Con mucho alegría recogemos aquí esta estupenda semblanza de Marciano López y su aventura migratoria a Vizcaya. Marciano, del que tenemos noticias por nuestros padres, fue el último tañedor del órgano de Redecilla del Camino que está en proceso de su restauración, y ojalá se produzca.
Marciano es un fiel reflejo de tanta buena gente que tuvo que migrar desde Redecilla del Camino, para abrirse paso en aquellos años tan duros.
Hoy recordamos en él y en su familia a todos los que, en el pasado, migraron desde Redecilla del Camino.
Tenemos grandes historias de muchos de ellos que alguna vez intentaremos contar por ese sencillo medio.
Y todas ellas son grandes: desde los que fueron de Criados a las Américas, hasta los que se hicieron millonarios comerciando desde Sevilla o Cádiz, desde los que fueron a hacer galletas hasta los que fueron de sastres, desde lo que fueron camioneros hasta los que comerciaron con el vino en La Alóndiga...
Calle y Camino, VBS.
LOPEZ, LA LIBRERÍA DE LAS ARENAS
La librería López era la librería de Las Arenas de los años 50,
al frente de ella estaba Marciano López,
persona afable de aspecto bonachón,
nacido en 1912 en Redecilla del Camino.
Dejó su pueblo natal en 1940, instalándose en Las Arenas en 1947 coguió el quiosco de Vadillo, junto a la estación, poco después el Ayuntamiento le arrendaría, por 30 duros en 1948, el local de la calle Las Mercedes.
Hombre polifacético tuvo un sin fin de trabajos, tuvo una charcutería, una fabrica de hielo, negocios dehostelería, trabajó de cartero, regentó una cuadra de caballos, un quiosco en la playa de Ereaga que llevaba en el toldo la leyenda “Publicaciones Extranjeras”, incluso vendió leche y pan en un local contiguo de la actual librería de Neguri. Falleció el 7 de Marzo del 2000.
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| Marciano López (1912-07/03/2000). Fue el último organista del órgano de Redecilla del Camino, antes de migrar a Vizcaya |
Por aquella librería, pasamos todos los niños de la época, no recuerdo que hubiera otra en el barrio, era casi un aprendiz de la Escuela Pública (actual escuela de idiomas), situada en la “Plaza de las Escuelas”, aunque la entrada la tenía por la calle Las Mercedes.
Estaba justo en la esquina de la calle Las Mercedes con la entonces calle de La Estación, actualmente llamada Andres Larrazabal, en el edificio del Antiguo Mercado de Abastos, edifico singular del que ya hable en una entrada anterior del miércoles 16 de Diciembre del 2011, en la foto inferior se puede apreciar, tanto el mercado como el frente de aquella librería.
Al entrar en la misma, en seguida se percibía ese olor característico que dan los libros y el papel, tras un mostrador de madera, se encontraban las baldas llenas de todos los libros, cuadernos, y demás accesorios que se utilizaban en las escuelas de aquellos años.
Entre los múltiples útiles de enseñanza se encontraban: enciclopedias como “Rayas” la cual se utilizaba para hacer ejercicios de escritura, entonces se daba mucha importancia a tener una buena grafía, “El Parvulito”, la “Enciclopedia Alvarez” compendio de toda la enseñanza de la época, “Mis dictados” otros libros de lecturas, y un sin fin de elementos auxiliares como, plumas y plumillas, pizqarras y pizarrines, tinta china, gomas de borrar, secantes, tablas de sumar, restar, multiplicar y dividir con las que a base de repetir, todos los niños aprendimos de memoria estos pequeños y útiles cálculos, no existian las calculadoras, los deseados lapices de colores “Alpino”, los libros de problemas de “Rubio”, cuadernos de rayas, de cuadros, lapiceros de madera, bolígrafos de bic y tantas cosas que se requerían para los primeros pasos de la escolarización.
También vendió en la misma muchos volúmenes de las obras de Zunzunegui, revistas francesas y de moda que hicieron furor entre las modistillas de la época. Era una época en la que entre su clientela estaban los colegios de Gaztelueta y San Agustin, así que con su viejo coche de época, aparece en la foto superior, y haciendo del mismo un elemento de propaganda móvil, repartía los pedidos por el pueblo. Adjunto, en la foto inferior, una vieja tarjeta de visita de aquella librería de Las Arenas.
Aquella 1ª librería desapareció en 1971, al igual que el resto los comercios, junto con el Mercado de Las Arenas, por una decisión de los “políticos” de la época, probablemente por intereses especulativos de aquel solar tan bien situado.
En el año 1964 había montado una pequeña Liberia frente a la estación de Neguri, a la cual llevó parte de los materiales de la librería de Las Arenas, el resto al no caber en la de Neguri, los fue vendiendo por los mercados.
Agradecer a su hija Elena López, que regenta en la actualidad la librería Lopez de Neguri, la ayuda prestada para realizar esta entrada.
Publicado por MEMORIAS DE GETXO
Marciano López fue el último organista del órgano de Redecilla del Camino,
antes de migrar a Vizcaya
4 comentarios:
El taller de Curra - Cartonnage, 7 de marzo de 2013 a las 9:19
De pequeña yo vivía en la calle Mayor y todo lo del colegio hasta que la cerraron, lo compraba allí, que recuerdos!!!!
Juan, 3 de mayo de 2013 a las 15:36
Otro personaje que me trae bonitos recuerdos, cuando yo estaba de pinche en la tienda de Rufino Quintana, Cada año el Sr. López, me hacía las tarjetas de Navidad para los clientes, así con Alberto San Cristobal, Juan Ángel, Pachico Zabala, que tenía una carpintería en la travesía de Urquijo, con "El Curro", empleado de una cuadra de caballos en la finca; Bake Eder, en el paseo Zugazarte.
Todos ellos eran fijos en las tertulias y rondas de chiquitos, cada tarde cuando los hermanos Quintana cerraban la tienda en la calle Mayor, entre los bares, Benito y la Viña.
Guisanditos, 3 de mayo de 2013 a las 18:23
En esa carpintería de la travesía de Urquijo me daban serrín para el Nacimiento.





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