domingo, 2 de septiembre de 2018

Fomento sigue sin resolver el modificado de la A-12.


Á.M. 
Diario de Buegos,
- lunes, 27 de agosto de 2018.



En la obra no hay movimiento desde hace meses - Foto: Jesús J. Matías
La obra pierde otro verano a la espera de que el Ministerio de Ábalos tome una decisión sobre los cambios propuestos por la empresa, que tiene los tajos parados. Los 16 millones consignados para este año se van a ir al limbo.

En octubre se cumplirán dos años desde que el Ministerio de Fomento adjudicó la construcción del primer tramo de la Autovía Camino de Santiago (A-12) entre Burgos e Ibeas. El plazo estipulado en el contrato era de 30 meses, por lo que debería estar acabada la próxima primavera. Sin embargo, la obra apenas ha servido para desbrozar algunas fincas. Ni siquiera se han producido movimientos de tierra reseñables. Y, lo más grave, este año tenía garantizado un presupuesto de 15,8 millones de euros, pero la realidad es que la mayoría de ese dinero se va a ir la limbo.
Lo cierto es que las cosas nunca han pintado ni siquiera medio bien para el inicio de la conversión en autovía de la N-120. Joca y Ocide, las empresas adjudicatarias en UTE, tardaron más de un año en dejarse ver en el entorno del trazado. Cuando lo hicieron, se limitaron a enviar a un grupo de técnicos y un operario con una máquina desbrozadora que empezó a marcar el trazado sobre los terrenos expropiados a tal efecto. Duró poco, en mayo de este año este periódico ya reveló que las adjudicatarias habían planteado un modificado de la obra al Ministerio y se habían retirado de los tajos. Hoy esa realidad es tan palmaria que el personal de la UTE se ha ido de vacaciones en pleno mes de agosto, que es cuando más se avanza en una obra pública.
El problema de fondo, como tantas veces, reside en las pujas a la baja para obtener la adjudicación de la obra. Fomento ofreció pagar casi 84 millones a quien se hiciera cargo de construir 4,2 kilómetros de trazado y 3,3 de viales y viaductos complementarios. Nada menos que 34 empresas pujaron por quedarse la obra, algunas de ellas con bajas cercanas al 50%. Joca y Ocide se comprometieron a hacer el trabajo por 45 millones.
Pero la A-12 ha resultado ser mucha obra, ya que requiere elevar todo su primer tramo a una cota que alcanza los ocho metros de altura, y eso requiere de enorme movimientos de tierras: hay que llevar al trazado tres millones de metros cúbicos de tierras (ver DB del 3 de abril), lo que equivale a 600.000 trayectos de camión. Eso vale una fortuna. Ya sobre el terreno, la UTEcomenzó a buscar aliados en los pueblos más cercanos pidiendo que presionaran a Fomento para que replanteara el proyecto y disminuyera la altura de la carretera, algo que también se intentó con Defensa porque este diseño puede comprometer tanto los accesos como la seguridad del acuartelamiento de Castrillo del Val. Plantaron el modificado en la mesa de Fomento y, salvo desbrozar alguna finca más, no volvieron a mover un cardo.


DE RELEVOS. A lo largo de todos estos vaivenes, el silencio de Fomento ha sido proverbial, máxime cuando la dirección de la obra queda en sus manos y, por tanto, están perfectamente informados en tiempo real de lo que allí se cuece. El anterior ministro, Íñigo de la Serna, no dijo ni palabra de lo que estaba pasando. El actual, José Luis Ábalos, tampoco. Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Burgos explican a este periódico que «el modificado existe y está sin resolver», algo que achacan a que «es como nos hemos encontrado las cosas», en referencia a la herencia recibida del PP, y a que «en Fomento todavía se están produciendo nombramientos» en las escalas medias.

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