¿Por qué es tan complicado y difícil el relevo generacional?
¿Qué debemos hacer para potenciarlo?
Autor: Markos Gamboa, consultor agroecológico, y del canal de vídeo LAS COSAS DEL COMER es un canal divulgativo sobre todo lo relacionado con la alimentación, desde la producción alimentaria hasta la nutrición, pasando por las políticas y economías agrarias.
Hay varias explicaciones sobre la falta de relevo generacional en el sector primario y, a continuación, desgranaremos algunas de las más importantes.
Para empezar existe un gran desapego entre las sociedades urbanas (consumo) y las sociedades rurales (producción). Esto conlleva un elevadísimo desconocimiento sobre el sector y, en consecuencia, una posibilidad de relevo potencialmente escasa. A esto hay que añadir las escasas posibilidades ofertadas desde el medio rural en cuanto al acceso a vivienda y tierra. ¿Cómo repoblar el rural y crear actividades agrarias sin posibilidad de vivienda y tierra? Si el relevo generacional se va a dar solamente en base a actividades heredadas el futuro del sector es claro: grandes empresarios, mucha tecnificación y muchos jornaleros.
En los últimos 25-30 años el sistema educativo ha generado un enorme volumen de titulados universitarios frente a un descenso evidente de formaciones profesionales. La diferencia en el estatus socioeconómico (ingeniera agrónoma vs agricultora, arquitecta vs albañil, médico vs enfermero,…) ha generado un desequilibrio enorme acompañado por la industrialización del sector primario. Las formaciones profesionales duales (20% teoría y 80% práctica) deberían formar para que el sector sea rentable monetariamente, sostenible económicamente y justo comercialmente. Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.
Enseñar a los jóvenes a generar modelos menos dependientes de las industrias les aporta autonomía, valorización social y la posibilidad de avistar el horizonte con esperanza.
El envejecimiento de la población autóctona genera un bajísimo relevo potencial en el sector. Al mismo tiempo recibimos, y seguiremos recibiendo, grandes flujos de inmigración que está rejuveneciendo la sociedad. Necesitamos incluirlos en el sector. Y no solo como jornaleros, sino también como autónomos titulares de explotaciones. La gran mayoría de nuestros cultivos actuales vinieron de otros continentes. Ahora estamos recibiendo a las personas, a las que hay que incluir, por humanidad y por necesidad.
Las personas jóvenes tienen referentes muy alejados de la actividad agraria, además del apego a los formatos digitales y unos objetivos vitales distintos. La comunicación digital, generalizando, está basada en velocidad y estridencias, 2 variables alejadas de la realidad del trabajo en el sector. Debemos conseguir hacer interesante lo importante: los ritmos y realidades del trabajo en el medio natural. He encontrado muchas personas formadas online con grandes dificultades para adaptarse a la realidad del medio.
El campo es muy duro, el campo no da, si quieres progresar ve a la ciudad, el de pueblo esa inculto… Los mitos sobre el sector primario han devaluado y degradado a los profesionales y sus modos de vida. Los modelos agroecológicos pueden ayudar muchísimo al sector en este aspecto. Y para eso deben cumplir algunas variables fundamentales para ser aterrizadamente sostenibles, valorados y atractivos:
.- Flujos de energía entrantes y salientes: fundamento básico de la sostenibilidad. Este es el tema central de la economía agraria.
.- Rentabilidad monetaria y precio/hora trabajada (calidad de vida de las personas productoras).
.- Conjugar saberes tradicionales territoriales y documentación científica actual empoderan intelectual, técnica y socialmente a cada productor.
.- Además de lo anterior, el modelo productivo actual está replicado en la formación agropecuaria homologada. A esto hay que sumar que las consultorías realizadas por personas sin ninguna experiencia en el día a día del sector crean mucho recelo entre las nuevas incorporaciones por altas tasas de fracaso. Mucha dinamización, mucha consultoría, mucha teoría, muchos planes… pocos agricultores.
.- El sistema educativo agropecuario se tiene que abrir de par en par a los modelos agroecológicos, por una cuestión puramente física, económica y de supervivencia. Ya va tocando aparcar ideologías, egos y confortables asientos pagados con sueldos públicos. ¿Sobre consultorías y acompañamientos? Sí, siempre mediante personas experimentadas en el día a día del sector, trabajando en la tierra.
.- La polarización informativa respecto a todo lo que tiene que ver con el término “ecológico” crea rechazo por una buena parte de la sociedad. Pretendemos que los términos y desarrollos científicos se entiendan mediante explicaciones rápidas y el resultado es que las personas no entienden nada, lógicamente. Es en ese punto cuando se puede manipular fácilmente un concepto y asociarlo a lo que a cada cual le convenga.
Si no acercamos la ciencia a la ciudadanía de manera sencilla y comprensible no hay posibilidad de crear conciencias reales. Para hacer llegar el mensaje de la necesidad del sector de realizar transiciones agroecológicas hay que comunicar desde la base. La base de la Agroecología es la Ecología, no el ecologismo. El ecologismo hoy es una amalgama de ideologías variopintas que hacen confusa la información para gran parte de la sociedad. La Ecología es una ciencia, no una ideología.
Recelo sobre el potencial productivo agroecológico y oposición a las transiciones por el modelo productivo dominante y sus intereses. Ya hay documentación científica que verifica el potencial productivo agroecológico. La parte técnica de los modelos productivos agroecológicos es en mi opinión la menos preocupante, pues ya estaba inventada hace 70 años y hoy respaldada por documentación científica.
.- Para cambiar el modelo productivo actual hay que perder el miedo a cambiar los modelos de gobernanza del sector agroalimentario. Aquí está el gran cuello de botella.
Las emisiones de CO2 y el cambio climático marcan hoy las hojas de ruta del sector y sus grandes retos. La Agroecología brinda hoy a la sociedad su gran fortaleza: mitigar las emisiones de la industria agroalimentaria global. Esto será posible si reducimos el transporte y los niveles de importación/exportación alimentaria e insumos agrícolas. Al mismo tiempo, la capacidad de las actividades agroecológicas de ser autónomas y poco dependientes de los insumos de las distintas industrias, generan estabilidad y posibilidades en un sector globalizado que se enfrenta hoy al declive energético y a diversas guerras por los recursos fósiles. En un mundo tan inestable la agroecología aporta estabilidad y confianza.
El relevo generacional debe ser consciente de su capacidad para aportar numerosos beneficios a la sociedad.

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