Tomàs (64 años) es el único habitante de un pueblo abandonado de Lleida
"Es fácil vivir aquí con un subsidio de 480 euros, no hay donde gastarlo"
“La gente que ha de venir a vivir a estos lugares ha de tener muy claro que
se ha de venir a vivir, no a huir, a construir algo.
Y eso es fundamental”.
El vecino de Solanell reflexiona sobre la despoblación,
el envejecimiento del mundo rural
y la diferencia entre vivir solo y sentirse aislado.
La despoblación sigue siendo a día de hoy uno de los grandes problemas que afectan a España y que más preocupan, sobre todo, al entorno rural. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, son muchos los pueblos de España que han ido perdiendo población durante las últimas décadas. Calles despobladas que en algún momento fueron el hogar de muchas familias, lo que provoca que algo tan sencillo como mantener servicios básicos sea tan complicado y que muchos vecinos se muden a las grandes ciudades en busca de nuevas oportunidades, de un nuevo comienzo.
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| En el corazón del Alt Urgell, Solanell se resiste a desaparecer gracias al último habitante de sus ruinas. |
Yanira Morte
Aunque, por otro lado, son muchas las personas que deciden mudarse a los pueblos rurales y dejar de lado la gran ciudad en busca de paz, tranquilidad y reconexión con la naturaleza. Tomàs de 64 años, es el vivo ejemplo de ello, hace doce años vino a la localidad de Solanell en el pequeño núcleo de Alt Urgell con un único objetivo, recuperar el pueblo abandonado,“ves unas piedras que están llorando y otras que han dejado de llorar, que son las que se han reconstruido”, aunque no sabía que su vida iba a cambiar radicalmente cuando decidió ser su único habitante, "Es fácil vivir aquí con un subsidio de 480 €, no hay donde gastarlo", en una entrevista reciente comentó lo feliz que era y cómo había cambiado su vida de manera radical desde que decidió apostar por este camino.
Después de doce años viviendo en Solanell, Ballesté está convencido de que muchos pueblos podrían recuperar parte de su vida si llegaran personas con un proyecto real y voluntad de implicarse.“La gente que ha de venir a vivir a estos lugares ha de tener muy claro que se ha de venir a vivir, no a huir, a construir algo. Y eso es fundamental”.
Solanell: el pueblo deshabitado del pirineo catalán
Este pequeño pueblo despoblado está situado en el municipio de Montferrer y Castellbó. Aunque a día de hoy está despoblado, esto nunca fue así y es que en el siglo XIX, la población era de 180 habitantes hasta que finalmente en 1972 quedó deshabitado. Con las iniciativas de recuperación y varios proyectos, son muy pocos los que a día de hoy viven en este pueblo.
Pero a pesar de la falta de población, este pueblo destaca por tener una gran historia y conservar grandes joyas arquitectónicas que merecen la pena ver. Una de las cosas más interesantes es pasear por sus calles de piedra, que quedaron totalmente desiertas en los años setenta y que aún conserva la estructura tradicional de las antiguas casas de alta montaña. La Ruta al Cortal de Prades, es perfecta si quieres perderte por la naturaleza donde cruzarás parte del pueblo hasta llegar a su famoso arroyo.
Una curiosidad sobre esta villa es que, puedes visitar restos neolíticos o megalíticos como menhires, que para quien no lo sepa, se trata de una piedra alargada colocada de forma vertical en el suelo con la base enterrada oculto en la propia naturaleza.

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