de los Velasco, condes de Haro. La pila bautismal (siglo XII) es un buen ejemplo del románico del valle.


La toponimia vasca del Oja
Durante el recorrido por el valle del Oja sorprende la abundante toponimia vasca. Empieza por Ezcaray y termina por el barranco Yalrralturra, camino de San Antón, por poner un ejemplo. Las palabras euskaras resuenan en nuestros oídos. Algunas como ¡Arámburu' son fácilmente reconocibles. Otras como Sarranguía, Mosquilcia, Zumancia, etc. han perdido su significado.
José Juan Merino Urrutia (Ojacastro, 1886 - Algorta, 1982), historiador y alcalde, primero de su pueblo (1912 - 13) y luego de Getxo (hasta 1960), fue un estudioso del tema. Investigador de temas riojanos fue autor, entre otros trabajos, de 'El río Oja y su comarca' y 'El folklore en el Valle de Ojacastro'.
Una teoría dice que en la Reconquista, el valle de Ojacastro quedó despoblado. En el siglo X, García Sánchez rey de Navarra repobló la zona con monjes y colonos vascones (alaveses, vizcaínos y navarros). Estas gentes renombraron los parajes en su idioma, el euskera o vascuence.
Esta sería la razón de la toponimia vasca. Para otros, entre ellos Merino, la explicación estaría en el origen vascón de los primitivos pobladores del valle. También demostró que hasta el siglo XIII el euskera fue el idioma de Ojacastro, su pueblo

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